Jul 28 2017
1528 lecturas

Sociedad

Historias desobedientes o hijos de genocidas (Argentina)

 

Un grupo de hijxs de militares que rechazan a sus padres porque formaron parte del terrorismo de Estado hizo su aparici贸n p煤blica. El suceso agit贸 el oc茅ano digital de historias sazonadas con el tono feria de curiosidades que impone la moda period铆stica. Pero el tel贸n de fondo amarillo es cada vez m谩s envolvente, entre la pulsi贸n revisionista y el frenes铆 reconciliatorio. 驴C贸mo apuntalar el repudio social ante el eterno retorno de la impunidad y los dos demonios?

La lectura de la cr贸nica sobre Mariana-la-hija-de-Etchecolaz me estremeci贸. Como a la mayor铆a, supongo. Fue un aut茅ntico golpe bajo. Un impacto en la l铆nea de flotaci贸n de los represores y quienes los bancan. Una patada a los test铆culos de los genocidas.

Luego surgi贸 Historias Desobedientes, una nueva voz p煤blica en relaci贸n a la memoria pol铆tica de los setenta. El agrupamiento apareci贸 en escena el tres de junio durante la marcha Ni una menos con una bandera que tambi茅n pegaba donde duele: 鈥淗ijas e Hijos de Genocidas鈥.

R谩pidamente los medios de comunicaci贸n y las redes sociales estallaron con la novedad. Nos erizamos. Aplaudimos. Llovieron los likes.hijos_represores_reunion_caja_02

Hasta que otra cr贸nica en el sitio web Anfibia nos record贸 que va siendo hora de despabilar: 鈥淗ijos de desaparecidos y de represores鈥 dec铆a el encabezado. Reaparec铆a por la ventana la vieja idea de reconciliaci贸n.

Oleadas o fin de ciclo

Conoc铆 a una de la integrantes del colectivo de desobedientes en 1993. Nos hermanamos en una agrupaci贸n universitaria que se llam贸 El mate. Yo estudiaba Sociolog铆a, ella Comunicaci贸n. Pleno menemismo. Ca铆da del muro. La derrota del movimiento revolucionario calaba hondo. Ser militante entonces era una excentricidad.

And谩bamos un poco hu茅rfanos. Nuestras principales referentes pol铆ticas eran las Madres, unas abuelitas pulentas a quienes ayud谩bamos a organizar marchas de la resistencia. Estudiamos, investigamos con esp铆ritu cr铆tico, debatimos sin descanso sobre el pasado de luchas y utop铆as. Quer铆amos recuperar el tiempo perdido. No iba a ser f谩cil, lo sab铆amos.

De repente aparecieron los zapatistas en M茅xico, luego HIJOS aqu铆, despu茅s organizamos la C谩tedra Libre Che Guevara… y as铆 hasta que en diciembre de 2001 una inmensa insurrecci贸n desafi贸 al neoliberalismo. Pero no nos vayamos por las ramas.

Siempre supe que Flor era hija de un militar que hab铆a participado en los vuelos de la muerte. Y que lo odiaba. Hab铆a una intensa dignidad en ese desv铆o 茅tico. Doblemente admirable en tanto lo portaba con sobriedad. Como si fuera lo m谩s normal y no algo excepcional. Hoy ella est谩 en condiciones de gritar su identidad. Y hacer de eso un acto pol铆tico.

驴Por qu茅 ahora? Es decir, 驴por qu茅 no antes? 驴Qu茅 circunstancias permiten que hoy se tornen audibles las historias filiares de Flor y sus compa帽eras?

Madurar o curtirse

A partir de diciembre de 2015 el territorio de los derechos humanos pas贸 a modo 鈥渞ecalculando鈥. El cambio se hizo palpable con el fallo de la Corte Suprema de Justicia conocido como 鈥2×1鈥, dado a conocer el tres de mayo de este a帽o. Tal mutaci贸n cataliz贸 la emergencia de lxs hijxs que gritaron su rechazo paternal, una respuesta just in time. Se trata, ciertamente, de un paso adelante en la gran marcha progresista de la Memoria. Pero al mismo tiempo es un gesto defensivo. Muy interesante, y tambi茅n ambiguo.

