Ago 16 2004
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Opinión

Iraq: una salida cerrada

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

La idea de Colin Powell de involucrar tropas √°rabes y musulmanas en un intento para llevar orden a Iraq -que contin√ļa altamente inestable- no tuvo √©xito. La difusi√≥n p√ļblica de la propuesta fue confiada al premier del gobierno provisorio iraqu√≠, Ayad Allawi; pero, por cierto, no es casualidad que la misma haya surgido despu√©s del encuentro entre Powell y Allawi en Gedda, hace unos d√≠as.

Adem√°s la propuesta de Arabia Saudita, que se trat√≥ sin √©xito en la √ļltima reuni√≥n de la Liga √Ārabe en T√ļnez, permite intuir que existe un dise√Īo m√°s amplio en este sentido. La propuesta Saudita result√≥ ser a√ļn menos viable que la sugerida por Powell-Allawi.

De hecho, mientras el gobierno saudita anunciaba la imposibilidad de ofrecer sus propias fuerzas, se solicitaba -al mismo tiempo- el env√≠o de tropas de pa√≠ses √°rabes y musulmanes ¬ęno colindantes con Irak¬Ľ, para integrar el ej√©rcito de la coalici√≥n, ¬ęsin sustituirlas y bajo el mando estadounidense.

Fue inevitable que casi todos los pa√≠ses implicados se apresuraron a tomar las debidas distancias. Assam Haki, el portavoz de la Liga √Ārabe, cerr√≥ las argumentaciones al expresar que no se hab√≠a llegado a ¬ęning√ļn acuerdo¬Ľ sobre dicho asunto.

Allawi ha relanzado una declaraci√≥n explicita sin hacer ninguna alusi√≥n a pa√≠ses colindantes o no lim√≠trofes. ¬ęLa participaci√≥n de los pa√≠ses musulmanes -dijo- es importante, no solo para ayudar a Iraq -que de todo modo est√° en condiciones de superar sus dificultades-, sino porque es importante que la regi√≥n juegue un rol decisivo contra los grupos que amenazan su estabilidad¬Ľ.

El primer ¬ęno¬Ľ -seco- lleg√≥ del presidente egipcio Hosni Mubarak, quien por medio de su canciller, Ahmed Abdul Gheit, puntualiz√≥: ¬ęEgipto no enviar√° tropas bajo ninguna circunstancia¬Ľ. El otro l√≠der que tom√≥ una posici√≥n negativa, directamente y anticip√°ndose a la propuesta, fue Muammar Gadafi.

Otras actitudes del mundo árabe musulman, tuvieron el mismo sentido. A lo sumo se dicen dispuestos a participar en la formación de un contingente internacional, pero rigurosamente bajo el paraguas de la cobertura de las Naciones Unidas.

Pocos dicen presente ante la idea de quedar bajo órdenes anglo-americanas, lo que los enfrentaría a una situación deshonrosa en sus países. Todos los regímenes árabes de la región -y otros musulmanes no árabes- olfatean el peligro de que la inestabilidad iraquí pueda, tarde o temprano, traspasar las fronteras de Iraq.

No cabe duda que todos los dirigentes de esos Estados, sin excepción, prefieren quedar al margen del embrollo de la guerra, también porque saben muy bien que -en la opinión de su gente- la guerra de Iraq se debe comprender como el efecto de una larga resistencia popular contra el gobierno de Allawi, sostenido en el poder por los Estados Unidos de América.

La cosecha de Allawi-Powell, en este agosto sangriento, es entonces de flacos resultados. Y estos son muchos m√°s exiguos cuando se tiene en cuenta que W√°shington presiona muy fuertemente para obtener resultados sustanciosos.

Por ahora solo cinco pa√≠ses han aceptado ¬ęparticipar¬Ľ, pero algunos con declaraciones tan vagas y variadas que hacen pensar que tomaran su tiempo para negociarlo. Estos pa√≠ses son: el Pakist√°n de Pervez Musharraf -cuya adhesi√≥n no dej√≥ dudas-, Argelia, Yemen, Bahrein y T√ļnez.

Colin Powell debi√≥ atenuar el ¬ęfr√≠o¬Ľ que despert√≥ la idea dejando la puerta abierta a soluciones diferentes. ¬ęSe trata apenas de ideas preliminares¬Ľ, declar√≥ en Gedda. Pero nadie se debe hacer ilusiones al respecto.

El dispositivo de mando de una eventual fuerza militar no es pensable sin el f√©rreo control estadounidense. Es muy dif√≠cil imaginar la presencia en Iraq de otras tropas -adem√°s √°rabes y musulmanas- que act√ļen independientemente de aquellas de la coalici√≥n. Ponerlas bajo el mando del actual gobierno de Allawi -que no tiene un ej√©rcito propio completamente formado- es una hip√≥tesis irreal: significa abrir tantas y variadas contradicciones que ser√≠a como prender una mecha debajo de un polvor√≠n. Todo indica que W√°shington deber√° caminar sola.

El gran interrogante es si los muertos americanos superar√°n el n√ļmero mil antes de la primeras semana de noviembre. Una cuota simb√≥lica si se quiere, pero que no beneficiar√≠a en nada a George W. Bush.

(Traducción de Luigi Lovecchio).

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*Giulietto Chiesa, periodista y escritor italiano; su ensayo La guerra infinita, el mundo después de la invasión a Afganistán, está disponible en castellano publicado por Ediciones del Leopardo (www.pieldeleopardo.com) y la revista El Periodista (www.elperiodista.cl).

La obra se puede consultar si costo alguno en: (www.wordtheque.com/pls/wordtc/new_wordtheque.w6_start.doc?code=70636&lang=es.

Artículo anterior: http://noticias.arcoiris.tv/modules.php?name=News&file=article&sid=273

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