Sep 28 2009
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Cultura

El faro invisible / Cuando Vallejo precisa

Favorables-París-Poema fue una revista de literatura que codirigieron los poetas Vicente Huidobro y César Vallejo, en la década de 1920 en París;  Dice el escritor Álvaro Ruiz[1]: de este hallazgo hemos seleccionado tres artículos del prestigioso poeta peruano, donde, con una notable intuición literaria, se adelanta a la realidad de nuestros días.
Helos aquí.

 

Estado de la Literatura Hispanoamericana

La juventud literaria de España y América carece en estos momentos de maestros. Ni Unamuno, el más fuerte de los viejos escritores, logra inspirar una dirección a los muchachos. Ningún joven le ama hasta erigirle en mentor. ¿Dónde se ha invocado una palabra de Unamuno? ¿Dónde está ese Estado Mayor, que vea en él al orientador? Cuando habla, se le aplaude; cuando grita o blasfema o va a la cárcel, se le aclama y se le echa flores, pero no suscita el hombre o los hombres que, bajo su contagio de iluminado, embracen todo el peso, toda la responsabilidad del porvenir. La propia admiración y entusiasmo que Unamuno despierta en la generalidad de las gentes, prueba su mediocridad.

En cuanto a Ortega Gasset, creo que no me equivoco si le niego el más mínimo adarme de maestro. Ortega Gasset, cuya mentalidad mal germanizada se arrastra constantemente por terrenos de mera literatura, es apenas un elefante blanco en docencia creatriz. En América hispana la falta de maestros es mayor.

Ciertos hechos de feria y de guiñol, ocurridos últimamente entre Chocano, Lugones y Vasconcelos, demuestran palmariamente que nuestros mayores pretenden inspirarse ¡a estas horas! en remotos y fenecidos resortes de cultura. Unos, movidos por un neopuritanismo, con asomos de indudable tartufismo y otros, agitados de un niezcheismo bastardo y en bruto y no primitivo –que es otra cosa– todos esos actores de idealismo van, cada cual por su vía, tras de métodos advenedizos, aparte de ser gastados y estériles. Además, nadie allá sabe lo que quiere, adonde va ni por donde va. Los más son unos magníficos arribistas. Los otros, unos inconscientes. En cada una de esas máscaras está pintado el egoísta, amarillo de codicia, de momia o de vesánico fanatismo.

Los demás escritores de España y América se quedan en la novela naturalista, en el estilo castizo, en el verso rubendariano y en el teatro realista.  Es curioso advertir que aún dentro de estas orientaciones de cliché, ninguno de esos escritores seduce a la juventud ni le enseña un rumbo siquiera solo fuese literario.

En medio de esta falencia de comando espiritual, los nuevos escritores de lengua española no dejan mostrar su cólera contra un pasado vacío, al cual se vuelven en vano para orientarse. Tal cólera aparece en los más dotados, que casi nunca son los más espectaculares. Reniegan de sus mayores y otras veces los niegan de raíz.

De la generación que nos precede no tenemos, pues, nada que esperar. Ella es un fracaso para nosotros y para todos los tiempos. Si nuestra generación logra abrirse un camino, su obra aplastará a la anterior. Entonces, la historia de la literatura española saltará sobre los últimos treinta años, como sobre un abismo. Rubén Darío elevará su gran voz inmortal sobre la orilla opuesta y de esta otra, la juventud sabrá lo que responder.

Declaramos vacantes todos los rangos directores de España y de América. La juventud sin maestros, está sola ante un presente ruinoso y ante un futuro asaz incierto. Nuestra jornada será, por eso, difícil y heroica en sumo grado.

Que esa cólera de los mozos, manifestada de hora en hora, por los más fuertes y puros vanguardistas, se convierta cuanto antes en el primer sacudimiento creador.
(Favorables – París – Poema,
N° 1, julio de 1926, pág. 7 – 8).
   

Poesía Nueva

Poesía nueva ha dado en llamarse a los versos cuyo léxico está formado de las palabras “cinema, motor, caballos de fuerza, avión, radio, jazz band, telegrafía sin hilos” y en general, de todas las voces de las ciencias e industrias contemporáneas, no importa que el léxico corresponda o no a una sensibilidad auténticamente nueva. Lo importante son las palabras.

