Sep 5 2017
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Pol铆tica

Despinochetizaci贸n a cuentagotas

El fallo del Tribunal Constitucional que refrend贸 el proyecto que despenaliza la interrupci贸n voluntaria del embarazo en tres causales es un enorme triunfo subjetivo para quienes luchan contra la dominaci贸n patriarcal, aunque sea un muy peque帽o avance objetivo en esa meta. La subjetividad del triunfo tiene que ver con que 鈥渟e siente鈥 como una victoria enorme, por lo lento y dif铆cil del tr谩mite, que hasta el final ha estado pendiente de un c煤mulo de trabas inauditas interpuestas por poderes antidemocr谩ticos que, escud谩ndose en los vericuetos de una institucionalidad contra-mayoritaria, han tratado de boicotear y vaciar de contenido esta iniciativa.

Con la nueva legislaci贸n volvemos en t茅rminos generales al mismo marco legal que regul贸 el aborto en Chile entre 1931 y 1989. Con la nueva ley abandonamos la triste situaci贸n de ser uno de los nueve pa铆ses en el mundo que criminalizaba el aborto en todas sus modalidades, entre los que est谩n la Ciudad del Vaticano, Malta, Nicaragua, El Salvador, Rep煤blica Dominicana, Honduras, Hait铆 y Surinam. De esta forma se logra responder a experiencias cr铆ticas de vida, como cuando corre peligro la vida de la mujer cuando el embri贸n o feto padezca una alteraci贸n estructural cong茅nita o gen茅tica de car谩cter letal, o cuando el embarazo es producto de una violaci贸n.

Lo anacr贸nico de este debate se ve cuando recordamos que estas situaciones l铆mite se lograron regular bajo gobiernos que no eran particularmente 鈥渇eministas鈥. La reforma al C贸digo Sanitario de 1931 se realiz贸 durante la dictadura de Carlos Ib谩帽ez del Campo, legislaci贸n que se vio simplificada en 1968 bajo el gobierno de Eduardo Frei Montalva. Durante 1973, usando la legislaci贸n vigente, se pudieron realizar m谩s de tres mil abortos en el Hospital Barros Luco. Estos antecedentes demuestran que la sociedad chilena, anterior al golpe de Estado, hab铆a logrado un consenso m铆nimo y estaba en condiciones de enfrentar las mismas discusiones que en ese momento se daban en Europa y Estados Unidos. En Francia el aborto fue despenalizado en 1975 y en Estados Unidos en 1973. En esta, como en muchas otras materias, la dictadura militar ha significado para Chile un retraso hist贸rico de muchas d茅cadas.

La involuci贸n pinochetista

El golpe militar de 1973 no s贸lo signific贸 el fin de la democracia y violaciones sistem谩ticas a los derechos humanos. Tambi茅n implic贸 un shock en materia de derechos econ贸micos, sociales y culturales. Este af谩n se evidencia en las discusiones de la Comisi贸n Ort煤zar, redactora de la Constituci贸n de 1980. El 14 de noviembre de 1974 Jaime Guzm谩n, fundador de la UDI, pronunci贸 una famosa intervenci贸n en esta instancia en que dijo: 鈥淟a madre debe tener el hijo aunque este salga anormal, aunque no lo haya deseado, aunque sea producto de una violaci贸n o, aunque de tenerlo, derive su muerte鈥. De esa forma el ala m谩s integrista del r茅gimen trat贸 de instituir la prohibici贸n total del aborto con rango constitucional.

Sin embargo, los dem谩s miembros de esa comisi贸n, todos ellos muy de derecha, consideraron que la propuesta de Guzm谩n era demasiado extremista y pod铆a generar efectos contraindicados al r茅gimen. Por eso no acogieron la moci贸n del fundador de la UDI y s贸lo establecieron que 鈥渓a ley protege la vida del que est谩 por nacer鈥, por lo cual la regulaci贸n de esta materia qued贸 radicada en la ley no en la constituci贸n. En los hechos se mantuvo la legislaci贸n de 1931 pero muy limitada en su aplicaci贸n, por el temor de los m茅dicos a la represi贸n.

No satisfecha con este resultado, la UDI, aliada a los sectores m谩s integristas del catolicismo, sigui贸 buscando la forma de penalizar por todas las v铆as cualquier tipo de aborto. La ocasi贸n la encontraron en 1989 cuando la presi贸n del cardenal Jorge Medina y el patrocinio del almirante Jos茅 Toribio Merino lograron que la Junta de Gobierno modificara el art铆culo 119 del C贸digo Sanitario que pas贸 a decir: 鈥淣o podr谩 ejecutarse ninguna acci贸n cuyo fin sea provocar el aborto鈥, derog谩ndose las disposiciones de 1931. El cardenal Medina ha recordado que la presi贸n para cambiar la legislaci贸n comenz贸 en 1987 con motivo de la visita papal de ese a帽o. En 1988 Merino present贸 una moci贸n para aumentar las penas de c谩rcel en materia de aborto, pero no tuvo apoyo suficiente. De esa forma en 1989 cambiaron el foco a la reforma del C贸digo sanitario, la que aprobaron a pocos meses de entregar el mando.

