Mar 10 2015
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Política

Estados Unidos amenaza a la seguridad nacional en Venezuela

Basta de disimulos. Obama ha decidido no marear más la perdiz y dejar los subterfugios diplomáticos para otro momento. El Presidente de los Estados Unidos ha dado una orden ejecutiva sin necesidad de pasar por el Congreso para declarar una “emergencia nacional” frente a Venezuela por la “amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y política exterior”.

En la misma declaración, como no podía ser de otra manera, el Premio Nobel de la Paz presume de estar “comprometido en hacer avanzar el respeto por los derechos humanos”. Lo curioso es que esto es afirmado por el mismo país que no ha firmado la Convención Americana sobre Derechos Humanos, considerada como una de las bases principales del sistema interamericano de promoción y protección de los derechos humanos. Así, Estados Unidos, el país de Guantánamo, el mismo que reconoció luego que no hubo nunca jamás armas de destrucción masiva en Irak, el país que no firma el máximo acuerdo en derechos humanos en toda América, es nuevamente quien pone el grito en el cielo contra Venezuela.
Lo llamativo de esta declaración de amenaza de Estados Unidos contra Venezuela, y no al revés como afirma el anuncio, es que se realiza apenas 48 horas después de la visita oficial de Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) a Caracas para tratar de promover el acercamiento entre ambas partes, entre oposición y Gobierno. Esta delegación conformada por el secretario de Unasur, Ernesto Samper, unido a los tres cancilleres designados para esta tarea (Brasil, Colombia y Ecuador), abandonó el país dejando claro los siguientes tres puntos: 1) “Unasur no avalará cualquier intento de interrumpir la democracia en Venezuela”; 2) “todos los estados de Unasur, sin excepción, rechazarán cualquier intento de desestabilización democrática de orden interno o externo que se presente en Venezuela”; 3) “las elecciones parlamentarias son el mejor medio para dirimir las diferencias”. Esta declaraciones no gustaron en absoluto a la oposición venezolana. María Corina Machado aseguró que solamente cree en un diálogo que permita avanzar hacia la democracia y no para estabilizar la dictadura, y por su lado, Capriles fue muy crítico contra este organismo que representa a una organización conformada por doce estados de Suramérica. La oposición venezolana además de no saber perder elecciones tampoco saben perder cuando un organismo regional no les da la razón. Ni tienen los votos necesarios adentro, ni tampoco el apoyo latinoamericano afuera.col ernesto samper
Este descontento seguramente explica en parte que el Norte se haya precipitado en este intento de no respetar la soberanía vigente en el nuevo Sur. Estados Unidos no entiende el cambio de época en América latina; no acepta que un pueblo, el venezolano, siga eligiendo mayoritariamente en las urnas a la opción bolivariana en vez de la opción gringa; tampoco acata que el Sur latinoamericano, con sus Presidentes elegidos democráticamente, decidan tener mecanismos propios para resolver cualquier conflicto que se pueda suscitar en la región.

Son muchos los nuevos espacios de los que dispone América latina para no tener que seguir subordinado al Norte. Donde antes estaba la importancia de cualquier Cumbre Iberoamericana, ahora está la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC); cuando antes el FMI imponía políticas de austeridad, ahora los gobiernos consultan a su mayoría por si prefieren más políticas de inversión social; si antes la inversión extranjera directa dependía de Estados Unidos y Europa, hoy en día cada vez es mas importante la relación con China y Rusia.
La transición geopolítica hacia un mundo multipolar incomoda excesivamente al Departamento de Estado que no sabe como recuperar su hegemonía unipolar. Venezuela es justamente el país que en América latina inició a finales de siglo XX un camino diferente a aquel que venía fijado desde el Norte, y que tuvo un efecto-dominó en todo el continente. Desde ese momento, después que ganara Chávez las elecciones en 1998, no ha existido ninguna victoria electoral opositora a los nuevos procesos de cambio en América latina; en Venezuela, Hugo Chávez ganó cuatro veces consecutivas la disputa presidencial (1998, 2000, 2006, 2012) y Nicolás Maduro una (2013); en Argentina, los Kirchner vencieron también en tres ocasiones sucesivas (2003, 2007, 2011); en Brasil, Lula da Silva ganó dos veces (2002, 2006) y Dilma Rousseff otras dos más (2010, 2014); en Bolivia, Evo Morales venció tres veces seguidas (2005, 2009, 2014); en Ecuador, Rafael Correa también logró tres victorias ininterrumpidas (2006, 2009, 2013); en Uruguay; el Frente Amplio (con Tabaré Vázquez y Pepe Mujica) ganó tres (2004, 2009, 2014). Visto lo visto, la oposición en la región sólo ha logrado cambiar de signo político mediante golpes antidemocráticos tanto en Honduras (2009) como en Paraguay (2012); hasta el momento nunca por la vía electoral.
En Venezuela, ni la muerte de Chávez, ni los dos años complejos en lo económico, ni la caída de los precios del petróleo, ni los intentos de desestabilización interna mediante las guarimbas con sus muertes, nada de eso ha permitido cambiar el gobierno que hasta el momento es el apoyado por la mayoría venezolana cada vez que se acude A una cita electoral. Este es año de elecciones parlamentarias en Venezuela, y el año próximo podría haber convocatoria para revocatorio. Estados Unidos parece haber tirado la toalla por la vía electoral como así lo hizo en el año 2002 cuando apoyó el golpe de Estado contra Chávez. Torpeza absoluta si supieran desde el Norte que cada vez que el enemigo de afuera saca sus garras, adentro, en Venezuela, la mayoría social se vuelve a unir, sin fisuras, priorizando esta unión frente a cualquier debate que pueda surgir en relación a los nuevos desafíos internos. Como decía Evo Morales en el año 2005 cuando ganó por primera vez las elecciones en Bolivia, “yo no necesito jefe de campaña electoral mientras tenga criticándome al embajador de los Estados Unidos”. Esto parece que siguen sin entenderlo en la Casa Blanca.

