Oct 8 2008
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Política

Estrategias militares en el siglo XXI: Brasil y su industria militar

Rodrigo Menitto* 

Ya está concluido el Plan Estratégico Nacional de Defensa (PEND) que buscará colocar la producción brasileña entre las mejores del mundo. Algunas observaciones al respecto.
 
El Plan Estratégico Nacional de Defensa (PEND) se venía gestando desde julio de 2007 a través de un decreto presidencial que conformó el grupo de trabajo compuesto por el Ministro de Defensa, Nelson Jobim, el Ministro de la Secretaria de Planeamiento de Largo Plazo, Roberto Mangabiera Unger y los comandantes de la Marina, el Ejército y la Fuerza Aérea.
En su momento el presidente Luiz Inacio Lula da Silva argumentó: "Tenemos que colocar nuestra inteligencia, militar y civil, para pensar lo que nosotros queremos ser en el sentido de las Fuerzas Armadas, en el sentido de nación soberana en los próximos diez o quince años".
 
El ministro Jobim fue más específico: "Por esto, le cabe a cada Fuerza responder como podría cumplir sus tareas, estableciendo claramente las necesidades nacionales no a partir de condicionantes del pasado, pero si en una perspectiva de futuro, o sea, de vanguardia tecnológica".
 
Este nuevo empuje de la industria militar no se aleja mucho del proyecto iniciado por la dictadura militar (1964-1985), que conjuga una alianza entre el sector estatal y el privado a través del Instituto Tecnológico de la Marina (ITA) y el Comando General de Tecnología Aeroespacial (CTA).
 
"Sabemos que el sector privado solo invierte si tiene perspectiva de ganancias, por eso el Estado tiene que asegurar el desarrollo de vanguardia tecnológica para después transferir la tecnología al sector privado dentro del juego de la industrialización. Así podremos decir a los líderes internacionales que Brasil no es comprador", defendió el ministro Jobim.
 
Según los datos de la Asociación Brasileña de las Industrias de Materiales de Defensa y Seguridad (ABIMDE), Brasil se encuentra en el 12° lugar en gasto militares en le mundo. Con los futuros gastos, el gigante sudamericano pasaría del 1,4 al 2,4 por ciento respecto a su Producto Bruto Interno (PBI).
 
Aún así, está lejos de otros países vecinos con respecto al gasto militar. Según el Anticipo del Balance Militar 2008 de Nueva Mayoría en comparación de los presupuestos militares con el PBI, hubo un aumento con respecto del año pasado de “Chile de un 3,27 por ciento a un 3,73 por ciento, y Colombia de un 3,5 por ciento a un 3,34 por ciento, respectivamente, en lo que hace a valores en sostenido incremento”.
 
Esta política militar de unir el sector estatal y el privado viene de la mano de la propuesta realizada por Brasil el 23 de marzo en la cumbre constitutiva de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), para la conformación de un grupo de trabajo para la definición del futuro Consejo Sudamericano de Defensa.
 
“No es una alianza operativa, no es una Organización del Tratado Atlántico Norte (OTAN) del sur, no es un Ejército conjunto del sur, es una entidad que estará en el marco de la Unasur para formar e identificar una política de defensa suramericana", declaró en su momento el ministro de defensa Nelson Jobim. (Ver: “La nueva consigna militar en Sudamérica”. APM 18/07/2008).
 
En ese sentido, los pasos dados por el gobierno Lula, representan un cambio importante tanto en su política interna como externa en relación a la defensa y la industria militar.
 
Veamos algunas consideraciones al respecto:
 
La industria militar brasileña ya demostró su capacidad cuando -en sus años dorados- le disputó el mercado a Estados Unidos, Bélgica e Israel en la venta de armamento hacia Medio Oriente a de los 70 y principio de los 80.
 
Para el presidente de la ABIMDE, Carlos Frederico Queiroz Aguiar será importante el compromiso de compras a futuro hecho por el gobierno Lula dado que "cualquier proyecto tecnológico en el área lleva en media de tres a cinco años para salir del papel y necesita de seguridad de compra para los primeros lotes".
 
Como ejemplo de la potencialidad de la industria militar se puede citar la venta de tres regimientos de cohetes Astro II para Malasia, un negocio de 250 millones de dólares.
 
Además, se puede detectar el creciente mercado de armas de fuego. El estudio hecho por la ONG “Viva Río” indica que las ventas al exterior de pistolas, revólveres, fusiles y municiones pasaron de 44 millones de dólares en la década del 80 a 94,3 millones de dólares en 2003.
 
