Ene 29 2017
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Política

Ernesto Samper, de despedida: Estados Unidos es una amenaza real

El martes 31 el expresidente colombiano Ernesto Samper dejará la secretaría general de Unasur que recibió en 2014 de manos de Alí Rodríguez Araque, el canciller de Hugo Chávez antes de que Nicolás Maduro ocupase el puesto. En 2014 Chávez ya estaba muerto, lo mismo que Néstor Kirchner, y Juan Manuel Santos ya gobernaba Colombia. Donde la situación política cambió drásticamente fue en los países más grandes de Sudamérica, con el golpe contra Dilma Rousseff en Brasil y la derrota del Frente para la Victoria en la Argentina. Y además está Donald Trump, que no se quedó dormido en sus primeros días como jefe de la Casa Blanca.

El nuevo tablero regional encuentra a la Uni√≥n Suramericana de Naciones en un momento de gran fragilidad. Samper se va (en su agenda figura la paz en Colombia) y quedar√° a cargo de Unasur el aparato administrativo hasta que los 12 pa√≠ses miembros elijan un sucesor siguiendo la regla que corresponde en la organizaci√≥n, la del consenso. As√≠ fueron secretarios primero N√©stor Kirchner, luego la colombiana Mar√≠a Emma Mej√≠a, m√°s tarde Al√≠ Rodr√≠guez y en los √ļltimos a√Īos Samper.

‚ÄďLas actitudes de Trump¬† van a servir para que los sectores conservadores de la regi√≥n entiendan que la verdadera amenaza viene del Norte.

‚ÄďPero es obvio que la comprensi√≥n depende de c√≥mo se ubique cada gobierno.
‚ÄďClaro. Tambi√©n es obvio que las circunstancias son distintas de lo que era la regi√≥n cuando llegu√© a la secretar√≠a general de la UNASUR.

‚Äď¬ŅC√≥mo describir√≠a las condiciones de aquel momento, en 2014?
‚ÄďTen√≠amos una regi√≥n creciendo. La buena econom√≠a hac√≠a una buena pol√≠tica. Hab√≠a elecciones y hab√≠amos logrado √©xitos importantes en la reducci√≥n de la desigualdad. Hoy estamos en medio de una crisis econ√≥mica que no logramos resolver. Al menos en el corto plazo. Con un gran riesgo, que la gente a la que sacamos de la pobreza regrese a ella. Ser√≠a un sacrilegio.

‚Äď¬ŅPor qu√© retrocedi√≥ la regi√≥n en los √ļltimos tres a√Īos?
‚ÄďCada uno de los fen√≥menos tiene su propia causalidad. El modelo extractivista imperante nos hace depender de algo parecido a una loter√≠a. Nuestros precios de exportaci√≥n dependen del comportamiento casi hist√©rico de mercados que no controlamos nosotros.

‚Äď¬ŅY en t√©rminos pol√≠ticos?
‚ÄďEl decaimiento de los partidos, la corrupci√≥n y el hiperpresidencialismo hemisf√©rico debilitaron la chance de que los problemas econ√≥micos y sociales se tramitasen de maneras institucionales. La pol√≠tica la protagonizan los poderes f√°cticos. Incluso ONGs internacionales y grandes medios participan de conspiraciones contra la gobernabilidad en democracia.

‚Äď¬ŅEl lo mismo el an√°lisis para el caso de Brasil, con un presidente como Michel Temer surgido de un golpe, que para el caso de la Argentina, donde Mauricio Macri gan√≥ elecciones limpias?
‚ÄďA veces los votantes buscan un cambio de tendencia ideol√≥gica. Y a veces los odios son manipulados. Le hablo de mi pa√≠s, donde conozco bien lo que ocurre. Como usted sabe el plebiscito despu√©s del primer acuerdo de paz termin√≥ con el triunfo del No. Los grupos de poder y los se√Īores de la guerra tuvieron la capacidad de manipular los odios para que quienes fueron a votar lo hicieran no tanto en contra de la paz sino en contra del gobierno, el acuerdo y las FARC.

‚Äď¬ŅPor qu√© dijo que Trump pod√≠a ser una amenaza?
‚ÄďNo precisamente porque lo m√≠o sea una expresi√≥n de chauvinismo antinorteamericano. Est√° todo a la vista. El cambio en los Estados Unidos fue radical. Antes fuimos relativamente complacientes con algunas pol√≠ticas de Washington porque en parte ellos persegu√≠an objetivos que compart√≠amos, como la lucha contra el narco. Pero si ahora Trump dice que se propone sacar diez millones de inmigrantes est√° hablando b√°sicamente de latinoamericanos, no de h√ļngaros. El muro no es una amenaza, es una realidad. Qued√≥ claro que no era un chiste de campa√Īa que M√©xico deb√≠a pagar el muro. La cancelaci√≥n de la visita del presidente de M√©xico Enrique Pe√Īa Nieto a los Estados Unidos es una realidad.

‚Äď¬ŅCu√°l es su opini√≥n de las respuestas que dio el secretario de Estado Rex Tillerson en la audiencia de confirmaci√≥n delante del Senado?
‚ÄďPuso en cuarentena los tratados de paz con Colombia y las relaciones con Cuba. Veremos qu√© sucede en el futuro. Es l√≥gico que los gobiernos declaren que tienen buena disposici√≥n hacia el mantenimiento de relaciones normales con los Estados Unidos. Pero al mismo tiempo la regi√≥n tiene que buscar aliados por fuera. Hoy los Estados Unidos son una amenaza real, no una posibilidad de amenaza.

