Oct 19 2007
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Economía

Haití, generales de Brasil. – MATAR COMO EN LAS FAVELAS DE RÍO

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Según los vecinos residentes, las fuerzas de la ONU atacaron sus domicilios, por la mañana temprano, matando a más de 30 personas, incluyendo mujeres y niños. Un vídeo grabado por camarógrafos del Proyecto de Información de Haití (Haiti Information Project, HIP) muestra a civiles desarmados mientras mueren bajo el extenso fuego de las fuerzas pacificadoras de la Misión de Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (MINUSTAH).

El endurecimiento de la estrategia de la ONU pareció evidente días después de la demostración, cuando sus funcionarios admitieron que entraron a Cité Soleil para capturar o matar gángsteres y secuestradores. Mientras los funcionarios de la MINUSTAH admitían el “daño colateral” en las incursiones de diciembre de 2006, dijeron que estaban allí para luchar contra los gángsteres a petición del gobierno de René Préval.

Sin embargo, muchos residentes y activistas locales de derechos humanos informaron que en las incursiones fueron muertas, heridas y arrestadas personas sin ninguna relación con las bandas. Aunque la MINUSTAH negó haber disparado desde helicópteros artillados, el HIP grabó más de tres horas de video y una gran selección de fotos digitales que ilustran el comportamiento de la ONU en Haití.

Un hombre no identificado de unos 28 años, filmado por el HIP, pudo ser visto morir atestiguando así que le dispararon desde un helicóptero de la ONU que volaba en círculos descargando una lluvia de fuego. La película del HIP también muestra a un joven de dieciséis años muerto inmediatamente después de ser abatido por el fuego de la ONU. Antes de morir describió los detalles del comienzo del fuego de la MINUSTAH contra civiles desarmados de su vecindad. Las imágenes del herido y su muerte registradas por el HIP expresan horror y confusión.

Inter Press Service (IPS) observó que las viviendas a través de Cité Soleil quedaron marcadas por las balas. Muchas muestran enormes agujeros hechos por las armas de la ONU de grueso calibre, como lo atestiguan los residentes. Por la rotura de las cañerías, a menudo se instalan pipas de agua para abastecer a la comunidad del maltrecho tugurio.

Un documento recientemente desclasificado de la embajada de EEUU en Puerto Príncipe revela que durante una operación similar realizada en julio de 2005, la MINUSTAH disparó 22.000 balas durante varias horas. En el informe un reconocido funcionario de la MINUSTAH dijo: “Dado la débil construcción de los hogares en Cité Soleil y la gran cantidad de munición expendida, es probable que los proyectiles penetraran muchos edificios, atacando blancos involuntarios”.

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Frantz Michel Guerrier, portavoz del Comité de Notables para el Desarrollo de Cité Soleil, asentado en la zona de Bois Neuf, ha dicho: “Es muy difícil para mí explicar qué vivió la gente de Bois Neuf durante el 22 de diciembre 2006. Es casi inexplicable. Fue una verdadera masacre. Contamos más de 60 heridos y más de 25 muertos, entre [ellos] niños y gente joven”.

“Vimos a los helicópteros disparando sobre nosotros, nuestras casas rotas por los tanques”, le dijo Guerrier a IPS. “Oímos detonaciones de armas pesadas. Muchos muertos y heridos fueron encontrados dentro de sus casas. Debo decirle a usted que no respetaron a nadie, ni siquiera a los bebés. A la Cruz Roja no se le permitió ayudar a la gente. Los soldados han rechazado categóricamente dejar entrar a la Cruz Roja, en violación de la Convención de Ginebra”. Varios residentes dijeron a IPS que los efectivos de la MINUSTAH, después de concluir sus operaciones, evacuaron el lugar sin comprobar si había heridos.

Después de remover en Haití al gobierno elegido de Jean-Bertrand Aristide, más de mil activistas políticos de Lavalas fueron encarcelados bajo el gobierno interino respaldado por EEUU, de acuerdo a un estudio de derechos humanos de la Universidad de Miami. Otro estudio publicado por el diario Lancet Journal de Medicina, en agosto de 2006, estima que durante la época del gobierno interino (2004-2006) fueron muertas 8.000 personas y otras 35.000 fueron asaltadas sexualmente en el área mayor de Puerto Príncipe.

El estudio atribuyó los abusos de derechos humanos a presuntos “criminales”, la policía, las bandas anti-Lavalas y las fuerzas de paz de la ONU.

