Ago 23 2010
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Política

Inseguridad: pretendida tabla de salvación de la oposición desesperada

Néstor Francia.*

Globovisión nos ha dado la razón en cuanto al tema de cómo no se puede hacer ninguna comparación de hechos aparentemente similares fuera del contexto político en el cual se producen. En uno de sus videos manipuladores, ha presentado el momento en el que el presidente Chávez mostraba al mundo la foto de varios niños afganos muertos por los bombardeos imperialistas, pretendiendo equiparar esta acción con la foto de la morgue que publicaran El Nacional y Tal Cual.

En la introducción al video, la página-web del canal golpista asienta: “Vea en Aunque Usted No lo Crea las dos posturas del presidente Hugo Chávez. La primera se refiere al día 29 de octubre de 2001, donde presenta en cadena nacional imágenes de niños fallecidos en Afganistán, mientras que la segunda declaración, del 18 de agosto de 2010, hace referencia a la divulgación de una foto de la morgue de Bello Monte en El Nacional”.

La diferencia es clara, ya lo hemos dicho sobre otras comparaciones: mientras Chávez mostró aquella foto para denunciar el terrorismo de Estado perpetrado por Estados Unidos contra población civil indefensa, El Nacional y Tal Cual mostraron la foto de la morgue para promover el terrorismo de la derecha fascista en Venezuela. Como se dice a lo caraqueño: no es lo mismo ni se escribe igual. Ahora bien, que Globovisión haga esta descaminada comparación no debe sorprendernos, pero… ¿cómo es posible que la hagan también comunicadores revolucionarios? Misterios de la ciencia, parafraseando una vez más al Profesor Lupa.

Lo cierto es que el tema de la inseguridad es la  nueva tabla de salvación a la cual pretende agarrarse desesperadamente la oposición de cara a las elecciones del 26-S. Lo que ocurrió ayer en el simulacro de votación organizado por el CNE justifica tal desespero. La maquinaria chavista, encabezada por los patrulleros del PSUV, dio una nueva muestra de disciplina, organización y capacidad de movilización, al arropar el evento con su presencia masiva en los centro de votación.

Ni siquiera las provocaciones de pequeños grupos opositores (como María Corina Machado pretendiendo colearse en el centro ubicado en el liceo Gustavo Herrera) pudieron ocultar la realidad de lo que será decisivo en las elecciones parlamentarias: el alto nivel de organización que ha alcanzado la vanguardia política y social revolucionaria, en torno al liderazgo de Chávez y del Partido Socialista Unido de Venezuela.

Se efectuó finalmente la reunión binacional colombo-venezolana para instalar las comisiones conjuntas acordadas en Santa Marta. Cada paso que se da hacia la normalización de las relaciones es una palada más sobre la fosa donde yacen los restos de las “pruebas” de Alvaro Uribe, de las cuales el mundo ya se ha olvidado, incluida la oposición uribista venezolana, que ahora no solo se hace la loca con relación al apoyo que dio a la fracasada patraña cocinada en la Casa de Nariño, sino que además trata de ganar indulgencia con escapulario ajeno.

Con cinismo e hipocresía sin límites, ahora la Mesa de la Unidad Democrática celebra los acuerdos casi como si fuesen obra suya. En una muestra más de su desmedido oportunismo, uno de los principales voceros de la MUD, Ramón Guillermo Aveledo, ha vertido unas declaraciones donde “saluda” la iniciativa de los gobiernos de Venezuela y Colombia de reimpulsar las relaciones bilaterales y de concretar un acuerdo de Complementación Económica.

En tono pontificador, Aveledo pretende dictar cátedra de sensatez, cuando expresa, refiriéndose a la reunión de Santa Marta, que “Fue allí donde Venezuela y Colombia suscribieron el Acta de San Pedro Alejandrino que sentó las bases de la integración binacional, razón por la cual hacemos un llamado para que prevalezca el propósito acordado en esa oportunidad”. ¡Qué tupé!

Los fascistas venezolanos pretenden ahora escurrir el bulto de la estrepitosa derrota de Uribe, que es su propia derrota. En nuestro programa de TV proponíamos al MINCI que tratará de recordarle al pueblo lo que esta gente decía cuando el canciller de Colombia para ese entonces presentó las “pruebas” ante la OEA ¿O estamos dispuestos a echar eso al olvido, como trata de hacerlo, convenientemente para ellos, la Mesa de la Unidad?

Botón de muestra

Recomendamos ampliamente la lectura de la columna Tiempo de Palabra, del escuálido Carlos Blanco, publicada ayer domingo en El Universal y titulada El encuentro, porque allí queda claro, de manera palmaria, cuáles son los planes golpistas de la oposición de lograr su sueño imposible de ponerle la mano a la Asamblea Nacional, o si pueden imponer la matriz de fraude, y con ello movilizar a la adormecida base social opositora. Blanco no se anda por las ramas, veamos algunos fragmentos de ese artículo, que ni siquiera requieren comentarios:

“En Venezuela parece avecinarse una transición en la que posiblemente la salida constitucional del Presidente se plantee en acuerdo entre factores que le han apoyado y los que se le oponen. No es de extrañar ni es un hecho inédito. Desde 1985 hasta 2009 ha habido 17 oportunidades en que los períodos constitucionales han sido interrumpidos en América Latina; en dos casos con el mismo presidente (Jean Bertrand Aristide, derrocado dos veces; Alberto Fujimori, el autogolpe de 1992 y luego su defenestración en 2000). Dos golpes clásicos en Haití; un autogolpe en Perú; la destitución/golpe en Honduras contra Zelaya; en Venezuela no se incluye la breve salida de Chávez en 2002 pero sí el derrocamiento de Carlos Andrés Pérez.

"La mayor parte de esos eventos han apelado a la Constitución, a veces forzando sus términos, a veces con la palabra militar arbitral, a veces con violencia y todo el tiempo con descontentos populares y élites resquebrajadas.

“La perspectiva apunta a que o Chávez asume su cargo hasta 2012 como un presidente normal; es decir un funcionario al servicio de la sociedad sin los delirios mesiánicos que lo carcomen, o se producirá un movimiento a favor de su renuncia o su enjuiciamiento constitucional. No. No es golpe de Estado como el que él protagonizó el 4 de febrero, más bien se trata de relevo institucional. El hombre que iba a resolver problemas se transformó en el problema.

“En una sociedad en la que el Gobierno ha convertido a los militares en elemento de la política partidista cotidiana éstos tendrán una voz importante en el cambio que parece venir, sean activos o retirados. Desde las fuerzas democráticas nadie les pedirá un alzamiento contra la Constitución sino, por el contrario, el inicio de un apego total a sus principios, lo cual incluye desobedecer órdenes ilegales, como sería atentar contra una eventual victoria opositora en las elecciones.

“La transición está planteada, incluso si el Gobierno se impone en las elecciones aunque esto se vea altamente improbable. En este caso se acentuarían los rasgos tiránicos existentes. Si pierde, el centro del poder se muda a la Asamblea lo cual aceleraría los pasos del chavismo y el antichavismo para el relevo presidencial institucional. Si pierde y arrebata se produciría una inestabilidad catastrófica en la que sería muy difícil mantenerse sin ninguna traza de legitimidad ni siquiera la muy forzada de los años recientes”.

¡Más claro no canta un gallo, y a confesión de parte, relevo de pruebas!

* Analista de asuntos políticos.

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