Mar 30 2015
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OpiniónPolítica

Desmitificando la escalada en Malvinas

A pocos d√≠as del 2 de abril, y de cumplirse 33 a√Īos del desembarco argentino, el gobierno del Reino Unido propuso en el Parlamento aumentar el gasto de defensa militar en las Islas. La provocaci√≥n es parte de la estrategia del enclave imperial, a la vez que una pulseada dentro de la campa√Īa electoral entre conservadores y laboristas.

En un reciente libro de Pablo Fontana, La pugna ant√°rtica, se consigna que en 1948, a ra√≠z de la firma de un pacto argentino-chileno declarando los derechos de soberan√≠a de ambos pa√≠ses en la zona ant√°rtica considerada por Gran Breta√Īa como ‚ÄúDependencias de las Islas Falkland‚ÄĚ, el canciller brit√°nico Ernest Bevin, fuertemente acosado en la C√°mara de los Comunes por la falta de reacci√≥n, respondi√≥ completamente alterado: ‚Äú¬°Tenemos dos pu√Īos!‚ÄĚ. Esto se tradujo en el env√≠o de unidades navales a la zona. El diario Cr√≠tica le respondi√≥ en un estilo que podr√≠a haber sido el de N√©stor Kirchner: ‚ÄúTranquilo, Mr. Bevin… si apela a los pu√Īos es porque carece de razones‚ÄĚ.
La semana pasada, en la misma C√°mara, el secretario de Defensa, Michael Fallon, tambi√©n alterado, pero esta vez por unas complicadas elecciones previstas para mayo y molesto por los reclamos en foros internacionales a los que calific√≥ de: ‚Äú…constantes intimidaciones del gobierno argentino‚ÄĚ , concluy√≥ que ‚Äú la principal amenaza a las islas siguen siendo las injustificables demandas de soberan√≠a de la Argentina‚ÄĚ. Como respuesta se aprobaron 180 millones de libras para reforzar las instalaciones en la base militar brit√°nica ‚Äúount Pleasant‚ÄĚ en Malvinas. Nuevamente, los flem√°ticos brit√°nicos apelan a los pu√Īos cuando se ponen nerviosos.
Para los ingleses, Malvinas muchas veces emerge como un tema de pol√≠tica interna en per√≠odos de debates electorales. La raz√≥n es simple: ejercen la posesi√≥n efectiva desde la usurpaci√≥n en 1833, y consecuentemente les toca resolver temas dom√©sticos como los asuntos econ√≥micos, comerciales, pesqueros, energ√©ticos, educaci√≥n, salud, comunicaciones, etc. Sin embargo, la defensa militar que involucra una base permanente de 1.200 soldados y el m√°s moderno equipamiento aeronaval OTAN, as√≠ como la defensa pol√≠tico-diplom√°tica centrada en el rechazo a tratar el diferendo por soberan√≠a mediante la negociaci√≥n entre las partes, ha sido una consistente pol√≠tica de Estado por m√°s de 180 a√Īos.ARG MALVINAS SON ARGENTINAS
Cada vez que los reclamos argentinos ‚Äúhacen ruido‚ÄĚ y alteran la flema inglesa, responden ‚Äúcon los pu√Īos‚ÄĚ, incrementando la presencia militar y exacerbando artificialmente el conflicto de soberan√≠a. No es tampoco casualidad que Fallon haya hecho el anuncio a escasos d√≠as del 2 de abril. Malvinas es hoy el territorio m√°s militarizado del mundo, con un promedio de 1 soldado cada 2 habitantes ingleses, atrincherados en una fortaleza militar con equipamiento armament√≠stico de √ļltima generaci√≥n que incluye la opci√≥n nuclear. Malvinas es al mismo tiempo el territorio menos amenazado militarmente a nivel mundial.
Por ello, es hora que dejemos de ‚Äúpisar el palito‚ÄĚ de caer en la err√≥nea postura de responder a estas provocaciones con patri√≥ticos golpes de pecho y reclamos a preocuparnos por el desfavorable balance militar que nos afecta.
La defensa de Malvinas NO es un tema militar para la Argentina. La recuperaci√≥n de la soberan√≠a NO pasa ni por las armas, ni siquiera por el eventual efecto ‚Äúdisuasivo‚ÄĚ de un poder√≠o militar que no tenemos y que, de adquirirlo, s√≥lo caer√≠amos nuevamente en la probada y derrotista militarizaci√≥n de un reclamo leg√≠timo, como lo fue con la dictadura.
