Feb 17 2017
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OpiniónPolítica

El gabinete de amiguitos de Trump puede parecer fuerte, pero tiene miedo

Retrocedamos con la c√°mara y hagamos un reconocimiento de lo que est√° sucediendo en Washington ahora mismo. La gente que ya posee una porci√≥n absolutamente obscena de la riqueza del planeta, y cuya parte crece cada vez m√°s cada a√Īo que pasa ‚ÄĒen el √ļltimo recuento, ocho hombres pose√≠an tanta riqueza como la mitad del mundo ‚ÄĒ est√° determinada a quedarse todav√≠a con m√°s.

Las figuras clave que pueblan el gabinete de Donald Trump no sólo son megarricos, son individuos que hicieron su dinero a sabiendas de que se perjudicaba a las personas más vulnerables de este planeta y al planeta mismo. Parece ser una especie de requisito para el puesto de trabajo.

Tenemos al banquero basura Steve Mnuchin, elecci√≥n de Trump para Secretario del Tesoro, cuya ‚Äúm√°quina de ejecuciones hipotecarias‚ÄĚ sin ley arranc√≥ a decenas de miles de personas de sus hogares.

Y de las hipotecas basuras a la comida basura, ahí encontramos al designado por Trump como Secrretario de Trabajo, Andrew Puzder. Como director ejecutivo de su imperio de comida rápida, no le bastaba pagar a sus trabajadores sueldos abusivos que no daban para vivir. Varias demandas judiciales acusan además a su empresa de robar salarios a los trabajadores al no pagarles trabajos y horas extraordinarias. Resultado de imagen

Y pasando de la comida basura a la ciencia basura, aqu√≠ est√° el escogido por Trump para Secretario de Estado, Rex Tillerson. Como ejecutivo primero, y director ejecutivo despu√©s, de Exxon, su empresa coste√≥ y dio mayor volumen a la basura cient√≠fica, y presion√≥ ferozmente entre bastidores en contra de las acciones internaciones significativas contra el cambio clim√°tico. Y debido no poco a estos esfuerzos, el mundo perdi√≥ decenas de a√Īos, cuando deber√≠amos haber estado quit√°ndonos de encima nuestra adicci√≥n a los combustibles f√≥siles, acelerando por el contrario la crisis del clima. Debido a estos nombramientos, un n√ļmero incontable de personas est√° perdiendo ya su hogar a causa de tormentas y de los mares en ascenso, pierde ya la vida por las olas de calor y las sequ√≠as, y en √ļltima instancia ser√°n millones los que ver√°n desaparecer su tierra natal bajo las olas. Como de costumbre, la gente que primero y peor sufre las consecuencias es la gente m√°s pobre, de piel negra y morena en una abrumadora mayor√≠a.

Casas robadas. Salarios robados. Culturas y países robados. Todo inmoral. Todo extremadamente rentable.

Pero la reacci√≥n popular iba aumentando, que es precisamente la raz√≥n por la cual esta banda de directores ejecutivos ‚ÄĒy los sectores de los que provienen ‚ÄĒ andaba con raz√≥n preocupada de que la fiesta estuviera a punto de acabarse. Ten√≠an miedo. Banqueros como Mnuchin se acuerdan del derrumbe financiero de 2008 y la forma franca en que se habl√≥ de nacionalizar bancos. Fueron testigos del ascenso de Occupy y despu√©s de la resonancia que alcanz√≥ el mensaje contra la banca de Bernie Sander durante la campa√Īa.

Resultado de imagen para Lucha por los 15 d√≥laresJefazos del sector servicios como Andrew Puzder est√°n aterrados por el creciente poder de la ‚ÄúLucha por los 15 d√≥lares‚ÄĚ [principal campa√Īa por el aumento del salario m√≠nimo] que ha ido consiguiendo victorias en ciudades y estados de todo el pa√≠s. Y si hubiera ganado Bernie lo que fueron unas primarias sorprendentemente re√Īidas, la campa√Īa bien pod√≠a haber tenido a su adalid en la Casa Blanca. Imaginemos lo espantoso que resulta esto para un sector que depende de modo tan esencial de la explotaci√≥n en el lugar de trabajo para mantener bajos los precios y elevados los beneficios.

Y nadie tiene m√°s razones que Tillerson para temer a movimientos sociales en ascenso. Debido al creciente poder del movimiento clim√°tico global, Exxon se ve sometida a ataques en todos los frentes. Los oleoductos que transportan su petr√≥leo se ven bloqueados, no s√≥lo en los Estados Unidos sino en todo el mundo. Las campa√Īas de desinversi√≥n se extienden como el fuego, lo que provoca incertidumbre en los mercados. Y en el √ļltimo a√Īo, los enga√Īos diversos de Exxon acabaron siendo investigados por la SEC [Comisi√≥n de Bolsas de Valores de los EE.UU.] y m√ļltiples fiscales generales de los estados. La amenaza que plantea a Exxon el que se act√ļe contra el cambio clim√°tico es existencial. Los objetivos de temperatura del acuerdo de Par√≠s sobre el clima resultan totalmente incompatibles con quemar el carbono que empresas como Exxon tienen en sus reservas, fuente de su valoraci√≥n mercantil. Esa es la raz√≥n por la que los mismos accionistas de Exxon han ido haciendo preguntas cada vez m√°s inc√≥modas acerca de si estaban a punto de quedarse con todo un mont√≥n de activos sin valor.

