Jun 9 2005
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Cultura

El concepto de elasticidad

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

“El problema no es el problema.
El problema es su actitud frente al problema”.
Kelly Young.

fotoHoy, la tristeza me visitó. Tocó el timbre, subió las escaleras, golpeó la puerta y entró. No ofrecí resistencia. Hubo un tiempo en que yo hacía lo imposible para evitar que entrara en mis dominios. Y cuando eso ocurría, discutíamos por un tiempo largo. Era una experiencia desgastante. Aprendí que lo mejor es dejarla seguir su curso. Ahora, ni siquiera dialogamos. ¡Ella entra, se sienta en el living, le sirvo una bebida cualquiera, le prendo la televisión y la olvido! Cuando me doy cuenta, el recinto está vacío. Ella partió, sin arrobos y sin dejar rastros. Cumplió su misión sin afectar mi vida.

Hoy también la enfermedad me visitó. Pero ésta tiene otros métodos. Y otros propósitos. Llegó sin pedir permiso, invadiendo el ambiente. Se instaló en mi garganta y atacó mis amígdalas. La receta es siempre la misma: amoxicilina y paracetamol. Hago uso de estas medicinas y me siento absolutamente postrado. Creo que es por eso que los llaman antibióticos. Porque son contra la vida. No sólo la vida de las bacterias, sino también toda y cualquier tipo de vida…

Hoy me visitaron además los problemas del pasado. No vinieron por teléfono, porque las palabras dichas activan las emociones apenas en el momento y después se pierden, difusas, llevadas por la brisa. Vinieron por correo, impresos en papel y letras de baja calidad, anunciando su perennidad, su condición de fantasmas eternos hasta que sean exorcizados.

Delante de este cuadro, no hay como dejar de sentirse disminuido. El mundo alrededor parece conspirar contra el bien, la estabilidad y el equilibrio que tanto se persiguen. El desanimo comparece estampado en hombros arqueados y ojos sin brillo, que piden para derramar lágrimas de alivio. Entonces, lloro. Y lo hago porque Maurice Druon me enseñó, por medio de su inocente Tistu, que si usted no llora, las lágrimas se endurecen en el pecho y el corazón queda duro.

LIMÓN Y LIMONADA

Las Ciencias Humanas están siempre tomando prestado de las Exactas, términos y conceptos. La última novedad viene de la Física y es llamada de elasticidad. Significa resistencia al choque o la propiedad que presenta un cuerpo sólido de poder recuperar su forma y su extensión cuando cesa la fuerza que lo comprime o estira.

En términos de las Ciencias Humanas, la elasticidad pasó a designar la capacidad de resistir flexiblemente la adversidad, utilizándola para el desarrollo personal, profesional y social. Traduciendo eso a través de un dicho popular, es hacer de cada limón, o sea, de cada contrariedad que la vida nos presenta, una limonada, sabrosa, refrescante y agradable.

Aprendí que de nada vale pelear con problemas. Es preciso enfrentarlos para no ser destruido por ellos, resolviéndolos rápidamente, de manera correcta o equivocada. Los problemas son como los bebés: sólo crecen si son alimentados. Muchos de ellos se resuelven por sí solos. Pero cuando usted los soluciona de forma inadecuada ellos vuelven, le hacen una zancadilla, y ahí sí, usted los anula correctamente. La felicidad, expresó Michael Jansen, no es la ausencia de problemas. La ausencia de problemas es el aburrimiento. La felicidad son grandes problemas bien administrados.

Aprendí a combatir las enfermedades. Las del cuerpo y las de la mente. Advertirlas, identificarlas, respetarlas y aniquilarlas. Muchas son consecuencia no de lo que nos falta, sino del mal uso que hacemos de lo que tenemos. Y la velocidad es todo en este combate. Actuar rápido es la palabra de orden. Mejor que ser preventivo es ser precavido.

Aprendí a aceptar la tristeza. No el año entero, sino apenas un día, a la luz de las lecciones de Víctor Hugo. El poeta decía que “tristeza no tiene fin, felicidad, sí”. Sin embargo, discrepo con él. Pienso que las dos son finitas y cíclicas. El secreto es contemplar las pequeñas alegrías en lugar de aguardar la gran felicidad. Una alegría destruye cien tristezas…

Modismo o no, me torné elástico. La palabra en sí puede caer en el ostracismo, pero habrá servido para ilustrar mi actitud cultivada a lo largo de los años delante de las dificultades, impuestas o auto-impuestas, que enfrenté por el camino, transformando desánimo en persistencia, descrédito en esperanza, obstáculos en oportunidades, tristeza en alegría.

Nosotros apreciamos el calor porque ya sentimos frío. Apreciamos la luz porque ya estuvimos en la oscuridad. Apreciamos la salud porque ya estuvimos enfermos. Podemos, pues, experimentar la felicidad porque ya conocemos la tristeza.

¡Mire el cielo, ahora! Si es de día, el Sol brilla y calienta. Si es de noche, la Luna ilumina y abraza. Y así será nuevamente mañana. Y así es hecha la Vida.

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* Econimista, publicista, especialisita en márketing y en calidad de vida en el trabajo. Empresario, consultor, profesor universitario, escritor y conferenciante. Director de Infinity Consulting, Director del Simb/Abrinq y Miembro Ejecutivo del NJE/ Fiesp.
(www.tomcoelho.com.br).

Correo electrónico: tomcoelho@tomcoelho.com.br

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