May 30 2005
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Cultura

En junio: año nuevo indígena

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Los pueblos quechua, aymara, kolla y mapuche, que tienen una economía agraria, celebran el año nuevo indicado por el solsticio de invierno, como una época de renovación y purificación. El solsticio de invierno es el punto en el cual el sol más aleja de la tierra, siendo el día más corto del año, y la noche más larga. De ahí en adelante el sol, Chau Antu y el Tata Inti, inicia su acercamiento hacia el planeta.

Este fenómeno natural marca la finalización del período de cosecha y el principio de una nueva época de siembra. Este año se celebrará entre el 20 y 25 de junio, dependiendo de cada cultura originaria, a excepción de los pueblos kawésqar y yagán, en quienes esta tradición no está incorporada en sus costumbres.

Los solsticios marcan el cambio de estaciones, en el de invierno el sol está en el punto más lejano al que puede llegar respecto de la tierra; el 21 de junio, los rayos solares caen directamente sobre el Trópico de Cáncer y se produce el el día más corto y la noche más larga del año; mientras que en el Hemisferio Norte comienza el verano, con el día más largo y la noche más corta del año.

Huata Mosoj. El pueblo kolla tiene una gran variedad de rituales y festividades, que son casi desconocidas a los ojos del mundo. Los kolla, quienes habitan en la pre-cordillera de la III Región de Chile, también celebran el inicio de un nuevo ciclo marcado por el solsticio de invierno. Esta ceremonia, llamada Huata Mosoj, se realiza al amanecer y es dirigida por un yatiri, encargado espiritual del pueblo kolla.

“Para nosotros el año 2005 tiene un gran significado, es un año de sacrificio, de tiempo y esfuerzo hacia la madre tierra. Estamos en el tiempo del indígena, en donde lo que queramos va a estar a favor de nosotros siempre que lo pidamos de corazón”, expresó Viviana Herrera, presidenta de la comunidad kolla “Wayra Manta Tujsi”, que significa “punta del viento”.

Lucero de nieve resplandeciente. A principios de junio se realiza el Qoyllor Rit’i una de las ceremonias indígenas más importantes en el ámbito latinoamericano, debido a que aún conserva sus prácticas originales. Se trata de un ritual de purificación, cuyo nombre significa en español Lucero de nieve resplandeciente.

Este ceremonial, cuya fecha se fija de acuerdo al calendario lunar, tiene la particularidad de realizarse en el nevado de Apu Ausangati, a 4.700 metros de altura, en el departamento de Cuzco, Perú.

Así comienza la preparación de este mes de gran significación para los pueblos indígenas. El Qoyllor Rit’i es la apertura oficial del Inti Raymi, que se celebra fines de mes.

Inti Raymi en Ollagüe. El pueblo quechua celebra el Inti Raymi, el 24 de junio, y la ceremonia central se realiza en el Cuzco, Perú. Sin embargo este año, el Inti Raymi también se celebrará en Ollagüe, localidad ubicada en la frontera de Chile y Bolivia, a más de 3 mil metros sobre el nivel del mar.

La iniciativa surgió de la comunidad quechua de Ollagüe, ya que tienen como objetivo recuperar la celebración de esta ancestral festividad indígena. Para ello la comunidad deberá esperar durante la fría noche altiplánica del 23 de junio, el amanecer, momento de la llegada del Tata Inti.

El pago a la Madre Tierra. Los pueblos andinos celebran cada 21 de Junio, el año nuevo Ayamara-Qhiswa, o el Machaqa-mara ó el musuq wata, conocido históricamente como el Mara-T’Aqa (separación del año). Sin embargo, para algunos investigadores la celebración del Machaq Mara es una reivindicación del mundo andino contemporáneo.

En Tiwanako, Bolivia, se celebra el entre el 20 y 21 de junio el regreso del sol, denominado Wilka Kuti. En los meses de mayo y junio termina la fase de cosecha o choquellamallu. El 3 de mayo se realiza un agradecimiento al Pusi Wara o Cruz del Sur, que rige el calendario andino. En junio descansa la Tierra. Y el 21 de junio es cuando más se aleja el sol. Originalmente se realiza el marat’aqa, o el agradecimiento al sol y la Pachamama por las cosechas. A partir de ese momento se inicia la nueva siembra. Es el sol que debe dar energía para una buena cosecha.

La Tierra provee como una madre y por ende se le debe pagar. Dentro de la cosmovisión andina, el hombre no puede vivir sin pagar a la Tierra. Es una filosofía de reciprocidad para vivir en armonía, que se refleja en el Año Nuevo Andino.

We Tripantu. De todas las celebraciones el We Tripantu es quizá la más conocida. Este ceremonial estaba perdido y desde algún tiempo ha comenzado a despertar. Grupos conscientes de la identidad y del rescate mapuche han iniciado un proceso de revitalización e investigación de este rito.

Habitualmente se realiza durante la noche del 23 de junio, y se espera hasta el amanecer la llegada del “nuevo sol que regresa”. La ceremonia comienza antes de que el sol se oculte en el horizonte, entonces se realiza el yeyipun con la presencia de los invitados. En este ritual se invoca a los mely chi laku, los antepasados “los cuatro abuelos”, y es dirigida por una machi o por el lonko del lugar. El ritual culmina con el ocultamiento del sol en el oeste.

Dentro de la ruka escogida arde el fogón (kütral) y se cocina gran cantidad de alimentos, que todos los presenten comparten. Los ancianos cuentan historias a los niños, y a través del nütram –conversación mapuche– los aconsejan para que sean buenas personas y lleguen a convertirse en kim che (hombres sabios). Tomando mate, comiendo sopaipillas, carne de chancho y bailando, se pasa la noche.

También se realiza otro ritual llamado katan pilun, en el cual la niña recibe la vestimenta mapuche de la mujer y los lóbulos de sus orejas son perforados, recibiendo además su primer par de aros. Esto simboliza el inicio de su vida como mujer y el asumir un rol en la comunidad.

Al observar una determinada posición de un grupo de estrellas llamadas pürapa nao (siete cabritos), kapura y wünelfe (lucero del amanecer), los sabios mapuche saben cuál es el momento preciso antes del amanecer. Antiguamente, se bañaban en un río, que según dicen es tibio sólo esa mágica noche. En algunas comunidades aún se conserva esta tradición.

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En la revista Ser indígena (http://revista.serindigena.cl).

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