Erika Lederer escribi贸 un art铆culo sobre su vivencia como hija de un obstetra de Campo de Mayo. All铆 donde, seg煤n dicen, pudo haber nacido una hermana o hermano m铆o. Erika anuncia que se juntan 鈥渘o para seguir regode谩ndonos en nuestros dolores, sino para organizarse con miras a aportar datos a los familiares que a煤n hoy buscan justicia, nietos y poder llorar sus muertos鈥.padre_represor_caja_02

Su pap谩 se suicid贸 en 2012, cuando supo que los juicios tocar铆an la puerta de su hogar. Y se llev贸 un par de secretos a la tumba. 鈥淪e hizo justicia popular鈥, concluye Erika. Dur铆sima la sentencia. En los noventa la justicia popular tuvo otro nombre: escrache.

Pero lo que se juega en esa frase es algo visceral. La sensaci贸n de que la tortilla se dio vuelta y aquellos que se afanaron a nuestros hermanos terminaron perdiendo a sus v谩stagos. Imposible no advertir el olor a revancha. Sobre ese morbo impalpable se solazan las cr贸nicas period铆sticas.

Despertar o pesadilla

Santa Luc铆a es un pueblito del sur tucumano que muchas veces no sale en los mapas. Tal vez sea, junto a las Malvinas, el paraje donde m谩s intensamente se vivi贸 el conflicto armado en la Argentina. A mediados de los a帽os setenta se asent贸 en sus alrededores la guerrilla rural m谩s grande que conoci贸 el pa铆s, dirigida por mi viejo.

El primer guerrillero oriundo de esa localidad, Ram贸n Rosa Jim茅nez, fue baleado en una pelea callejera. Corr铆a octubre de 1972. El polic铆a Ibarra, autor del disparo, le pidi贸 a su amigo Zaraspe, propietario de unos de los pocos autom贸viles del pueblo, que llevara al herido hasta el hospital. Pero Zaraspe voce贸 a quien quisiera escucharlo que no ensuciar铆a su coche con la sangre de un perro, y propuso llevarlo rameando. Ram贸n se desangr贸. El ERP bautiz贸 a su Compa帽铆a de Monte con el nombre del m谩rtir. Adem谩s, conden贸 a muerte a los responsables del crimen. Hablaban de justicia popular. Dos a帽os m谩s tarde, una veintena de partisanos bajaron del cerro, coparon el pueblo y ajusticiaron a Ibarra y a Zaraspe.Resultado de imagen para santa lucia tucuman monte

Santa Luc铆a fue el epicentro, poco despu茅s, del Operativo Independencia, experiencia contrainsurgente de dimensiones vietnamitas. Altas dosis de terror fueron inoculadas. A煤n hoy el trauma se palpa en el ambiente. Hace unos a帽os comenzamos all铆 una dif铆cil experiencia de recuperaci贸n de las memorias comunitarias. Algunas maestras del lugar me propusieron que intercambiara ideas con el nieto de Zaraspe, joven inteligente y sensible. Omar est谩 convencido de que quienes mataron a su abuelo deben ser juzgados. Y que los ex guerrilleros tienen que arrepentirse. Teor铆a de los dos demonios soft. Aun as铆, iniciamos una correspondencia hacia fines de 2015. Mientras nos maile谩bamos, Cambiemos gan贸 las elecciones.

