Ene 1 2010
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PolíticaSociedad

El Papa se pone verde con el nuevo año

surysur/Público

El Papa Benedicto XVI dijo este viernes que hay que cambiar el estilo de vida porque el mundo es nuestra casa común que hay que respetar, e instó a deponer las armas de cualquier tipo, tras el rezo del primer Ángelus del año en la Plaza de San Pedro y celebrar la misa con motivo de la 43 Jornada Mundial de la Paz.

El Papa Ratzinger insistió como en la misa precedente "en el uso de la justicia y la sabiduría los recursos naturales de la Tierra" y subrayó la importancia que en la tutela del ambiente, "tienen los particulares, la familia y la administraciones locales", aunque aclaró que si hay que cuidar a las criaturas que nos rodean más habrá que hacerlo con las personas.

"Se necesita ya un efectivo cambio de mentalidad que induzca a todos adoptar un nuevo estilo de vida", afirmó.

"De hecho, -continuó- todos somos responsables de la protección y el cuidado de lo creado. Por tanto, también en este campo es fundamental la educación: para aprender a respetar la naturaleza hay que orientarse siempre a construir la paz" desde una actitud a nivel personal, familiar comunitario y político.

"Me dirijo a vosotros —dijo a los 60.000 fieles presentes— que os habéis reunido en la Plaza de San Pedro, y a todos los que se unen a nuestro rezo a través de la radio y de la televisión".

"A todos os deseo que el año que apenas ha comenzado sea un tiempo en que, con la ayuda del Señor, podamos hacer un poco mejor nuestra casa común que es el mundo".

El Papa aclaró sin embargo, "si tenemos que tener cuidado de las criaturas que nos rodean, ¡qué consideración debemos tener por las personas, nuestros hermanos y nuestras hermanas, qué respeto por la vida humana!".
Fin de la violencia

Con motivo de la Jornada Mundial de la Paz, el Pontífice no olvidó la violencia que azota al mundo.

"En el primer día del año quisiera dirigir una llamada a la conciencia de cuantos forman parte de los grupos armados de cualquier tipo. A todos y a cada uno digo: parad, reflexionad y ¡abandonad la vía de la violencia!".

"Ahora -concluyó-, este paso podrá parecer imposible, pero, si tenéis el coraje de cumplirlo, Dios os ayudará, y sentiréis en vuestro corazones el gozo de la paz, que quizá desde hace tiempo habéis olvidado".

Benedicto XVI recordó el sufrimiento de miles de niños afectados por la guerra en tantas partes del mundo y eñaló que "La paz comienza con una mirada respetuosa, que reconoce el rostro de la otra persona, cualquiera que sea el color el de su piel, su nacionalidad, su lengua, su religión".

Durante la ceremonia no se ha adoptado ninguna medida de seguridad particular tras el incidente de Nochebuena en el que Benedicto XVI fue derribado por una mujer con trastornos mentales. Los hombres de la gendarmería vaticana y la guardia suiza estuvieron a su lado como estaba previsto por el protocolo y el Papa saludó al entrar en procesión a derecha y a izquierda a los fieles que abarrotaban la Basílica de San Pedro para seguir los oficios en el primer día del Año Nuevo.

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