Ago 19 2005
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Política

Ecuador, la violencia del Estado y la hora del cambio

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Ante la posición digna y soberana de los pueblos de Sucumbíos y Orellana, todos los ecuatorianos debemos apoyar su lucha la cual no solo afecta a dichos pueblos exclusivamente sino a todo el país debido a las malas administraciones de los gobernantes que hemos elegido, quienes no ven las necesidades de un pueblo doliente sino sólo las exigencias de las transnacionales amparadas por el ascendiente que tiene un país rico (EEUU) sobre un país pobre; las imposiciones de los bancos internacionales y, lo que es peor, nuestros propios grupos financieros, económicos y políticos que sólo ven por sus propios intereses y, encima, ejercen presión sobre el gobernante de turno.

Es indignante ver cómo en los medios aparecen ‘expertos petroleros’, diputados y otros más (de esos que siempre aparecen en pantalla, que son siempre los consultados en temas de trascensdencia nacional) los que tienen autoridad para hablar sobre temas que nos conciernen a todos los ecuatorianos y nos venden la idea de que su palabra es palabra de ley; les escuchamos decir que no podemos dejar de lado a nuestros amigos, refiriéndose a los EEUU -semejante falacia!-, y que no debemos contradecir a la OXY porque ellos tienen la razón….

Es hora de que los ecuatorianos entendamos que los mismos partidos políticos, sus mismos líderes de siempre, sus mismas ideas que “salvan al país” no sirven. Nuestra historia y pobreza lo demuestran.

fotoEs hora de cambiar! y nosotros, todos unidos: guayaquileños madera de guerrero, quiteños forajidos, ibarreños, riobambeños, cuencanos, orientales, todos juntos, estemos unidos. ¡Es hora de apoyar a nuestros hermanos de Sucumbíos y Orellana!

Se dice que la rebelión quiteña pasada no tiene eco porque no tuvo liderazgo y por tanto no tendrá continuidad. Asimismo, aparecen expertos en temas sociales diciendo que fue “solo un grupo de clase media quiteña”. Pues yo digo que no es cierto porque yo estuve ahí y muchos como yo y podemos asegurar que no pertenecemos a tal clase.

Estuvimos también los que vemos y oímos cada día la TV y sus noticias prostituidas, que no pertenecemos a partido político alguno, que no pertenecemos a ningún movimiento social, que no opinamos, pero que estamos hartos de ver cómo manipulan nuestras mentes con publicidad de la OCP, con los “expertos en diferentes temas” hablar y hablar creyéndose dueños de la verdad, y ver la corrupción diaria a todos los niveles, ver cómo el gobierno actual nos ha fallado.

Soy una persona más y estoy segura que muchos piensan como yo y que no se atreven a decirlo, que quiere el cambio, apoyando pronunciamientos tan importantes como los del pueblo de Sucumbíos y Orellana.

Tal vez éste no sea el espacio por el cual difundir lo que una persona cualquiera, como yo, tenga que decir, tal vez porque no me ampara ningún movimiento o grupo.

Si es así, les pido mil disculpas, pero en todo caso la revolución que se está gestando en el corazón y en las mentes de los ecuatorianos, madure y nos levantemos del adormecimiento, el “quemimportismo” y la inercia.

Pero Zulay Naranjo no está sola

CARTA ABIERTA AL PRESIDENTE DE ECUADOR

SOBRE REPRESIÓN A PUEBLOS AMAZÓNICOS

Estamos cansados de ser un país de castas, el principio de autoridad no debería ser el pretexto para la incomunicación y la represión.
El incumplimiento de las obligaciones contractuales de las compañías transnacionales, lejos de ser un motivo de negociación, debería ser para usted y su gobierno, un hecho punible y pesquisable.

Quito, 18 de agosto de 2005

Dr. Alfredo Palacio
Presidente Constitucional de la República del Ecuador
Presente.

