Mar 14 2005
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Econom铆a

DDHH: Apremios y tortura a menores de edad

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Junto con saludar la labor que la instituci贸n que usted preside
realiza por la protecci贸n de los Derechos Humanos, queremos se帽alar
que:

Las organizaciones e instituciones que trabajan por la promoci贸n y la
protecci贸n de los derechos humanos en Chile, en conjunto con otras
organizaciones no gubernamentales internacionales, consiguieron que el
gobierno de Chile decretara en septiembre del a帽o 2003 la creaci贸n de
la Comisi贸n Nacional sobre Prisi贸n Pol铆tica y Tortura para realizar
una investigaci贸n y un catastro de las personas que fuimos v铆ctima de
este tipo de violaciones a los derechos humanos durante el r茅gimen
militar presidido por el general Augusto Pinochet Ugarte (1973 1990).

Durante seis meses, esta comisi贸n se aboc贸 a la tarea de recibir los
testimonios de quienes nos reconocimos como v铆ctimas y quisimos dejar constancia hist贸rica de estas violaciones a los derechos humanos. En noviembre del a帽o 2004 se hizo p煤blico el Informe que elabor贸 esta
comisi贸n, y qued贸 entonces al descubierto un tema que no hab铆a sido
abordado hasta entonces por la sociedad chilena: la tortura como una
pol铆tica de Estado, y la presencia de una cantidad significativa de
menores de edad v铆ctimas de esta pol铆tica.

En efecto, el Estado de Chile reconoce por primera vez que implement贸
durante el r茅gimen militar una pol铆tica de Estado destinada a
desarticular los movimientos sociales y pol铆ticos de la 茅poca,
sometiendo a sus opositores a vej谩menes y torturas ampliamente
descritas en este Informe. Esta pol铆tica no dej贸 fuera a los menores
de edad, siendo hoy sorprendente a los ojos de la opini贸n p煤blica que
ni帽os, ni帽as y adolescentes hayan permanecido secuestrados,
interrogados y torturados durante d铆as, e incluso semanas, en
conocidos centros de tortura y en algunos casos en sus propios
hogares. La sociedad chilena se enfrenta a la constataci贸n de que el
uso de ni帽os y ni帽as, tanto en calidad de rehenes, como en pr谩cticas
de tortura f铆sica y psicol贸gica hacia sus padres, e incluso hacia
ellos mismos, constituy贸 un hecho generalizado y fue una pr谩ctica
frecuente de los organismos de represi贸n.

Si bien reconocemos el valor 茅tico que ha tenido el Informe sobre
Prisi贸n Pol铆tica y Tortura para la sociedad chilena, hemos detectado
importantes omisiones en el trabajo de esta comisi贸n.

En primer lugar, hemos constatado que la gran mayor铆a de quienes
fueron v铆ctimas de prisi贸n pol铆tica y tortura siendo menores de edad
no se encuentran en el informe. Esto se debe fundamentalmente a que la
situaci贸n de prisi贸n y tortura de menores de edad fue una situaci贸n
extremadamente dif铆cil y particularmente dolorosa para las familias,
que debido a esto mantuvieron esta situaci贸n en silencio. S贸lo a
partir de la publicaci贸n del informe, y del reconocimiento de la
existencia de cientos de casos de menores de edad propiamente tal,
afectados por pr谩cticas de tortura f铆sica y psicol贸gica, muchas
familias abrieron este tema en su seno por primera vez, cuando la
Comisi贸n ya hab铆a cerrado las inscripciones.

Por otra parte, la Comisi贸n Nacional sobre Prisi贸n Pol铆tica y Tortura
tampoco estaba preparada para recibir este tipo de testimonios, y no
tuvo una l铆nea de investigaci贸n clara al respecto. S贸lo a modo de
ejemplo, podemos se帽alar que algunos funcionarios, guiados por su
criterio personal, aconsejaron a algunas familias para que sus
miembros que fueron v铆ctimas siendo menores de edad se acercaran a
dejar su testimonio. En otros casos, otros funcionarios consideraron
que aquello no era necesario, y dejaron fuera del reconocimiento a una
gran cantidad de personas nacidas, secuestradas o detenidas en centros
de tortura y c谩rceles del pa铆s.

En segundo lugar, la Ley de Reparaciones 19992, promulgada el 24 de
diciembre de 2004 por el Congreso Nacional no nos reconoci贸 como
v铆ctimas propiamente tales y nos dej贸 fuera de la mayor铆a de sus
reparaciones.

Una vez concluida la labor de recolecci贸n de testimonios, la Comisi贸n
se enfrent贸 a un tema que no hab铆a contemplado con anterioridad, como
es el caso de los menores de edad detenidos junto a sus padres o
nacidos en prisi贸n. Frente a este problema, la comisi贸n realiz贸 una
distinci贸n entre los menores de edad que fueron detenidos,
interrogados y torturados debido a su participaci贸n en organizaciones
sociales y partidos pol铆ticos (978 casos); y los menores de edad que
fueron detenidos junto a sus padres (102 casos) o que nacieron en
prisi贸n (11 casos) debido a la militancia pol铆tica de sus padres .
Este segundo grupo generalmente no ten铆a m谩s de 13 a帽os al momento de su detenci贸n.

