Mar 9 2008
711 lecturas

Cultura

El nuevo siglo americano. – EMPIEZA UN NUEVO SIGLO: QUÉ SE QUIERE DECIR

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Pax romana –o Pax augusta– se denomina un período de algo más de 200 años, entre el gobierno de César Augusto y el de Marco Aurelio, durante cuyo transcurso el imperio levantado por Roma pudo asegurar una paz, relativa, al interior de sus fronteras. En este tiempo se produjo el nacimiento y muerte del Cristo y por tanto el nacimiento de la Era cristiana y la estructuración de la Iglesia católica, asuntos que pasaron inadvertidos para la vida social y política del imperio.

Recién 133 años después de la muerte de Marco Aurelio Constantino firmó, en 313, el edicto de Milán, llamando a la tolerancia para con el nuevo culto. Adolfo Hitler, 1.700 años después, funda en la década de 1931/40 el Tercer Reich, que debía prolongarse por 1.000 años pero fue abatido una década más tarde. La cuenta del tiempo humano no depende de la astronomía, sino de la ciencia a él dedicada: la Historia.

¿Cuál es el tiempo que vivimos? Vivimos los días del siglo XXI, medramos, o nos empobrecemos, en el siglo que debe establecer la hegemonia estadounidense, el nuevo siglo americano. foto¿Cuándo comenzamos a contar este siglo? No hay una sola respuesta –ni es fácil–. Entre cada fase histórica los períodos de transición pueden construir devenires incluso más prolongados que las eras que separan.

El nuevo siglo

Realizado gracias al uso extenso, pero no caprichoso, de una batería documental por lo demás asequible en la internet, la obra de Máximo Mazzucco El nuevo siglo americano nos sitúa de golpe y porrazo ante una era diferente a la que transcurría, digamos, pocos años atrás. El nuevo siglo americano (estadounidense, en verdad) queda establecido como un proyecto de dominación mundial, cierto, mas también como la alternativa viable para el cumplimiento de la ideología basal del Estado forjado a partir de 1776 en América del Norte: su destino manifiesto.

Escribimos en esta misma revista aquí al reseñar la película Engaño Global: “Nos introduce –y tal vez no haya sido la intención de sus autores– en un mundo oscuro, aleatorio, perverso y cuya realidad deja muy atrás el ‘suspenso’ de Matrix, el miedo que se experimentó cuando la legendaria transmisión de La guerra de los mundos realizada por Orson Welles, o las fantasías que merodean alrededor del conde inmortal. Y es así porque Engaño global se construye desde la realidad”.

foto

De los mismos productores (www.luogocomune.net) El nuevo siglo americano indaga una realidad más amplia. Trasciende la anecdótica contempoánea buscando que las piezas del rompecabezas se deslicen en su lugar natural. Engaño Global muestra el mosaico que define el triste triple atentado del 11 de setiembre de 2001 en suelo estadounidense; es entonces un filme limitado por su temática y quedan piezas sueltas, en lo fundamental la razón de la locura desplegada. Era necesario una mirada más amplia y tan rigurosa como aquella.

El periodista, político y escritor –biógrafo de George W. Bush– Webster Griffin Tarpley, egresado de la Universidad de Princeton, EEUU, con estudios en la Universidad de Turín, Italia, al escribir sobre El nuevo siglo americano señaló que se trataba de una película que trataba “con precisión los hechos históricos”, y dijo que era uno de los mejores filmes sobre el entre bambalinas de los hechos que desataron el fatídico 11 de setiembre. Lo importante, entonces, es lo que ocurre entre las bambalinas del escenario sobre el que se lleva a cabo la función del despertar del “nuevo siglo americano”.

“El 11 de septiembre ingresamos en la era del imperio. Y el imperio decidió entrar en guerra. Entre estos dos hechos hay numerosos nexos por descubrir y ninguno evidente por sí mismo”, escribió por su parte el periodista y experto en asuntos internacionales Giulietto Chiesa (La guerra infinita, publicado originalmente en Italia por la casa Feltrinelli y en castellano por Ediciones del Leopardo y Ediciones El Periodista, Santiago de Chile, 2004).

foto
No se trata de querer demostrar, no es un problema matemático, se trata de que los hechos muestren su evidencia, pues se trata de un asunto histórico.

