Jun 15 2006
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Economía

Estados Unidos – LAS MASACRES SON PARTE DE LA GUERRA

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

El gobierno de EEUU se ha ganado en todo el mundo la reputación de alguien que aprende lentamente. En marzo varios vietnamitas en Hanoi y Ciudad Ho Chi Minh comentaron lo poco que había aprendido Washington en más de una década de experiencia tratando de “liberar” a Viet Nam. Decenas de vietnamitas hicieron la misma observación. “Ustedes están cometiendo en Iraq los mismos errores que cometieron aquí”.

En las décadas de 1960 y 1970, los noticieros de la noche mostraban a soldados estadounidenses montando cadáveres embolsados en helicópteros. Aparecían regularmente en TV y en los periódicos las imágenes de soldados heridos, junto con otros angustiados, que pudieran haber servido de modelos para el “Grito Silente”· de Edvard Munch. No vimos tanto de los tres millones de vietnamitas que murieron junto con los más de 58 000 norteamericanos.

Más tarde vimos cómo los veteranos trajeron la guerra consigo, algunos con heridas visibles; otros con profundas cicatrices en su psiquis. La Administración de Veteranos calcula que casi 200.000 veteranos pueden estar sin hogar en una noche cualquiera. Y más de medio millón experimentó esa condición por un período de un año. (Coalición Nacional para Veteranos sin Hogar, www.nchv.org/background.cfm)

El 7 de diciembre de 2004, UPI reportó que “ya están apareciendo en los refugios para los sin hogar de todo el país los veteranos norteamericanos de la Guerra de Iraq, y defensores de estos temen que pudieran ser el inicio de una nueva generación de veteranos sin hogar que no se ha visto desde la era de Viet Nam”.

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¿Cómo se enfrentan los jóvenes soldados al hecho básico de la guerra? Matar al enemigo siempre incluye a mujeres, niños y ancianos. ¿Cuántos veteranos de la guerra de Iraq tendrán pesadillas durante décadas, terminen por perder la esperanza y luego el hogar? ¿O mataran algunos a sus familias o simplemente desaparecerán como pasó con muchos veteranos de Viet Nam?

¿Explica las atrocidades la “niebla de la guerra”? ¿Nubla también la mente del público? Los guerreristas mienten para obtener el apoyo del público –no es difícil después del shock del 11/9–. Enmascararon sus verdaderas razones para ir a la guerra con atemorizantes imágenes de Iraq como una amenaza a la seguridad por sus armas de destrucción masiva y sus vínculos con Al Qaeda. Afganistán dio refugio a terroristas.

Estados Unidos lanza entonces la guerra para “liberar” y diseminar la libertad, la democracia y la decencia. Nuestros combatientes, hombres y mujeres aprenden –en teoría– las reglas adecuadas para el enfrentamiento (ROE) y solo atacan posiciones enemigas, no a civiles.

Naturalmente, los medios y el público se escandalizan cuando les restriegan en la cara los informes de tortura sistemática, por ejemplo, en Abu Jraib y otras prisiones militares en 2003. Luego surgen informes de asesinato y uso de armas ilegales en Faluja y ahora la masacre de Haditha en noviembre de 2005. Los medios compararon esto con el exterminio de los aldeanos de My Lai en Viet Nam, en 1968.

Irónicamente los medios no reportan de las víctimas por el bombardeo aéreo durante las campañas de “shock y temor” y los bombardeos subsiguientes; ni tampoco ofrece a los lectores la información acerca de otros “daños colaterales”, considerados dentro de las reglas adecuadas para el enfrentamiento. En resumen, la guerra es terrible para los civiles y para los militares –un pensamiento que no aparece en los titulares cuando los presidentes azuzan el sentimiento belicista–.

El dos de junio BBC informó que había descubierto evidencia de otro incidente que demostraba que “fuerzas de EEUU pueden haber sido responsables del asesinato deliberado de 11 inocentes civiles iraquíes”. Los reporteros de BBC dijeron cautelosamente que un video “parece poner en duda la versión de los militares acerca de sucesos que tuvieron lugar en el pueblo de Ishaqi”, 60 millas al norte de Bagdad.

Estados Unidos dijo en aquel momento que cuatro personas habían muerto durante una operación militar en Ishaqi, pero la policía iraquí aseguró que tropas de EEUU habían disparado deliberadamente contra 11 personas. Un informe anterior del Pentágono justificó las muertes del 15 de marzo. El 2 de junio, el mayor general. William Caldwell calificó de “absolutamente falsas” las acusaciones de que “las tropas ejecutaron a una familia que vivía en esta casa de seguridad, y que luego ocultaron los supuestos crímenes ordenando un golpe aéreo”.

El Pentágono rechazó la evidencia del video y dijo que su investigación militar había exonerado a todos los soldados implicados. Sin embargo, los funcionarios del Pentágono sí admitieron que en Ishaqi “un avión de ataque AC-130 (nave que arrasa sus blancos con armas que disparan por el costado) había participado en el ataque”.