No al s√°lvese quien pueda

‚ÄďPero Unasur y Mercosur, por tomar dos de las instancias de integraci√≥n existentes, son cada vez m√°s d√©biles.
‚ÄďY es una locura. En estos momentos en los cuales comenzamos a sentir las botas del gigante no podemos seguir en una pol√≠tica de s√°lvese quien pueda. Es el momento de potenciar escenarios de integraci√≥n como Unasur, que son pol√≠ticos y se hicieron para enfrentar este tipo de amenazas. A pesar de las diferencias ideol√≥gicas convivimos durante muchos a√Īos con un regionalismo econ√≥mico abierto y condiciones de buena vinculaci√≥n pol√≠tica. Es v√°lido, por ejemplo, que los pa√≠ses del Pac√≠fico busquen fortalecerse y que otros procuren establecer alianzas fuertes con la OPEP, la Organizaci√≥n de Pa√≠ses Exportadores de Petr√≥leo. Pero siempre tienen que haber una intenci√≥n leg√≠tima de preservar al regi√≥n. De ning√ļn modo debemos reventar la integraci√≥n.

‚ÄďSin contar Brasil, la Argentina y Venezuela, ¬Ņc√≥mo influye la decisi√≥n de Trump de interrumpir la construcci√≥n del Tratado Transpac√≠fico, el TPP, en los pa√≠ses de la Alianza del Pac√≠fico que forman Chile, Per√ļ, Colombia y M√©xico?
‚ÄďTrump decidi√≥ aplazar iniciativas como el TPP para acentuar su idea proteccionista. El TPP era una pieza que faltaba en el Pac√≠fico latinoamericano para jugar no bilateralmente sino en t√©rminos multilaterales con Asia. Ahora entraremos en una competencia con los Estados Unidos y todo ser√° peor. Competiremos con los Estados Unidos por precios y mercados en el Pac√≠fico.

‚ÄďSi usted, despu√©s del 31 de enero, se encontrase a solas y uno por uno con Juan Manuel Santos, Temer y Macri, ¬Ņc√≥mo les argumentar√≠a la necesidad de mayor integraci√≥n?
‚ÄďCon Santos est√° claro. Todav√≠a est√°n de por medio la protecci√≥n de los acuerdos de paz y la perspectiva de que el pa√≠s avance para poner fin a 50 a√Īos de violencia en Colombia. Para esos objetivos son necesarios tanto el apoyo de los Estados Unidos como del resto del continente. En el caso de Brasil, supongo que Temer debe estar necesitando cierta legitimaci√≥n, ¬Ņno es cierto? Brasil es un actor poderoso en la regi√≥n y por su propio peso deber√≠a jugar junto con M√©xico la representaci√≥n de la regi√≥n por su propio peso. Los Estados Unidos deber√≠an pensar dos veces antes de hacer algo contra Brasil.

En términos realistas, el país que tendría menos que menos que perder si marcara una distancia razonable con los Estados Unidos sería la Argentina.Por la estructura de su comercio no tiene necesidad de concesiones especiales de los Estados Unidos. Y una buena relación con la Casa Blanca manteniendo a la vez cierta distancia no alteraría la cuestión de las Malvinas.

Venezuela: Negocian sin dialogar

‚Äď¬ŅCu√°l es el escenario para Venezuela?
‚ÄďIgnoro si en el mundo de Trump el tema de Venezuela se puede plantear. Hasta ahora Venezuela era el ni√Īo malo, el d√≠scolo de la clase. Ahora parece que la clase entera podr√≠a ser considerada d√≠scola. Barack Obama, record√©moslo, hab√≠a emitido una orden ejecutiva para garantizar la chance de una injerencia profunda de los Estados Unidos en Venezuela. Si Trump la llevara a cabo le ir√≠a tan mal como le hubiera ido a Obama. Y perturbar√≠an la negociaci√≥n.

‚ÄďUsted propici√≥ la negociaci√≥n. El Papa fue decisivo. ¬ŅEsas tratativas funcionan bien?
‚ÄďEs parad√≥jico: los actores pol√≠ticos de Venezuela est√°n negociando sin dialogar. Los espacios de confianza que abri√≥ el di√°logo, y sobre todo la erradicaci√≥n de la violencia como una forma de lucha pol√≠tica, fueron un avance. Las dos cosas permitieron una mayor convivencia. Un grupo de ex presidentes y Unasur propusimos un acuerdo de convivencia democr√°tica para relanzar el di√°logo con la premisa de reconocerse los unos a los otros. El gobierno debe reconocer a la Asamblea. La oposici√≥n debe reconocer que Nicol√°s Maduro es el presidente constitucional hasta el be reconocer que Maduro es el presidente constitucional hasta el 5 de enero de 2019.

Colombia: muchas generaciones para revonciliase

‚ÄďEn octubre de 2016, despu√©s del triunfo del No en el plebiscito colombiano, usted dijo que los acuerdos entre el gobierno y las FARC ten√≠an solidez jur√≠dica porque estaban respaldados en el derecho internacional humanitario.
‚ÄďS√≠, y por ese motivo el gobierno y las FARC siguieron avanzando incluso despu√©s del No. Ahora tambi√©n est√° en marcha la negociaci√≥n con el Ej√©rcito de Liberaci√≥n nacional. Es la pieza que le falta a la paz. No podemos permitir que sectores minoritarios disidentes de las FARC compartan espacios no pac√≠ficos con el ELN. Hay que avanzar en ese proceso. No es un grupo con las mismas dimensiones de las FARC pero puede hacer mucho da√Īo. Por suerte en el Congreso los legisladores est√°n trabajando bien para convertir las cl√°usulas del acuerdo en leyes. De todos modos, faltar√°n muchas generaciones hasta que haya un pa√≠s reconciliado.

*Publicado en P√°gina 12

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