El redactor fundador de HIP Kevin Pina comentó: “Está claro que esto representa un acto de terror contra la comunidad. Esta evidencia en video comprueba claramente que los hombres de la ONU, acusados de nuevo, apuntaron a civiles desarmados en Cité Soleil. No puede haber justificación para usar este nivel de fuerza contra las precarias viviendas de esas vecindades. Está claro que la visión de la ONU encuentra de alguna manera aceptable la matanza de estos inocentes en su meta de pacificar a esta comunidad.

“Cada demostración, no importa que sea pacífica, se considera una amenaza para su control si incluye demandas por la vuelta de Aristide a Haití. En ese contexto, es difícil continuar viendo a la misión de la ONU como una fuerza independiente y neutral en Haití. Al parecer, decidieron que alguna vez será aceptable utilizar la fuerza militar en alterar el paisaje político de Haití para compatibilizar sus metas estratégicas para el pueblo haitiano”.

Actualización de Kevin Pina

Desde que el presidente Jean-Bertrand-Bertrand Aristide –y su partido político Lavalas– fue expulsado del poder, el 29 de febrero de 2004, han persistido en Haití las acusaciones de gruesas violaciones de los derechos humanos. La Policía Nacional Haitiana, que recibía entrenamiento y asistencia de la ONU tras la expulsión de Aristide, también fue acusada de ejecuciones sumarias, de detenciones arbitrarias y de matanzas de manifestantes desarmados.

Las acciones de la policía haitiana llegaron a ser tan notorias que incluso los adiestradores de policía de la ONU (CIVPOL) comenzaron a cuestionar los motivos de sus comandantes y los objetivos de la misión. El Proyecto de Información de Haití (HIP, sigla en inglés) recibió la siguiente correspondencia en respuesta al artículo del 8 de mayo de 2005 “ONU acomoda abusos de derechos humanos de la policía en Haiti”(1). Ésta es la primera vez que se publica esta correspondencia:

“Justamente deseo reforzar sus observaciones como exactas. Soy uno de los 25 CIVPOL de EEUU aquí en la tierra en Haití, habiendo llegado en el pasado mes de noviembre. Como grupo estamos frustrados ante la falta de buena voluntad de la ONU y de CIVPOL al interpretar agresivamente su mandato. He estado presionando sin éxito para conducir investigaciones en todos los tiroteos y otras violaciones significativas de los derechos humanos. El Comisionado de Policía y el comandante del grupo muestran poco interés y alegan que el mandato no permite que se haga esto. Desafortunadamente, tengo ejemplos incontables.

“La corrupción en la HNP es masiva, con poco interés en enderezar el problema. En cuanto continúe la presión, yo no sé qué más poder hacer”.

(Stephen MacKinnon

Chief, Strategic Planning Unit

CIVPOL-MINUSTAH).

El jefe MacKinnon proporcionó a la HIP información y documentos que pintaron un cuadro perturbador de una operación de la ONU más obsesionada con la vergüenza política causada por las demostraciones montadas para el regreso de Aristide que el interés en el reinado de los abusos de los derechos humanos ahora cometidos por la HNP(2). La misión de Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH) ahora está acusada por sí misma de la comisión de varias masacres en el tugurio de chabolas del borde costero de Cité Soleil. Esta área de la capital sirvió como rampa de lanzamiento de las demostraciones masivas que exigían la vuelta del presidente Aristide y demandaban el fin de lo que llamaron la ocupación extranjera de su país.

Los militares brasileños tienen la responsabilidad de la jefatura de las fuerzas militares de la ONU en Haití y están autorizados para utilizar fuerza mortal. Están en el tope de la estructura del mando y su influencia en la misión total no debe ser minimizada.

Más importante es que existe un paralelo directo entre las táctica militares brasileñas utilizadas por las fuerzas de la ONU en Haití y los asaltos similares de estilo militar ejecutados por la policía en su propio país. La policía militar brasileña ha sido acusada de encender indistintamente los tugurios pobres –llamados favelas– de São Paulo y de Río de Janeiro. Esto fue destacado en un informe de Amnistía Internacional titulado Brasil: `vienen a tirar: Limpian comunidades socialmente excluidas, emitido el 2 de diciembre de 2005(3).

Esto es similar a las táctica autorizadas por los generales brasileños en Haití, y ha dado como resultado varias masacres de alto perfil cometidas en los tugurios pobres de Cité Soleil en donde los manifestantes desafiaron la autoridad de la ONU continuando la realización de sus demostraciones masivas exigiendo el regreso de Aristide y condenando la presencia de la ONU en Haití.

