Feb 11 2010
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Sociedad

Estados Unidos, la decencia en bancarrota

Saùl Landau.*

“En una sorprendente admisión del principal funcionario de inteligencia de la Administración Obama, el Director de Inteligencia Nacional Dennis Blair anunció el miércoles que Estados Unidos pudiera matar a sus propios ciudadanos en el extranjero si creyera que están asociados a grupos terrorista”(el 4 de febrero de 2010).

 

Nos enfrentamos a un déficit multibillonario debido a dos guerras en curso de dudosa legalidad en contra de naciones inconquistables, y aún así a los escolares norteamericanos aún se les enseña que somos una nación “de leyes, no de hombres”.

Los conservadores mencionan reverentemente a los Padres Fundadores y a la Constitución, pero ¿dónde en ese documento se le concede autoridad al presidente para ordenar asesinatos? ¿Debe adaptarse la Constitución a las guerras contra el terror y el comunismo? Al igual que el conflicto contemporáneo contra el “terror”, la Guerra Fría (1946-1991) requirió que nuestro Comandante en Jefe usara “procedimientos extrajudiciales”: la CIA ejecutó a “enemigos” sin proceso judicial alguno.

Los medios informan de tales procedimientos como noticias de rutina. “Aviones Predator sin piloto dispararon dos misiles en la región Waziristán del Norte, en la frontera pakistaní con Afganistán… y mataron al menos a una docena de personas… fue el tercero de tales ataques en este mes por un avión sin piloto operado por la CIA en las áreas tribales pashtunes de Pakistán”.

El reporte de Reuters del 16 de octubre continúa diciendo que “Un oficial de inteligencia de la región dijo que 12 personas habían muerto en el ataque contra una casa, mientras que otro funcionario dijo que los muertos fueron 15, la mayoría afganos… entre los muertos había ocho mujeres y niños”.

Los aviones sin piloto bombardearon una casa “cerca de una gran madrasa, o escuela religiosa, creada por Jalaluddin Haqqani, un veterano ex comandante militar afgano que es también un importante líder del Talibán… cercano al líder de Al-Qaeda Osama bin Laden”.

Otro avión sin piloto de la CIA mató a “militantes” y quizás a civiles en Pakistán. Los medios noticiosos tratan estos hechos como si fueran derrames rutinarios de petróleo, psicópatas que matan a colegas a en el trabajo o famosos que se divorcian. La noticia acepta el “derecho” de la CIA  a asesinar a personas en otro país –que es amigo de EEUU.

Durante casi una década, “patrióticos” ciudadanos han reprochado a la CIA –“descubridora” de bin Laden– por no haberlo asesinado a él y a otros miembros de su pandilla, Nadie menciona la formulación de cargos o juicios.

Durante la Guerra Fría, la mayor parte de los asesinatos de la CIA pasaron inadvertidos a los medios. En 1954 el presidente Eisenhower autorizó a la CIA que derrocara al gobierno guatemalteco elegido bajo el presidente Jacobo Árbenz

Aparentemente la Agencia negó la solicitud de su general guatemalteco Castillo Armas (el escogido para derrocar a Árbenz) para asesinar a 58 izquierdistas seguidores de Árbenz. En su lugar, un oficial de la CIA cuyo nombre fue tachado de un informe desclasificado posteriormente “pensó que el asesinato de una cifra menor, ‘digamos, 20’, sería suficiente”.

Para finales de la década de 1940, la CIA ya había creado equipos de sabotaje para usar contra gobiernos a los que se oponía Wáshington, y creó un grupo especial “K” entrenado para realizar asesinatos”. (Gerald K. Haines, Propuestas de Asesinato de la CIA y Guatemala, 1952.1954, pp. 12-13, encontrado en Archivo de Seguridad Nacional.)

Con el pretexto de luchar contra el comunismo, la Agencia se convirtió en la Guardia Pretoriana del presidente. Eisenhower ayudó a las principales corporaciones norteamericanas a maximizar sus inversiones extranjeras. En 1953 la CIA derrocó al gobierno electo de Irán, en beneficio de las petroleras norteamericanas. La aventura guatemalteca benefició a la United Fruit Company. Triunfó la “democracia” –aunque Árbenz no era comunista.

¿Quién se beneficia ahora de los ataques de aviones sin piloto contra los “sospechosos de ser militantes”? ¿Y cuáles son los costos  de las consecuencias esperadas? ¿Le importa a alguien que el presidente Obama haya alardeado de “Eliminamos” a Mehsud, el hombre que “la CIA culpó de poner bombas en todo Pakistán”? (Reuters 21 de agosto de 2009.)

Ningún tribunal procesó a este hombre, mucho menos lo juzgó bajo alguna ley. Obama o algún subordinado en la “inteligencia” declaró malvado a un Mohammed cualquiera, como un médico que hace abortos en Nebraska, y por lo tanto ya esa es una razón para asesinarlo.

Podría pensarse que el Profesor de Derecho Obama debiera citar las palabras del Juez Louis Brandeis del Tribunal Supremo: “La decencia, seguridad y libertad exigen igualmente que los funcionarios del gobierno estén sujetos a las mismas reglas de conducta que son órdenes para el ciudadano. En un gobierno de leyes, la existencia del gobierno se vería en peligro si deja de observar escrupulosamente la ley. Nuestro gobierno es el maestro potente, omnipresente. Para bien o para mal, enseña a todo el pueblo con su ejemplo. El crimen es contagioso.

"Si el gobierno se convierte en un transgresor de la ley, engendra desprecio por la ley, invita a cada hombre a convertirse en ley en sí mismo; invita a la anarquía. Declarar que en la administración del derecho penal el fin justifica los medios –declarar que un gobierno pude cometer crímenes a fin de garantizar la condena de un delincuente privado— provocaría terribles venganzas.”
(Olmstead et al v. Estados Unidos, 1928).

En vez de discutir esta premisa ética, el debate nacional aún se expresa en cuántos crímenes más debe cometer el gobierno para garantizar la “seguridad”. Pocos hablan de cómo buscarán vengarse los familiares de las víctimas de los aviones sin piloto en Waziristán del Norte.

El 30 de diciembre de 2009, un suicida mató con una bomba a siete operativos de la Agencia Central de Inteligencia en una base norteamericana en Afganistán oriental. El 3 de febrero, “un avión norteamericano sin piloto atacó un blanco pakistaní y mató a seis militantes”. El mismo día, “el Talibán de Pakistán se atribuyó la responsabilidad por una bomba el miércoles que mató a tres soldados norteamericanos frente a una escuela del noroeste del país y amenazó con atacar a más norteamericanos” (Reuters).

También el 3 de febrero, “un supuesto avión norteamericano sin piloto lanzó dos misiles en la región pakistaní de Waziristán del Norte, en la frontera con Afganistán, y mató a seis militantes, dijeron oficiales de la inteligencia pakistaní” (Reuters).

* Cineasta. Miembro del Instituto para Estudios de Política, EEUU.
Sus filmes en DVD están disponibles por medio de roundworldproductions.com.
En http://progresosemanal.com

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