Jun 3 2013
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PolíticaSociedad

EEUU y la ausencia de lo urgente

Urgencias
Una de las sensaciones más raras aquí es la ausencia de lo urgente. Este país está en medio de las guerras más largas de su historia, en las cuales cada día muere más gente, pero esa es sólo una de tantas noticias urgentísimas que forman parte de un torrente de información, desde los detalles como la creciente desigualdad, hasta las pruebas de que se acerca una crisis ambiental que puede llevar al fin de la vida humana en el planeta.

Las noticias no dejan descansar ‚Äďo sea, no es por falta de informaci√≥n‚Äď, pero tampoco parecen despertar respuesta. Todo se presenta con mayor prisa cada vez, pero nada urge.

En estos √ļltimos a√Īos sucedi√≥ lo que todos saben fue el mayor fraude en la historia del pa√≠s, cuando los bancos y las empresas financieras provocaron la peor crisis desde la gran depresi√≥n. Todos saben que hoy d√≠a esos mismos financieros y sus cuates est√°n gozando de un auge mientras la gran mayor√≠a de estadunidenses sigue pagando las cuentas y consecuencias del desastre. El t√≠pico hogar ha recuperado menos de la mitad de toda la riqueza que perdi√≥ durante la crisis, seg√ļn un informe del banco central, la Reserva Federal. La riqueza de los hogares se desplom√≥ 16 billones entre el tercer trimestre de 2007 y el primero de 2009. Aunque en total se ha recuperado 91 por ciento de estas p√©rdidas, dos tercios de esta recuperaci√≥n es resultado de incrementos en precios de acciones burs√°tiles y 80 por ciento de las acciones burs√°tiles est√°n en manos de ese 10 por ciento, o sea, la recuperaci√≥n se ha sentido entre los m√°s ricos. Por ello, el hogar promedio s√≥lo ha recuperado 45 por ciento de su riqueza. En tanto, las ganancias de empresas marcan r√©cords, igual que las acciones. Pero esta disparidad y desigualdad no urge.

Hoy, m√°s ni√Īos, madres, hermanos, padres, abuelos, t√≠as, estudiantes, so√Īadores, maestros y artistas morir√°n por la violencia desatada, por las pol√≠ticas b√©licas de Estados Unidos. Unos 4 mil han muerto en misiones de asesinato con aviones a control remoto. En Irak, donde se proclam√≥ el fin de la guerra, mayo fue el mes m√°s sangriento desde las matanzas sectarias entre 2006 y 2007, con m√°s de mil muertos, report√≥ la ONU. Pero no urge.

Desde la matanza en la escuela primaria en Connecticut que sacudi√≥ al pa√≠s en diciembre, m√°s estadunidenses han muerto por violencia de arma de fuego en este pa√≠s (4 mil 499) que el total de miliares estadunidenses en los nueve a√Īos de guerra en Irak (4 mil 409), report√≥ la revista Slate. A√ļn no hay un mayor control de armas en Estados Unidos. Tampoco parece ser tan urgente.

Y, para aquellos que a√ļn no creen que haya una relaci√≥n entre las c√ļpulas pol√≠ticas y financieras, se anunci√≥ que el general retirado David Petreaus, uno de los ingenieros de las guerras que despu√©s tuvo que renunciar su cargo como jefe de la CIA por la revelaci√≥n de una relaci√≥n extramarital, ahora asesorar√° a los estrategas internacionales de la firma de inversiones Kuhlberg Kravis Roberts en Wall Street. No estalla un esc√°ndalo. Todos reciben la informaci√≥n d√≥cilmente.

Hoy las políticas de educación anularán la imaginación y el desarrollo intelectual y emocional de millones de jóvenes, y atentarán contra la dignidad y el orgullo de los maestros. Pero no urge.

En un maravillosa nueva exposici√≥n sobre los oc√©anos en el museo de Historia Natural en Nueva York, se documenta c√≥mo los seres humanos envenenan y matan los or√≠genes de la vida. Mucha gente sabr√° m√°s. Muchos ni√Īos preguntar√°n por qu√©, pero no hay urgencia.

Hoy, periodistas narrarán todas estas cosas, una vez más. Ofrecerán más evidencia de qué tan urgente son todas estas situaciones, pero ni para ellos hay gran urgencia.

¬ŅQu√© sucede en un pa√≠s sobreinformado de cosas tan graves que directamente, y ahorita, afectan de manera dram√°tica a tantos, pero donde esa informaci√≥n no se traduce en acci√≥n urgente?

Noam Chomsky, en una entrevista reciente publicada en Truthout.org, comenta que ‚Äúuno de los grandes √©xitos de las instituciones que rigen a Estados Unidos es que han logrado disgregar a la gente. Est√°n atomizados‚Ķ hay poca memoria. Cada vez que un grupo de estudiantes se involucra en una protesta, todo empieza de nuevo. No hay memoria de c√≥mo se hac√≠a antes‚ÄĚ. Indica que se destruye la memoria a prop√≥sito. ‚ÄúUno no quiere sindicatos porque tienen este tipo de memoria, son fuerzas democratizadoras, juntan a la gente. Entonces (los gobernantes) los destruyen, tratan de desmantelar todo eso, para que todo empiece de nada‚Ķ Es uno de los grandes √©xitos de los poderosos, de los empresarios, desmantelar la organizaci√≥n, separar a la gente, parte del consumismo‚Ķ los convences de que consumir es el mayor objetivo en la vida, y los atrapas endeudados. No tienes que preocuparte de una democracia funcional porque la gente est√° atrapada y sola. Tal vez 70 por ciento de la poblaci√≥n opinaba que la guerra era fundamentalmente equivocada e inmoral, pero no ten√≠an ni idea de qu√© hacer al respecto. V√°monos mejor al pr√≥ximo programa de televisi√≥n; es un poco infantil: no puedo hacer nada; todo esta m√°s all√° (de mi alcance); s√≥lo soy una v√≠ctima. Esto es un triunfo bastante notable de las fuerzas antidemocr√°ticas que en verdad controlan las cosas‚ÄĚ.

Tal vez recuperar la memoria es la clave para que lo urgente recupere su urgencia. Los estados generales de amnesia no pueden sostener la promesa de la libertad individual o la práctica del autogobierno, escribe Lewis Lapham, editor de la maravillosa revista de historia Lapham’s Quarterly. Sin conciencia histórica, argumenta, los estafadores, los políticos totalitarios, los manipuladores religiosos, los guerreros, pueden continuar con lo suyo y así lograr que lo urgente pueda esperar.

Lo que preocupa es que llegará un día en que será demasiado tarde para hablar de lo urgente.

Foto: David Petraeus, uno de los artífices de las recientes guerras de EEUU quien tuvo que renunciar como jefe de la CIA tras el escándalo por una relación extramarital, ahora asesorará a los estrategas internacionales de la firma de inversiones Kuhlberg Kravis Roberts en Wall Street

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