En cada caso, la ONU y la elite instrumental de la prensa haitiana demonizan a la comunidad entera como supuestos criminales y gángsteres y/o colaboradores de criminales y de gángsteres. Mientras fue verdad que las “bandas armadas” operaban en la vecindad y algunas denuncias las alineaban con el movimiento Lavalas de Aristide, estas incursiones de los militares tenían una clara correlación con las demostraciones en curso y la oposición a la presencia de la ONU en Haití.

Cité Soleil fue aterrorizada el 6 de julio de 2005 cuando los comandantes brasileños autorizaron una incursión de las fuerzas de la ONU con la puntería supuestamente dirigida a las bandas en el área(4). Para los partidarios de Aristide, la incursión fue un golpe premeditado por la ONU para disminuir el impacto de las protestas en el cumpleaños de Aristide, previstas para acontecer sólo nueve días después, el 15 de julio. También representó la primera vez que las fuerzas de la ONU intentaron adrede asesinar al liderazgo del movimiento Lavalas de Aristide alegando su identificación con los grupos armados(5).

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Para el momento en que las armas de la ONU pararon el fuego, incontables civiles desarmados habían muertos, muchos de ellos abatidos por impactos en la cabeza disparados desde un solo rifle de alta potencia. Desde entonces, los documentos obtenidos bajo la ley de Libertad de Información muestran que la embajada de EEUU y varias agencias de inteligencia estaban enteradas del uso de fuerza excesiva por las tropas de la ONU en Haití el 6 de julio de 2005(6). A pesar de la censura de los funcionarios de EEUU, emergió una clara evidencia sobre el uso de fuerza desproporcionada por parte de las tropas de la ONU en Cité Soleil.

El 16 de diciembre de 2006 hubo otra gran demostración pro Aristide que comenzó adentro de Cité Soleil y solamente seis días después, el 22 de diciembre, los comandantes brasileños autorizarían una segunda incursión mortal que los residentes y los grupos de derechos humanos dicen que ha sido una matanza al por mayor de víctimas inocentes. El poco mencionado paralelo del rol de Brasil en conducir la estrategia militar de la ONU en Haití es el hecho de que las táctica de terror tales como éstas han sido su modus operandi en su propio país.

En horas tempranas de la mañana del dos de febrero de 2007, las fuerzas de la ONU hicieron fuego indiscriminadamente en Cité Soleil y sus víctimas fueron dos muchachas jóvenes muertas mientras dormían en su propio hogar(7). A través de Haití se programaron demostraciones masivas a realizarse cinco días después, el siete de febrero, exigiendo el regreso de Aristide.

Mientras estas demostraciones fueron en gran parte ignoradas por los grandes medios corporativos internacionales, fue un gran contraste con la avalancha de historias de noticias evacuadas dos días más adelante, el 9 de febrero, cuando las fuerzas de la ONU lanzaron otra operación militar mortal en Cité Soleil(8). Aunque estas incursiones aparentemente fueron para “proteger” a los vecinos de las bandas, siguieron un patrón idéntico a las anteriores, y guardaron la misma relación con las demostraciones por la vuelta de Aristide y las tácticas militares usadas por los comandantes brasileños en operaciones anteriores de la ONU.

Las únicas organizaciones de derechos humanos que documentan la pérdida de vidas y la destrucción de la propiedad resultantes de la incursión de la ONU del 22 de diciembre de 2006, así como las operaciones militares anteriores y subsecuentes de la ONU, son el Instituto para la Justicia y la Democracia en Haití (IJDH) y el Bureau de Abogados Internacional(9). El HIP, la organización originalmente autora del artículo que fue reconocido por Project Censored, es una agencia de noticias que tiene extensa evidencia en video y entrevistas grabadas en Cité Soleil el mismo día en que fueron ejecutados estos ataques por las fuerzas de la ONU.

El HIP ofrece a cualquier organización de derechos humanos la oportunidad de observar una gran cantidad de metraje documental que evidencian un soporte para las demandas de los residentes de Cité Soleil de que las masacres de las fuerzas de la ONU han estado dirigidas contra ellos.