The London Times del tres de junio informó que “la versión de los militares de EEUU en marzo decía que cuando fuerzas dirigidas por EEUU se habían acerca a la casa de un supuesto operativo de Al-Qaeda fueron atacados. Las tropas pidieron un ataque aéreo y el edificio fue destruido, por lo que murieron un insurgente, dos mujeres y un niño”. (Tim Reid en Wáshington y Ned Parker en Bagdad.)

Aparentemente los militares recibieron una información de que un operativo de Al Qaeda había visitado la casa.

El vídeo de Ishaqi muestra a cinco niños muertos, “cuatro de los cuales parecen tener heridas de bala en la cabeza. Funcionarios de la policía local dijeron que las tropas de EEUU mantuvieron esposada durante una hora en una habitación a una familia completa que estaba desarmada, antes de comenzar a dispararles. Luego volaron el edificio”.

El Pentágono asegura que el edificio se desplomó por el intenso fuego, matando a un sospechoso, dos mujeres y un niño. BBC dice que el vídeo parece genuino, aunque lo haya grabado un grupo sunní. El vídeo muestra lo que el editor de asuntos mundiales de BBC, John Simpson, califica de varias personas muertas con “heridas de bala”.

Al brigadier general Donald Campbell, jefe de Estado Mayor de las fuerzas de la coalición en Iraq, le preguntaron por qué ocurrían estos supuestos incidentes. Respondió: “Cuando uno se encuentra en zona de guerra enfrentándose a combatientes enemigos que no cumplen la ley de la guerra (¡sic!), que cometen actos de indecencia, los soldados se estresan; se vuelven temerosos”.

¿Eh? ¡Eso es lo que produce la guerra! La gente ocupada se disgusta. Primero, bajo las ROE legales la fuerza aérea o la armada puede lanzarle una enorme bomba o disparar un misil a un blanco enemigo. En la primera Guerra del Golfo una de esas bombas rompemanzanas cayó sobre un refugio antiaéreo y mató a casi 450 civiles, la mayoría mujeres y niños. Posteriormente el Pentágono descubrió su error y envió sus excusas. “Demasiado tarde”, me dijo una mujer iraquí cuando le pregunté qué pensaba de la excusa.

Bajo unas ROE bastante dudosas, bombarderos de EEUU lanzaron armas nucleares sobre civiles en Hiroshima y Nagasaki, quemaron a alemanes y a japoneses por cientos de miles al lanzar bombas incendiarias sobre ciudades como Dresde y Tokio.

En Corea y Viet Nam, casi seis millones de civiles perecieron por las armas norteamericanas. Después de casi tres años de un creciente derramamiento de sangre, los iraquíes pueden recibir con escepticismo la promesa estadounidense de evitar otros hechos como los de Haditha por medio de un entrenamiento forzoso de sensibilidad a las tropas de la coalición en Iraq exposición a “valores elementales del guerrero”, según una declaración del Pentágono.

La masacre de noviembre en Haditha puede convertirse en un hito de la ocupación de EEUU, de la misma manera que la de My Lai lo fue para Viet Nam. Parece que los iraquíes ya están hastiados de tanta “liberación”. El alcalde de Haditha declaró que la masacre era “un día de catástrofe humana” y acusó a los norteamericanos de “crímenes de guerra”.

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Hasta el pro-estadounidense primer ministro, Nuri al-Maliki, declaró que “Exigiremos respuestas no solo acerca de Haditha, sino de cualquier operación… en las que sucedieron muertes por error y exigiremos responsabilidades a quienes lo hicieron”.

Los incidentes de Haditha e Ishaqi aparentemente abundan, aunque la cobertura de los medios ha minimizado tales atrocidades. Las noticias generalmente se refieren al número de “insurgentes” muertos –igual que sucedió en Viet Nam, cuando los gooks [**] tenían otros nombres–.

La guerra significa atrocidades y mientras más dure una ocupación, más horribles serán los actos que los frustrados y deprimidos ocupantes cometerán. Los guerreristas mienten y manipulan al público para que crean que existe una crisis, enviar tropas al extranjero y luego enfrentar aquí y allá la generación de las consecuencias que resulten.

Espero una declaración de líderes demócratas como Hillary Clinton, Joe Biden y Mark Warner, por ejemplo, de la que demostrarán escepticismo antes de repetir la historia de locura. Temo que debido a que aceptan el axioma imperial, continuarán engañando al populacho para que crea que los demócratas realmente van a cambiar décadas de política agresiva.

Aparentemente han aprendido tanto como Bush, Cheney y Rumsfeld de My Lai y Haditha. Siguen hablando en clichés de “fuerte defensa”, como si las inútiles armas de alta tecnología del Pentágono pudieran defendernos contra otro 11/9.

Los políticos continúan diciendo “apoyen a nuestra tropas”. ¿Hablan de traerlos a casa o hacer que mueran más? Si las fuerzas de EEUU permanecen en Irak, a pesar del aumento del “entrenamiento ético”, probablemente habrá más masacres, Quizás este pensamiento provoque una medida de valor político.

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* Miembro del Instituto para Estudios de Política.

Artículo en Progreso Semanal del cinco de junio de 2006.
www.progresosemanal.com.

[**] En Estados Unidos, término despectivo para describir a cualquier extranjero de piel oscura, especialmente de Oriente Medio.

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