Oct 14 2015
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Opini贸n

El gran lupanar

 

Aleluya, aleluya, el verdadero fin de la historia se acerca a pasos agigantados. Henos aqu铆 en el umbral del para铆so en la Tierra, confiesa que no lo sab铆as, alma imp铆a, y eso que, como buena parte de nuestros agudos parlamentarios, te informas en Las 脷ltimas Noticias.聽Desde el Reino Unido nos llega una invenci贸n extraordinaria. Atento el personal, he aqu铆 la verdad revelada.

Hasta ahora, un Contrato de Trabajo entre un patr贸n y un asalariado ten铆a por objeto poner la fuerza de trabajo de este 煤ltimo a la disposici贸n del primero, por un lapso de tiempo determinado, contra una remuneraci贸n determinada. En otras palabras, el patr贸n 鈥渓e da trabajo鈥 al currante, y este labura haciendo lo que el patr贸n le pide que haga, a cambio de un salario.

Los brit谩nicos inventaron otra f贸rmula mucho m谩s sencilla y rentable para los due帽os del capital, y lo curioso es que las v铆ctimas aplauden hasta con las orejas. Ahora, el Contrato de Trabajo made in England le permite al patr贸n tener a su disposici贸n toda la mano de obra que quiera. Punto.

驴C贸mo, punto? S铆, punto. Gracias al nuevo tipo de Contrato el patr贸n tiene a su disposici贸n cuantos trabajadores quiera, a la hora que quiera, por el tiempo que quiera, pero no est谩 obligado ni a darles trabajo, ni a pagarles. Tampoco asume ninguna responsabilidad en materia de previsi贸n social: cotizaciones de previsi贸n, salud, formaci贸n profesional, seguros contra accidentes u otras.

Cada vez que lo estima necesario, el patr贸n llama a fulano, o en estricto rigor a perengano, y lo hace trabajar un cierto n煤mero de horas. Esas horas son las que paga, a suma alzada, es decir sin participar en los costes relativos a las prestaciones sociales descritas m谩s arriba.

La empresa no tiene ninguna obligaci贸n en cuanto a las horas de trabajo propuestas, ni a la frecuencia con la que el currante podr谩 laburar, ni a la duraci贸n del Contrato, ni siquiera en cuanto a las condiciones materiales en las que el siervo realiza sus prestaciones. La ventaja es innegable: puedes tener a tu disposici贸n miles de currantes, visto que no es preciso ni darles trabajo ni pagarles.

Sin embargo, el trabajador se obliga a estar disponible cuando le llamen, e incluso suscribe una cl谩usula de exclusividad: o sea que se compromete a no trabajar para otros patrones, a煤n cuando el suyo no le llame nunca.

En una de esas o铆ste hablar de Uber, una empresa yanqui que invent贸 otra forma de esclavitud moderna, en el sector del transporte p煤blico, m谩s precisamente en el de los taxis. Si dispones de un smart phone bajas la aplicaci贸n Uber, lo que te permite llamar un taxi desde cualquier punto de una ciudad determinada.

Uber se encarga de identificar al automovilista m谩s cercano 鈥搃nscrito como taxi aleatorio gracias a su propio smart phone y a su correspondiente aplicaci贸n Uber鈥 y te lo env铆a. De ese modo pagas una tarifa muy inferior a la de los taxis oficiales. Uber, desde luego, le cobra una modesta comisi贸n al taxista aleatorio.

De ese modo, Uber se transform贸 en la principal empresa de taxis del mundo sin poner ni uno: todo lo paga el taxista aleatorio: el veh铆culo, el carburante, el seguro (si tiene uno), el mantenimiento del veh铆culo, y por cierto su propio salario, y sus cotizaciones sociales.

Si el taxista aleatorio est谩 o no est谩 calificado para transportar personas, si su veh铆culo responde o no responde a las exigencias de seguridad, en fin, si el tipo se droga o no se droga, si padece o no padece de ceguera nocturna, si sufre de crisis epil茅pticas o no, etc., etc., a Uber le vale madre.

Mejor a煤n 鈥揷ompetencia obliga鈥 Uber baja las tarifas cuando le sale de las narices. Acaba de suceder en Francia en donde Uber redujo los precios en un 20% sin siquiera consultarle a los miles de cretinos que se inscribieron como taxistas aleatorios en la esperanza de ganarse unos euros complementarios despu茅s del laburo, o de salir del desempleo.

El sistema es tan descabellado que el Estado de California (EEUU) decret贸 que Uber debe contratar a los taxistas aleatorios como asalariados, y hacerse cargo de todas las responsabilidades que trae consigo un Contrato de Trabajo.

