Feb 25 2010
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Sociedad

Estados Unidos: el Pentágono: la boca de Gargantúa

Saul Landau y Nelson P. Valdés.*

“Las perpetuas amenazas de peligro obligan al gobierno a estar siempre preparado para rechazarlas; sus ejércitos deben ser lo suficiente numerosos para la defensa instantánea.  La necesidad continua de sus servicios aumenta la importancia del soldado, y proporcionalmente degrada la condición del ciudadano.
"El estado militar se eleva sobre el civil. Los habitantes de territorios, a menudo teatro de la guerra, inevitablemente son sometidos a frecuentes violaciones de sus derechos, lo cual sirve para debilitar su sentido de esos derechos, y gradualmente al pueblo se le hace considerar a los militares no solo como sus protectores, sino como sus superiores.
"La transición de esta disposición a la de considerarlos amos, no es remota ni difícil; pero es muy difícil de prevalecer sobre un pueblo bajo tales impresiones, realizar una audaz o eficaz resistencia a las usurpaciones apoyadas por el poder militar”.
Alexander Hamilton.

“En los concejos de gobierno, debemos cuidarnos de la adquisición de injustificada influencia, ya sea buscada o no por el complejo militar-industrial. El potencial para el desastrosos incremento del poder mal concedido existe y persistirá”.
Dwight Eisenhower, 1961, Discurso de Despedida.

Durante las ceremonias anteriores al juego del Súper Tazón, Queen Latifah cantó “America, the Beautiful”. Después de ella, Carrie Underwood, ganadora del programa “American Idol”, comenzó a gorjear el Himno Nacional. Cuatro reactores de combate pasaron rugiendo sobre el estadio. ¿Se habrá preguntado alguno de los presentes que daban vivas o de las decenas de millones que lo vieron en TV cuánto debe haber costado que dos rugientes aviones de reacción ofrecieran al público la supersónica estimulación erótica antes de que hombres de talla extra grande chocaran y se golpearan a través de la delgada membrana (la línea) para alcanzar al seductor mariscal de campo?

En su discurso de despedida, Eisenhower no hubiera soñado agregar el complejo militar-deportes/entretenimiento a sus ya famosos complejos militar-industrial, militar-científico y académico. En su lugar él pidió “habilidad política”, con lo cual quería decir amoldar, balancear e integrar “estas y otras fuerzas, nuevas y viejas, dentro de los principios de nuestro sistema democrático –siempre buscando las metas supremas de nuestra sociedad libre”.

¿Retórica vacía? Ahora bien, 44 centavos de cada dólar de los contribuyentes alimenta el presupuesto militar en un momento en que ninguna nación tiene la capacidad  militar de retarnos. Quizás Obama debiera declarar una fiesta nacional solo para apreciar la manera en que presidentes y congresos no han tomado en serio la advertencia de Eisenhower.

El cambio orwelliano de nombre de Departamento de Guerra al de Departamento de Defensa (DoD) debiera haber provocado el escepticismo nacional. Desde 1947, el DoD es poseedor del récord mundial de gastos, pero aún no ha defendido a Estados Unidos.  Bajo el pretexto de la defensa, Truman envió tropas a Corea (Eisenhower detuvo la participación de EE.UU. en esa guerra). Subsiguientemente, tropas de EE.UU. han atacado y ocupado más de una docena de países, ninguno de los cuales amenazaba al territorio norteamericano (Corea, República Dominicana, Viet Nam, Laos, Camboya, Granada, Panamá, Libia, Somalia, la ex Yugoslavia, Irak y Afganistán).

Sin embargo, el DoD no puede reclamar la Victoria en sus cuatro grandes guerras; Corea (1950-1953), Viet Nam (1964-1975), Afganistán (2001-?) e Irak (2003-?). Antes de cada invasión, los defensores de la guerra agitaron el inminente efecto “dominó”. Ahora es la propagación del terrorismo. Durante la Guerra Fría, toda Asia de alguna manera caería bajo el dominio rojo si los comunistas chinos o vietnamitas ganaban en Corea o Viet Nam. El Partido Comunista aún gobierna en China y Viet Nam, ambos grandes socios comerciales de EE.UU. Las fuerzas norteamericanas triunfaron en Granada y Panamá, donde no encontraron gran resistencia, y durante la 1ra. Guerra del Golfo, cuando las tropas iraquíes se retiraban y aquello se convirtió en un tiro al blanco.

