Jun 15 2009
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Política

Estado y cultura en El Salvador

Miguel Ángel Chinchilla*

Se hace lo que se puede y del modo en que se puede; los vientos de cambio que cada tanto soplan sobrer las sociedades latinoamericanas parecen ya no necesitar doctos intérpretes y traductores. Un ejemplo lo brindaron hace pocos días los estamentos que trabajan en el ámbito cultural de El Salvador. No era poco: se convocaron para elegir a quien dirigirá el organismo estatal en la materia. Un hecho inédito una experiencia de la cual aprender. He aquí la crónica.

Este día diez de junio del año dos mil nueve, se ha desarrollado en un hotel de San Salvador un hecho verdaderamente inédito, bueno por un lado pero malo por el otro.

Se trató de una asamblea que fue convocada para la elaboración de una lista de ciudadanos y ciudadanas, sobre la cual el presidente Funes tendrá que elegir en las próximas horas a la persona que dirigirá en el presente quinquenio, el Consejo Nacional para la Cultura y el Arte, CONCULTURA.

La reunión fue convocada por iniciativa del cineasta Jorge Dalton y al inicio y al final del evento se contó con la presencia del periodista David Rivas, Secretario de Comunicaciones de la presidencia. También participó muy activamente en toda la reunión, Carlos Funes, hijo del presidente.

<img src="/site/uploads/drupal/cult01jpg" alt="" class="alignleft" />Lo bueno es que precisamente se trató de un hecho inédito en El Salvador, ya que nunca antes los trabajadores del arte y la cultura del país (por lo menos de San Salvador en su gran mayoría), se habían congregado para elaborar una lista de candidatos para presidente de la oficina cultural.

Se calcula la asistencia en un promedio de quinientas personas: entre payasos, músicos, mariachis, escritores, actores, actrices, bailarines, promotores, diletantes, pintores, arquitectos, cómicos, productores, investigadores, comunicadores y etcéteras. Una asamblea digamos muy sui generis, de farándula en su sentido más extenso, por el tipo de fauna ahí congregada por motivos tan cultos.

Lo malo por su lado lo puedo dividir en varios aspectos. Primero lo de siempre, la reunión comenzó hora y media después de lo estipulado; segundo, el método improvisado que se utilizó para elaborar la lista, por lo cual los músicos de la Sinfónica Nacional se abstuvieron de votar y asimismo el gremio de actores y actrices dispusieron que su candidato o candidata lo elegirían en una reunión a realizarse en el Teatro Nacional.

La verdad es que hubo malestar general por la falta de un método adecuado, lo cual se manifestó en algunos instantes por los abucheos folclóricos propios de la farándula.

En esta parte de lo malo quiero decir también que por cuestión de lógica estructural, era la Mesa de Desarrollo Cultural del Diálogo Social Abierto, cordón umbilical del FMLN, la instancia que por correspondencia tenía que haber presidido esta asamblea, lo cual no se hizo efectivo ya que el coordinador de dicha Mesa era uno de los treinta y seis candidatos, que por cierto nunca fue consultado ni mucho menos consensuado a nivel de equipo.

No obstante más tarde que temprano, la asamblea logró enderezarse y así entonces se realizó el proceso de votación, a pesar de que no hubo presentación formal de los candidatos, ni siquiera de manera enunciada. Tanto fue así que hubo candidatos que apenas obtuvieron dos votos o uno y que nadie sabía quienes eran ni de dónde habían salido.

Al final resultó triunfador (es decir con más votos/77) el reconocido poeta José Roberto Cea, quien aventajaba con veintiún puntos al candidato Manlio Argueta, escritor también de la “Generación Comprometida”, igual que el “Pichón” Cea, pero que sin embargo obtuvo la cantidad de 56 votos, obteniendo así el segundo lugar.

José Roberto “el Pichón” Cea, surge como propuesta del Foro de Intelectuales de El Salvador, instancia que desde el año pasado trabaja en los documentos sobre políticas culturales para el siglo XXI, y también sobre la propuesta de creación del Ministerio de Cultura en El Salvador. Es decir, ninguno de los candidatos posee como José Roberto, los méritos históricos, intelectuales y como empresario editorial, para ser presidente de CONCULTURA, pero sobre todo por su honestidad que ha estado a prueba de tentaciones que  otros candidatos no lograron resistir, acomodándose a puestos burocráticos sin haber realizado mayor gestión.

El presidente Funes habló el 1º de junio sobre un gobierno de “meritocracia”, he aquí entonces la oportunidad de cumplir con las promesas de su discurso, y ojalá logre ponderar en toda su dimensión este esfuerzo inédito donde hubo de reunirse la farándula nacional para elegir al nuevo presidente de CONCULTURA.

* Periodista.
En
www.diaripocolatino.com

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