Ene 9 2009
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Sociedad

Derechos de la infancia e internet – IV: “chats”, juegos y mucho más

Gisela Ortega*

Las conclusiones de la Investigación realizada por UNICEF–Comité español, acerca de la Protección y defensa de los Derechos de la Infancia en Internet, ponen claramente de manifiesto la necesidad de tomar medidas para crear entornos seguros de navegación, en los que los derechos de la infancia y la adolescencia se vean protegidos. Resulta asombroso comprobar la facilidad con la que se accede en la Internet a sitios de pornografía infantil.

 

De allí la extrañeza –señala el estudio– ante el hecho de que estas páginas no hayan sido clausuradas de la misma forma en que se ha procedido, en ocasiones, con las redes de pederastas organizados y núcleos de distribución ilegal de estos materiales.

Pero no es sólo la pornografía y el riesgo de abuso sexual lo que podría estar a la espera de los niños y, en especial, de las niñas. Están, por ejemplo, la anorexia y la bulimia.

El informe de UNICEF-Comité español, señala lo siguiente:

Tras constatar la documentación que existe en la red sobre la promoción de la anorexia y la bulimia, así como la facilidad de acceso a los datos y "producción" de la misma, cabe una pregunta: ¿son adultos o menores los que confeccionan este listado de despropósitos “criminales”? ¿Son niñas o adolescentes las que pueden dar consejos como “toca esa asquerosa piel sobrante”, “cuando sientas mucha hambre –trata, que duele– cómete medio plátano, pero come menos el resto del día”?

Sobre políticas de privacidad y condiciones de uso

Todas las políticas de privacidad y condiciones de uso consultadas, advierte el informe –Yahoo, Terra, Nintendo, etc.–, coinciden en eximirse de responsabilidad frente al contenido alojado, así como al acceso no autorizado de menores de edad.

Con frecuencia, además, se apela a la responsabilidad de los padres y madres en la vigilancia del uso de internet de sus hijos, así como a la buena fe de éstos al declarar su edad.

Diversos estudios confirman que la mayor parte de los niños navega en solitario, tanto desde la escuela como desde el hogar u otros puntos de acceso. Y sobre esta realidad se añade la desinformación, el desinterés y la falta de competencia técnica por parte de los padres por conocer los lugares que sus hijos visitan en la internet.

Contenidos comerciales

Por otro lado también queremos constatar el interés creciente de las empresas comerciales dirigidas a niños por recabar sus datos personales a través de formularios para sus estrategias de "márketing y fidelización". En algunos casos se llega incluso a pedir el teléfono móvil.

A lo largo de este estudio se detectó que la mayor parte de los intereses de los menores –vídeo juegos, bajar música y la telefonía móvil–, suelen aparecer relacionados entre si en las distintas páginas, lo que es utilizado por las empresas que lo hacen como una forma de atraer a los menores como clientes.

Los casos mas graves se dan cuando estos contenidos se mezclan –y con demasiada frecuencia– con temas sexuales, pornográficos y en ocasiones de presunta corrupción de menores (proposiciones de masturbación a través de webcam, incitación a la prostitución, busca de contacto físico con ellos, etc.).

A la proliferación de "pop-ups", ventanas emergentes, de publicidad en las páginas consultadas se une el envió de correo basura o "spam" con contenidos pornográficos que obviamente pueden llegar a manos de los más pequeños.

"Chats" y foros

Falta control de los operadores sobre los contenidos generados en estas actividades.

En casi ningún "chat" de niños existe moderador y el acceso tanto de chiquillos como de adultos es libre. Cuando existe registro, el niño y el adulto pueden engañar respecto a su edad.

Falta casi absoluta también de moderadores en los foros y "chats" de niños y niñas que puedan expulsar a los participantes indeseables y, de un modo particular, a los adultos que se infiltran en ellos.

Carencia de mecanismos de vigilancia por parte de las instituciones, lño que se hace aún más patente en el caso de los foros, donde el contenido es almacenado –al contrario de los chats donde las conversaciones son privadas sin dejar rastro.

En los ejemplos analizados hemos podido constatar la facilidad para dar con este tipo de contenidos a través de búsquedas simples en Google. Si estas páginas se encuentran tan claramente accesibles y son tan fácilmente localizables por cualquier niño, nos damos cuenta de la ineficacia de las actuales medidas de protección y de las lagunas existentes a la hora de neutralizar unos contenidos que en ocasiones entran en el campo de lo delictivo según las leyes vigentes en España.

El Código Penal Español, en el Capitulo V, artículo 188, en efecto, señala:

“Será castigado con pena de prisión de uno a cuatro años: 1) El que utilizare a menores de edad o a incapaces con fines o espectáculos exhibicionistas o pornográficos, tanto públicos como privados, o para elaborar cualquier clase de material pornográfico, cualquiera que sea su soporte o financiarte cualquiera de estas actividades. 2) El que produjere, vendiere, distribuyese o exhibiere o facilitare la producción, venta, difusión o exhibición por cualquier medio de material pornográfico en cuya elaboración hayan sido utilizados menores de edad o incapaces, o lo poseyere para otros fines aunque el material tuviere sus orígenes en el extranjero o fuese desconocido”.

