Feb 19 2008
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Sociedad

Estados Unidos. – LA PRESIDENCIAL

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Mitt Romney, que hace poco regresó de la ceremonia de investidura de un nuevo dirigente de la Iglesia mormona, al parecer reaccionó a su pobre actuación en la reciente primaria republicana renunciando de súbito a cualquier participación activa como contendiente por la candidatura presidencial por ese partido. Y Barack Obama recibe duros golpes desde Londres, con el inicio de una campaña internacional de grandes proporciones para eliminarlo de la competencia por la candidatura presidencial demócrata.

El alcalde de la ciudad de Nueva York, Michael Bloomberg (abajo, der), quien describió su propia –y la del gobernador de California, Arnold Schwarzenegger (abajo, izq.)– política corporativista explícitamente fascista de “infraestructura” a la Benito Mussolini en una reunión en Los Ángeles, junto con sus cómplices confesos, Schwarzenegger y el gobernador Ed Rendell, avanza cual fuerza inexorable e irresistible hacia lo que sus patrocinadores han propuesto como una campaña por la presidencia de Estados Unidos de América en los cincuenta estados.

Entre tanto, el senador John McCain parece prácticamente haber amarrado la candidatura republicana.
¿Dónde encaja Bloomberg, un seguidor declarado de las políticas económicas y sociales corporativistas de infraestructura de Benito Mussolini y el “Hjalmar Schacht” de Adolfo Hitler, en las campañas presidenciales principales?

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La mosca en la casquivana campaña corporativista de Bloomberg es que en estos momentos él y la senadora –Obama y Hillary Clinton– siguen vivitos y coleando en la contienda, a pesar de la verosímil intención manifiesta de redes británicas y relacionadas de tumbar al primero. Eso dejaría a la senadora Clinton como la única precandidata del Partido Demócrata.

¿Contenderá realmente Bloomberg para presidente? ¿Con qué careta; demócrata, republicana o “independiente”? Confío en poder identificar ya aquí algunas de las alternativas principales, como sigue:

La carta republicana sería una candidatura de McCain y Bloomberg, en cuyo caso sería de esperarse que este último pronto sucediera al primero en la presidencia por motivos de salud, y la posibilidad no del todo descartada de que Lenora Fulani asumiera el cargo de Condoleezza Rice.

En la demócrata, tras la caída de Obama tramada por Londres, a Hillary también la eliminarían de algún modo, y la maquinaria de Bloomberg se apoderaría de la presidencia y, con el apoyo de Schwarzenegger, instituiría en EUA el imperio inmediato de un programa corporativista fascista neoschachtiano de Félix Rohatyn, el compinche del engendro de Lazard Frères, George Shultz, en la “revolución en los asuntos militares”.

Se recuerda que Shultz y Rohatyn fueron los cómplices principales en la creación del Gobierno neonazi del presidente chileno Augusto Pinochet y de su maquinaria de asesinatos en masa, a la que asesoraban los facistas, en los Estados del Cono Sur de las Américas.

No creo que el alcalde Bloomberg trate de parodiar la campaña “fuga de votos” de Ross Perot, en 1992. Semejante papel no casa con la intención actual de quienes crearon y han desplegado al alcalde Bloomberg.

Hasta ahora, aunque el favorito actual de la Bolsa de Comercio de Chicago, Obama, se ha granjeado apoyo con mucha ayuda de los círculos del senador Edward Kennedy, ha evidenciado no tener intención creíble alguna de emprender una reforma significativa y pertinente. Es prolífico en retórica populista, pero no tiene ninguna reforma económica creíble, y, al igual que el representante Barney Frank, ha rechazado de manera violenta la única reforma económica práctica que de verdad haría la diferencia para el 80% de las familias de menores ingresos de la nación.

