Nov 13 2006
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Ambiente

Desastre marino ad portas. – LA ESCASEZ ES UNA REALIDAD EN CHILE

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Para Océana, las conclusiones del reciente estudio de la revista Science, previendo un agotamiento total de los recursos marinos para el 2048, no son novedosas ni presentan una escenario futuro, ya que en el caso chileno la escasez de productos marinos son una patente realidad. Según el director ejecutivo de la organización, Marcel Claude, actualmente el 30% de las especies marinas que se pescaban ya han colapsado, lo que significa que su número total se ha reducido en un 90% desde 1950. “Por ello –dijo Claude– es completamente factible pensar que todos los pescados y mariscos que ahora capturan las flotas pesqueras entrarán en situación de colapso si no se toman medidas urgentes”.

Ya en el 2003, con el estudio Sustentabilidad e incertidumbre de las principales pesquerías chilenas, Océana denunció que la intensa presión de pesca ejercida por los industriales pesqueros ha diezmado considerablemente nuestros principales recursos pesqueros, con los correspondientes perjuicios para aquellas comunidades costeras que sobreviven gracias a su explotación. Además, la flota industrial practica artes de pesca tan devastadoras como el arrastre, con repercusiones directas sobre los ecosistemas y su biodiversidad. Por esta razón, es necesario regular las actividades de pesca en aguas internacionales a través de instancias multilaterales de competencia jurídica, como es el proceso que se está desarrollando en Australia, para crear una Organización Regional de Administración Pesquera (ORAP) que regule las capturas en las aguas internacionales del Pacífico Sur.

Para Juan José Valenzuela, biólogo marino de Océana, actividades como la pesca irracional y la descarga al medio de residuos tóxicos industriales, como los que arrojan las plantas de celulosas, son los que más afectan la sustentabilidad de los recursos de nuestras costas. Según Valenzuela, la consecuencia directa de estas prácticas agresivas con el medioambiente, ha sido la notoria disminución de ciertas especies de peces y mariscos que formaban parte de la dieta habitual de los chilenos, como el jurel, la merluza, el erizo rojo o las machas, cuyas poblaciones se han reducido drásticamente en el último tiempo.

Para Marcel Claude, en tanto, “aquí el tema de fondo para el Estado debe ser impedir la depredación de los mares. Un ejemplo de esto es lo que pasó con los barcos chinos, que sobreexplotaron el jurel con capturas que superaban las cuatro millones de toneladas anuales en la década de los noventa”.

Claude explicó que en Chile no existen regulaciones ni límites de captura en aguas internacionales para la flota nacional, por eso es fundamental que los pesqueros chilenos entiendan que la prioridad es la protección del recurso y no “quién lucra con las pocas especies que nos van quedando”.

* Periodista.
www.oceana.org.

 

 

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