Ago 25 2009
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Opinión

Fracaso tras fracaso, casi dos meses y los apernados firmes

Lagos Nilsson

Los ministros-delegados de la OEA llegaron finalmente a Tegucigalpa; la ciudad no los recibió embanderada, aunque la hospitalidad se reflejó en el hecho de que los atentados a los medios periodísticos constitucionalistas fueron el domingo –un día antes de la internacional visita–. Si una lección queda al pueblo hondureño tras casi sesenta días de lucha, ésta es que sólo pueden confiar en su propia razón y fuerza.

No le fue posible al canal 36 de TV transmitir la augusta presencia de los enviados de la OEA (ni sus caras cuando Micheletti y demás ralea les dijeron "no" a esa estúpida pretensión se salvar la cara de la deslavada democracia regional): estaba "fuera del aire" por el atentado sufrido la víspera, cuando transmitía el concierto de artistas de diferentes países contra el golpe de Estado.

Y como a las cosas buenas siempre se procura repetirlas, los encapuchados –cualquier relación con los que agreden a diario a los ciudadanos honestos o se llevaron a la fuerza a la ministra de RREE el día del golpe– también las emprendieron contra Radio Globo (sin relación con el canal venezolano Globovisión). David Romero, director de la emisora logró volver a transmitir con equipos de emergencia.

Porque, como señala el escritor Julio Escoto, los fuertes no tienen miedo y sonríen frente al peligro, miles de personas se acercaron a oír y corear a los artistas locales y solidarios de la Argentina, Guatemala y Venezuela.

El público entendió perfectamente la ausencia de colombianos, panameños, peruanos y chilenos, países que –como se sabe– no conocen lo que es un golpe de Estado y por tanto –en especial los chilenos– no saben lo necesaria que es la solidaridad internacional cuando apresan, persiguen, golpean, torturan, asesinan.

"Aquí nadie puede venir a imponernos nada"

El actual "presidente" hondureño, Roberto Goriletti escandalizado ante la romería protagonizada por la OEA con su secretario general al frente dijo que los misioneros del organismo supranacional "no tiene porqué venir a este país a decir lo que hay que hacer".

En un rapto de optimismo mayor que el cristiano por la salvación del alma de los políticos, la misión había manifestado esperar "a más tardar el martes por la mañana" consensuar con la dictadura la decisión de firmar  y echar a andar el (des)Acuerdo de San José, para poner fin a la crisis política en el país centroamericano. que contempla la restitución al poder del presidente Manuel Zelaya, derrocado el pasado 28 de junio.

La recepción de Goriletti & Cia fue clara: "Aquí nadie puede venir a imponernos absolutamente nada". Lo que ratificó más tarde y sin sonrojarse:

"Enmarcados dentro de la Constitución de la República, la posición del 28 de junio no la vamos a cambiar, sólo porque alguien venga aquí a decir qué tenemos que hacer.

¿Recordará alguien el llamado hecho al mundo por entidades pacifistas y por la salvaguarda de los derechos humanos europeas y americanas en el sentido de que los gobiernos del mundo debían hacer lo imposible para evitar la guerra civil en Honduras? El "gobierno" hondureño seguro que no; los gorilas no escuchan radio, no ven tele y hasta donde se sabe son absolutamente analfabetos.

Addenda

El informe de la CIDH

El siguiente es el texto del periodista y analista de asuntos internacionales Niko Schvarz publicado en La República de Montevideo el lunes 24 de agosto, mientras la misión OEA pisaba tierra hondureña:

Del informe surge una condena sin atenuantes del régimen encabezado por Roberto Micheletti. Una nota de la BBC resume sus rasgos esenciales en estos términos: "El informe destaca la muerte de cuatro personas, varios heridos de armas de fuego, decenas de lesionados y detenidos, cierre de algunos medios de comunicación y agresiones a periodistas, entre otras violaciones de derechos humanos".

Textualmente el documento expresa que "se ha creado una situación de ilegitimidad democrática que tiene un impacto negativo sobre la vigencia de los derechos humanos de todos los habitantes" y agrega que las mayores violaciones se produjeron durante las manifestaciones en contra del gobierno interino de Roberto Micheletti mediante detenciones masivas y sin un procedimiento judicial adecuado.

La CIDH (que entrevistó a más de un centenar de personas y visitó San Pedro Sula en el norte, Tocoa en el Caribe, Comayagua en el centro y El Paraíso en el oriente fronterizo) asegura que "el uso desproporcionado de la fuerza pública ha producido la muerte de por lo menos cuatro personas y decenas de heridos". Y más adelante: "La Comisión constató la represión ejercida contra las manifestaciones a través de la colocación de retenes militares, la aplicación arbitraria de toques de queda, detenciones de miles de personas, tratos crueles, inhumanos y degradantes (o sea torturas) y malas condiciones de detención".

Un capítulo igualmente contundente está dedicado a lo que se denomina "restricciones a la libertad de expresión". Los representantes de la CIDH pudieron "comprobar la existencia de serias restricciones del ejercicio de la libertad de expresión provenientes del gobierno interino de Roberto Micheletti". Establecen que el control de la información "se ha ejercido a través del cierre de algunos medios de comunicación, la ocupación militar de los mismos, la prohibición de emitir señal de ciertos canales de televisión por cable que informaban sobre el golpe de Estado".

Comprueba que también se registraron cortes de energía eléctrica afectando la trasmisión de medios audiovisuales que informaban sobre el golpe de Estado y agresiones y amenazas a periodistas". La relatora especial de libertad de expresión de la CIDH, Catalina Botero, señaló que "hay llamadas permanentemente para evitar que puedan difundir opiniones contrarias al gobierno de facto y al mismo tiempo hay atentados gravísimos y muy violentos a los medios que están en contra del golpe. Existe un ambiente intimidatorio que impide el debate plural sobre lo que está pasando".

El informe preliminar de la CIDH cayó como un balde de agua helada sobre el régimen dictatorial. El vocero de la secretaría de seguridad, Orlin Cerrato, tuvo que poner la cara ante la pantalla y dijo que el informe es "excesivo" (en realidad se queda corto, porque los muertos registrados son ocho), que la Comisión tuvo poco tiempo para investigar y que no hubo "uso excesivo de la fuerza".

En ese momento la CNN, que lo estaba entrevistando, mostraba imágenes de la policía apaleando en forma inmisericorde y pateando en el suelo a los manifestantes pro Zelaya. Se le preguntó si había alguna investigación interna sobre los responsables de esos actos y no respondió. Se le pidió que mirara las imágenes de represión que en ese momento se estaban exhibiendo y pretextó que no las podía ver. Un espectáculo lamentable, que muestra a plena luz la catadura moral del régimen.

El informe dice también que las manifestaciones a favor del presidente Manuel Zelaya "se han realizado en forma pacífica, salvo en algunos casos en que se han registrado actos de violencia", mencionando entre ellos ataques a un restaurante y a un ómnibus. En estos casos debe tenerse presente la actividad de provocadores infiltrados en las manifestaciones de carácter eminentemente pacífico, colocados por el alcalde capitalino proclive a los golpistas, que en otros casos han sido descubiertos y sacados como chicharra de un ala.

Ayer se realizaba en Tegucigalpa el gran concierto internacional "Voces contra el golpe" y hoy arriba la Comisión de cancilleres de la OEA junto al secretario general con la misión de promover el restablecimiento del orden democrático en Honduras.
(www.larepublica.com.uy).

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