Sin embargo los analistas europeos hablan de la 鈥渦berizaci贸n鈥 del trabajo, para se帽alar que de ahora en adelante la modernidad exige que los patrones tengan plena libertad para llamar y ordenar la mano de obra como qui茅n llama y le da 贸rdenes a un perro, 鈥淲ashington: Down Platz!, Voraus!, Voraus!鈥

Mejor a煤n 鈥搒on los 鈥渆xpertos鈥 y los economistas los que anuncian la buena nueva鈥 la relaci贸n patr贸n/empleado cambi贸 definitivamente, o mejor dicho desapareci贸 en su forma 鈥渁rcaica鈥.

De ahora en adelante cada cual es 鈥渓ibre鈥 (as铆 lo dicen textualmente: 鈥渓ibre鈥) de trabajar cuando, donde y cuanto le de la gana, gracias a la invenci贸n por excelencia, el smart phone, o si me apuras un poco, la 鈥渢ableta鈥.

Lo 煤nico que tienes que hacer es disponer de uno de esos chirimbolos, apuntarte a alguna aplicaci贸n que te haga visible al mundo de la empresa, y esperar que el patr贸n te llame. Cuando alg煤n Bruce Willis de la pu帽eta productiva requiera de tus servicios, o para ser m谩s precisos, de los servicios de alg煤n siervo que re煤na tus caracter铆sticas, con suerte tendr铆as curro.

驴Cu谩nto curro? Eso ya es otra cosa. 驴Pagado c贸mo? Te est谩s poniendo pesado. 驴D贸nde, el curro? Donde al patr贸n le vaya bien, le sea 煤til y rentable. 脡l, el patr贸n, dispone de otro smart phone, o de su 鈥渢ableta鈥, y puede lanzar una llamada planetaria en pos del siervo que tendr谩 la suerte de ser el elegido. S谩cate el sobrero y saluda al patr贸n.

No es que yo le tenga man铆a a los economistas (en realidad s铆鈥), pero uno de estos modernos chamanes, en un encendido discurso que desciende a las cloacas en una gr谩cil curva asint贸tica, pretende que de ahora en adelante estaremos encadenados a nuestra 鈥渢ableta鈥 como los cr铆os de cinco a帽os de edad a las spinning-jennies de los albores de la Revoluci贸n Industrial.

La desregulaci贸n financiera le permiti贸 al gran capital gozar de una movilidad absoluta, o si prefieres de una liquidez total. Ahora, los smart phones y las 鈥渢abletas鈥 permitir谩n licuar la mano de obra.

En eso estaba pensando cuando desde alguna rec贸ndita neurona situada en el hemisferio sur de mi anatom铆a me lleg贸 una alarma, un warning. Todo esto es viejo como el mundo: 驴D贸nde est谩 la novedad?

Aquellos que saben afirman que relaciones de prestaci贸n de servicios como la que pretenden haber inventado los brit谩nicos 鈥搊 bien Uber鈥 ya exist铆an en la Edad de Bronce. Te tomo cuando te necesito, por el tiempo que me parezca 煤til, te dejo inmediatamente despu茅s de haber usado tus servicios, te pago a suma alzada y no asumo ninguna responsabilidad sobre lo que advenga despu茅s鈥 驴No te dice nada? El 鈥渙ficio m谩s antiguo del mundo鈥︹

La prostituci贸n como tal, dicen los eruditos, surgi贸 en la edad de Bronce. Los antiguos griegos legislaron su pr谩ctica. Muchas mujeres atenienses practicaban la prostituci贸n en honor a la diosa Afrodita.

Roma fue fundada por R贸mulo y Remo, que fueron amamantados por Acca Laurentia, dama representada como una loba y que era en realidad una sacerdotisa cortesana. Loba y lupa son la misma cosa (en italiano 鈥渓upa鈥: loba). Lupa se llamaba en Roma a las mujeres que practicaban la prostituci贸n en los Templos Lupanares adorando a diosas como Venus, la Afrodita romana.

De modo que Bernard Maris ten铆a raz贸n a m谩s de un t铆tulo cuando en su magn铆fico libro 鈥淐arta abierta a los gur煤s de la econom铆a que nos toman por imb茅ciles鈥 afirmaba: 鈥淏urdel. El libre mercado es un vasto burdel.鈥 O si prefieres, un lupanar.

Hasta la fecha nadie, salvo los patrones chilenos, hab铆a expresado de manera m谩s clara c贸mo ven al asalariado, al empleado, a la mano de obra: para ellos todos somos Acca Laurentia. De ahora en adelante no s贸lo nos tratar谩n como tales, sino que adem谩s nos har谩n firmar un Contrato en el que reconoceremos esa calidad. Y nos llamar谩n cuando les baje la necesidad.

Si menciono la excepci贸n de los patrones chilenos, cuyos m茅todos est谩n 鈥搒i cabe鈥 a煤n m谩s avanzados, es porque hace a帽os inventaron el nec-plus-ultra. Obligar al currante a pagar por trabajar. 驴No lo sab铆as? Cuando vayas al Jumbo, o a alg煤n Easy, preg煤ntale a los muchachos y muchachas que te embolsan las compras. En Chile sucede que Acca Laurentia tiene que pagar cuando la estupran鈥

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