Para los argentinos, la recuperaci√≥n de Malvinas constituye un objetivo permanente del inter√©s nacional que se traduce en una pol√≠tica de Estado con total consenso en la sociedad. En las administraciones Kirchner se han logrado importantes avances mediante nuevas y efectivas pol√≠ticas en esta materia. Ejemplo de ellas son la suspensi√≥n desde 2007 de la Cooperaci√≥n sobre Actividades Costa Afuera referidas a la exploraci√≥n y explotaci√≥n de hidrocarburos en la zona de disputa. Luego, en 2010, mediante el Decreto 256, se aplicaron medidas de control y autorizaci√≥n para el tr√°nsito y transporte de carga hacia y desde Malvinas a puertos nacionales, o a trav√©s de aguas jurisdiccionales. Sin embargo, los logros m√°s significativos son aquellos alcanzados en foros regionales como Unasur y Celac ‚Äďque han sido verdaderas picaduras de abejas a Londres al constatar que la solidaridad pol√≠tica con nuestro reclamo se ve acompa√Īada en una forma mucho m√°s activa que ret√≥rica por nuestros hermanos y vecinos‚Äď.
Esto es verdaderamente preocupante para Londres, pues una proyección a futuro de nuestra actual política tendiente a lograr una efectiva regionalización de nuestro reclamo puede derivar para ellos en un no muy grato ni lejano escenario de mayores condenas políticas y eventuales sanciones económicas.
ARG MALVINASSi de aplicar sanciones se trata, Argentina tiene la obligaci√≥n de estar en primer lugar ‚Äďsi es que pretendemos que nos acompa√Īen‚Äď. Por ahora, en muchos casos s√≥lo requerimos aplicar el principio de reciprocidad a medidas brit√°nicas. Un ejemplo concreto: Londres dispuso unilateralmente en 2012 la prohibici√≥n a conceder licencias de exportaci√≥n para cualquier bien o tecnolog√≠a de uso militar o dual, destinado a las fuerzas armadas argentinas. Esto constituye un verdadero boicot a un pa√≠s con importantes medios de defensa de origen ingl√©s. Por ello, en este contexto, resulta inconsistente con nuestra pol√≠tica que un funcionario gubernamental argentino haya planteado en Unasur considerar como opci√≥n la compra de motores Rolls Royce, nada menos que para el avi√≥n de entrenamiento b√°sico suramericano, una iniciativa que planteamos los propios argentinos ante el Consejo de Defensa de Unasur. Entre las opciones de reciprocidad, por qu√© no estudiar y consensuar por ejemplo impedimentos a que ciudadanos y corporaciones brit√°nicas a que sean due√Īos, como lo son, de significativas extensiones de tierras, sobre todo al sur del paralelo 38? O mayores costos a empresas brit√°nicas para operar en sectores sensibles de la econom√≠a nacional, como la energ√≠a, las comunicaciones o las finanzas?
Otro punto que ya es deuda es la inexplicable continuidad de nuestra pertenencia al TIAR, cuando pa√≠ses hermanos como Bolivia, Ecuador, Venezuela y M√©xico ya lo han denunciado no s√≥lo por obsoleto, sino que varios de ellos han arg√ľido entre sus razones para salirse la falencia de ese Tratado en el conflicto sobre Malvinas.
Ser√≠a bueno comenzar a pensar estas cosas, m√°s a√ļn en un a√Īo electoral donde debemos reafirmar la pol√≠tica de Estado para profundizar y avanzar la calidad y eficacia de nuestro reclamo apretando donde realmente duele, en la ‚Äúv√≠scera m√°s sensible‚ÄĚ que es la econ√≥mica, y no entrando en absurdos debates sobre armamento. La defensa de Malvinas es un tema muy serio para reducirlo a t√©rminos militares. Ya es hora de desmitificar esta equivocada concepci√≥n.

**Ex viceministro argentino de Defensa. Publiado en Miradas al Sur

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