Abr 15 2011
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Sociedad

El otro terremoto: tráfico de haitianos

Tatiana Félix.*

El Servicio Jesuita para Refugiados y Migrantes de América Latina y el Caribe, denunció la semana pasada que los inmigrantes haitianos están siendo víctimas de redes criminales de explotación y tráfico de personas. Según la organización religiosa, los criminales aprovechan la vulnerabilidad de la población haitiana que sale en búsqueda de mejores condiciones de vida, después que Haití fue devastado por el terremoto de enero 2010.

Las denuncias hechas relatan que los traficantes engañan a las y los migrantes con falsas promesas de estudio y cobran altos precios por los viajes, pero una vez que llegan al destino, la realidad es muy diferente, ya que los migrantes quedan presos y son obligados a ejercer trabajos forzados que van desde servicios domésticos hasta la prostitución.

De acuerdo con el SJRM, los haitianos acostumbran emigrar, en la mayoría de los casos, a países como Ecuador y Chile, pero Guayana Francesa, Brasil y Estados Unidos también son destino de los migrantes, que pasan también por Perú, Argentina, Colombia, Bolivia y Venezuela. La República Dominicana y Cuba, son países usados por los traficantes criminales, como lugares de tránsito para transportar a las personas traficadas.

Datos presentados por la Dirección Nacional de Migración, de la Policía de Ecuador, dan una idea del aumento de la migración de los haitianos. En 2009, por ejemplo, 1.258 haitianos entraron al país, mientras que el año siguiente el número aumentó a 1.867 migrantes. Solo en el primer trimestre de este año, el número de refugiados de Haití llegados al Ecuador es de 1.112.

Por su parte, el Servicio Nacional de Turismo de Chile, informó que 477 haitianos entraron en el país en 2009, mientras que en 2010, el número subió a 820. Sólo en Enero de este año, 125 haitianos han ingresado a Chile.

El pasado 31 de marzo, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) también alertó sobre el aumento de casos de tráfico de menores haitianos hacia los países vecinos, en especial la República Dominicana. Según los datos presentados, de 11.774 niños que fueron controlados en la frontera del país, más de 2.500 no tenían documentos legales y 459 fueron identificados como víctimas de tráfico humano.

Wooldy Edson Louidor, del Servicio Jesuita, explicó que hace aproximadamente tres años América del Sur se convirtió en nuevo polo de migración para la población haitiana. Y que justamente, por el aumento de este flujo, es que se intensificaron las actividades criminales de tráfico de personas.

Debido al aumento de emigración haitiana para América del Sur, algunos países como Guyana Francesa y Brasil, cerraron sus fronteras a la población haitiana. El gobierno brasilero, que impide la entrada de haitianos en su territorio desde el 15 de febrero, explicó que los migrantes de este país no tienen derecho a refugio, ya que no sufren persecución política, religiosa o discriminación.

A causa de la decisión del gobierno brasilero, el distrito de Iñapari, del Perú, que tiene frontera con el estado brasilero de Acre, ha tenido que recibir a cerca de 100 migrantes haitianos hace más de un mes, esto ha causado "trastorno’" para el alcalde de la provincia de Tahuamanu, Celso Curí Paucarmaita, quien expresa que los recursos para mantenerlos se están terminando. Según el alcalde, los migrantes solo pueden utilizar el territorio peruano como lugar de paso para llegar a Brasil o a Guyana Francesa. Por su parte el gobierno ecuatoriano aseguró que no va a deportar a los haitianos, considerando la situación precaria de Haití.

Ante esta situación, el Servicio Jesuita alertó a los gobiernos de la región a trazar estrategias para proteger a los migrantes, investigar y condenar a los traficantes y reclutadores a su servicio. La organización religiosa destacó también la necesidad de que los países ofrezcan protección y ayuda humanitaria a los haitianos, ya que ellos están saliendo de un país devastado por el terremoto del 12 enero del año pasado y cuyo territorio todavía está sin estructuras y en condiciones precarias.

* Periodista de Adital, con informaciones de Prensa Latina y del SJRM
Traducción: Ricardo Zúniga
www.adital.org.br

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