Abr 23 2011
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Ciencia y TecnologíaEconomíaSociedad

¿Hay sangre en mi celular?

 

BBC Mundo

"No puedo aceptar que mi celular puede estar financiando una guerra. No puedo simplemente seguir mandando mensajes de texto amorosos a mi esposa si esto ha costado vidas, si hay sangre en mi celular". El documentalista danés Frank Poulsen explica así en su nuevo film por qué decidió enfocarse en el vínculo entre la industria de la telefonía celular y uno de los conflictos más devastadores en el continente africano, la guerra en la República Democrática del Congo.

 

 El film, titulado "Blood in the Mobile", "Sangre en el celular", tuvo un adelanto esta semana en Londres y será exhibido en cines en el Reino Unido en los próximos meses.

Poulsen fue testigo de las terribles condiciones en una de las minas ilegales en territorio congoleño y llegó hasta la sede de Nokia, una de las principales empresas fabricantes de celulares, para pedir garantías de que los minerales en sus productos no provienen de minas que contribuyen a financiar el conflicto en el país africano.

"La guerra en el este de Congo tiene orígenes étnicos, pero desde los años 90 los precios de minerales cruciales para fabricar celulares se dispararon. La guerra se convirtió entonces en una disputa de grupos armados por el acceso a las minas, con las que pueden ganar millones y millones de dólares", dijo Poulsen a BBC Mundo.

Uno de los minerales extraídos es el coltán, del que se obtiene tántalo, mineral utilizado para fabricar condensadores esenciales para dispositivos electrónicos compactos. Otro mineral de la nación africana utilizado en la industria electrónica es la casiterita, esencial para la obtención de estaño y utilizado en computadores portátiles.

La guerra en R.D. Congo ha dejado más de cuatro millones de muertos desde 1998, según organizaciones humanitarias. La violación es utilizada frecuentemente como arma de guerra y según Naciones Unidas más de 200.000 mujeres han sido violadas en el marco del conflicto.

Buscando garantías

En el film, Poulsen llega hasta una mina en la localidad de Bisie, en el este de R. D. Congo, donde miles de personas, incluyendo menores de edad, trabajan en condiciones miserables, permaneciendo días bajo tierra en cavidades estrechas.

Varios informes de la ONU han dejado en claro el vínculo entre la extracción de minerales y la financiación de grupos armados. Poulsen intenta averiguar por qué, si el vínculo se conoce hace una década, la compañía que produce su celular, Nokia, no está haciendo más para asegurar que los minerales utilizados en sus productos no provienen de áreas controladas por grupos armados responsables de la guerra.

"Desde mi primer celular hace 15 años, siempre mis teléfonos han sido Nokia, así que fui a la compañía a preguntar si podían garantizarme que no utilizaban minerales de zonas que financian la guerra", dijo Poulsen a BBC Mundo.

La empresa asegura en el film que es extremadamente complicado establecer la trazabilidad de los minerales, señalando que la solución debe ser a nivel de toda la industria y no de una compañía individual.

La respuesta de Nokia

En un debate radial con Poulsen en el programa Newshour del Servicio Mundial de la BBC, el actual director de responsabilidad corporativa de Nokia, Mika Kiiskinen, dijo este miércoles: "nosotros no hemos venido utilizando minerales de guerra y hemos hecho investigaciones para asegurarnos de eso". Kiiskinen menciona también iniciativas a nivel de la industria para recoger datos e introducir auditores independientes.

Poulsen sigue pidiendo a Nokia que pruebe en su sitio que no utiliza minerales de guerra. Y organizaciones no gubernamentales como Global Witness, con sede en el Reino Unido, dicen que empresas como Nokia podrían tomar una acción simple: publicar en su sitio la cadena de proveedores.

Kiiskinen, por su parte, dijo a la BBC que no hay planes de publicar esas listas y cuestiona que se trate de una medida útil.

El papel de los consumidores

"La solución está en la introducción de nueva legislación y en que organizaciones como la Unión Europea obliguen con estas leyes a las empresas a actuar", opina Poulsen.

"También hay mucho que los usuarios de celulares pueden hacer, como crear conciencia. Cuando vamos a comprar un celular podemos además pedir un producto libre de minerales de guerra, aunque nos miren raro al principio".

"También podemos hablar con los políticos que nos representan y por último quienes quieran pueden unirse a organizaciones que trabajan en este tema como Raise hope for Congo en EE.UU. o Make IT fair o Global Witness en el Reino Unido. También estamos recogiendo firmas para una petición en Facebook".

Para el documentalista danés, los celulares son sólo un ejemplo de por qué importa que, en una economía cada vez más globalizada, los consumidores pregunten sobre la materia prima utilizada en los productos que consumen.

"África parece estar muy lejos y tener poco que ver con nuestra forma de vida, pero debemos estar conscientes de que la forma en que consumimos tiene un gran impacto en personas en otras partes del mundo".

 

 

 

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