Oct 5 2014
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OpiniónPolítica

El contagioso Hong-Kong

Hong Kong no es, por su historia y por su relativo aislamiento de la China profunda, igual a √©sta, pero forma parte de ella pese a su r√©gimen especial. Todav√≠a bajo la ocupaci√≥n inglesa, entre las d√©cadas de 1920 y 1950, en tiempos de la dictadura de Chiang Kai-Shek, ten√≠a alg√ļn margen de libertad del que no dispon√≠a el resto de China, que el acuerdo de reunificaci√≥n entre la oligarqu√≠a financiera de la ex colonia y el gobierno de Pek√≠n restringi√≥ pero no suprimi√≥.

Esa es la base histórica de la actual rebelión estudiantil y de la clase media más acomodada, apoyada por los sindicatos libres de trabajadores que, dicho sea de paso, no existen en la China continental. En la China moderna, desde Sun Yat-sen hasta la fundación del Partido Comunista por el profesor Chen Duhsiu en la Universidad de Pekín, las rebeliones democráticas y sociales tomaron siempre la forma de estallidos callejeros encabezados por los estudiantes (Mao Tse Tung y Chu En Lai también lo eran) y después, al desarrollarse, contagiaron a los sectores más avanzados de los oprimidos de las ciudades, grupos importantes de obreros y otros trabajadores, que extendieron y profundizaron el movimiento. De ahí el silencio de las autoridades de Pekín ante los hechos de Hong Kong, para evitar todo posible contagio.

Hong Kong es una de las ciudades chinas más prósperas, pero un quinto de su población vive bajo el nivel de pobreza, los salarios promedio son de algo más de tres dólares diarios y los trabajadores no tienen ni protección a los desocupados, ni jubilaciones, ni sindicatos, ni convenciones colectivas de trabajo. Los niveles de cultura y de información, superiores a los de China continental, chocan violentamente con la concentración de la riqueza y la corrupción de la oligarquía capitalista que gobierna la ciudad bajo el control remoto de Pekín. Eso crea una mezcla explosiva de demandas democráticas, laborales y salariales que ponen en primer plano, junto a los ritmos y las condiciones de trabajo, las diferencias sociales y la protesta contra la concentración del poder en manos de la oligarquía. Dicho de otra forma, el control democrático del gobierno de la ciudad y su autonomía.

Las reglas impuestas desde Pek√≠n para elegir el nuevo gobierno local entre seis candidatos con el visto bueno pol√≠tico del gobierno central chino provocaron el estallido de los j√≥venes estudiantes que la represi√≥n policial ampli√≥ y extendi√≥. Ante la incapacidad de las autoridades chinas de hacer promesas o concesiones y ante las amenazas de mayor presi√≥n, las cosas llegan ahora a un punto de gran tensi√≥n. O Pek√≠n hace intervenir el ej√©rcito, como lo hizo en Tiananmen, provocando una nueva matanza que da√Īar√≠a gravemente el prestigio de China en un momento en que enfrenta una gran presi√≥n de Estados Unidos y los aliados de ese pa√≠s en el Pac√≠fico y en el propio Mar de China, causando tambi√©n una fractura en el grupo dirigente del partido entre duros y moderados o, por el contrario, hace concesiones parciales y de √ļltima hora que podr√≠an hacer retornar la calma por unos meses pero alentar√≠an nuevas protestas porque aparecer√≠an como arrancadas por las movilizaciones, las cuales podr√≠an as√≠ extenderse a otras ciudades.hong kong protestas4

El conflicto en Hong Kong estalló cuando la economía china, que sigue creciendo, pierde ímpetu y debe enfrentar la amenaza de una gran burbuja inmobiliaria provocada por la especulación que ha creado urbes nuevas sin habitantes, mientras la vivienda es cada vez más cara en las ciudades costeras y en Hong Kong. Comienza cuando surgen problemas étnicos entre la mayoría han y las minorías, sobre todo en las regiones fronterizas como el Sin jian o Tibet. Surge sobre todo cuando miles de huelgas salvajes sacudieron el país en protesta contra las condiciones de trabajo o la brutalidad de las direcciones y, por lo general lograron sus reivindicaciones y cuando se produjeron protestas masivas victoriosas de comunidades campesinas o de pescadores contra la expropiación de sus tierras.

El feroz desarrollo capitalista, sin reglas y con gran peso del capital extranjero, ha exacerbado las contradicciones entre las regiones coste√Īas y las del interior, las ciudades y el campo, el centro poblado por los han y la periferia, la industrializaci√≥n y el medio ambiente. Sobre todo, transform√≥ al Partido Comunista de Mao en el protector de sus miembros multimillonarios, cuyos esc√°ndalos y cuya corrupci√≥n y lujo extremo se oponen frontalmente a la moral confuciana conservadora y tradicional promovida oficialmente desde inicios de la revoluci√≥n y al estilo de vida de la mayor√≠a a√ļn campesina del pa√≠s. Problemas como el de la vivienda, la contaminaci√≥n del aire o la falta de libertades afectan adem√°s por igual a las clases medias urbanas y a los obreros, que sufren bajos salarios, condiciones de trabajo agotadoras y el despotismo de los dirigentes.

Los que en Pekín, desde el Partido Comunista, dirigen al país se dan cuenta de que están caminando por un terreno minado. De ahí, por ejemplo, la defenestración de Bo, el neomaoísta, o las diferencias permanentes entre duros y liberales pero sus privilegios y su arrogancia les niegan la sensibilidad y la flexibilidad suficientes para hacer concesiones democráticas a tiempo.

Por supuesto, las provocaciones militares y marítimas de Estados Unidos y la acción de los servicios británico y estadunidense en Hong Kong y en China continental atizan el descontento para debilitar al país más importante del grupo BRICS que, además, es el principal sostén de Putin y de Irán. Pero los problemas son chinos y sólo en China pueden tener una solución nacional, democrática y social. Hasta ahora, por el bloqueo de informaciones, el resto de China ni siquiera conoce lo que pasa en Hong Kong, que es una ciudad atípica, pero no tardará en estar informado y en reclamar sindicatos independientes, mejores condiciones de trabajo y libertades democráticas. La chispa estudiantil podría abrir el camino a los obreros y campesinos chinos.

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    1 Coment√°rio

    Comentarios

    1. Tania Jamardo Faillace
      7 octubre 2014 19:32

      Hong Kong ha sido siempre un centro del lavado de dinero ilícito del mundo, y de las pandillas criminales de todos los ramos. Y nunca ha disfrutado de libertad y democracia como la entendemos, solamente aquella que proporciona el dinero fácil e informal.
      Lo que ocurre en Hong Kong es que la estrategia de Guerra Asimétrica, concebida por Gene Sharp,d erecha travestida de izquierda y publicamente representada por muchachos y muchachas bonitos y simpáticos, se vuelve de moda.
      La estrenaron en Egipto y Oriente Medio, y ahora se llevan esa estrategia a medio mundo, como lo pretenden también en Venezuela y Ecuador. Son gente a sueldo de la inteligencia norteamericana.

      Tania Jamardo Faillace – escritora y periodista brasile√Īa