Abr 5 2013
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Pol铆ticaSociedad

En clave mapuche

 

A聽fines de enero una comisi贸n de solidaridad con el pueblo mapuche, integrada por chilenos y latinoamericanos, visitamos a los presos H茅ctor Llaitul y Ram贸n Llanquileo en el penal El Manzano, en las afueras de Concepci贸n, y en la c谩rcel de Angol, unos 50 kil贸metros al sur. El motivo de la visita fue denunciar la situaci贸n de los presos que llevaban 79 d铆as en huelga de hambre, as铆 como visibilizar la realidad de un pueblo perseguido en una Araucan铆a militarizada.

La comisi贸n estaba integrada por cinco premios nacionales, el presidente de la Iglesia Evang茅lica Luterana, el presidente del Colegio M茅dico, un ex juez y un diplom谩tico, dirigentes estudiantiles y sindicales, diversos intelectuales, la Pastoral Mapuche y la Comisi贸n 脡tica contra la Tortura.

Llaitul y Llanquileo pertenecen a la Coordinadora Arauco Malleco, creada en 1998, focalizada en la recuperaci贸n de tierras ancestrales en manos de corporaciones forestales y de latifundistas. Los presos pusieron fin a la huelga de hambre el 28 de enero, cuando la comitiva se comprometi贸 a poner en pie una comisi贸n nacional e internacional de observaci贸n de los derechos humanos del pueblo mapuche que visitar谩 el pa铆s en octubre.

El 3 de enero se difundi贸 la Cuarta Declaraci贸n de Historiadores respecto de la Cuesti贸n Nacional Mapuche, firmada por cientos de intelectuales en la que recuerdan que los hechos de violencia, que a menudo se atribuyen s贸lo a los mapuches, 鈥渢ienen su punto de partida en la mal llamada 鈥榩acificaci贸n de la Araucan铆a鈥 realizada por el Estado chileno entre las d茅cadas de 1860 y 1880, en violaci贸n de los acuerdos concluidos con los mapuches despu茅s de lograda la Independencia (1825)鈥.

Los historiadores se帽alan que el Estado de Chile ocup贸 a sangre y fuego la Araucan铆a y, utilizando los m茅todos m谩s violentos y crueles, usurp贸 grandes extensiones de tierra ind铆gena que subast贸 a bajo precio o regal贸 a colonos chilenos y extranjeros, confinando a los mapuches en peque帽as y m铆seras reducciones. Debe recordarse que s贸lo a los militantes mapuches se les aplica la ley antiterrorista del r茅gimen de Augusto Pinochet por acciones que nada tienen que ver con esa figura, como la quema de plantaciones o de camiones que transportan madera.

La solidaridad nacional ha crecido sostenidamente en Chile, en particular desde la huelga de hambre de Patricia Troncoso entre octubre de 2007 y enero de 2008. Destaca la solidaridad de los estudiantes secundarios con las comunidades mapuche, quienes han creado una comisi贸n para trabajar los v铆nculos abajo-abajo entre ambos movimientos. Pero el apoyo internacional es escaso, por eso es necesario dar un salto para romper el cerco de desinformaci贸n que ha tejido la democracia chilena contra los que resisten el modelo.

Pese al buen 谩nimo de los presos mapuche y del conjunto del movimiento, es f谩cil dejarse ganar por el des谩nimo al comprobar las divisiones, reproches y cr铆ticas cruzados que se escuchan en las diversas instancias que agrupan al pueblo mapuche, ya sea en las comunidades rurales o en los espacios urbanos. No es cuesti贸n de reproducir aqu铆 los motivos y argumentos de la fragmentaci贸n del mundo mapuche en resistencia, sino apenas constar un hecho y, sobre todo, intentar hacer una lectura distinta a la que realizan las academias y los partidos pol铆ticos.

Lo primero es constar que no hay ninguna organizaci贸n, ni siquiera un espaciochi preso mapuche de coordinaci贸n, que aglutine a todo el pueblo mapuche. Se trata de un caso bien diferente de los que conocemos en el mundo andino, donde los quichuas ecuatorianos y los quechuas y aymaras bolivianos (adem谩s de los pueblos de tierras bajas) han construido grandes organizaciones representativas de sus pueblos. 驴Se trata de una ventaja o una desventaja del pueblo mapuche?

Lo segundo es que desde la d茅cada de 1990 nuevas generaciones han creado un sinf铆n de organizaciones urbanas y rurales, en lo que el historiador Gabriel Salazar denomina la sexta 茅poca de la guerra mapuche, iniciada en 1981 cuando arreciaron las protestas callejeras contra la dictadura. Esta nueva generaci贸n entronca con una larga historia que dice que el pueblo mapuche fue el 煤nico de este continente que derrot贸 a los incas y a los espa帽oles, a quienes forz贸 a detenerse al norte del r铆o Bio Bio.

Desde que fundaron el Consejo de Todas las Tierras y m谩s tarde la Coordinadora Arauco Malleco, organizaci贸n que se define aut贸noma y anticapitalista, nacieron decenas de organizaciones: de estudiantes, de mujeres, de j贸venes, deportivas, culturales, de historiadores, de pescadores, de comunicaci贸n; peque帽as y locales, con v铆nculos cara a cara, sin llegar a crear una gran organizaci贸n que aglutine a todos.

Tercero, hacen pol铆tica de una manera diferente, que se traduce en soberan铆a o autonom铆a, como bien recuerda Gabriel Salazar. No se miran en el espejo del Estado, ni para conquistarlo ni para construir organizaciones a su imagen y semejanza. Quiz谩, seguramente, porque el Estado siempre fue algo externo al pueblo mapuche. Nunca se sintieron, ni se sienten, chilenos. No enarbolan la bandera de Chile sino la propia, la que heredaron de sus antepasados. Su lucha se referencia en una memoria de s铆 mismo casi sin parag贸n en el mundo, en la que se estratifican no s贸lo una sino cinco a seis 茅pocas de guerra a lo largo de seis o m谩s siglos de historia ( Movimientos sociales en Chile, Gabriel Salazar, p. 119).

Llegados a este punto, podr铆amos decir: pese a la fragmentaci贸n, resisten. 驴No ser谩 al rev茅s? Porque no crearon un aparato 煤nico (estadoc茅ntrico) es que siguen siendo uno de los pueblos que resisten la cooptaci贸n de derechas e izquierdas. 驴Ser谩 cierto que la unidad y homogeneizaci贸n facilitan la domesticaci贸n de los movimientos antisist茅micos? 驴Tendr谩 raz贸n el EZLN? La historia del pueblo mapuche ense帽a que para luchar, y para vencer, hace falta voluntad comunitaria de lucha; pero no un aparato que encumbre caudillos, anule las diferencias y las autonom铆as.

 

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    1 Coment谩rio

    Comentarios

    1. jhr cronos
      24 abril 2013 5:40

      Sin embargo, hasta ahora no han conseguido casi nada del estado chileno, solo m谩s represi贸n. La divisi贸n en grupos es buena como defensa, como si fuera un tipo de 芦guerra de guerrillas禄, pero es malo para el ataque.

      Obviamente, se debe dejar que el pueblo mapuche elija sus m茅todos de lucha, y solo sugerir las que uno considera.