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Un paso clave hacia la intervención en Venezuela

MARCOS SALGADO|“Yo, Barack Obama, presidente de los Estados Unidos de América, encuentro que la situación en Venezuela, incluyendo la erosión de las garantías de derechos humanos por parte del Gobierno de Venezuela, la persecución de los opositores políticos, restricción de la libertad de prensa, el uso de la violencia y violaciones de los derechos humanos y los abusos en respuesta a las protestas en contra del gobierno, el arresto y la detención arbitraria de manifestantes antigubernamentales, así como la exacerbada presencia de significativa corrupción pública, que constituye una amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y la política exterior de los Estados Unidos, y por tanto declaro una emergencia nacional para hacer frente a esa amenaza”, así arranca el decreto que firmó Obama en la mañana del lunes 9 de marzo.

El salto cualitativo es evidente: de la repetición de comunicados y declaraciones de funcionarios de primera y segunda línea, se pasa ahora a un decreto firmado por el mismísimo Obama, el mismo a quien el presidente Nicolás Maduro le pidió una y otra vez que “rectifique” su política hacia Venezuela. Rodeado de todos sus ministros, el Alto Mando Militar, y el presidente de la Asamblea Nacional, el presidente Maduro contestó en cadena nacional a Obama.

“No tiene derecho usted a meterse con el pueblo de Venezuela, ni con esta patria, que es de paz”, dijo Maduro, y agregó: “se ha equivocado presidente Obama, y creo que ya no vale hacer más llamados a la rectificación. Ya usted ha elegido el camino de hundirse en el foso de la historia”.

Maduro aseguró que Estados Unidos asumió la desestabilización contra Venezuela directamente en sus manos por el fracaso de varios intentos anteriores para terminar con su gobierno, entre los que contabilizó el portazo opositor en la designación de autoridades de poderes públicos, en noviembre del año pasado, hasta el “atentado golpista” con aviones militares que -insistió- pretendía llevarse a cabo en la segunda semana de febrero de este año.

Maduro aseguró que Estados Unidos quiere retomar el control en su otrora “patio trasero”. “Pretende golpear a Venezuela en su plan alocado de después luego por los demás proceso revolucionarios, patrióticos, antiimperialistas que hay en toda América Latina y el Caribe”, dijo el presidente venezolano.

Siete “condecorados”

ven maduro y el nacionalEn el amplio salón del Palacio de Miraflores estaban también los siete ciudadanos venezolanos que Obama incluyó en el anexo de su decreto de “bloqueo de la propiedad y suspensión de entrada de ciertas personas que contribuyen a la situación en Venezuela”. Son seis militares y una fiscal, Katherine Haringhton.

Los militares son Antonio Benavides, comandante de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) en la región central; Justo Noguera, ex comandante de la Guardia Nacional Bolivariana; Manuel Pérez, director de la Policía Nacional Bolivariana; Manuel Bernal, ex director del Servicio Bolivariano de Inteligencia (SEBIN); Miguel Vivas, ex comandante de la FANB en la región andina y Gustavo González, director del Servicio Bolivariano de Inteligencia (SEBIN).

Maduro designó a González como ministro del Interior, y dijo que todos deben sentir las sanciones como una “condecoración del imperio”. Más temprano, el Defensor del Pueblo, Tareck William Saab, reveló que los “sancionados” no tienen visa vigente para ingresar a Estados Unidos y el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, dijo que tampoco tienen cuentas ni activos en el país del norte.

La concentración del ataque de la Casa Blanca contra los militares no es nueva: hace pocas semanas el blanco fue Diosdado Cabello a quien según el diario español ABC un ex integrante de la custodia del Comandante Chávez acusó de ser el un capo del narcotráfico.

Precisamente Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional y primer vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela, fue el primero en responder a la provocación de Barack Obama. En un acto del PSUV en el estado Lara (centro) dijo que hay que tomar “con mucha seriedad” la orden ejecutiva de Obama y advirtió que “lo que viene ya está planificado y debemos decirlo, son ataques sobre nuestra tierra, sobre nuestro país, ataques militares”, dijo Cabello.

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1 Comentário

Comentarios

  1. Antonio Casalduero Recuero
    13 marzo 2015 21:47

    El plan delineado hace tiempo para apoderarse del petróleo venezolano ha seguido su curso, lentamente, inexorablemente, al igual que aquel que fue aplicado en Chile por casi seis años, para apoderarse del cobre chileno, hasta que estalló ese 11 de septiembre de 1973 a manos de militares genocidas, que usufructuaron del poder absoluto por 17 años, con granjerías y privilegios abusivos, segregando a la sociedad chilena por más de cuarenta años, hasta el día de hoy. Esto es lo que le espera a la sociedad venezolana si los EE.UU. causan algún quebrantamiento político y social en el país.