Ago 15 2010
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Política

¿Encuentro de Obama y Ahmadinejad?

Alfredo Jalife-Rahme*

Antecedentes: a principios de agosto, Ahmadinejad se sacó un nuevo conejo bajo la manga y durante un programa televisado en vivo, destinado a los migrantes iraníes, comentó que estaba dispuesto a sostener un diálogo "cara a cara" con el presidente Obama para destrabar los "temas globales (sic) sobre la mesa" (Afp; 02/08/10), aprovechando la sesión anual de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Durante la entrevista que me realizó días después la conductora Carmen Aristegui, de CNN en Español, sobre el retiro de las tropas estadunidenses de Irak, no se le escapó la apertura iraní y le respondí que el diálogo directo entre Obama y Ahmadinejad era viable y creíble, considerando la elevada sofisticación de la diplomacia persa.

A raíz de la reciente escaramuza fronteriza entre Israel y Líbano –donde mucho tiene que ver el saqueo del gas y del agua del país de los cedros milenarios por el estado hebreo (ver Radar Geopolítico, Contralínea; 08/08/10)–, el canciller iraní Manouchehr Mottaki comentó que, pese a que todos los ingredientes estaban dados para una conflagración regional, la guerra no se encontraba aún en el horizonte.

Existen señales, efectivamente, encontradas tanto en favor de la guerra como de la "no guerra" (la paz es un asunto más serio y distante (ver Radar Geopolítico, Contralínea; 25/07/10), pero también es justo reconocer que se han generado señales para converger en "los caminos" –como ahora es la moda decir en la Casa Blanca– que pueden conducir a una distensión de las relaciones entre EU e Irán.

Cuando EU rechazó en forma perentoria cuan humillante la solución creativa (v.gr. la histórica "declaración de Teherán" del trueque de uranio persa) de los mandatarios Lula, de Brasil, y Erdogan, de Turquía, mientras los conocidos multimedia bélicos festejaban el "inevitable" bombardeo a Irán, comentamos que "no estaban cerradas todas las puertas".

Pese al sonoro desaire estadunidense, Irán había aceptado sentarse a negociar en septiembre su contencioso nuclear con el Grupo de Viena –el "P5 más 1": los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad (sic) de la ONU, sumados de Alemania.

¿Si la guerra es ya "inevitable", qué tanto se sientan a negociar sus actores?

Mas allá de la conocida convergencia de intereses de EU e Irán sobre la estabilización de Afganistán, Stratfor (06/08/10) –centro de pensamiento texano-israelí de proclividad bélica– señaló que sobre Irak "Irán y EU podrían (sic) estarse moviendo más cerca de un entendimiento para la formación del gobierno iraquí", mientras "India tiene varias razones para darle vuelta a las sanciones impuestas a Irán por EU y la Unión Europea".

Como que no cuadra todavía una guerra regional, en esta coyuntura escenográfica al borde del precipicio, contra Irán cuando EU necesita más que nunca de su colaboración para salir de su doble empantanamiento en Irak y Afganistán. Al menos esta parece ser la postura de los estrategas militares de EU y de Zbigniew Brzezinski, antiguo asesor de seguridad nacional de Carter y confidente de Obama.

En este intermezzo diplomático de intenso estira y afloja, donde abunda el legendario bazar medio-oriental en el que brillan los iraníes, se escenificó un sorprendente encuentro en la Casa Blanca entre Obama y un grupo de "periodistas de la fuente" que interpretaron distintamente –cada quien a su subjetivismo e intereses personales– los asertos del presidente estadunidense.

A mi muy humilde entender, fue David Ignatius, del The Washington Post ("Obama ofrece a Irán una apertura para negociar"; 05/08/10), quien aportó tanto la mejor versión de lo sucedido como mayor luz sobre "los caminos" para negociar con Irán.

El diplomático indio M K Bhadrakumar realizó una valiosa cobertura de la reunión de Obama con los "periodistas especiales" (Asia Times; 13/08/10) y enunció correctamente que EU, más que Irán, se encuentra en "una encrucijada".

Por cierto, en forma preventiva Rusia colocó en la flamante República de Abjazia (separada de Georgia), que colinda en el Cáucaso con el mar Negro, sus muy preciados misiles S-300. ¿Para impedir el vuelo (y la penetración por el Mar Caspio) de los aviones israelíes con destino a golpear unilateralmente las instalaciones nucleares civiles de Irán, entre ellas la planta de Bushehr construida por los rusos?

¿El arranque de la planta nuclear de Bushehr el 21 de agosto forma(rá) parte del swap del uranio iraní, quintaesencia de la solución creativa turco-brasileña?

Hechos:

En una entrevista con CNN –retomada por el rotativo británico The Daily Telegraph (11/08/10) y por IranDefence.net– nada menos que el general James Jones, asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, expresó que Obama "puede estar preparado para reunirse con el presidente iraní" si reanuda las negociaciones sobre su programa nuclear.

El general retirado –anterior miembro de los consejos de administración de Boeing y Chevron–, además de un superdotado de la diplomacia militar, indicó que el regreso de tres alpinistas estadunidenses –extraviados extrañamente en lugares poco convenientes y encarcelados en Irán como espías el año pasado– "podría ser un gesto (sic) importante". Nota ampliamente difundida por Press TV de Irán (12/08/10).

Jones acentuó que en esas circunstancias, de reanudación del diálogo con el grupo de Viena bajo la égida de la AIEA, "las puertas estaban abiertas", lo cual coincide con nuestra postura emitida hace un trimestre: el encuentro de Obama con Ahmadinejad "era posible si existía convergencia de los caminos (sic)".

Robert Winnett, corresponsal del rotativo británico, no da crédito que Irán sea capaz de cumplir los requisitos nucleares de EU.

Sinceramente, soltar a los tres alpinistas es una bagatela, en especial después de la reciente y extraña liberación del científico nuclear iraní raptado en Arabia Saudita por la CIA.

Lo relevante es que el asesor de seguridad nacional de Obama, Jones, haya admitido que "existen excesivas (sic) sanciones" contra Irán y se rehusó "a especular" sobre una guerra.

Conclusión:

La respuesta quizá haya que buscarla en un editorial (¡ojo!) del Global Times chino (13/08/10): "Se fractura el frente de las sanciones contra Irán", cuando "tanto Rusia como los países europeos envían señales en reversa y consideran negocios futuros con Irán".

Comenta que EU, como resultado de su "línea dura" durante tres décadas, "sobredimensiona la amenaza de Irán" y que "muchos (sic) países se oponen a cualquier acción militar", por lo que China ha optado por la solución diplomática.

Viene la reprimenda china: "EU no solamente despliega la sombra de la guerra en el mundo sino que también daña (sic) los intereses de China", quien "no desea sacrificar sus relaciones con Irán", donde tiene que "garantizar (¡súper-sic!) sus intereses estratégicos" (Léase: sus multimillonarias inversiones en gas y petróleo).

La táctica para que China cambie su proceder respecto a Irán no ha funcionado y ahora "EU aprende las limitaciones de su política y escucha más a China".

¿Las nuevas tensiones en el Mar del Sur de China entre Washington y Beijing le quitaron presión al contencioso nuclear iraní?

*Analista internaciomal mexicano, columnista de La Jornada
 

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