La primera propuesta de despenalizaci贸n del aborto la plante贸 la diputada humanista Laura Rodr铆guez en 1990. Despu茅s se present贸 el primer proyecto formal, de la diputada Adriana Mu帽oz, en 1991. Le siguieron varios proyectos m谩s, de mayor o menor alcance, y todos fueron rechazados, no s贸lo por la oposici贸n de derecha, sino tambi茅n por la DC, que olvid贸 la reforma que su propio partido hab铆a impulsado en 1968.Resultado de imagen para Laura Rodr铆guez aborto

En 1996 la derecha, aliada a sectores de la Democracia Cristiana, boicotearon la primera pol铆tica de educaci贸n sexual que se trat贸 de generar en el sistema escolar, las Jornadas de Conversaci贸n sobre Afectividad y Sexualidad (Jocas). En 2007 se trat贸 de introducir las Normas Nacionales sobre Regulaci贸n de la Fertilidad, que incluyeron la anticoncepci贸n de emergencia o 鈥減astilla del d铆a despu茅s鈥. Esta pol铆tica tambi茅n fue brutalmente combatida por los mismos sectores, por lo que reci茅n se pudo implementar cabalmente en 2010, con la aprobaci贸n de la ley 20.418. La oposici贸n a estas reformas lleg贸 a su punto culminante cuando en 2011 el entonces presidente Sebasti谩n Pi帽era asegur贸 que vetar铆a un proyecto de ley de aborto terap茅utico en caso de aprobarse en el Congreso.

El presente y lo que viene

Mientras el sistema pol铆tico permaneci贸 inamovible por 27 a帽os, manteniendo una legislaci贸n id茅ntica a la que exist铆a antes de 1931, y que fue promulgada en 1875, la sociedad chilena evolucion贸 de forma acelerada. Ya al inicio de la tramitaci贸n del actual proyecto de reforma, en 2014, m谩s del 70% de la poblaci贸n respaldaba el cambio. Sin embargo la tramitaci贸n demand贸 a帽os y esfuerzos inesperados.

Resultado de imagen para soledad alvear no al abortoLa ex senadora DC Soledad Alvear ha ejercido en estos tres a帽os como una lobbista espec铆ficamente dedicada a paralizar este proyecto, exponiendo de forma continua y reiterada ante las comisiones de Constituci贸n, Legislaci贸n y Justicia de la C谩mara de Diputados y del Senado. Cuando la aprobaci贸n ya era inminente este sector de la DC trat贸 de boicotearlo introduciendo a 煤ltima hora una indicaci贸n sibilina del senador Andr茅s Zald铆var que de haber prosperado habr铆a dejado en nada la iniciativa. Luego de una ajustada aprobaci贸n en el Senado, el proyecto casi lleg贸 a fracasar en la C谩mara, ya que la ausencia de algunos diputados estuvo a punto de postergar su ingreso al Tribunal Constitucional para septiembre, cuando con otra composici贸n y bajo la presidencia de Iv谩n Ar贸stica lo m谩s seguro es que hubiera sido rechazado.

Qued贸 pendiente por unos d铆as saber exactamente el fallo del Tribunal Constitucional respecto a la objeci贸n de conciencia, que pod铆a significar una barrera para que las mujeres se hagan el aborto de manera segura. Al respecto la Iglesia Cat贸lica propici贸 lo que han llamado 鈥渙bjeci贸n de conciencia institucional鈥, lo que resulta conceptualmente absurdo pero que pod铆a llegar a aprobarse por presi贸n pol铆tica.

La noci贸n de 鈥渙bjeci贸n de conciencia鈥 implica un ejercicio de un derecho, pero que recae en los sujetos poseedores de esa conciencia. Una instituci贸n no es un sujeto 煤nico, y la idea de una 鈥渙bjeci贸n de conciencia institucional鈥 implica por s铆 misma un atentado a la libertad de conciencia de los individuos que la componen. De esa forma, aunque un m茅dico en el Hospital Parroquial de San Bernardo, o en la Universidad Cat贸lica, considere necesario efectuar un aborto por las causales que se帽ala la ley, no podr铆a hacerlo porque su instituci贸n ya 鈥渄ecidi贸 en conciencia鈥 por 茅l.

Un sistema pol铆tico empantanado

Cuesta entender que la mayor铆a social tenga en Chile tantas dificultades para expresarse como mayor铆a pol铆tica e institucional. Incluso en una materia en la cual no toda la derecha tiene la misma fijaci贸n fundamentalista y puede llegar a votar de forma cruzada. Recordemos que para su aprobaci贸n fue necesario el voto de la diputada Karla Rubilar y de la senadora Lily Perez, que en estas materias han sido mucho m谩s progresistas que parlamentarios de la DC como Marcelo Ch谩vez, Patricio Walker o Andr茅s Zald铆var.

Este factor explica el debate inacabable referido a los dilemas fundamentales, ligados a la baja legitimidad de la actual institucionalidad pol铆tica, el d茅ficit cr贸nico en materia de derechos humanos, especialmente en el campo de los derechos econ贸micos, sociales, culturales y ambientales, la ausencia del principio de solidaridad en la formulaci贸n de las pol铆ticas p煤blicas, la excesiva dependencia de una reducida cesta de recursos naturales que se explotan bajo una l贸gica extractivista y rentista, la lentitud en los avances referidos al reconocimiento de la autonom铆a moral de las personas, con garant铆as para participar como sujetos plenos en las decisiones relevantes para sus vidas y sus territorios, y a la necesidad de desmercantilizar esferas completas de la sociedad que han sido reducidas a productos que se transan bajo la ley de la oferta y la demanda. Para enfrentar todos estos problemas se necesita que la mayor铆a social se asemeje, aunque sea m铆nimamente, a la mayor铆a pol铆tica que gobierna este pa铆s.

 

* Publicado en 鈥淧unto Final鈥, edici贸n N潞 883, 1潞 de septiembre 2017.

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