Abr 29 2017
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Opinión

Europa respira y cree que ya pasó la onda nacionalista

La Europa unida respira aliviada y quiere convencerse que la oleada nacionalista ya pasó. Después del impacto producido por el “brexit”, por el cual el Reino Unido decidió separarse de Europa, y del tsunami que significó el triunfo de Donald Trump en los Estados Unidos, la idea de la Unión Europea vuelve a recuperarse. La reciente derrota del candidato nacionalista en Holanda y las grandes posibilidades para la victoria, en segunda vuelta, del “centrista” Emmanuel Macron –en Francia- le dan pie a esos sueños de recuperación. Recordemos que Francia y Alemania fueron los dos países que inspiraron la Unión Europea y sobre sus espaldas descansa la continuidad de la misma.

El domingo pasado se votó en Francia. Como ningún candidato llegó al 50% de los votos el 7 de mayo se realizará la segunda vuelta. En ella competirán el candidato autodefinido como “social-liberal” Emmanuel Macron (24%) y la candidata nacionalista Marie Le Pen (21,3%, en el 2012 obtuvo 17,9%). Tercero fue Francois Fillon, del tradicional Partido Republicano de centro derecha (20%, en el 2012 tuvo 27,18%) y cuarto Jean-Luc Mélenchon, de una izquierda radicalizada (19,6%, en el 2012 recibió  11,10%). En quinto lugar salió el candidato del gobernante Partido Socialista con el 6,3% de los votos que había reunido en la primera vuelta de 2012 el 28,63%. Estos números indican varias cuestiones. Lo primero es la decadencia de los dos partidos tradicionales: Socialistas y republicanos, que se venían alternando en el gobierno. Otro dato de interés es el triunfo de una fuerza nueva: “En Marcha” que lleva no solo las siglas -“EM”- del candidato ganador. Una última reflexión general destaca los importantes avances tanto de la izquierda radicalizada, como de la fuerza nacionalista.

Estos resultados también señalan que Macron quedó muy bien posicionado para la segunda vuelta. Todos los pronósticos actuales indican que alcanzaría algo más del 60% de los votos para esa oportunidad.

Pero ¿quién es Macron? Se trata de un brillante economista de 39 años y un baluarte en la reivindicación de la unidad europea y el rol de la globalización, hegemonizada por occidente, como futuro del mundo. Su matrimonio con una dama de 64 años, que es un bastión en la campaña de su marido, a la que conoció a los 15 años siendo alumno en una escuela jesuita y ella docente, casada y con 3 hijos, es otro rasgo de su vida. Fue, durante algunos años, afiliado al gobernante Partido Socialista. Allí escaló posiciones y llegó a ser por más de un año Ministro de Economía del actual Presidente. En el 2015 anunció que ya no era socialista, renunciando a su cargo en el gobierno en 2016, dedicándose a construir su propio partido, con el que triunfó en las recientes elecciones.

Pero estos datos biográficos no explican aspectos fundamentales como lo son sus fuertes vínculos con la Banca Rothschild, familia fundadora del sistema bancario.

Este último dato, poco divulgado, resulta ser el más significativo. En el período 2008/2012 prestó servicios en esa banca y de allí emergió como socio de la misma. A este carácter son muy pocos y privilegiados los que logran acceder. Es posible que su inteligencia y estos vínculos hayan sido la clave de su meteórica carrera. Para el caso, muy factible, que sea elegido como Presidente en las próximas elecciones seguramente adquirirá la legitimidad suficiente para llenar un importante vacío de conducción que tienen tanto la Unión Europea como las políticas globalistas.

Macron es presentado como un dirigente centrista ajeno a la derecha y la izquierda, como alguien capaz de reunir lo mejor de la izquierda, del centro y la derecha. El sistema de poder mundial ya ha elegido y –salvo un impredecible cataclismo- un hombre del riñón de los Rothschild será el Presidente de Francia y una figura clave de toda Europa y algo más. A partir de allí es probable que confluyan las políticas globalistas chinas con las europeas.

La opositora a Macron, Marie Le Pen, proviene de un partido caracterizado como “xenófobo, racista, antimusulmán, antieuropeo y anti-OTAN”. Estas características hacen difícil su triunfo en segunda vuelta. Lleva como vicepresidente a un homosexual y tiene un programa político más social, de allí que la mayor parte de su voto proviene de los sectores juveniles y más pobres, entusiasmados con sus propuestas de defender el trabajo de los franceses. Su plan de abandonar la Unión Europea es rechazada por la mayor parte de los franceses. De allí que sea más que probable que en Francia triunfe el europeísmo.

Estas elecciones del 7 de mayo serán complementadas con las parlamentarias que se realizarán el 11 y 18 de junio.

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