May 7 2010
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Opinión

El Ciudadano / Lo que se esconde bajo el terremoto de Chile

A tres empresas proveedoras de materiales para la construcción —Construmart, Easy y Sodimac— se les adjudicó  sin concurso ni licitación la friolera de 8.000 millones de pesos para proveer de los materiales necesarios para la fase de reconstrucción urbana. Las informaciones señalaron después que el gobierno dio un paso atrás ante la bestialidad de su decisión; pero nada indica que se haya materializado en los hechos el nuevo criterio. Veamos un informe del mes de abril.

Chile enfrenta los tiempos tras el terremoto con dilemas por delante. El más claro y urgente es la reconstrucción, en donde la ciudadanía ha demostrado su capacidad de reacción y solidaridad mucho antes que la Armada diera la señal de alerta, mucho antes de que llegara la "ayuda humanitaria", con metralleta en mano.

Los dimes y diretes se dirigen a dilucidar de dónde provendrán los dineros y capitales para la reconstrucción. Pero lo dubitativo de la presidencia para subir los impuestos al gran capital, a los que más ganan, a la gran minería transnacional, y a toda la manga de industrias sustractoras de materias primas, devastadoras del medioambiente, parece no llegar, mientras que se piensa en el endeudamiento internacional que terminaremos pagando todos, o el recorte presupuestario en desmedro de las necesidades regionales, inversión cultural y social o sencillamente el alza de impuestos al consumidor, vale decir nuevamente el ciudadano común.

Mientras tanto, el impuesto que pagamos los ciudadanos de a pie sigue del orden del 19% y con altas tasas de créditos para el emprendimiento, debido a que la banca privada jamás traspasa las bajas tasas que le otorga el Banco Central a los usuarios de a pie. En un modelo que intenta ser creíble tras el terremoto y las réplicas de la crisis financiera mundial.

Así, la Banca inescrupulosa, se aprovecha en momentos de shock con mensajes tales como "no pagues las dos primeras cuotas y comienza a pagar al tercer mes", mientras el ciudadano desinformado, por sendas campañas publicitarias, pide sin saber que todos esos impuestos se cobrarán retroactivamente.

El día tras el terremoto se desata la especulación: Las cementeras elevan el valor de sus acciones, los Angelini y los Matte que se mostraban afectados por el movimiento telúrico, rápidamente echan a andar sus trozadoras de madera, y las platas de la Teletón para la construcción de viviendas de emergencia se devuelven a los mismos bolsillos de quienes donaron en el show mediático.

Escandaloso ejemplo de ello es cómo el gobierno de Piñera ha elegido sin licitación pública alguna a tres empresas proveedoras de materiales para la reconstrucción de Chile —Construmart, Easy y Sodimac— que se han adjudicado sin concursos ni sorteos la friolera de 8 mil millones de pesos en partes iguales. Entre ellos, sí existe la igualdad.

Pero la población que fue por alimento y todo aquello que le ofrece la sociedad de consumo y que nunca podrá  tener si no es endeudándose con los intereses más altos del mundo, apareció como saqueadora. Pedro, quien deseaba ver el mundial echadito atrás con un plasma y cerveza, se quedó con las ganas y tuvo que devolverlo a quienes lo ofertan en módicas cuotas y usuran con la venta de bienes de primera necesidad y otros suntuarios.

Con fallas estructurales vemos a nuestro país, heredero de una Constitución carente de democracia, reflexivo ante un terremoto que abre puertas para la reconstrucción nacional, la que será ilusoria si se pretende hacer sobre un modelo de desarrollo que se cae a pedazos por donde lo miren.

Y es que nos encontramos maniatados por un sistema que expande y profundiza la ignorancia general de la población y su dependencia, mientras depura y extrema sus mecanismos de control.  Con un cobre elevado por el cielo, alcanzando los 3,48 dólares la libra y sin aplicación de un royalty en beneficio de los pueblos, pero con la esperanza en contados parlamentarios que puedan dar la pelea al interior del Congreso, uniéndose en transversal bancada junto a quienes sienten el llamado ético del ejercicio político, como representantes de los intereses del colectivo por sobre los particulares.

El Ciudadano sale nuevamente a las calles, y lo hace para el verde mes de abril, cuando se recuerda la historia de la crucifixión de Jesucristo, el no reconocido, el idealista que expulsó del templo a los mercaderes, el de la ekklesía (la asamblea popular), el que sin dudas repudiaría el abuso de poder de la Iglesia Católica y su papado asediado por casos de pedofilia, al descorrerse el velo del actuar de "líderes espirituales", cuyos supernumerarios conocían de sus fijaciones y prácticas enfermizas, sin embargo continuaban llevando a sus familias a los mismos templos y centros de estudios, administradores del rigor y la clemencia.

Finalmente, a más de un mes del terremoto y maremoto que golpeó al centro-sur de Chile, creemos importante hacer una reflexión más profunda sobre los acontecimientos que lo sucedieron, poniendo el énfasis en las causas tras los saqueos -tan bien condimentados y repetidos por los medios de comunicación de masas- así como en la ocupación militar de las principales ciudades afectadas y las implicancias de enviar a las calles a profesionales de la guerra con años de energías y ansiedad acumuladas.

Periódico independiente (www.elciudadano.cl).

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