A una semana de la asunci贸n de Macri, con Flor y otros amigos organizamos un gran Festival en el pueblo. Vinieron m煤sicos e invitados de todo el pa铆s. Ese d铆a, a pesar del di谩logo respetuoso, que no escond铆a las profundas diferencias sino que las expon铆a, Omar y sus familiares salieron a la calle a gritarnos 鈥渁sesinos鈥. Obviamente, la idea misma de reconciliaci贸n est谩 completamente fuera de mis c谩lculos. Pero, a partir de ese d铆a, me di cuenta de que para muchos de ellos seguimos siendo sus enemigos.

Aggiornados o dinosaurios

Las hijas desobedientes fueron precedidas por una mir铆ada de organizaciones fundadas por familiares de represores. El alcance de su transgresi贸n no puede, por lo tanto, desvincularse de ese caldo de cultivo.

Resultado de imagen para AfyappaUn primer racimo surgi贸 del horror ante los avances en materia de juicio y castigo promovidos por los gobiernos de N茅stor y Cristina Kirchner. La Asociaci贸n de Familiares y Amigos de los Presos Pol铆ticos de Argentina (Afyappa), con Cecilia Pando a la cabeza, naci贸 en 2006. A la par de la Uni贸n de Promociones, creada por ex militares preocupados ante 鈥渓a probable evoluci贸n jur铆dica de los detenidos por la Guerra Contra el Terrorismo Subversivo鈥. Vale la pena recordar tambi茅n a la extinta Asociaci贸n Argentina por la Memoria Completa, presidida por Karina Mujica. Y a la Asociaci贸n de Abogados por la Justicia y la Concordia, conducida por Alberto Solanet. En 2014, asumiendo 鈥渓os deberes de patriotismo, coraje y solidaridad鈥, fundaron el Foro de Buenos Aires con el objetivo de contrarrestar la ideolog铆a de los derechos humanos que hab铆an propagado sus oponentes del Foro de San Pablo, para 鈥渁lcanzar muy importantes cargos p煤blicos en diversos pa铆ses de la Regi贸n y en organismos supraestatales鈥.

La performance electoral de Macri en octubre de 2015, festejada como un triunfo propio por 鈥渓a familia militar鈥 (aproximadamente un mill贸n de votos), signific贸 un envi贸n an铆mico y doctrinario para el incipiente movimiento social. Entre los rasgos m谩s sorprendentes de esta proliferaci贸n de entidades se destaca la pericia para apropiarse del repertorio utilizado por los familiares de desaparecidos. As铆 como los ruralistas indignados por las retenciones a la exportaci贸n de commodities hicieron suyo en 2008 el corte de ruta del que se hab铆an servido los piqueteros en sus luchas; as铆 como los opositores al kirchnerismo resignificaron el cacerolazo con el que los ahorristas protestaron en 2001 cuando los bancos acorralaron su dinero; hoy escuchamos consignas paridas por las v铆ctimas de la dictadura, como 鈥渕emoria, verdad y justicia鈥 (completa), 鈥渂asta de impunidad鈥 y 鈥渕archas en defensa de la democracia y las instituciones鈥, esta vez en boca de quienes acusan de terroristas y criminales al movimiento revolucionario de los setenta. Este procedimiento es clave para identificar hoy en qu茅 consiste una pol铆tica reaccionaria: deshistorizar los conflictos, sustraerle toda densidad a la decisi贸n colectiva, para imponer una igualdad abstracta ante la ley que esconde las asimetr铆as 茅ticas y los antagonismos sociales.

Existe una red de fundaciones que aggiornaron el discurso para crecer en aprobaci贸n. Y se hacen fuertes en la negativa a reivindicar los cr铆menes de los militares, exigiendo el mismo trato a los que tomaron las armas contra el Estado. El Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus V铆ctimas directamente copia el nombre del CELS, uno de los organismos de derechos humanos m谩s vigentes. Presidido por la abogada Victoria Villarruel, cuenta en sus filas con Arturo Larrabure, flamante candidato a diputado por la lista 298 Todos por Buenos Aires. Hijo de un coronel del Ej茅rcito que fue secuestrado por el ERP en 1974 y muri贸 mientras permanec铆a cautivo, Larrabure pidi贸 a la justicia que el caso de su padre fuera catalogado como Lesa Humanidad, solicitud rechazada por diversos tribunales. Tambi茅n forma parte del CELTyV la docente de Formaci贸n Ciudadana Fernanda Meg铆as, quien reivindic贸 p煤blicamente su derecho a informar a los alumnos sobre las v铆ctimas del 鈥渢errorismo de izquierda鈥.Resultado de imagen para afavita

