Sep 16 2011
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CulturaPolítica

Hechos y mitos en la saga de WikiLeaks/The Guardian

este excelente análisis de Nigel Parry para ver todo el alcance de la culpabilidad de Leigh.

Luego tenemos a Domscheit-Berg y "Open Leaks." El año pasado Domscheit-Berg abandonó WikiLeaks y comenzó un nuevo grupo con gran fanfarria en los medios, a pesar de que su grupo no ha producido ni una sola revelación. En su lugar, él y su grupo, que por lo tanto lleva un nombre extremadamente inexacto, parecen dedicados solo a dos objetivos: (1) Aprovecharse de una vengativa, mezquina y personal vendetta contra Assange y WikiLeaks; y (2) reforzar el secreto y destruir la transparencia, como hizo Domscheit-Berg cuando eliminó permanentemente miles de archivos previamente filtrados a WikiLeaks, incluidos documentos relacionados con el Bank of America. El que eliminó esos archivos del servidor de WikiLeaks fue Domscheit-Berg, incluido (aparentemente sin que lo supiera) todo el conjunto de cables diplomáticos.

El acto de Domscheit-Berg, en combinación con la publicación de la clave por Leigh y la diseminación de los archivos a sitios espejo por partidarios bienintencionados de WikiLeaks después de ciberataques contra el grupo, posibilitaron el acceso generalizado e irrestricto a esos cables diplomáticos.

Una vez que WikiLeaks se dio cuenta de lo que había sucedido, notificó al Departamento de Estado, pero se vio ante un dilema: virtualmente todas las agencias de inteligencia del gobierno habrían tenido acceso a esos documentos como resultado de los acontecimientos, pero el resto del mundo incluidos periodistas, denunciantes y activistas identificados en los documentos no lo tenía.

En ese momento, WikiLeaks decidió de manera bastante razonable que el mejor camino, y el más seguro, era publicar integralmente todos los cables, para que no los tuvieran solo las agencias de inteligencia, sino todo el mundo, a fin de que pudieran tomar medidas para proteger a las fuentes y para que la información contenida en ellos también estuviera disponible.

Se justifica tener mucho cuidado al hacer afirmaciones sobre el daño causado por la publicación de estos cables. Hay que recordar que el almirante Michael Mullen y otros acusaron a WikiLeaks de tener sangre en sus manos como resultado de la publicación de los documentos de la Guerra Afgana, pero resultó que era totalmente falso; como Shane señaló hoy en el New York Times: no se ha informado de ninguna consecuencia más seria que el despido de un empleado . Incluso el secretario de Defensa, Robert Gates, se burló de alas firmaciones sobre el daño hecho por WikiLeaks diciendo que eran extremadamente sobrexcitadas .

Habiéndolo dicho, cabe poca duda de que la publicación de todos esos documentos en forma no censurada plantea un verdadero riesgo para algunos de los individuos identificados en ellos, y es verdaderamente lamentable.

Pero es igual de cierto que WikiLeaks sigue siendo una fuerza importante por el bien. Los actos de mal deliberado cometidos por las facciones más poderosas del mundo que ha denunciado tienen más importancia que los errores que esta organización todavía joven y vanguardista ha cometido. Y el daño causado por el secreto corrupto y excesivo es más importante que el daño causado por filtraciones no autorizadas y no recomendables.
 
* Periodista.
 

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