Ago 7 2009
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Despacito por las piedras

El Imperio sin emperador

Es tan impresentable ese emperador que no lo presentan. Desde hace un tiempo largo ya el Presidente de los Estados Unidos no manda. Es un jarrón chino, con sus aviones, sus limusinas, su toma de posesión que es una coronación, etc. Pero, como la Reina de Inglaterra, solo sirve para ceremonias aburridas. La presidencia de Barack Obama lo ha mostrado a lo descarado, porque hasta ahora daba la impresión de que sí, de que las invasiones torpes y criminales de Afganistán e Iraq eran dignas de alguien como George Bush.

Una vez vi a la Orchestre de Paris tocar sola. La dirigía Daniel Barenboim, pero él no estaba allí en su podio con su batuta. La orquesta se lanzó solita la Serenatica de Mozart en la versión más impecable que yo haya oído de esa pieza popular. O sea, es posible sonar sin director visible, como una patada, claro.

¿Quién manda en los Estados Unidos? No se ve porque no es ningún poder elegido democráticamente. Mick Jagger dice que es el Diablo, en la famosa canción en que simpatiza con ese áspero señor. O será lo que Jean-Paul Sartre llamó “lo práctico-inerte”, lo que ya no manejas. Si sales a manifestar por una causa, dice el maestro del Café les Deux Magots, debes salir a manifestar por cualquier otra causa de la misma naturaleza. “La historia […] ofrece un sentido terrible y desesperante; sucede, en efecto, que los hombres están unidos por esta negación inerte y demoníaca que les quita su sustancia (su trabajo) para volverla contra todos bajo la forma de inercia activa y de totalización por exterminio” (p. 200 de la Critique de la raison dialectique).

Pero hay por debajo, o por encima, un hervidero de sucesos. Bill Clinton, tratando de zafarse el aparato industrial-militar que da golpes en Honduras sin pedir permiso, que pone bases militares contra todos en Colombia, se va, también sin permiso, a Corea del Norte a negociar cosas, por ejemplo, por sorpresa. Es la impresión que da, porque esa visita no hacía ninguna falta al aparato industrial-militar práctico-inerte. Pero los Clinton necesitan su cuotica de poder, con o sin Obama, y saben hacer trampitas.

¿Sabe todo esto Obama? Sí, porque no es estúpido como su antecesor. Pero no se atreve a mucho porque no puede mucho.
Roberto Hernández Montoya, intelectual venezolano

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