May 3 2011
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Opinión

Del error al horror, hay un solo paso

Ingrid Storgen.*

Aún consternada, sin ánimo de demonización ni beatificación, creo que la izquierda latinoamericana quedó en medio de un debate que de no resolverse a tiempo, mucho daño podría causar en este continente tan dañado. El caso Pérez Becerra pasó sobre nuestras humanidades como un tren, dejándonos además de destruidos moralmente, presos de una gran conmoción.

 

Ni bien tomó estado público pudimos presenciar que la respuesta del campo popular internacional, fue indudablemente de reclamo y protesta frente a una injusticia que no terminamos de asumir, viniendo como vino. De parte de un hombre que  después de Fidel, logró ser nuestro referente en países con características diferentes a las de Cuba y en una latitud compleja donde se instalaron siete bases militares para controlar la región sin  perder pisada de lo que en ésta, está ocurriendo.

Luego, tímidamente, comenzaron a levantarse voces de respaldo y argumentaciones, sobre lo que considero un tremendo error táctico, estratégico y hasta geopolítico de quien llamara mi camarada y a quien, debo confesar, me resisto en dejar de llamarlo así.

Con la misma indignación  que me enroscó en el momento en que supe lo que sucedía contra un compañero periodista, también bolivariano, que aportara desde su espacio con la tesis y teoría de apoyo a la revolución que puso en marcha el Comandante Chávez, para al final terminar siendo detenido en esa tierra y como si fuera poco enviado a Colombia por pedido de un tipo como Santos, que bien sabemos jamás será amigo, aliado ni siquiera buen vecino, para los venezolanos.

Algunos compañeros salieron al cruce de la indignación mayoritaria, esbozando criterios que a mi juicio, poco aportan frente a la realidad innegable de la entrega, fuera ésta producida por la cuestión que fuera.

Decían, en sus notas, que quiero responder ítem por ítem, con el solo fin de instigar a un debate que debe ser realizado con premura para evitar sorpresas mayores y sin afán, como mencioné al principio, de demonización ni beatificación, simplemente como disparador de análisis profundo e impostergable.

…”un mártir obligado para ganar en el tiempo…”

Respondo: a los mártires los provoca el enemigo, no podemos bajo nuestra condición de internacionalistas, si es que realmente lo somos, dejar de recordar que para que haya un mártir, debe existir un brazo ejecutor de ese martirologio. Este siempre es alzado por el enemigo, un compañero debe ser capaz de dar la vida por el hermano en desgracia.

  “…que al Comandante le enviaron una papa caliente que le quema y que no había otra salida (la entrega de Pérez Becerra) para la existencia misma del proceso revolucionario bolivariano…”

Respondo: si para que un proceso se sostenga, debe existir la entrega de un compañero, estamos frente al proceso equivocado, además de no poder creer que un solo hombre, pueda arrojar proyecto semejante, al cesto de basura.

 …”dicen que Pérez Becerra fue utilizado sin saberlo él ni el presidente Chávez, para montarle al presidente una trampa".

Respondo: Cuidado, que desde ahora en más cualquier personalidad amiga que quiera, por el motivo que fuere, visitar una tierra abierta a los revolucionarios del mundo, puede correr el mismo destino ya que el presidente accede a una detención sin saber antes a quién es que va a detener, para luego extraditarlo al país, por más genocida que sea, que pide le sea entregado.

Siguen diciendo: “…no podemos echar la cabeza de Chávez a la jauría de perros…”

Respondo: Claro que no pero ¿será que a partir de ahora habrá que echar cabezas aliadas?

…la alerta roja que supuestamente fue lanzada contra Pérez, no se activó ni en el aeropuerto más seguro del mundo: Alemania, ni en Suecia…”

Respondo: en caso de necesidad de urgencia, habría que haber devuelto al compañero a Suecia, por ser éste ciudadano sueco desde hace más de una década. Y previo chequeo de la situación que obligara a ello, cosa de fácil acceso para cualquier gobierno y para evitar que otro país ordene la detención de cualquier luchador, en momentos en que el Plan Cóndor que enlutó al cono sur en la década del ’70, parecía desterrado, al menos desde las aperturas “democráticas” que lograron los pueblos.

 …se compara “la situación del periodista de ANNCOL, con la que llevó a la muerte a nuestro inolvidable Che, diciendo que “cae en esas soledades que les toca vivir a los verdaderos combatientes”, agregando en un razonamiento inentendible que “…(cae) sin poder ser socorrido por un batallón de fuerzas especiales cubanas, enviadas por Fidel, pués esto hubiese significado quizás, el fin para la Revolución Cubana.

Respondo: ¿estamos diciendo, subliminalmente, que la Revolución cubana permitió que se asesine al Che para mantenerse? ¡Este argumento es el más parecido al que sostuvieron los gusanos durante décadas! Nada más erróneo ni fuera de contexto con la realidad histórica. Fidel, compañeros, jamás entregó a un luchador, jamás se convirtió en verdugo de sus aliados. Por favor, hablemos con conciencia y sostengamos con madurez el debate. Que responda este criterio quien pueda decir algo que afecte a la incuestionable posición de Cuba respecto a los luchadores antiimperialistas. Quiero creer que este llamado sólo podrán responderlo los pro imperialistas.