Señor Presidente:

Queremos recordarle que usted asumió el cargo de Presidente de la República gracias a la protesta del pueblo ante las actitudes dictatoriales y antipatrióticas del coronel. Gutiérrez. Usted se comprometió a «refundar» el País, basándose en la defensa de la soberanía, la redistribución de la riqueza, la lucha contra la corrupción y en el compromiso del fortalecimiento del sistema democrático.

Por eso nos llama la atención que ahora, cuando el pueblo exige –simplemente- el cumplimiento de la ley, usted asuma posiciones de intransigencia que han llevado a las poblaciones de las provincias amazónicas de Sucumbíos y Orellana, a vivir momentos de extrema tensión ante la represión indiscriminada y extrema de las Fuerzas Armadas y Policía Nacional.

No es posible que la miopía y petulancia de sus funcionarios impida ver la justeza de los reclamos de los habitantes de la frontera, quienes viven situaciones de extrema pobreza, desempleo y violencia. Para los pobladores de Sucumbíos y Orellana, el Plan Colombia no es un documento ni un discurso lejano de dos presidentes dementes. Para ellos es la realidad diaria, cotidiana. Ellos son los que enfrentan el azote de la violencia, de la militarización, de las fumigaciones.

Pero hay más señor Presidente. Son casi 40 años de explotación petrolera en los que los pueblos amazónicos no han recibido atención, recursos y respeto. Lo único que ha llegado a la Amazonía es pobreza, abandono, contaminación, saqueo, destrucción del hábitat.

El incumplimiento de las obligaciones contractuales de las compañías transnacionales, lejos de ser un motivo de negociación debería ser para usted y su gobierno, un hecho punible y pesquisable. Así se hace cumplir la ley, así se ejerce la soberanía, así se ama y defiende la patria. Nos alarma el hecho que el Ministro de Energía proteja los intereses extranjeros sin asumir sus nuevas funciones y obligaciones. Es hora que se le ponga coto a una doble dependencia laboral. El se debe únicamente al Estado ecuatoriano, lo contrario es corrupción.

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Por estas razones, quienes nos adherimos a la presente comunicación, con el derecho que nos asiste, exigimos un cambio radical de actitud en el manejo del conflicto. Es hora que a las provincias amazónicas, usted y su gobierno, les traten con respeto. Con el mismo respeto y cortesía con que usted trata al Alcalde de Guayaquil o al Presidente Uribe Vélez. Estamos cansados de ser un país de castas. ¿Qué le parece si empezamos también hablar de la autonomía de las provincias petroleras?

El principio de autoridad no debería ser el pretexto para la incomunicación y la represión. Refundar al país desde el diálogo, la búsqueda de objetivos comunes y elevados, del respeto por igual a todos sus habitantes, es la expectativa que teníamos cuando aceptamos que sea usted nuestro Presidente. De lo contrario, sin ánimo de amenaza, pensamos que el conflicto de Sucumbíos y Orellana se extenderá al resto del país. Los ecuatorianos no vamos a ver indolentes las escenas de represión que viven los habitantes amazónicos, por la única razón de defender la ley, la dignidad y la soberanía de nuestra Patria.