Otro de los agrupamientos revisionistas es la Asociaci贸n de Familiares y Amigos de V铆ctimas del Terrorismo en Argentina, que dirige Silvia Ibarz谩bal, hija de un teniente coronel tambi茅n secuestrado por la guerrilla guevarista y muerto durante un enfrentamiento entre la polic铆a y sus captores. En Afavita milita adem谩s Jovina Luna, hermana de un soldado que muri贸 durante el asalto protagonizado por Montoneros al Regimiento de Infanter铆a de Monte de Formosa, en 1975. M谩s recientemente surgi贸 La fuerza de los dignos, red de familiares del interior del pa铆s que se form贸 al calor de las presentaciones de los documentales de Sandro Rojas Fil谩rtiga 鈥淟os valientes de Formosa鈥 (2013) y 鈥淟a Escuelita de Manchal谩鈥 (2015), sobre los soldados muertos en ambas operaciones guerrilleras.

Por 煤ltimo, Puentes para la Legalidad brot贸 en 2015: 鈥渟omos un grupo de familiares de imputados en causas de Lesa Humanidad, que venimos denunciando desde 2008, como Hijos y Nietos de Presos Pol铆ticos, distintas irregularidades y violaciones a los derechos humanos sufridas por nuestros padres y abuelos durante los procesos judiciales鈥. El principal exponente de este colectivo es An铆bal Guevara, hijo de un teniente del Ej茅rcito condenado por su participaci贸n en el sistema represivo de la dictadura. Puentes no reivindica el accionar genocida, aunque considera presos pol铆ticos a los procesados en los juicios de Lesa Humanidad. Y convoca a terminar con los 鈥減rejuicios y antinomias presentes en la sociedad argentina鈥 con el objetivo de 鈥渟uperar las diferencias en la b煤squeda de justicia a partir del encuentro, del di谩logo. El puente como v铆nculo humano, como intercambio, simplemente ver al otro, reconocerlo y considerarlo鈥.

Punto final o volver al principio

Guevara fue uno de los participantes de la escena de kundalini yoga y constelaciones familiares que rese帽aron las periodistas Carolina Arenes y Astrid Pikielny. Es la cr贸nica que mencion茅 al inicio de este escrito y que las reporteras definen del siguiente modo: 鈥渦na convocatoria heterog茅nea, inclasificable, tal vez para algunos, sospechosa: hijos de desaparecidos y de ex militantes; hijos de polic铆as y militares que cuestionan los juicios de lesa humanidad; hijos de polic铆as y militares que denuncian a sus padres, que marchan contra la impunidad鈥. Arenes y Pikielny son coautoras del libro Hijos de los 70. Historias de la generaci贸n que hered贸 la tragedia argentina.Cuando Pablo recuper贸 su identidad, el padre de Erika se suicid贸. Cinco a帽os despu茅s se encontraron.

El montaje caus贸 escozor en varias regionales de hijos de desaparecidos. Una picaz贸n similar motiv贸 una nota en P谩gina 12, a pesar de que el contenido era muy diferente. Lo que ten铆an en com煤n ambos art铆culos era un gesto: el abrazo entre representantes de 鈥渄istintos bandos鈥. Y algo m谩s: la presi贸n, el f贸rcep por parte de terceros para que los conejillos se pusieran mimosos. Es cierto que es dif铆cil para los cronistas contenerse frente a un 鈥渟uceso鈥 tan sensacional. Pero la torpeza es una de las peores consejeras, especialmente cuando est谩 imbuida de buenas intenciones.