La película, que puede verse gratuitamente en el portal de Arcoiris TV (aquí), sitio donde también se encontrarán enlaces explicativos, se organiza en torno de siete capítulos que nos sitúan en el centro de nuestra desbaratada contemporaneidad, permitiéndonos comenzar a asir el meollo del concepto imperio al que se refiere Chiesa, a saber:

– El miedo atómico – Una premisa fundamental
– Osama ben Laden – Aquel verdadero y aquel inventado
– George W. Bush – Un presidente tomado como rehén
– Neocons – Un grupo que llega de lejos
– Antecedentes históricos – Guerra y Constitución
– Petróleo y gas – La nueva geografía mundial
– El conjunto militar-industrial – Una profecía hecha realidad
– La guerra mediática – Más importante que aquella real
– Conractors – La guerra de los privados
– Las fuerzas oscuras – Iraq tierra de nadie.

foto
En un alarde de síntesis encontrará el espectador gran parte de los materiales y reflexiones que fatigan a geoestrategas y filósofos contemporáneos de Estados Unidos, finalmente el Proyecto para el nuevo siglo americano, para ponerlo en palabras de Richard Perle, el “príncipe oscuro” del PNAC, sólo trata de cambiar radicalmente algunas ideas sobre el poder de EEUU… vale decir: cumplir con el “destino manifiesto”.

La estructura de los casi 96 minutos de duración de El nuevo siglo americano no deja lugar a mayor juego especulativo: declaraciones de altos personeros del gobierno y la “intelligenzia” estadounidense, entrevistas, informaciones sobre los sucesos que van modelando la intención novosecular, en fin, datos, cifras, hechos, estadísticas, etc… provenientes de distintas fuentes entreabren –resulta imposible que de par en par– la puerta de la etapa reciente vivida y de la que se comienza a transitar. Notable resulta el respeto con que utilizan esos materiales.

América Latina, ausente con aviso

El filme no considera el rol que juega América Latina en el drama que se desarrolla, tal vez porque América Latina no ha logrado a lo largo de su historia –y en especial en los dos siglos de vida independiente (es un decir) que están por cumplir nuestras repúblicas– insertarse como interlocutor válido en el universo político y social del orbe –con la probable excepción de Cuba–, quizá porque, precisamente para el cumplimiento del designio expuesto en El nuevo siglo…, hemos sido sustraidos del comercio intelectual del planeta, situación que, por otra parte, no perturba ni la digestión ni el sueño de sus gobernantes, bien provistos de soma imperial.

Ignorar los más de 500 millones de habitantes América Latina y el Caribe puede parecer un despropósito, en especial si se considera a esta parte del continente americano como el proveedor, que es, de materias primas e insumos claves para el desenvolvimiento económico (¡y eventualmente bélico!) de otras regiones. Pero los actores deben ganar su papel en el gran teatro del mundo, y la mayoría de los dirigentes políticos, y parte de sus figuras en el ámbito de la cultura, no parecen haber leído el guión de la obra.

foto
De cualquier modo una sencilla extrapolación de los argumentos que entrega el filme de Mazzucco deja perfectamente en claro que, al menos por ahora, América Latina más que partiquina en esta función, debe limitarse a otras tareas edilicias –o de aseo– menores.

Disponer de una hora y media para ver El nuevo siglo americano (que fue muy bien recibida en la Muestra de cine de São Paulo en octubre de 2007) sin duda enriquecerá al espectador. Y le hará mejor comprender la importancia de la internet como factor democrático en la difusión del conocimiento y la información: la mayor parte de las fuentes usadas por el realizador está disponible en la web. A la batalla por una internet libre debemos esta película, y gracias a una libre web la podemos ver.

X

Envíe a un amigo

Su nombre (requerido)

Su Email (requerido)

Amigo(requerido)

Mensaje

Añadir comentario