Este es el telón de fondo del ascenso de Trump al poder: que nuestros movimientos empezaban a ganar. No estoy diciendo que fueran suficientemente fuertes, que no lo eran. No estoy diciendo que estuviéramos suficientemente unidos, que no lo estábamos. Pero algo estaba muy decididamente moviéndose. Y en lugar de arriesgarse a la posibilidad de que hubiera un avance aun mayor, esta banda de boquillas de los combustibles fósiles, mercachifles de comida rápida y prestamistas depredadores se ha congregado para hacerse con el poder y proteger su mal adquirida riqueza.

Seamos claros: no se trata de una pacífica transición de poder. Se trata de una absorción empresarial. Los intereses que ya desde hace tanto llevan untando a los dos partidos principales para que cumplan sus órdenes han decidido que se han cansado del juego. Aparentemente, todo esto de tratar a los políticos a cuerpo de rey, toda esa lisonja y esos sobornos legalizados eran un insulto a su sensación de estar investidos de un derecho divino.

De modo que se están ahorrando al intermediario y hacen lo que todo mandamás cuando quiere que algo se haga bien: lo están haciendo ellos mismos. Exxon, de Secretario de Estado. Hardee’s [cadena de restaurant de comida rápida], de Secretario de Trabajo. General Dynamics, de Secretario de Defensa. Después de decenios de privatizar el Estado por piezas y a trocitos, se han decidido a ir a por el gobierno mismo. La frontera final del neoliberalismo. Por eso es por lo que Trump y los designados por él se ríen de las débiles objeciones que se ponen a los conflictos de interés: conflicto de interés es todo, esa es toda la cuestión.

As√≠ pues, ¬Ņqu√© hacemos con esto? En primer lugar, recordar siempre sus debilidades, aunque ejerzan un poder puro y duro. La raz√≥n por la que se ha ca√≠do la m√°scara y estamos siendo hoy testigos de un gobierno empresarial manifiesto no se debe a que estas empresas se sintieran todopoderosas: es que ten√≠an p√°nico.

Adem√°s, la mayor√≠a de los norteamericanos no vot√≥ a Trump. El 40% se qued√≥ en casa y, de la gente que vot√≥, hubo una clara mayor√≠a a favor de Hillary Clinton. Gan√≥ √©l dentro de un sistema muy ama√Īado. E incluso dentro de ese sistema, tampoco gan√≥ √©l. Perdieron Clinton y el estamento de poder del Partido Dem√≥crata. Trump no gan√≥ en medio de una abrumadora emoci√≥n y con grandes cifras. Gan√≥ porque Hillary deprimi√≥ las cifras y por su falta de entusiasmo. El estamento de poder del Partido Dem√≥crata no crey√≥ que fuera importante hacer campa√Īa sobre mejoras tangibles en la vida de la gente. No ten√≠an pr√°cticamente nada que ofrecerle a gente cuya vida se hab√≠a visto desgarrada por los ataques del neoliberalismo. Creyeron que pod√≠an cabalgar sobre el miedo a Trump, y esto no funcion√≥.

Y esta es la buena noticia: todo esto vuelve a Donald Trump incre√≠blemente vulnerable. Es este el tipo que lleg√≥ al poder contando las mentiras m√°s imp√ļdicas y descaradas, vendi√©ndose como un defensor del trabajador que por fin se alzar√≠a frente al poder y la influencia empresariales en Washington. Una parte de sus bases sufre ya el arrepentimiento del comprador, y esa parte no va a hacer m√°s que crecer.

¬ŅAlguna otra cosa por lo que a nosotros respecta? Esta administraci√≥n va a ir a por todas de una vez. Hay informes de un presupuesto de los de conmoci√≥n-y-espanto destinado a recortar 10 billones de d√≥lares en diez a√Īos, pas√°ndole la sierra mec√°nica a todo, lo que va de programas contra la violencia contra las mujeres a programas de arte, del apoyo a las energ√≠as renovables a la protecci√≥n policial de comunidades. Est√° claro que piensan que nos arrollar√° esta estrategia de ‚Äúblitzkrieg‚ÄĚ. Pero pueden verse sorprendidos. Bien podr√≠a unirnos en una causa com√ļn. Y si sirve de indicativo el volumen de las manifestaciones de mujeres, hemos empezado con buen pie.

Levantar robustas coaliciones en un momento de pol√≠tica de capillitas supone un trabajo duro. Hay que afrontar historias dolorosas antes de llegar a progresar. Y la cultura de financiaci√≥n de las fundaciones y de la cultura de la fama en el activismo tiende a enfrentar entre s√≠ a la gente y los movimientos, en lugar de animar a la colaboraci√≥n. Pero las dificultades no pueden dejar sitio a la desesperaci√≥n. Por citar un dicho popular entre la izquierda francesa: ‚ÄúLa hora pide optimismo; dejemos el pesimismo para tiempos mejores‚ÄĚ. (‚ÄúL‚Äôheure est √† l‚Äôoptimisme, laissons le pessimisme pour des temps meilleurs.‚ÄĚ)

Personalmente, no puedo hacer mucho acopio de optimismo. Pero en este momento en el que todo está en juego, podemos y debemos encontrar nuestra más firme determinación.

*Autora, entre otros libros, de La doctrina del shock y No Logo. Publicado en The Nation. Traducción: Lucas Antón para sinpermiso.info

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