Acceso y verificaciones

En el análisis que reseñamos se hace referencia a la inexistencia de procedimientos de verificación de la edad para penetrar en los foros o interactuar en los "chats", y, cuando existen, resultan fácilmente eludibles mediante un simple cambio de la edad que se solicita en el momento de registrarse.

Mezcla indiscriminada en las paginas de acceso a los foros y "chats" infantiles con otras que poseen contenidos adultos de tipo erótico o pornográfico a los cuales el niño puede acceder, bien libremente o rellenando unos datos sin que se realice control alguno de la veracidad de los mismos.

Hasta tal punto se produce la contaminación de páginas dirigidas a los menores con otras exclusivamente dedicadas a los adultos, que en una web dedicada al teatro infantil, aparecen dos llamadas a “vídeo chicas sexy –gratis – chicas guarras – y técnicas de seducción”.

La facilidad para abrir paginas-web con temas ilegales y nocivos, así como de alojarlas en espacios de fácil acceso para los menores de edad.

Vídeo juegos

Posiblemente la característica más llamativa de los vídeo juegos –que fue conocida durante la investigación previa a este informe– sea que mientras que el espectador de una película violenta se mantiene pasivo, en los videojuegos analizados el jugador se metes en la piel del criminal para desarrollar una serie de estrategias y acciones violentas y en muchos casos delictiva.

El goteo de la violencia cotidiana, aunque no llegue a producir una reacción mimética del mismo tipo, sí va a producir en los niños una familiarización con las conductas violentas al mismo tiempo que considerará como simple juego hechos que pueden resultar gravemente lesivos para otras personas.

La frivolización, la desdramatización y la conversión en simple espectáculo de los contravalores latentes en nuestra sociedad, impregnan una gran parte de los juegos que nuestros niños y jóvenes pueden encontrar en la internet y, por supuesto, en el mercado.

Difícilmente vamos a poder exigir a las profesoras y profesores de España que recompongan los valores de sus alumnos, cuando éstos se encuentras diariamente expuestos a bombardeos por mensajes diametralmente opuestos…

Llamó plenamente la atención de los investigadores que en la página de “GTA San Andreas”, el encargado de realizar la producción del producto afirme: "No puedo negar que el juego es adictivo, pero es que Rockstargames ha sabido exactamente como camelarse el mercado”. Posiblemente las razones de camelarse tan hábilmente el mercado no reposan en un simple voluntarismo comercial, sino en los datos con los que cuentan los fabricantes de estos productos.

Según una reciente indagación del Grupo de Investigación de Adicciones, del Instituto de Medicina Psicológica de Berlín, cuando el cerebro es sometido a los estímulos de recompensa que provocan un vídeo juego, se liberan cantidades del neurotransmisor dopamina que crea sentimientos de felicidad. La repetición de este proceso crea una especie de “memoria de adicción” que el estudio detectó presente en el 10% de los 7.000 jugadores examinados.

En resumen: los vídeo juegos actúan sobre el cerebro de la misma forma que el alcohol y las drogas –al menos en materia de adicción. (Fuente: Antonio Sánchez Solís).

Revela más adelante el estudio de UNICEF-Comité español: El adolescente que en uno de los correos al foro abierto sobre este juego nos menciona que mientras se permite la violencia, se intentan prohibir las “tetas”. Pone así de manifiesto la doble moral existente en nuestra sociedad a la hora de demonizar ciertas modas coyunturales, mientras la permisividad es casi absoluta para temas de calado mucho más profundo.

La utilización de la mujer como elemento erótico en la red no admite discusión alguna, y si unimos a esta práctica la violencia como espectáculo, nos encontraremos con juegos como el que aparece en la página juegosdiarios.com titulado La chica dura, en el que el jugador debe disparar a la chica para irle rompiendo la ropa para disfrutar.

Otro de los hechos que contribuyen a desdibujar los papeles representados por la justicia y la delincuencia, lo constituye la elección de los protagonistas de los juegos y la equiparación de unos y otros a la hora de invitar a los jugadores a escoger sus víctimas. Este hecho se ha observado en algunos productos en los que hay que deshacerse de un policía con un bate de béisbol o cargarse a la banda enemiga provisto de una ametralladora. La incitación a las velocidades extremas en las carreras de coches y a la vulneración de todas las reglas de trafico, son otra de las características más acusadas de algunos de los juegos que se ofrecen en la internet dirigidos a menores.

No podemos olvidar el tristemente famoso juego de “Carmageddon” en el que lo que puntuaba era matar peatones, cuyo reguero de sangre quedaba dibujado en el asfalto por los neumáticos de los vehículos participantes. Este juego iba acompañado por una pagina en la internet en la que podían leerse mensajes como los siguientes: “Ayer estuve en Kosovo derrapando todas las fosas comunes” o “No te dejes el asilo de la derecha”.

Nos encontramos ante una clara retroalimentación, de la violencia que se complementa y en ocasiones se perfecciona para cerrar su círculo siniestro a través de la red.

Fuente: UNICEF–Comité espñol (IUNDIA).

* Periodista.

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