Es por esto que los empresarios de la industria militar están haciendo lobby para que los agregados militares en las embajadas brasileñas funcionen como representantes comerciales para futuras exportaciones.
 
La industria está conformada por la AVIBRAS (Industria Aerospacial), considerada la joya del complejo militar, que en los años 80 se especializó en blindados y sistema de artillería antiaérea exportados principalmente hacia Medio Oriente. También producen varios tipos de misiles, sondas espaciales, sistemas de radar y comunicación.
 
IMBEL (Industria de Material Bélico de Brasil), tiene el monopolio en fabricación y venta de Fúsil de Asalto Leviano (FAL), utilizado por las Fuerzas Armadas y la policía. El 50 por ciento de su producción se exporta hacia Estados Unidos.
 
EMGEPRON (Empresa Gerencial de Proyectos Navales), es controlada por la Marina, apunta al desarrollo de tecnología en sistemas navales, municiones y navíos de guerra. Si se llega aprobar la construcción del submarino atómico, será la encargada de la fabricación. También fabrica fragatas Clase Niterói (con cañones 4.5 y 40 milímetros, lanzador de cohetes y torpedos), corvetas, navíos-patrulla y lanchas de acción rápida.
 
EMBRAER (Empresa Brasileña de Aeronáutica), fue fundada después del golpe militar en 1969 para producir aviones militares y civiles. Privatizada en 1994 se convirtió en la tercera fabricante del mundo, atrás de de Airbus y Boeing. Ya produjo más de 5 mil aviones que se encuentran en funcionamiento. El avión militar Super Tucano con capacidad de llevar 1,5 tonelada de munición ya fue vendido a 22 países.
 
Taurus fabrica armas de caño corto desde 1939. El 75 por ciento de su producción es para exportación y con una facturación semestral de 262 millones de reales.
 
CBC (Compañía Brasileña de Cartuchos), es la única productora de balas en el mercado civil. Fue estatizada en 1979 por la dictadura. Actualmente exporta el 70 por ciento de su producción.
 
Brasil cuenta con un parque que vende armas a 70 países. A pesar de ser un gran productor, Estados Unidos es el principal comprador, le sigue Indonesia, Yemen, Argentina y Alemania. Los números no fueron divulgados, pero según la ONG Comunidade Segura estima que en los últimos 15 años se exportaron 1,18 mil millones de dólares, de los cuales 802 millones en armas y 377 millones en municiones.
 
El presidente Lula decidió analizar el nuevo PEND con el Consejo de Defensa que tiene por función decidir sobre temas relacionados por la soberanía nacional y defensa del Estado democrático. El mismo está precedido por el Presidente de la República, el Vicepresidente, los presidentes de la Cámara de Diputados y Senadores, los ministros de Defensa, Justicia, Relaciones Exteriores y Planeamiento, además de los comandantes de las tres Fuerzas Armadas.
 
Más allá de cumplir un aspecto burocrático, el presidente Lula busca un compromiso amplio de todas las fuerzas políticas para un verdadero cambio de la política militar del mayor país del continente. Porque se está planificando nada menos que una inversión de 3 mil millones de dólares que serán gastados hasta finales de 2010.
 
En palabras del ministro Jobim: "Este es un proyecto de Estado, no de gobierno".
 
Dentro de la propuesta, se tiene también como objetivo favorecer las empresas militares brasileñas con asociaciones con otras extrajeras dispuestas a transferir tecnología. Todo esto será financiado con créditos del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social.
 
Es el caso del contrato de casi 25 millones de dólares firmado por la empresa Iveco, del grupo Fiat, para desarrollar una nueva generación de tanques brasileños Urutu 3. Este criterio se tomó a partir de la suspensión de la compra de 36 aviones de combate supersónicos por 2,2 mil millones de dólares, para fabricar aviones de menos tecnología, pero de fabricaciones nacional.
 
Otro aspecto, será un cambio en la ley de licitación para la compra de armamento por las tres fuerzas, donde se dará privilegio a la industria brasileña.
 
Una línea defendida por el ministro Mangabeira Unger sostiene que "Brasil debe organizar y equipar sus Fuerzas Armadas, alredor de una vanguardia tecnológica y operacional, pautada por movilidad, flexibilidad y audacia, por capacidad de sorprender, de desbordar y resistir”.
 
“No seremos los más poderosos, seamos los más inteligentes y osados", destacó el ministro tiempo atrás.
 
