Nov 10 2011
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CulturaEconomía

Europa, la crisis: puntos de vista ¿amistosos?

Circulan en la internet dos textos que —afirman en los sitios que los albergan y quienes los envían—se publicaron en distintas ediciones del periódico alemán Stern, El primero es una carta abierta titulada Queridos griegos, firmada por un ciudadano del país, Walter Wuellenweber, y el otro la respuesta de otro ciudadano, éste grigeo,  dirigida a Querido Walter. Ambas misivas tratan de economía, pero sobre mucho más que economía. Son las siguientes.

El señor Wuellenweber —o el editor de la sección donde se publicó—escribió un epígrafe al texto: "Después de que Alemania tuvo que salvar a los bancos, ahora debe salvar también a Grecia. Los griegos que son los primeros que han hecho alquimias con el euro, ahora en vez de hacer economías, hacen huelgas".

La carta dice:
 
Queridos griegos: desde 1981 pertenecemos a la misma familia.
Nosotros, los alemanes, hemos aportado como ningún otro país al fondo común, cerca de 200.000.000.000 euros, mientras que Grecia ha recibido cerca de 100.000 millones de esa suma, o sea: la mayor suma per cápita que ningún otro pueblo de la Unión Europea.

Nunca ningún pueblo ayudó hasta ahora voluntariamente hasta este grado a otro y por tanto tiempo. Son ustedes, sinceramente, los amigos más caros que tenemos.

El caso es que no solo ustedes se engañan a sí mismos, sino que también nos engañan a nosotros. En esencia, ustedes nunca demostraron ser merecedores de nuestro euro. Desde su incorporación como moneda de Grecia, nunca lograron hasta ahora cumplir con los criterios de estabilidad. Dentro de la Unión Europea son ustedes, los griegos, el pueblo que gasta las mayores sumas en bienes de consumo.

Ustedes descubrieron la democracia, entonces deben conocer que se gobierna a través de la voluntad del pueblo, quien finalmente tiene la responsabilidad. No digan, entonces, que sólo los políticos son responsables del desastre.

Nadie los obligó a evadir durante años el pago de impuestos, oponerse a cada política coherente para reducir el gasto público y nadie los obligó a elegir los gobernantes que han tenido y que ahora tienen.

Los griegos son quienes nos han mostrado el camino de la democracia, de la filosofía y los primeros conocimientos de economía nacional. Pero ahora nos muestran un camino equivocado. Y donde ustedes ya han llegado,no se va más allá.

A la semana siguiente, Stern publicó la respuesta dirigida a Wuellenweber:

Querido Walter, me llamo Georgios Psomas.
Soy funcionario público y no “empleado público” como despectivamente, como insulto, se refieren a nosotros mis compatriotas y tus compatriotas… Mi sueldo es de 1.000 euros. Por mes, ¿eh?
No vayas a pensar que son por día, como te quieren hacer creer en tu país. Fijate que gano una cifra que ni siquiera es inferior en 1.000 euros a la tuya, es por varios miles de la misma moneda.

Desde 1981, tienes razón, pertenecemos a la misma familia. Sólo que nosotros hemos concedido en exclusividad a ustedes los alemanes un montón de privilegios, como ser los principales proveedores del pueblo griego de tecnología, armas, infraestructura (dos autopistas y dos grandes aeropuertos internacionales), telecomunicaciones, productos de consumo, autos, etc.

Si me olvido de algo, perdóname. Te señalo que dentro de la Unión Europea, somos nosotros los mayores importadores de productos de consumo que elaboran las fábricas alemanas.

La verdad es que no hacemos responsables únicamente a nuestros políticos por el desastre de Grecia. Contribuyeron mucho algunas grandes empresas alemanas, que les pagaron enormes coimas para asegurarse los contratos, para vendernos de todo y unos cuantos submarinos fuera de servicio, que puestos en el mar, se quedan tumbados de costado, no navegan hacia ninguna parte.

Yo sé que aún no das crédito a lo que escribo. Ten paciencia, espera, lee toda la carta y si no llego a convencerte, te autorizo a que me eches de la Eurozona, ese lugar de la verdad, de la prosperidad, de la justicia y de lo correcto.