Desafortunadamente, Amnistía Internacional, Human Rights Watch y la Comisión InterAmericana de Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos han seguido mostrando un visible desinterés y silencio sobre esta evidencia. Para más información y actualizaciones futuras sobre Haití, visite por favor

www.haitiaction.net

www.HaitiInformationProject.ne

www.haitianalysis.com

www.canadahaitiaction.ca, y

www.ahphaiti.org.

Notas

1. Haiti Information Project,”UN accommodates Human Rights Abuses by police in Haiti,” May 8, 2005. See http://haitiaction.net/News/HIP/5_8_5/5_8_5.html.

2. Internet correspondence received from Steve McKinnon to HIP May 12, 2005.

3. Amnesty International Report, “Brazil: ‘They come in Shooting’: Policing socially excluded communities” December 2, 2005. See http://www.amnestyusa.org/document.php?lang=e &id=ENGAMR190252005

4. Haiti Information Project, “Evidence mounts of a UN massacre in Haiti,” July 12, 2005. See http://www.haitiaction.net/News/HIP/7_12_5.html.

5. Haiti Information Project,”The UN’s disconnect with the poor in Haiti,” December 25, 2005. See http://haitiaction.net/News/HIP/12_25_5/12_25a_5.html.

6. Haiti Information Project, “US Embassy in Haiti acknowledges excessive force by UN,” January 24, 2007. Article based on FOIA documents obtained by College of DuPage Geography Professor Keith Yearman. See http://haitiaction.net/News/HIP/1_23_7/1_23_7.html.

7. Haiti Information Project—February 2, 2007. UN terror kills Haiti’s children at night http://haitiaction.net/News/HIP/2_2_7a/2_2_7a.html.

8. Haiti Information Project, “Massive demonstrations in Haiti catch UN by surprise,” February 9, 2007. See http://haitiaction.net/News/HIP/2_9_7/2_9_7.html.

9. Haiti Information Project,”The UNspoken truth about gangs in Haiti,” February 15, 2007. See http://haitiaction.net/News/HIP/2_15_7/2_15_7.html.

10. Video images documenting UN military operations on July 6, 2005 and December 22, 2006 were taken by HIP videographer Jean-Baptiste Ristil.

Actualización de Jeb Sprague y Wadner Pierre

Los residentes pobres de la capital describen un estado de sitio. Inicialmente ninguno de los pensamientos de nosotros mismos como periodistas lo consideró así, pero sentimos una sacudida eléctrica por los acontecimientos en la tierra de Haití (que raramente eran cubiertos) que nos vimos obligados a escribir sobre ellos.

En la retórica dominante de los grupos ligados al poder y en la cobertura de los medios corporativos encontramos que estaban ausentes las voces de la sociedad civil de los pueblos. Más que cualquier país en el hemisferio occidental, la cultura de Haití rebosa una vitalidad para la democracia, la interacción personal y el diálogo.

La radio es la forma más popular de comunicación, porque anima la discusión y el debate, aunque parcialmente debido a la accesibilidad económica. Para investigar nuestras historias hemos venido a ver que en Haití existen dos sociedades civiles, una conectada firmemente con los donantes extranjeros, las embajadas presentes en Puerto Príncipe y los grandes medios corporativos; y hay otra sociedad civil, pulsada por un pueblo pobre que generalmente no hace caso a los periodistas ni a los donantes extranjeros.

Los testimonios y las opiniones de los donantes y de los gobiernos extranjeros están sustentados en una elite de clase media basada en grupos a quienes el proyector de los medios presenta como imparcial e independiente: la llamada sociedad civil haitiana.

Éstos son los grupos que tienen habilidades de lengua bilingües, una educación a menudo más alta y las herramientas tecnológicas para comunicar sus programas a una audiencia transnacional. Los grupos de ayuda los vuelan al extranjero para hacer presentaciones o para intervenir en seminarios de entrenamiento en la República Dominicana o en Washington, DC.

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En las comunidades de base de los tugurios urbanos y rurales existe otra sociedad civil que no recibe la luz de calcio internacional. Los miembros de esta sociedad civil, a menudo maltrechos, raramente recibieron algún beneficio de sus posiciones. Son relativamente desconocidos y poco entendidos por el mundo exterior. Estos grupos populares y bien organizados en su tierra, tienen amplia participación, realizan grandes movilizaciones, llenan las calles con sus amigos y familias, promueven huelgas, están en la radio, organizan cooperativas, centros de instrucción y programas de la comunidad.