De todas formas, no se trata simplemente de falta de tacto, apresuramiento o deseo de ser parte de la gran primicia. Una estrategia compleja, sutil y de largo aliento se viene configurando desde el instante en que fue desmontada la hegemon铆a de la teor铆a de los dos demonios como hip贸tesis principal de lectura de lo sucedido en los a帽os setenta.

Algunos elementos de esta perspectiva fueron presentadas en un Suplemento elaborado por la Universidad Nacional de San Mart铆n (UNSAM):

a) preocupados por 鈥渓os riesgos de una judicializaci贸n 鈥榝uera de sus goznes鈥, es decir, de una judicializaci贸n de la historia y/o de la pol铆tica鈥;

b) atentos a 鈥渓as tramas principales de este drama hist贸rico y presente: el lugar de las v铆ctimas, los silencios, las disputas por la reconciliaci贸n, la verdad y la justicia en la transici贸n democr谩tica argentina鈥;

c) se nos ofrece, otra vez, 鈥渁dentrarnos en los distintos lenguajes y registros en los que se escribe e inscribe el horror鈥, 鈥渜ue no pueden menos que estremecer a cualquier lector sensible鈥;

d) pero esta vez de una manera espec铆fica: 鈥淟eer Sud谩frica, pensar Argentina鈥. La 鈥渆xcusa justa para hablar sobre la experiencia de violencia y terrorismo de Estado que aquej贸 a los dos continentes鈥.

El fasc铆culo circul贸 en la revista Review, franquicia de The New York Review of Books editada en Buenos Aires por Capital Intelectual, casa editora propiedad de uno de los m谩s poderosos empresarios del pa铆s, Hugo Sigman. La UNSAM, que aporta el financiamiento y la cobertura institucional del sitio web Anfibia, prepara para el segundo semestre del a帽o un Congreso Internacional sobre las bondades del modelo sudafricano, considerado una alternativa al caso argentino espec铆ficamente en dos aspectos nodales: priorizar la Verdad por sobre la Justicia; promover el perd贸n y la reconciliaci贸n, para lo cual es preciso igualar las responsabilidades de los agentes respecto de 鈥渓a violencia禄, emparejando la represi贸n sistem谩tica ejercida desde el Estado y la contra-violencia revolucionaria.

Como semejante nivelaci贸n al ras de los sujetos hist贸ricos resulta poco cre铆ble, al menos en estas pampas, los art铆fices del revisionismo levantan una bandera m谩s seductora: la igualaci贸n de las v铆ctimas. M谩s all谩 de sus ideas pol铆ticas.

Como tal congregaci贸n no fue posible en las generaciones que vivieron el conflicto, entonces alientan el abrazo entre los hijxs de desaparecidos y los hijxs de genocidas. Un convite dif铆cil de rechazar. Pero, 驴no estar谩 todo demasiado guionado?.

Sociedad o Estado

La imaginaci贸n progre del siglo XXI apuesta a un revival de los principios dem贸cratas, con el fin de contrarrestar la cultura pol铆tica de la d茅cada populista. Hay vasos comunicantes entre el furor acad茅mico por Mandela y los relatos que, sobre el 芦temita禄 de la Memoria, emanan del gobierno de Cambiemos. Contra lo que podr铆a pensarse, el macrismo no apela a un discurso improvisado. Llevan a帽os preparando los argumentos de esta metamorfosis doctrinaria.Resultado de imagen