Atentamente,

Rafael Correa, Luis Maldonado Lince, Betty Amores, Ricardo Ulcuango, Luis Macas, Alberto Acosta, Blanca Chancoso, Jaime Galarza Zavala, René Báez, Diana Barragán, Pablo Dávalos, Diego Cano, Virgilio Hernández, Napoleón Saltos, María Gabriela Alvear, Marcelo Román, David Silva, Rosa Rodríguez, Rosa María Vacacela, Mesías Tatamuez, Luis Fernando Sarango, Sara Santacruz, Ileana Almeida, Francisco Ordoñez, Xavier Guachamín, Juan Cajas, Jaime Espinosa, Juan Meriguet, Juan Albán, Alejandro Real, Giovanni López, Nancy Galán, Lourdes Imapanta, Belén Páez, Jorge Acosta, Cristina Santacruz, José Vallejo, Andrés Sánchez, Carlos Flores, Eliana Franco, Ivan Castillo, Martha Moscoso, Liliana Aguilar, Alexander Arias, Roberto Solórzano, Elizabeth Diaz, Hernán Naranjo, Zulema Mantilla, Magdalena Saltos, Yolanda Albán, María Elena Moscoso, Carlos Peñafiel Revelo, Ivanova Mayorga, Nathaly Vallejo, Jaime López, Lorena Buendía, Jorge Bravo, Yajaira Terán, Pablo F. Villarroel, Marlene Ingaruca, Gardenia Echeverría, Adela Cadena, Edwin Muñoz, Carlos Figueroa, Irene López, Edgar Ávalos, Marco Dassum, Oswaldo Arroyabe, María Augusta Calle, Alfredo Chum, Elsa Bimos Ortega, E. Camacho, Augusto Ordoñez,}… (siguen firmas…)

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* Material distribuido por ALTERCOM.

BOTONES PARA UNA MUESTRA**

¡El “derecho de los inversionistas” ataca! Entre las exigencias pilares de los tratados de libre comercio, como el ALCA y el bilateral, está la de dar amplias garantías jurídicas a las inversiones extranjeras. Dentro del TLCAN (tratado de libre comercio para América del Norte), en vigencia desde 1994, México (y también Canadá) han sufrido verdaderos embates de corporaciones de Estados Unidos demandando jugosas indemnizaciones cuando las leyes nacionales les impidió sacar rentas fáciles.

Un caso ilustrativo es el de Ethyl Corp de Virginia para obligar a Canadá a revocar la legislación que prohibía la venta transfronteriza de su producto, el aditivo para gasolina MMT, prohibido en muchos países y conocido como una “neurotoxina peligrosa”.

EEUU DEFIENDE SUS EMPRESAS EN ECUADOR Y EN PERÚ:
EL RÉCORD DE OCCIDENTAL PETROLEUM

Impactos ambientales:

– Fue la primera petrolera que entró a operar en Limoncocha, un área protegida. Actualmente lo hace en tres más, es decir: Limoncocha, Pañacocha, Yasuní, Cuyabeno.

– Fue la primera empresa en firmar un contrato de prestación de servicios, según el cual pasó la factura de su inversión y sus gastos al Estado; también estuvo entre las primeras en cambiar a contratos de participación, que suponen tener cerca del 80% de la rentabilidad de los campos pues toda la inversión ya fue hecha por el Estado.

– En 1999 cuando un ex funcionario de esta empresa, Manuel Echeverría, fue presidente encargado de Petroecuador, entregó a Occidental el campo Edén Yuturi con reservas probadas. Según informe de la Comisión Anti-Corrupción esto significó una pérdida de $427 millones para el Estado.
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– Ha provocado derrames de tres pozos y en el trayecto Shushufindi-Puerto de Palos, contaminó el río Napo y la laguna Limoncocha.
– Ha contratado a niños para que hagan la limpieza de tóxicos, sin protección (en 1991).
– Es responsable de los impactos del Oleoducto de Crudos Pesados, OCP, pues tiene el 12% del consorcio.

Engaños a comunidades:

– Lideró convenios con comunidades indígenas, engañándoles en los términos del contrato, ocultando información y presionando a los líderes para que firmen.
– Estableció un código de conducta con los Secoya en el que éstos perdieron su derecho constitucional a denunciar a la empresa y a indemnizaciones equiparables con los previsibles daños.
– Corrompió a líderes indígenas.
– Manipuló la forma de votación en comunidades indígenas.
– Dividió a comunidades.
– Expropió de sus tierras a los kichuas de Edén.

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** (Material tomado de Acción Ecológica (www.accionecologica.org).

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