En diciembre pasado, a pesar del récord de ausencia de victorias del DoD cuando el enemigo responde a la agresión, y sin la menor señal de que una nación rival planea atacarnos o a cualquiera de nuestros vulnerables aliados, el Congreso aprobó sin debate el mayor presupuesto de “defensa” de la historia del mundo.

Desde 1988, mientras la Unión Soviética se acercaba al colapso y ninguna gran potencia nos amenazaba, los militares han ingerido unos $5,1 billones de dólares. Desde 1999 hasta 2010, el presupuesto del DoD se ha incrementado en 15%. Después de 2001, cuando 19 hombres suicidas armados con cuchillas para cortar cartón secuestrario y estrellaron aviones contra edificios, el Pentágono gastó más que durante los años de la Guerra Fría.

Cada dos años desde 2001, el presupuesto militar ha crecido aproximadamente en $100 mil millones. ¿Fue este razonamiento el que supuso que más proezas militares derrotarían a bombarderos civiles suicidas? Agreguen al presupuesto del Pentágono, $17 mil millones en artículos relacionados con lo militar para el Departamento de Energía, además de $79 mil millones para el Departamento de Seguridad Interna (¿no es una redundancia con el Departamento de Defensa?), $38 mil millones para el Fondo de Retiro Militar creado dentro del Departamento del Tesoro, y ayuda relacionada con lo militar en el Departamento de Estado; el presupuesto actual excede el billón de dólares.

Para 2008, el “crecimiento del costo” de la adquisición total de armas había llegado a casi $300 mil millones por encima de los estimados iniciales. En otras palabras, solo el costo extra de las armas fue superior al presupuesto total de defensa del 2000. ¿Por qué el gobiernos de Estados Unidos invierte más, y a un ritmo mayor, que cuando se enfrentó a todas las divisiones soviéticas y 20 000 armas nucleares?

Según el Instituto Internacional de Investigaciones de la Paz de Estocolmo, “EE.UU. es responsable del 31,5 por ciento del gasto mundial de defensa del mundo, seguido a gran distancia por China (5,8% del total mundial), Francia (4,5%), el Reino Unido (4,5%), y Rusia (4%)".

En 2005, el valor total de los activos del DoD se estimaba en $1,3 billones, con $1,9 billones en pasivos. El Departamento tiene una fuerza de trabajo de más de 2,9 millones de personal militar y civil, mucho más que cualquier otra organización en todo el mundo.

Wal-Mart, el mayor patrono corporativo, tiene 1,8 millones en nómina. La fuerza de trabajo del Pentágono es el doble. Los ingresos netos de las diez firmas globales más poderosas entre las 500 de la revista Fortune (incluyendo a Exxon, Wal-Mart, BP, y Chevron) no llegan siquiera al 50% del presupuesto del DoD.

El año pasado, el Pentágono tenía 539 000 instalaciones (edificios, estructuras y estructuras lineales) y 5 570 instalaciones militares; también ocupa 29 millones de acres de tierra, casi la mitad del tamaño del Reino Unido.

Estados Unidos también tiene 837 bases militares en el extranjero, sin incluir las bases secretas. El Pentágono tiene 716 bases en 150 de los 192 países del mundo; otras en territorios norteamericanos de ultramar. El DoD no cuenta las instalaciones cuyo valor sea de menos de $10 millones o las que ocupan menos de 10 acres. El propio Pentágono reclama el récord del mayor edificio de la historia (6,5 millones de pies cuadrados), 37 veces más grande que el Capitolio.

Las estafas de negocios prometen altas tasas de ganancias con poco riesgo para el inversionista. Sin embargo, el Pentágono solo promete mantener a la nación bien defendida de todas las amenazas externas. Como no han existido amenazas militares desde hace casi dos décadas, los funcionarios del DoD y sus primos neoconservadores las inventan.

Y los tontos –los contribuyentes norteamericanos— invierten.

* Saul Landau es miembro del Instituto para Estudios de Política. Nelson Valdés es Profesor Emérito en la Universidad de Nuevo México.

En http://progreso-semanal.com

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