Horas después de aparecidas notas similares, aunque en menor cuantía, respecto a las que contenían el más profundo repudio frente al hecho y de inclaudicable solidaridad con el periodista, sobreviviente del genocidio de la Unión Patriótica y recibido en Suecia como ciudadano, muchas cosas siguieron sucediendo.

En Venezuela, la quema de muñecos representativos del canciller Maduro y del ministro Izarra, por compañeros sorprendidos por la intempestiva respuesta del comandante Chávez, a un pedido de su par colombiano, J M Santos, personaje reconocido por su genuflexión frente al más criminal de los imperios, con siete bases apuntando a la República Bolivariana y al resto del continente centro y suramericano, inserto en el proyecto más patriótico que hayamos visto en  nuestra historia.

El presidente Chávez, profundamente indignado, quiso dejar sentada su posición en defensa, como es lógico, de sus compañeros de gobierno. Pero noté que en sus dichos, en vez de aclarar, oscurecía.

Por ejemplo:

Comparando al compañero bolivariano, Pérez Becerra, con el terrorista Chávez Abarca, a quién Cuba solicitó dado que cuenta con un historial nefasto, subordinado al Terrorismo Internacional. Pero que en este mundo donde la tortilla parece volverse contra los pueblos que seguirán comiendo mierda, mierda, mientras los poderes oligárquicos acaparan todo el pan, resulta imperioso que sepamos distinguir las diferencias para no parecernos a los ideólogos de Washington.

Según el presidente “el primer responsable (de su detención) es ese caballero que viene sabiendo que lo está solicitando Interpol con código rojo (que no advirtieron en Alemania ni en Suecia). Cuando uno viaja, lo debe hacer con pasaporte y muchas veces con visa. El pasaporte “canta” al pasar el escáner de los aeropuertos, el de Pérez Becerra enmudeció. En este mundo complejo y sorprendente, los únicos que hablan y dicen fuerte, son los computadores bombardeados, por esos milagros de la tecnología de punta…

Continuó afirmando el presidente “ …que al periodista (bolivariano) le montaron una trampa…” Cuidado con eso, porque la trampa se activó, nada menos, que en Venezuela…Habrá otras, sin dudas.

Dice, además “así que si yo lo agarro, soy malo y si no lo agarro, también soy malo”.

Creo que el título de malo, según quien me lo aplique sabré qué es lo que soy, realmente. Creo, además, que si lo hace Santos o EEUU me recostaría a dormir con un solo ojo, pero con la conciencia bien en calma, como corresponde a un revolucionario.

“…cumplí mi responsabilidad y lo capturamos…” reiteró.

¿Cuál y con quién era la responsabilidad? Estiro un poco la tolerancia y agrego: por lo menos averiguar antes de hacer la entrega, no confiaría, ni por putas, solamente en la palabra de un asesino. Pérez fue enviado a Colombia en pocas horas, tuvo apenas un minuto para comunicarse y despedirse de su compañera que ignoraba el destino sufrido por su marido, el que pese a ser ciudadano sueco, nadie informó a Suecia la situación que estaba padeciendo alguien cobijado bajo su bandera.

Apela Chávez: “…los que me quieran quemar por eso y llamarme contrarrevolucionario, traidor a la causa marxista leninista internacional…”

No quiero quemarlo, tampoco llamarlo traidor, el día que así lo sienta será para siempre. Se dé su profunda tarea con su pueblo, con Latinoamérica y de su condición revolucionaria y socialista.

Sin embargo, comandante, tengamos cuidado, el daño causado es irreversible, deja sembrada la duda, la conmoción y embarga de tristeza. Veamos cómo, entre todos, podemos dar vuelta esta historia porque, sinceramente, muchos sentimos que del horror, al error, hay sólo una letra diferenciadora –la hache no suena-

Y a los compañeros que quieren defender lo indefendible, los invito a debatir sin estigmatizaciones apresuradas, pero bajo la convicción de que hechos como el sucedido, no deben repetirse jamás. Un solo hombre, en este caso Pérez Becerra, no abría ninguna puerta para ataque del imperio contra la Revolución Bolivariana. No seamos ilusos.

El ataque está ahí nomás y seguirá estando, a menos que Venezuela prefiera volver a ser la República de Venezuela y no la Bolivariana, que tanta esperanza generó para los luchadores del mundo entre los que me incluyo. Tampoco seamos los compañeros de izquierda tildados de ultraizquierdistas, implícitamente, de desestabilizadores, no tenemos interés en ello y mucho menos fuerza, pueden dormir tranquilos.

No será la izquierda la que derrumbe el proceso, en esto soy terminante.  La Revolución se caerá —y deseo de corazón, nunca llegar a verlo— sólo si comenzamos a hacer el juego sucio que beneficia al enemigo. Mientras por un lado se entrega, por otro, hay quienes se están frotando sus manos concientes de que la primera etapa fue impecable.

Vendrán más, según como nos paremos así será el resultado. De momento van uno arriba.

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