No obstante, aunque hasta ahora el programa que Obama ha planteado en su campaña carece de sustancia competente alguna, su importancia estriba en que ha capturado la imaginación de una minoría significativa del electorado. Si a él y a Hillary los eliminaran con los diferentes métodos de golpe de Estado dirigidos desde Londres, que se emplean contra ellos ahora, y los remplazaran con la candidatura de Bloomberg o de McCain y Bloomberg, el resultado probable sería la adopción inmediata de los programas económicos y sociales fascistas específicos que impulsa el fascista Félix Rohatyn.

Ésa es la única forma en que preveo el significado de la firme intención del alcalde Bloomberg de tomar la presidencia, para los fines de los que fueron pioneros los dos títeres de Londres, Hjalmar Schacht y Adolfo Hitler, o las directrices económicas y sociales fascistas que se asociaban entonces con Lazard Frères en Francia.

La necedad execrable de muchas personalidades políticas consiste en considerar la elección de un presidente como una forma de torneo deportivo. La credulidad de los ciudadanos mentecatos yace en que ven esto como una competencia entre equipos deportivos o pandillas raciales, y no como el momento de crisis mundial en el que las políticas en juego serán cosa de elegir, como en este caso, el destino de las naciones, incluso del planeta entero, por generaciones por venir.

Cualquier analista político o económico competente reconoce que los asesinatos del presidente John F. Kennedy y de su hermano Robert, junto con los del reverendo Martin Luther King y Malcolm X, en loa década de 1961/70, y el encubrimiento subsiguiente de las cuestiones que los motivaron, significaron un viraje inmediato en la política nacional de EEII, y que su intención era causar esos virajes.

John F. Kennedy se postuló para presidente con las políticas memorables del presidente Franklin Delano Roosevelt. Su asesinato, que posibilitó la guerra prolongada y destructiva de EEUU en Indochina, y el terror que le imprimió al presidente Johnson –según sus propias palabras–, resultaron en un cambio de rumbo súbito y ruinoso contra el legado de Roosevelt que John Kennedy se comprometió a renovar, y hacia los desastres que pusieron a girar a la economía estadounidense en un descenso continuo, en términos físico-económicos mensurables per cápita y por kilómetro cuadrado, en todo el período desde que se anunció el presupuesto federal de 1967–68.

En tales cuestiones disfruto de la autoridad de ser el único pronosticador económico de largo plazo a la vista que constantemente ha tenido razón desde 1968. Mi “triple curva”, que se publicó ampliamente por primera vez en enero de 1996, ha sido el único pronóstico de largo plazo que los hechos han validado a lo largo de todo el intervalo desde entonces. De ahí el miedo enorme y, por consiguiente, el odio que me tienen tanto los necios obcecados como los malhechores taimados, tales como George Shultz y el fascista Félix Rohatyn, hasta la fecha.

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EEUU se precipita ahora al abismo más profundo que haya conocido desde los 1960, más o menos. Existen medidas, medidas que cuadran con la intención explícita de nuestra Constitución federal, mediante las cuales podríamos hacer lo que el presidente Franklin Roosevelt hizo para rescatar a nuestra nación y a su pueblo de un hundimiento en marcha al que no se le ve fondo.

Como lo dejó claro la reunión que tuvieron en California los gobernadores Schwarzenegger y Rendell, el alcalde Bloomberg, y Judith Rodin de la Fundación Rockefeller, la orientación que delinearon (ante las cámaras que los grababan) era un programa fascista de “infraestructura” explícito que tiene como modelo precisamente los precedentes de Mussolini y Hitler; un programa que, por su naturaleza, ha de llevar a resultados similares. Sin embargo, en esta ocasión, de ganar la presidencia los seguidores actuales de esas intenciones fascistas, a ellos y a sus amos británicos pronto los destruirá por completo el resultado de la propia política económica que escogieron.

Así, se te ha sido dicha la palabra dirigida al ciudadano sensato. El resto debes poderlo discernir por ti mismo.

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* Economista, ex pre candidato presidencial y referente de la izquierda del Partido Demócrata de Estados Unidos. Ha conocido la prisión.
( www.larouchepac.com.

(Por la difusión): Edison Barría.

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