En entrevista telefónica con APM, el miembro del Instituto de Relaciones Exteriores de la Universidad de San Pablo (USP), Roberto Teixeira da Costa le resta dimensión al nuevo proyecto del Gobierno brasileño.
 
“Históricamente Brasil siempre tuvo un gasto militar pequeño en relación a su dimensión territorial y marítimo. En este sentido Chile siempre estuvo al frente de los gastos en defensa”, argumentó Teixeira da Costa.
 
A su vez, sostiene que los nuevos gastos en defensa “están mas relacionados como un reflejo hacia los acuerdos de Venezuela con Rusia, a través de sus compras y maniobras conjuntas, para no quedarse tan atrás debido al papel que Brasil quiere cumplir a nivel continental”.
 
Como la seguridad nacional no está separada de los negocios, el especialista en relaciones internacionales destaca el hecho de “la crisis económica mundial también lleva la necesidad de diversificar las exportaciones para atenuar la desaceleración del comercio brasileño”.
 
Dependerá de los demás países de la región ver este paso del gigante sudamericano como una amenaza o como una oportunidad. Los países deben consolidar una política de defensa del continente, pero también pueden reformular sus propias políticas militares y transformarse en socios productores de Brasil, o quedarse simplemente como simples clientes de la nueva industria bélica brasileña.
 
Si se tiene en cuenta los diferentes acuerdos económicos y los bajos precios de los productos militares brasileños, a futuro este país será un proveedor en potencia para todo el continente.
 
Por lo que se pudo saber hasta el momento, el objetivo del PEND será defender la región del Amazonas y la inmensa la costa brasileña, donde se encuentran las principales riquezas como el nuevo descubrimiento de petróleo en la plataforma marítima.
 
Por lo que se difundió, no figura nada sobre el Acuífero Guaraní, la mayor reserva de agua dulce del mundo. "Si Brasil quiere ascender al primer plano del orden mundial, necesita de un escudo para defenderse, no sólo contra las agresiones, sino también contra las intimidaciones. Este es el objetivo del PEND", afirmó el ministro Mangabiera.
 
En entrevista con APM, Demétrio Magnoli integrante del Grupo de Análisis de Conjetura Internacional de la USP sostuvo que “el PEND es el resultado de dos tendencias dentro del gobierno Lula. Un sector preocupado con el tema practico de la situación de las fronteras del Amazonas, que deriva en problemas de narcotráfico, las incursiones de las FARC en territorio brasileño como lo que sucedió con el bombardeo de Colombia en territorio ecuatoriano. Por otro lado, un sector ultranacionalista que pretende implementar un keynesianismo militar”.
 
Algunas estimaciones dicen que las futuras exportaciones pueden llegar a 5 mil millones de dólares al año. Si esto sucede, Brasil se encontrará como el cuarto o quinto proveedor de productos militares del mundo, operando principalmente en los continentes africano, asiático y algunos países árabes; que se tiene como un mercado en expansión.
 
A pesar de la clara superioridad de Brasil con respecto a sus vecinos, para Magnoli este país “actualmente no cuenta con un parque industrial militar y si con una industria fragmentada”. Por esto el PEND buscará justamente unir las piezas sueltas y constituir en un futuro un verdadero complejo militar a semejanza de los países del primer mundo.
 
El analista ve que este nuevo plan es netamente defensivo, pero marca la necesidad de una interacción más próxima tanto en lo táctico como en lo estratégico con Argentina. En el mismo sentido, una de las conclusiones del documento Anticipo del Balance Militar 2008 es que “la interoperabilidad entre las Fuerzas Armadas de la región es muy baja, dado que poseen sistemas de armas muy diferentes, al igual que reglamentos y procedimientos distintos, siendo éste un gran obstáculo a resolver si se pretende avanzar en estructuras de defensa coordinadas”.
 
Si bien Brasil impulsa su desarrollo en tecnología militar, de la mano de una estrategia de Defensa regional, es válido tener en cuenta una apreciación al respecto.
 
El 17 de enero de 1961, el entonces presidente de Estados Unidos, Dwight D. Eisenhower, sostuvo en su discurso de despedida lo siguiente:
 
"Esta conjunción de una inmensa estructura militar y una gran industria armamentística es nueva en la historia estadounidense (…) Debemos tener cuidado ante esta adquisición de influencia ilimitada, visible o invisible, del complejo militar-industrial. El potencial del crecimiento desastroso de un poder fuera de lugar existe y persistirá".

* Publicado en APM

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