Dic 30 2008
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Cultura

Imperial, una novela con versos medidos y contados

Gonzalo Tarrués

¿Debe dejarse pasar un crimen cuando la búsqueda de la justicia pone en peligro la estabilidad de una nación? ¿Hasta qué punto es válida la autoridad cuando ésta es abusiva y criminal?, plantea la contratapa del volumen. Para peor, el autor dice de sí mismo: "A mí la juventud me pasó de largo, como el bus ése, que arranca justo cuando llegamos a la esquina porque el chofer no tiene la menor intención de esperarnos". Es decir, ¿de qué hablamos?

El asunto no termina aquí

"¿Aquellos que viven la ferocidad de una tiranía tienen derecho a rebelarse aunque esa lucha conlleve desgracias e inestimables sacrificios?

"José Luis Mejía (Cuídate, Claudia, cuando estés conmigo, Cartas a María Elena) nos trae un apasionante relato para los jóvenes, escrito en décimas, en el que se plantean estos dilemas que los protagonistas de Imperial intentarán resolver arriesgando sus vidas" –insiste la contratapa.

Comencemos por el principio. José Luis Mejía Huamán nació en Lima en 1969. Estudió en el colegio Nuestra Señora del Carmen y luego en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos; en México obtuvo los diplomas en Educacion y en Filosofía otorgados por la Universidad Anáhuac, México.

El principio no acaba aquí. Fundó y editó Poetas en busca de editor, una revista de poesía. Desde 1998 escribe una columna, Crodesli –originalmente Crónicas desde Lima– que publican eventualmente algunos medios, como  Letralia o el Boletín de Nueva York.

Tiene publicados diez libros entre poemarios, novelas para adolescentes y cuentos para niños. Además es docente especializado en literatura –creación y análisis literario–.

Bien, tenemos una idea del autor. Tal vez siga en Indonesia, en la nómina del Colegio Internacional de Yakarta. O tal vez haya vuelto a Lima. O no esté en ninguna parte asequible. Los escritores son así: animales no confiables.

Lo más curioso de un escritor –relativamente– joven es que elija escribir no para sus colegas, como manda el canon cómplice del mutuo aplauso (que esconde mutuas envidias), sino que escriba ajeno a esa entelequia del lector "culto" que es como uno. Mejía, porfiado, hace otra cosa.

Escribe para que su texto se escuche. Lo hace en los sagrados heptasílabos tan caros a nuestro idioma. Imperial es eso. Diez versos de siete sílabas que van armando una historia. O cuentan una novela.

El libro –sobre las 160 décimas, 101 páginas– fue publicado por Alfaguara, serie roja, y se une a la docena de títulos (para adolescentes, niños y adultos) que conforman su obra en proceso. Imperial fue ilustrado por Aldo Shiroma.

En un tiempo en que vuelve a discutirse lo popular quizá convenga tenerlo presente. Veamos una muestra.

Capítulo I / La muerte

Todo empezó cuando un día
el joven José Miguel
sufrió una traición tan cruel
que la vida le dolía.
A la mujer que quería
la mataron sin piedad,
con tanta saña y maldad
su cuerpo lo destrozaron
que hasta las bestias quedaron
espantadas de verdad.

… … …

Por ordenanza real
se buscó a los asesinos
en los bosques y caminos
con vehemencia sin igual.
La misma Corte Imperial
ordenó a cien Cazadores
buscar a los malhechores
y darles muerte violenta
para vengar tal afrenta
y aliviar tales dolores.

… … …

Noventa días después
el Gran Jefe Cazador
se presentó a su Señor
y le dijo: "Inútil es.
Al derecho y al revés
de este reino hemos buscado,
nadie —labriego o soldado—
ha conseguido una pista
es en vano que se insista
dejemos esto olvidado".

… … …

Pensaba el Emperador
en lo que le dijo el hombre,
tan leal como su nombre,
hijo suyo y Cazador.
"Con un profundo dolor
por la venganza incumplida,
con el alma adolorida
declaro a los asesinos
perdidos por los caminos
crueles que tiene la vida".

"Haremos un monumento
a la bella asesinada
y en él clavaré mi espada
como un eterno lamento.
Por compensar el violento
dolor de Miguel, el noble,
habré de sembrar un roble
para cubrir sus tristezas
y sus tierras y riquezas
habrán de aumentar al doble".

… … …

La hechicera de repente
hizo estremecer el mundo
cuando desde lo profundo
de la Cámara Imperial
gritó con voz infernal:
"¡Esto es ruin, esto es inmundo!".

… … …

la bruja avanza pausada,
y sin bajar la mirada
se arrodilla, con respeto,
donde el monarca está quieto,
y habla serena y calmada:

"Un instante solamente
le pido a su Majestad
para contar la verdad
que silencia tanta gente.
La niña murió en la fuente
en defensa de su honor
cuando un monstruo destructor
quiso abusar de la bella
… … …

(La culpa, dijo, es del Cazador… Y sigue).

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Comentarios

  1. Linda Berrón
    30 diciembre 2008 18:50

    José Luis Mejía:

    Qué interesante me resulta tu novela Imperial! Haré lo posible por encontrarla.
    Apuesto a que tu osadía e ingenio van a atraer a los jóvenes; además la musicalidad es una trampa deliciosa en la que van a caer a gusto.
    Te felicito.
    Aplausos y abrazos.

    Linda Berrón
    Escritora
    Costa Rica

  2. JaCkElInE
    26 junio 2009 1:22

    A mi me dejaron leer esta obra en mi colegio y la verdad que es muy buena y muy interesante