Así, en nuestros artículos hemos intentado proporcionar tantas citas y testimonios directos como nos fue posible de esta sociedad civil del pueblo. Al mismo tiempo, intentamos exponer la retórica oficial, abordando a los funcionarios responsables de los órganos del Estado, enfrentándolos y haciéndoles preguntas duras (a menudo al oírlas sintieron una sacudida eléctrica). Pero lo más importante son las voces de las víctimas de la violencia, de la esposa y del marido que perdieron a sus niños, del hombre parado herido a un lado de la calle; ésta es la gente que raramente se oye en los grandes medios.

En parte, esto se debe a que los periodistas corporativos eligen pasar su tiempo con las élites, especialmente en los países en vías de desarrollo, y también porque sus editores jefes son dependientes de sus avisadores y no ven estas historias como viables.

Las operaciones de la MINUSTAH en Cité Soleil han continuado, desde que publicamos nuestro artículo. Pero en los meses recientes las matanzas han disminuido (aunque justo la semana pasada un hombre fue baleado y muerto por las tropas de la ONU, a comienzos de junio de 2007). En los meses siguientes a nuestro artículo, la MINUSTAH pudo arrestar a uno de los líderes mejor conocidos de las bandas, Evens Jeune, junto a muchos otros de su grupo.

La MINUSTAH se ha jactado de haber instalado clínicas de hospital en los inmuebles usados por estas bandas, pero las visitas a estos sitios han mostrado casas vacías, sin clínicas de hospital y ninguna presencia de personal de la ONU. Las promesas de programas de trabajo del gobierno haitiano han sido lentas en materializarse en Cité Soleil.

Los funcionarios de la ONU se propusieron adrede no hacer caso a los reclamos de reparación que exigen los pobres. Sin embargo, un cierto número de escuelas de la comunidad y de organizaciones de salud, tales como la fundación Lamp (Lamp Foundation), continúan haciendo un buen trabajo en Cité Soleil. Algunos grupos de derechos humanos, como el GDP, BAI, CONODH y AUHMOD, continúan manteniéndose activos en las vecindades, pero otros grupos formados localmente, como el HNVNPC, han regresado de nuevo a sus trabajos, sobre todo en iglesias y escuelas.

La población de Cité Soleil ha sufrido horriblemente, cogida por el tiroteo o apuntada a propósito. La situación socioeconómica y la pobreza calamitosa de Cité Soleil es un resultado directo de la prolongada política de mezquindad de los países ricos y de las instituciones dispensadoras de ayuda, que desestabilizaron y forzaron fuera del poder a los gobiernos haitianos elegidos que abogaron por las políticas clave de soberanía y de inversión social, mientras se oponían hasta donde pudieron a la privatización y al ajuste neoliberal.

Raramente se dice cómo la política haitiana, a través de los años de 1990 y temprano en la década del 2000, fue manipulada sistemáticamente por la Embajada de EEUU, la CIA y la elite haitiana, gestando como resultado directo la situación de seguridad de Haití. La inestabilidad económica aumentó por los golpes y las prolongadas crisis políticas –promovidas por élites nada felices con la opción electoral popular– tuvieron un costo en el trabajo y el desarrollo de Haití. Todo esto ha empujado a Haití más al fondo del abismo.

Cuando las instituciones y los gobiernos estaban ocupados en coordinar esa clase de actividades egregias, sentimos la responsabilidad de investigar, como periodistas, activistas o académicos (especialmente aquellos bastante afortunados como para tener los recursos); todo esto mientras hablábamos con los pobres para descubrir sus preocupaciones.

De esta experiencia fundamos un sitio web, haitianalysis.com, para conectar a periodistas jóvenes extranjeros con periodistas haitianos jóvenes de comunidades pobres, con el propósito específico de cubrir comunidades y la organización del pueblo pobre. Poco después de que nuestro artículo apareciera en IPS, miembros de la diáspora haitiana de Nueva York pudieron levantar millares de dólares para ayudar en los costos fúnebres de las dos hijas jóvenes de Lubin, muertas por la ONU según sus padres: Stephanie, de siete años, y Alexandra, de cuatro.

Las fotos de Wadner de las jóvenes muchachas han aparecido en numerosos periódicos haitianos y sitios web en varias idiomas. Los padres de Lubin, enloquecidos de dolor, desean saber qué ocurrió esa noche del primero de febrero de 2007. A nuestro entender, las Naciones Unidas nunca iniciaron una investigación sobre la muerte de las dos hijas de Lubin. Continuaremos preguntando por qué lo hicieron.

