Feb 11 2009
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Cultura

Diálogo Majfud-Galeano:”La vida, una suma de metidas de pata…”

 
Jorge Majfud/Eduardo Galeano*  
 
El siguientes es un interesante y dinámico diálogo entre dos uruguayos íntimamente vinculados a las letras, el escritor y profesor de Literatura Latinoamericana en The University of Georgia, Jorge Majfud, con el periodista y escritor Eduardo galeano, quizá uno de los más representativos hombres de letras de América Latina.
Jorge Majfud: Una visión humanista considera la historia como un producto humano, es decir, producto de la libertad de sus individuos y de los diversos grupos que la han realizado e interpretado. Una visión antihumanista afirma que, por el contrario, esos individuos y esos grupos son el resultado de la historia misma y su libertad es una ilusión. Si me permitís una limitación artificial dentro de este posible espectro, ¿dónde te situarías?
 
Eduardo Galeano: Por lo que tengo caminado y escuchado, me da la impresión de que nosotros hacemos la historia que nos hace. Cuando la historia que hacemos nos sale más bien chueca, o es usurpada por los pocos que entre nosotros mandan, decimos que ella, la historia, tiene la culpa.
 
J. M.: En esta visión no hay lugar para el determinismo materialista o para algún tipo de fatalismo religioso…
E. G.: Los fatalismos son cómodos, te permiten dormir a pata suelta, el destino está escrito en los astros, la historia camina sola, no te amargues, hay que aceptar o aceptar. Los fatalismos mienten, porque si la vida no es una aventura de la libertad, que alguien venga y me explique si vale la pena vivir. Pero ojo: también mienten los iluminados, los elegidos que se atribuyen el poder de cambiar la realidad tocándola con su varita mágica: y si la realidad no me obedece, no me merece.
 
J. M.: Si el tiempo de las revoluciones modernas, es decir, de las revoluciones abruptas y violentas ha pasado, ¿es la progresión o la resistencia la mejor alternativa en nuestro tiempo?
E. G.: Andá a saber cuántos mundos hay dentro del mundo, y cuántos tiempos dentro del tiempo. La historia camina con nuestras piernas, pero a veces anda a paso muy lento, y a veces parece quieta. De todos modos, cuando los cambios vienen de abajo, desde lo hondo, a la corta o a la larga ellos encuentran su camino, al ritmo que quieren o pueden. Desde abajo, digo, desde el pie, como cantó Zitarrosa. Lo único que se hace desde arriba son los pozos.
 
J. M.: En tu último libro Espejos realizás un esfuerzo al mismo tiempo creativo y arqueológico sobre un vasto espacio geográfico y temporal. ¿Qué períodos de la historia crees que se llevarían el premio mayor a la crueldad y la injusticia?
E. G.: Hay demasiados favoritos en ese campeonato.
 
J. M.: Bueno, más puntual, ¿podrías resumir la crueldad en una imagen, en una situación que te ha tocado vivir?
E. G.: Me ocurrió hace años, en un camión que atravesaba la selva del alto Paraná. Salvo yo, era toda gente de ese mapa. Nadie hablaba. Íbamos muy apretados, en la caja del camión, a los tumbos. A mi lado, una mujer muy pobre, con un bebé en brazos. El bebé ardía de fiebre, se quejaba. Ella sólo dijo que precisaba un médico, que en alguna parte tenía que haber un médico. Y por fin llegamos a alguna parte, no sé cuántas horas habían pasado, hacía mucho que el bebé no se quejaba. Ayudé a que aquella mujer bajara del camión. Cuando recogí el bebé, vi que estaba muerto. El asesino que había cometido esa crueldad era todo un sistema de poder, que no iba preso ni viajaba en camiones destartalados.
 
J. M.: Con memorias como esa deberíamos terminar aquí. Pero el mundo sigue girando. ¿Crees que el pasado precolombino ha sobrevivido tantos años de colonización y modernización, tanto como para definir una forma latinoamericana de ser, de sentir y hasta de pensar?
E. G.: Desde hace siglos, los dioses acuden, quién sabe cómo, desde el pasado americano y desde la selva africana y desde todas partes. Muchos de esos dioses viajan con otros nombres y usan pasaportes falsos, porque sus religiones se llaman supersticiones y ellos siguen condenados a la clandestinidad.
 
 Presente
 
J. M.: ¿Cómo imaginás el mundo dentro de cincuenta años?
E. G.: Con la edad que tengo, me imagino que dentro de cincuenta años ya no estaré. Como ves, tengo una imaginación prodigiosa.
 
J. M.: Alguna vez Onetti dijo que él escribía para sí mismo. ¿Galeano escribiría si tuviese la poca fortuna de ser el único sobreviviente de una catástrofe mundial?
E. G.: ¿El único sobreviviente? Uy! Me moriría de aburrimiento. Quizá escribiría igual, porque tengo el vicio, pero escribir para nadie es peor que bailar con la hermana. Onetti se enojó conmigo cuando una noche cometí una juvenil insolencia. Él me dijo eso, que él escribía para él, y yo le propuse llevarle al Correo esas cartas para Juan Carlos Onetti, calle Gonzalo Ramírez, Montevideo, etc., etc. Él se cabreó. Se cabreó porque mentía, y bien lo sabía. Quien publica lo que escribe, escribe para los demás.
 
J. M.: ¿Qué harías diferente si tuvieses la experiencia y la oportunidad de hacerlo de nuevo? ¿De qué se arrepiente Eduardo Galeano hoy?
E. G.: No me arrepiento de nada. Yo también soy la suma de todas mis metidas de pata.
 
* Jorge Majfud. Nacido en Tacuarembó, en 1969, estudió arquitectura graduándose en la Universidad de la República. En la actualidad reside en los Estados Unidos donde enseña Literatura Latinoamericana en The University of Georgia. Es reconocido por sus novelas y sus ensayos críticos que aparecen con regularidad en prestigiosos medios de prensa de todo el mundo.
* Eduardo Galeano. Nacido en Montevideo (1940) es una de las personalidades más destacadas de la literatura del continente. Una de sus obras “La venas abiertas de América latina” ha sido traducida a treinta idiomas. Sus trabajos trascienden géneros ortodoxos, combinando documental, ficción, periodismo, análisis político e historia. Galeano niega ser un historiador: "Soy un escritor que quisiera contribuir al rescate de la memoria secuestrada de toda América, pero sobre todo de América Latina, tierra despreciada y entrañable".
 
*Este artículo fue publicado en CECIES Pensamiento Latinoamericano y Alternativo.

 

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3 Comentários - Añadir comentario

Comentarios

  1. Simon Bolivar
    13 febrero 2009 14:27

    Ojala todos en America Latina y sobre todo los niños, tuviesen la oportunidad de leer a Galeano. Hasta ahora, como el dice, los pocos que tuvieron la oportunidad de estudiar tuvimos que tragarnos la historia contada desde la perspectiva europea y anglosajona.

  2. Eliane Velozo
    2 marzo 2009 14:00

    Eduardo Galeano é um dos seres vivos mais lindos e dignos de amor, respeito e afagos carinhosos que o planeta terra já produziu!!!
    AXÉ!!!!!

  3. genaromanal
    23 junio 2010 7:51

    Thanks for a great post online payday loan