Feb 23 2008
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Economía

Hablando de sexo. – LAS COSAS ”PATAS PA’RRIBA”

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Estímulo para la vieja música horizontal

Se llama –este “suplemento dietético”– Sweet Release, y dicen que dicen es para todo aquel que desee mejorar el sexo oral y sorprender a su pareja con una nueva experiencia fantástica. Para gozar de sus virtudes se recomienda tomarlo dos veces al día, antes o después de las comidas. En un plazo de 7 a 28 días Sweet Release cambiará el olor y el sabor del semen, dotándolo de aromas a manzana.

Conque, varones, ya están advertidos: un viagra –otra píldora– ayudará sin dudas para que la “partenaire” tenga (simbólicamente, claro) una manzana que probar. fotoSería muy feo cargar sabor a manzana y un aparato fláccido y ridículo para ofrecerlo.

La ciencia ayuda.

¡Aleluya mujeres, tenéis punto G! / Lo triste es que no todas

Hemos oído y leído mucho sobre él. Aunque ya empezaba a ser una leyenda urbana, el mítico, el ansiado, el buscado Punto G, existe… y además lo dicen los científicos. Una investigación con 20 mujeres demuestra que el Punto G se encuentra en el espacio uterovaginal. Mediante una ecografía vaginal transversal ha podido verse.

Así lo asegura el investigador italiano de sexología médica de la Universidad de L’Aquila, Emmanuele Jannini, quien afirma haber encontrado el Punto G escondido en un pequeño espacio entre la uretra y la vagina, y tiene un espesor superior a lo normal. Algo que ya afirmó en 1944 su descubridor, el alemán Ernst Gräfenberg.

Sólo hay un pequeño problema: no todas las mujeres lo tienen. “Sobre ellas es imposible intervenir. Estas mujeres sólo podrán disfrutar de orgasmos clitorianos”, ha explicado Jannini.

La radiografía del Punto G fue realizada con un método ginecológico muy común, la ecografía vaginal transversal. Para ello se reunió a un grupo de 20 mujeres jóvenes a las que preguntó si tenían orgasmos vaginales. fotoEn aquellas que declaraban tener esta clase de orgasmos se demostró que presentaban este espesamiento inusual entre la uretra y la vagina.

“Hemos demostrado con seguridad la existencia del Punto G en alguna mujeres. Y también la posibilidad de descubrirlo de una manera simple, con una ecografía habitual”, ha declarado Janini. “Con este descubrimiento termina la época de la sexología basada en las opiniones”.

Informaciones honorablemente tomadas de www.periodistadigital.com),

Lemmings: “Y… Si me gusta sigo adelante”

Viven en cualquier ciudad importante de América Latina; las hay morenas, rubias y de todos los colores que puedan proporcionar las tinturas para el cabello; algunas son altas, otras bajitas; de ojos claros o de mirada oscura; vivaces o frágiles. Estudian, se supone.

La cosa es una fiesta; en la casa de alguna, en la residencia del novio, en una discoteca, en un parque, en verano en la playa.

Habrá, eso sí, a más de música estridente, cerveza, quizá un buen ron (pero tampoco se deshecha el simple vino envasado en tetrabrick), y esas bebidas que venden como energizantes; si los bolsillos paternos lo permiten, píldoras de colores; si los bolsillos son escuálidos, bueno… para eso está la pasta base.

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Y mucho teléfono celular con cámara incluida y porai agazapado un ordenador conectado a la internet; se sabe: You Tube y los “blogs” esperan.

La fiesta consiste en besarse todos con todos, revoltijo de sudor adolescente, agua de colonia y desodorantes. En la mochila de las niñas el dentífrico favorito, quizá con sabor a frutilla. El dentífrico lo usarán después de l rito de la auparishtaka las oficiantas.

“…Y … Nos besamos. Yo beso a todos los que me dan ganas. Y si la cosa me gusto, sigo adelante”, dicen. Seguir adelante es el coito. Muchas veces coito anal, “porque, tú sabes, a veces el forro se rompe”.

No hay más. Algún estudioso podrá investigar si el placer tiene algo que ver con todo esto. La bacantes se inician a partir de los 12 años y en estas exploraciones rara vez superan los 16; sus compañeros quizá lleguen a los 17.

Madres, padres, sociedad en general: bien gracias. Cada uno en sus asuntos. Es la leyenda de los lemmings.

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