Sin embargo, ni la corta edad que ten铆amos en la fecha de nuestra
detenci贸n ni el hecho patente de que no est谩bamos involucrados en
actividades pol铆ticas de ninguna 铆ndole nos libr贸 de ser secuestrados,
interrogados y torturados. No hay lugar a duda de que la principal
motivaci贸n de los agentes de los aparatos represivos del estado para
detenernos, interrogarnos y torturarnos fue presionar a nuestros
padres para que entregaran el paradero de otras personas que eran
intensamente buscadas por los aparatos de represi贸n.

Pero no se trat贸 sencillamente de una 芦retenci贸n禄 moment谩nea: estamos
hablando de ni帽os, ni帽as y adolescentes que fueron llevados junto a
sus padres u otros familiares a centros de tortura, escuchando y
presenciando las horrorosas pr谩cticas a las que fueron sometidos sus
seres m谩s queridos; estamos hablando de ni帽os y ni帽as que fueron
interrogados durante d铆as por agentes de la Central Nacional de
Informaciones, la Direcci贸n de Inteligencia Nacional u otros
organismos de represi贸n; estamos hablando de ni帽os y ni帽as que fueron
torturados f铆sicamente en conocidos centros de tortura junto a sus
padres; estamos hablando de j贸venes que estaban en gestaci贸n cuando su madre fue detenida, y que fueron v铆ctimas de especializados m茅todos de tortura intrauterina, presentando hoy secuelas f铆sicas y psicol贸gicas
evidentes como consecuencia de la tortura.

Sin lugar a dudas, quienes estamos en la lista de 芦Menores de edad
detenidos junto a sus padres o nacidos en prisi贸n禄 fuimos directamente
torturados. La diferencia es que muchos de nosotros ni siquiera
podemos narrar con certeza lo que aconteci贸, ya que a nuestra corta
edad no ten铆amos el desarrollo cognitivo suficiente para recordar y
transmitir lo sucedido.

Pero el hecho de no poder recordar con precisi贸n lo sucedido, no nos
libr贸 de desarrollar todas las secuelas f铆sicas y psicol贸gicas que
deja la tortura. Hoy la sociedad es consciente de las huellas que deja
la violencia en el desarrollo psico-social de los ni帽os y ni帽as, y por
esto la Convenci贸n Internacional de los Derechos del Ni帽o reclama el
deber del Estado en la protecci贸n de ni帽os, ni帽as y adolescentes de la
negligencia, el mal trato y la violencia. Sin embargo, nosotros fuimos
v铆ctimas del propio Estado, que no tuvo ninguna consideraci贸n para con
nuestra condici贸n de seres humanos y m谩s a煤n de menores de edad.

Basta recordar que el Informe de Verdad y Reconciliaci贸n realizado el a帽o 1991 individualiz贸 83 casos de ni帽os y ni帽as detenidos desaparecidos y ejecutados pol铆ticos para entender que nuestra suerte pudo tambi茅n ser otra .

Entendemos que la distinci贸n antes mencionada que realiz贸 la Comisi贸n
de Prisi贸n Pol铆tica y Tortura fue hecha para favorecer a los menores
de edad que fueron usados en la tortura como moneda de canje, y no
para perjudicarlos. Sin embargo, la Ley de Reparaciones recientemente
aprobada en la pr谩ctica limit贸 la reparaci贸n a la entrega de un bono
que ni siquiera es equivalente al entregado en virtud de reparaciones
por otras violaciones a derechos humanos en Chile, y dej贸 tambi茅n
fuera la entrega de becas de estudios para quienes, si bien debido a
nuestra corta edad retomamos los estudios b谩sicos y medios
interrumpidos por la detenci贸n, hemos tenido enormes dificultades
para desarrollarnos personal y profesionalmente a ra铆z de las
vulneraciones a nuestros derechos humanos y de ni帽os que sufrimos por
parte del Estado de Chile.

El derecho internacional p煤blico, que pide especial resguardo a la
vulneraci贸n de derechos del ni帽o, y obliga a los Estados a reparar a
las v铆ctimas de violaciones a Derechos Humanos. La misma comisi贸n
afirma que si el Estado no reconoce plenamente y no cumple con sus
obligaciones agrava el da帽o en lugar de contribuir a su reparaci贸n.

Por esto nos dirigimos a usted para hacerle parte de nuestros
reclamos ante la Comisi贸n Nacional sobre Prisi贸n Pol铆tica y Tortura, y
para que interceda en nuestro favor ante el gobierno de Chile con el
objetivo de:

1. Solicitar la ampliaci贸n de los plazos para recepcionar los
testimonios de todas las v铆ctimas de prisi贸n pol铆tica y tortura, de
acuerdo con las conclusiones y recomendaciones del Comit茅 contra la
Tortura, en especial las de menores de edad, por las razones antes
expuestas.

2. Solicitar el pleno reconocimiento como v铆ctimas de prisi贸n pol铆tica
y tortura de todos aquellos quienes fuimos v铆ctimas siendo menores de
edad.

3. Solicitar que las reparaciones de la Ley 19992 sean por lo menos
equivalentes a las entregadas en virtud de otras violaciones a
derechos humanos en Chile.

———————-

* exmenores@gmail.com

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