El gur煤 en la materia es el ministro de Cultura Pablo Avelluto. Desde su puesto como Director Editorial del sello Sudamericana, perteneciente a la multinacional Penguin Random House, promovi贸 entre 2005 y 2012 una revisi贸n de los a帽os setenta. El g茅nero obviamente vend铆a. A su gesti贸n debemos el 茅xito de la trilog铆a de un ex jefe de los servicios de inteligencia del Estado, Juan Bautista Yofre: Fuimos todos (2007), Nadie fue (2008) y Volver a matar (2009), gracias al aparato publicitario y log铆stico de la compa帽铆a de capitales alemanes vendieron m谩s de 80 mil ejemplares. Tambi茅n Operaci贸n Traviata (2008), el libro de Ceferino Reato sobre el asesinato de Jos茅 Ignacio Rucci, super贸 los 50 mil ejemplares vendidos y, seg煤n la propia publicidad de la editorial, 鈥渟acudi贸 el tablero pol铆tico鈥, 鈥渇orz贸 la reapertura de la causa judicial鈥 y 鈥減uede terminar desarticulando la pol铆tica de derechos humanos del kirchnerismo, restringida a los cr铆menes del Terrorismo de Estado de la dictadura militar鈥. Seg煤n palabras del editor: 鈥淵o no invent茅 los libros revisionistas de los setenta. Ya estaban en un plano marginal. Eran consumidos por nost谩lgicos resentidos de la dictadura. Se les dio una exhibici贸n mayor鈥.

Pero la verdadera criatura intelectual del Ministro es El di谩logo, una conversaci贸n entre H茅ctor Leis, militante montonero arrepentido de su involucramiento en la violencia revolucionaria, y Graciela Fern谩ndez Meijide, madre de un joven desaparecido, dirigente del partido cuyo gobierno desemboc贸 en el estallido social de 2001, hoy referente moral del oficialismo y animadora de un espacio televisivo en Canal 7. El subt铆tulo de la obra refleja bien su prop贸sito: 鈥渆l encuentro que cambi贸 nuestra visi贸n sobre la d茅cada del setenta鈥. La propuesta no es precisamente novedosa.

Podr铆amos seguir enumerando actores que aportan lo suyo a esta compleja y heterog茅nea coalici贸n social e intelectual. C贸mo olvidar las intermitentes convocatorias de la Iglesia a un 鈥渃amino de di谩logo鈥, en el marco de la 鈥渃ultura del encuentro鈥, 鈥渟obre los acontecimientos ocurridos durante la 煤ltima dictadura militar鈥. El 煤ltimo intento fue en el marco de la 113掳 Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Argentina, que sesion贸 entre el dos y el seis de mayo. Brindaron su testimonio Cristina Cacabelos, abogada y catequista, tres hermanos aniquilados por el terrorismo de estado, militante de la reconciliaci贸n; la reci茅n mencionada Graciela Fern谩ndez Meijide; y el General de Brigada retirado Daniel D麓Amico, cuyo padre tambi茅n militar fue ejecutado por Montoneros. Quiso la providencia que el mismo d铆a del piadoso coloquio la indignaci贸n provocada por el fallo de la Corte Suprema favorable al 2×1 cortara en seco cualquier componenda revisionista. La ancestral prudencia de las sotanas, y tal vez un llamado oportuno desde la Bas铆lica de San Pedro, obligaron a los obispos a enrollar la piola del perd贸n.

Tampoco pueden menospreciarse los incendiarios editoriales del diario La Naci贸n, ni los finos op煤sculos de la editorial Katz. Pero no es cuesti贸n de aburrir. Basta este sucinto diagrama que linkea enunciados dis铆miles y concurrentes, para hacernos una idea del inquietante magma en el que irrumpen las hijas e hijos que decidieron repudiar a sus progenitores genocidas.

La intervenci贸n de este in茅dito colectivo puede ser una pastilla de gamexane para el revisionismo derecho y humano. O un instrumento m谩s de la cruzada reconciliadora. No depender谩 solo de ellas.

  • Compartir:
X

Env铆e a un amigo

No se guarda ninguna informaci贸n personal


    Su nombre (requerido)

    Su Email (requerido)

    Amigo(requerido)

    Mensaje

    A帽adir comentario