Para más información, sugerimos que los lectores consulten websites como ijdh.org, hurah.revolt.org, haitianalysis.com, pih.org, haiti.quixote.org, jubileeusa.org, y haitilabor.org.

—————————–

* De Inter Press Service, en Haiti Information Project (HaitiAction.net).

Versión original: aquí.

El Project Censored es una iniciativa de la Universidad Sonoma State, California, EEUU.

** Periodista. Publicado originalmente en las agencia de notivcias argentina ARGENPRESS

Addenda

La MINUSTAH permanecerá un año más

Wooldy Edson Louidor*

(ALAI AMLATINA, 17/10/07, Puerto Príncipe). El Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) votó por unanimidad, el pasado 15 de octubre de 2007, la resolución 1780 que autoriza a la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (MINUSTAH) a permanecer un año más en el país (hasta el 15 de octubre de 2008).

En dicha resolución, la máxima instancia de la ONU afirma que el clima de seguridad en Haití sigue siendo “precario”, a pesar de los progresos que el país ha logrado durante los últimos meses en la lucha contra la violencia.

El Consejo de Seguridad considera también que “la situación en Haití sigue amenazando la paz y la seguridad en la región” porque, entre otras razones, “el tráfico de estupefacientes y de armas continúa afectando la estabilidad del país”, señala el mismo documento.

Los quince países del Consejo de la ONU juzgan necesaria la permanencia de la MINUSTAH en el país para “continuar ayudando al Gobierno haitiano a instaurar un clima de seguridad”, principalmente en el trabajo de acompañamiento a la Policía Nacional de Haití (PNH) y para la reforma del sector de la seguridad.

El Consejo recomienda específicamente a la fuerza militar multinacional en Haití que ponga “patrullas a lo largo de las fronteras marítimas y terrestres del país” para “luchar contra los tráficos transfronterizos de estupefacientes y armas” junto con los Estados vecinos.

Además, se exhorta a “los organismos de las Naciones Unidas y a la comunidad internacional a coordinar mejor, junto con las autoridades haitianas, la ayuda para la atención a las urgencias y para labores de reconstrucción a largo plazo”.

Recordando que la estabilización de Haití es primeramente “tarea del gobierno y del pueblo haitianos”, el Consejo de seguridad invita a “la comunidad internacional a seguir apoyando este proceso”.

Por lo tanto, el Consejo de Seguridad “decide prorrogar hasta el 15 de octubre de 2008 el mandato de la MINUSTAH establecido en sus resoluciones 1542 (2004), 1608 (2005), 1702 (2006) y 1743 (2007)”, reafirmando al mismo tiempo “su apego a la soberanía, la independencia, la integridad territorial y la unidad de Haití”.

Esta decisión del Consejo de renovar el mandato de la MINUSTAH fue ampliamente recomendada por el Secretario General de la ONU, el coreano Ban Ki Moon, principalmente a través de un informe redactado luego de su visita de dos días a Haití realizada los pasados primero y dos de agosto.

En dicho informe, el máximo representante de la ONU hizo notar que “la atmósfera de esperanza que anima Haití hoy no tiene nada que ver con las percepciones que prevalecieron en el país desde hace varios decenios”, pero subrayó que “los progresos logrados por Haití son frágiles”.

En base a dichas observaciones, pidió al Consejo de seguridad prorrogar por 12 meses suplementarios el mandato de la MINUSTAH sin modificar dicho mandato, pero “reenfocando progresivamente su acción para responder a la evolución de la situación en el terreno”.

Por su parte, el presidente haitiano René Préval se había manifestado también a favor de la renovación del mandato de la MINUSTAH por un año, en su intervención ante la sexagésima segunda Asamblea de la ONU, el pasado 28 de septiembre.

La MINUSTAH fue desplegada en Haití desde junio 2004, en virtud de la Resolución 1542 adoptada por el Consejo de seguridad de la ONU, para establecer el orden en el país luego de un periodo de violencia e inestabilidad que sucedió a la destitución de Jean-Bertrand Aristide el 29 de febrero de 2004.

Dicha Misión cuenta actualmente con 9.151 cascos azules (7.200 militares provenientes de 15 países y 1.951 policías internacionales originarios de 36 naciones) dirigidos por el Ejército de Brasil.

Sin embargo, la nueva resolución del Consejo de seguridad advierte que durante los próximos meses su componente militar podrá llegar a 7.060 soldados y su componente policial a 2.091 miembros.

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* Periodista.

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