Pero no hay que olvidarse que esto no es poesía nueva, ni antigua ni nada. Los materiales artísticos que ofrece la vida moderna, han de ser asimilados por el espíritu y convertidos en sensibilidad. El telégrafo sin hilos, por ejemplo, está destinado, más que hacernos decir “telégrafo sin hilos” a despertar nuevos temples nerviosos, profundas perspicacias sentimentales, ampliando videncias y comprensiones y densificando el amor: la inquietud entonces crece y se exaspera y el soplo de la vida se aviva.

Esta es la cultura verdadera que da el progreso; este es su único sentido estético, y no el de llenarnos la boca con palabras flamantes. Muchas veces las voces nuevas pueden faltar. Muchas veces un poema no dice “cinema”, poseyendo, no obstante, la emoción cinemática, de manera oscura y tácita pero efectiva y humana. Tal es la verdadera poesía nueva.

En otras ocasiones el poeta alcanza a combinar hábilmente los nuevos materiales artísticos y logra así una imagen o un “rapport” más o menos hermoso y perfecto. En este caso, ya no se trata de una poesía nueva a base de palabras nuevas como en el caso anterior, sino de una poesía nueva a base de metáforas nuevas. Mas también en este caso hay error. En la poesía verdaderamente nueva pueden faltar imágenes o “rapports” nuevos – función esta de ingenio y no de genio –,  pero el creador goza o padece allí una vida en que las nuevas relaciones y ritmos de las cosas se han hecho sangre, célula, algo, en fin, que ha sido incorporado vitalmente en la sensibilidad.

La poesía nueva a base de palabras o de metáforas nuevas, se distingue por su pedantería de novedad y, en consecuencia, por su complicación y barroquismo. La poesía nueva a base de sensibilidad nueva es, al contrario, simple y humana y a primera vista se la tomaría por antigua o no atrae la atención sobre si es o no moderna.
Es muy importante tomar nota de estas diferencias.
(De Favorables – París – Poema,
 N° 1, julio de 1926, pág. 14).


Se prohíbe hablar al piloto

Un poema es una entidad vital mucho más orgánica que un ser orgánico en la naturaleza. A un animal se le amputa un miembro y sigue viviendo; a un vegetal se le corta una rama o una sección del tallo y sigue viviendo. Si a un poema se le amputa un verso, una palabra, una letra, un signo ortográfico,
                                    MUERE

Señor Alfonso Reyes, Señor Ministro Plenipotenciario: tengo el gusto de afirmar a usted que, hoy y siempre, toda obra de tesis, en arte como en vida, me mortifica.

El artículo que sólo toca a las masas, es un artículo inferior. Si sólo toca a las élites, se acusa superior. Si toca a las masas y las élites, se acusa genial, insuperable.

Si Beethoven se queda en las aristocracias espirituales y permanece inaccesible a las masas, peor para él.  

Hacedores de imágenes, devolved las palabras a los hombres.
Hacedores de metáforas, no olvidéis que las distancias se anuncian de tres en tres.

Fraguadores de linduras, ved cómo viene el agua por sí sola, sin necesidad de exclusas; el agua que es agua para venir y no para hacernos lindos.
Fraguadores de colmos, os conmino a presentaros de manos y una vez hecho esto, ya podéis hacer lo demás.

Al celestinaje del claro de luna en poesía, ha sucedido el celestinaje del cinema.

Existen preguntas sin respuestas, que son el espíritu de la ciencia y el sentido común hecho inquietud. Existen respuestas sin preguntas, que son el espíritu del arte y la conciencia divina de las cosas.

En el mundo hay actores y espectadores. Los primeros son machos; los segundos son hembras. A éstos se les llama críticos en arte o conductores de electricidad; a aquellos se les llama héroes en la sangre o manecillas en el reloj.
                               
Todo lo que he dicho hasta aquí es mentira.

No quiero referir, describir, girar ni permanecer. Quiero coger a las aves por el segundo grado de sus temperaturas y a los hombres por la lengua dobleancho de sus nombres.
(Octubre de 1926.
De Favorable – París – Poema).

[1] Poeta, antologador, investigador y editor. Textos tomados de El Faro invisible (Octubre 2009), revista cultural que edita y dirige Ruiz en La Serena – Coquimbo, norte de Chile.
 

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