Feb 28 2010
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Sociedad

El día después

Lagos Nilsson

Los datos son –todavía– fragmentos, pero el mosaico del cataclismo asoma. A lo largo de más de 500 kilómetros el choque de dos placas tectónicas al sur de la capital chilena afcctó tentativamente al 80 por ciento de la población del país con una sucesión de sismos –el más fuerte empinado sobre los 8.8 grados en la escala de Richter, lo que se traduce con una sola palabra: destrucción– que a un día y medio del primero y más dañino continúan cebándose sobre barrios, poblados y borde marino de una población indefensa.

Las regiones agrarias de las cuencas de los ríos Maule y Bío-Bío son las más perjudicadas; la ciudad de Concepción se observa arrasada y al mediodía de hoy todavía no se han restableciudo los servicios básios de electricidad y agua potable; tampoco en el resto del sur chileno; los únicos canales de comunicación fiables son los aparatos de radio.

La ruta que une al país entre Puerto Montt y el Norte Grande se encuentra cortada a poco kilómetros de Santiago y hasta el país mapuche. Puentes caídos, el pavimento levantado, grietas de cuatro metros de profundidad, calzadas y pasos sobre nivel que se derrumbaron marcan la realidad del camino longitudinal que corre por el valle central; los accesos hacia las localidades costeras y cordilleranas están interrumpidos.

Cuadrillas de obreros –con ayuda policial y militar– trabajan sin descanso desde las primeras horas del sábado, cuando más la interrupción de las comunicaciones desde y hacia los gobiernos provinciales y comunales que los informes de esas autoridades hicieron decir al ministro del Interior que el país enfrentaba un cataclismo. De hecho la cadena sísmica que destruyó buena parte de la infraestructura vial, hospitalaria, de comunicaciones y distribución de energía eléctrica se cuenta entre los terremotos de mayor intensidad de que se tenga memoria en los anales internacionales.

Una de las primeras informaciones que abrió los ojos de los chilenos acerca d la inmensidad de lo ocurrido fueron noticias llegadas hacia el mediodía del sábado. Un maremoto –dos gigantescas olas– arrasaron el poblado de la isla Robinson Crusoe, a poco menos de 700 kilómetros de la costa central.  La Armada chilena despachó dos aviones para trasladar heridos al continente. Se hablaba de 15 desaparecidos en la mar.

Por la tarde los canales de televisión y emisoras de radio abrían los ojos de la población a otro fenómeno: el ocèano había entrado prácticamente a toidas las localidades costeras del centro sur destruyendo cuanto encontró a su paso. Las primeras imágenes mostraban barcos de pesca y otras menores "estacionadas", por ejemplo, en las calles de Talcahuano, base naval y centro pesquero próximo a Concepción. En las regiones maulinas y del Bío.Bío caletas de pescadores y balnearios zonales fueron por completo destruidos. Sus habitantes escaparon del oleaje hacia colinas y cerros cercanos. Donde permanecen sin agua ni víveres.

Las tareas solidarias y de hacer llegar agua, ropa de abrigo y alimentos a esos poblados y centros agrícolas no se cumplieron en las pimeras horas por la destrucción caminera. Hasta pasado el medio día del domingo no había un recuento de víctimas y personas desaparecidas. Con prudencia –u optimismo– la Oficina nacional de emergencias del Ministerio del Interior, que inició sus tareas en la misma madrugada del sábado trágico ha ido subiendo paulatinamente el número de muertos en la medida que los helicópteros y patrullas terrestres recaban datos. Después del mediodía de hoy domingo éstos no bajan de 400.

Dos capitales provinciales son al parecer las ciudades que mayores destrozos sufrieron: Talca y Concepción. En ésta última una torre de departamentos de 14 pisos sencillamente se inclinó hasta caer. Alrededor de 100 personas quedaron atrapadas; el edificio estaba en proceso de entrega a quienes habían adquirido departamentos. Algo semejante ocurrió en Santiago, Valparaíso, Viña del Mar, Maipú, Quilicura y otras comunas: edificios nuevos se agrietaron, medio se desplomaron y quedaron inhabitables. Las autoridades que recibieron esos edificios ahora afirman se investigará a las empresas constructoras. Lo mismo ocurre con las obras viales derrumbadas.

En Concepción y otras ciudades se generaron asaltos a supermercados –el comercio no abrió el sábado– por parte de grupos familiares que llevaban 24 horas o más sin ropas, imposibilitadas de retirar sus pertenencias de sus domicilios, sin vitualllas ni agua potable, acampadas en plazas, parques y calles. En general estos saqueos fueron en procura de productos alimenticios, leche en polvo y pañales; algunos, como suele ocurrir frente a estas situaciones tomaron aparatos electrodomésticos. La policía en algunos casos reprimió con dureza.

Mientras algunos comerciantes han comenzado a especular con los precios del agua mineral y otros artículos, parte de las rutas camineras cortadas vuelven a ponerse en servicio en el sur, lo que permite suponer que ya esta tarde comenzará a distribuirse la ayuda mínima esencial. Algunas cadenas de supermercados anunciaron que entregarán a ONEMI mercancías para ser distribuida en forma gratuita por esa dependencia. Por ahora la situación en Concepción es caótica. La alcaldesa de la ciudad pide mayor represión para contener las turbas.

Lo cierto es que el día después se abrió en un país organizado y disciplinado, pero con profundas fallas en sus sistema institucional de comunicaciones, muchos entidades –policía gobiernos comunales, ejército, en fin– al parecer han dejado de lado los sistemas de radio reemplazándolos por teléfonos: los teléfonos no funcionan todavía a plenitud, ni las líneas fijas ni los aparatos celulares. Y decenas de localidades requieren con urgencia atención y ayuda.

Los vuelos comerciales internacionales se ncuentran suspendidos desde y hacia el aeropuerto internacional de Santiago, aunque el Minsterio de Obras Públicas asegura que las pistas y torre de control se encuentran en condiciones de operar.
 

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3 Comentários - Añadir comentario

Comentarios

  1. kathereen y Tomás
    28 febrero 2010 20:39

    Hola Jorge
    Nos alegra saber que estás bien, ¿Cómo están los tuyos?
    Lamentamos mucho lo que ha sucedido.
    En lo que te podamos colaborar estamos a tu disposición.
    Un abrazo

  2. Gisela Ortega
    28 febrero 2010 21:02

    Jorje, mi solidaridad con el pueblo chileno en este momento tan especial y particular que estan viviendo.

  3. Simon Bolivar
    28 febrero 2010 23:23

    Quien es Jorje / Jorge?