Estimado Walter: también quiero recordarte que pasó más de medio siglo desde que la 2da Guerra Mundial terminó, es decir: 50 años desde la época en que Alemania debería haber saldado sus obligaciones con Grecia. Estas deudas, que sólo Alemania hasta ahora se resiste a saldar con Grecia (ten en cuenta, que Bulgaria y Rumania han cumplido en pagar las indemnizaciones estipuladas) que consisten en :

1.  Una deuda de 80.000.000 de marcos alemanes (Marcos alemanes al valor de 1914) por indemnizaciones, que quedó impaga desde la Primera Guerra Mundial

2.  Deudas por diferencias de "clearing" en el período entreguerras, que asciende hoy a 593.873.000 dólares americanos.

3.  Los préstamos obligados que contrajo el III Reich a nombre de Grecia durante la ocupación alemana, que ascendieron a 3,5 mil millones de dólares durante todo el período de ocupación.

4.  Las reparaciones que debe Alemania a Grecia, por todas las confiscaciones, persecuciones, ejecuciones y destrucción de pueblos enteros, rutas, puentes, líneas ferroviarias y puertos, que produjeron la Wehrmacht y la Luftwaffe, y que según lo dictaminado por los Tribunales Aliados asciende a un total de 7,1 mil millones de dólares, de los cuales Grecia no ha visto un solo billete aún.

5.  Las inmensurables reparaciones de Alemania por la muerte de 1.125.960 griegos (38.960 ejecutados, 12.000 muertos como daño colateral, 70.000 muertos en combate, 105.000 muertos en los campos de concentración en territorio alemán, 600.000 muertos de hambre, etc.)

6.  La tremenda e inmensurable ofensa moral ocasionada al pueblo griego y a los ideales humanísticos de la cultura griega.

Sé, amigo Walter, que no te debe gustar para nada lo que te escribo. Lo lamento… Pero, a mí, más me molesta lo que Alemania quiere hacer conmigo y con mis compatriotas.

Amigo Walter, entérate: en Grecia operan 130 empresas alemanas, entre las cuales se incluyen todos los colosos de la industria de tu país, las que tienen ganancias anuales de 6.500 millones de euros.

Muy pronto Walter, si la cosa sigue así, no podré comprar más productos alemanes, porque cada vez tengo menos dinero. Yo y mis compatriotas crecimos siempre con privaciones, pero eso lo vamos a aguantar, no te hagas problema. Podemos vivir sin BMW, sin Mercedes, sin Audi ni Opel. Dejaremos de comprar productos de Lidl, de Praktiker, UHU y de IKEA.

Pero ustedes, Walter, ¿cómo se las van a arreglar con los desempleados que dejará esta situación que por ahí los obligue a bajar su estándar de vida, sus autos lujosos, sus vacaciones al exterior, sus excursiones sexuales a Tailandia?

Ustedes —no solo los alemanes, sino además los suecos, holandeses, y restantes “compatriotas” de Europa— pretenden que nos vayamos de Europa, de la Eurozona y no sé de dónde más.

Creo firmemente que debemos hacerlo, para salvarnos de una Unión que en buenas cuentas resulta siendo una banda de especuladores financieros, un equipo en el cual jugaremos —si es que continuamos— a consumir los productos que ustedes ofrecen: préstamos, bienes industriales, bienes de consumo, obras faraónicas, etc.

Y finalmente, Walter, debemos “arreglar” otro tema importante, ya que tu también, eres deudor de Grecia: ¡exigimos que nos devuelvan la civilización que nos robaron!

Queremos de vuelta a Grecia las inmortales obras de nuestros antepasados: me refiero a todas aquellas esculturas, pinturas, murales, fragmentos de construcciones y demás que actualmente se guardan en los museos de Berlín, de Munich, de París, de Roma y de Londres.

¡Y exijo que sea ahora! Si muero de hambre, al menos quiero morir al lado de las obras de mis antepasados.

Cordialmente…


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se non è vero, è ben trovato.

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