Jul 18 2006
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Cultura

José Carlos Rovira: – BIBLIOTECA CERVANTES, GUERRA CIVIL E HISPANOAMÉRICA

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

La Jornada Morelos presenta una entrevista exclusiva con el doctor Rovira, dos veces jurado del Premio Cervantes de Literatura e impulsor del Centro de Estudios Iberoamericano Mario Benedetti.

¿Cuándo comienza a mirar al sur de América?

-Yo creo que siempre, tardé un tiempo en descubrirlo, fueron la literatura y la historia las que me llevaron a mirarla, por ejemplo, en 1968: tengo la primera edición de Cien años de soledad, no sé cómo llegó a Alicante ese libro de García Márquez y por otro lado hay algo de la historia de América que me llama la atención: Cuba y su revolución, Chile y la Unidad Popular; la cultura y la política me llevan a América.

Usted dirige la revista América sin nombre, ¿Qué hacer para no invocar el nombre América en vano?

-Precisamente es un sintagma nerudiano para salir de la polémica de los nombres: América Latina, Hispanoamérica e Iberoamérica. América sólo como referente esencial para el tipo de cultura que esta humilde revista está intentado realizar.

fotoHablemos de Alicante, el último bastión de la Segunda República y de Miguel Hernández ¿Cómo encuentra los cuadernos inéditos traducidos en la prisión de Alicante?

–Los dos cuentos traducidos por Hernández los tenía Josefina Manresa, su viuda. Pasaron guardados por mucho tiempo; se hablo de ellos en algunas cartas y en sus memorias, pero por unas razones de pudor Josefina nunca los publica. El dolor de un hombre como Miguel Hernández, que está muriéndose cuando prepara esos cuentos para su hijo Manolillo con ilustraciones muy bellas. A la muerte de Josefina, la representante de los herederos autorizó su publicación en 1988.

Participó en la compilación de las Obras Completas de Hernández ¿Cuál ha sido el descubrimiento más importante entre los inéditos?

-Habíamos trabajado Agustín Sánchez Vidal –que había hecho la poesía completa– y yo, que había editado parte de la poesía de un libro que me obsesionó siempre, que conseguí ordenar después de muchas dudas, que es el libro del final de la Guerra Civil española y la cárcel. Cancionero y romancero de ausencias, mi primera edición fue en 1978. Los editores, con ayuda de la profesora Carmen Alemán Bay, que hacía su tesis doctoral: cuatro volúmenes inmensos, transcribieron todo el archivo personal de Hernández. Las obras completas tiene alrededor de 100 inéditos, se dividen en dos tomos y fueron publicadas en 1992 para los 50 años de la muerte del poeta.

Ahora prepara un álbum fotográfico de Neruda, ¿Es por Miguel Hernández que llega a él?

– Neruda fue otro descubrimiento muy temprano; el Neruda que sigo queriendo es el de la primerísima juventud, el de los 20 poemas de amor y una canción desesperada. En España tuve la suerte de editarlo y jugar con la interpretación del texto.

¿Qué argumentos va a aportar su libro para el debate nerudiano?

-Es un álbum que publica la Residencia de Estudiantes, la histórica, la de los años 30, donde se formaron Luis Buñuel, Salvador Dalí y Federico García Lorca. La Residencia de Estudiantes ha tenido una actividad cultural muy fuerte en los últimos 20 años, tras el franquismo, la Residencia recupera lo que fue en la República. Ahora tiene una línea editorial que a partir de la visión de un escritor –entre imágenes y textos, para obtener una biografía ordenada y crítica– intenta recorrer los conflictos y los logros. “Desde las sentinas de la envidia” de los barcos Neruda sufrió muchas agresiones, también me dedico a desmotar algunas de esas agresiones en la dimensión literaria que Neruda siempre dio a su vida.

Quisiera hablar de un proyecto muy ambicioso para la Universidad de Alicante, porque aquí está alojada la Biblioteca Virtual Cervantes ¿Cómo surge ese proyecto?

foto
– Yo estuve al principio de ese proyecto. En 1998 la Universidad de Alicante pasaba un momento muy difícil: animadversiones de algunos políticos, ruptura de la misma Universidad, un rector que sufría esas agresiones, Andrés Pedreño, pensó que la Universidad tenía que inventar, así se crearon el Parque Científico y la Biblioteca Virtual Cervantes. Trabajé en la Biblioteca de América Latina; firmamos los primeros acuerdos con el Colegio de México, con la Biblioteca Nacional de Chile, luego con países como Argentina, Perú y Cuba. Andrés Pedreño inventó las Bibliotecas de autor: textos, imágenes, vídeo, enlaces y crítica sobre un autor. Mario Benedetti fue el primero que nos dijo: “haced lo que queráis”, así surgió la primera biblioteca de autor, debe haber más de 100 de éstas. El próximo viernes inauguraremos la de la escritora mexicana Margo Glantz.

Ahora que mencionamos a Cervantes, sé que constituye un secreto de confesión las resoluciones del Jurado, pero usted ha compartido dos sesiones en dos ocasiones consecutivas, con dos escritoras mexicanas, Elena Poniatoswka (en 2004) y con Angeles Mastretta (2005) ¿Podría cometer alguna indiscreción?

–Creo que el Jurado del Premio Cervantes a acertado en las dos ocasiones en las que participé. En el 2004, para Rafael Sánchez Ferlosio; y el 2005, para Sergio Pitol. Otra cosa es que en el acierto, yo haya propuesto otros nombres, no me importa decir que mi candidato al Premio Cervantes era Mario Benedetti o Elena Poniatoswka. Elena fue candidata en 2004 con una sensación muy divertida porque ella era jurado, lo primero que dijo es que seguía en el jurado. Pienso que hay un autor que está muy vinculado a España que es el uruguayo Mario Benedetti.

¿Cómo le llegaron las invitaciones para ser jurado?

–Fui nombrado por la Secretaría de Estado de Universidades, los jurados somos designados por una institución; hay instituciones en América Latina que designan, como las academias y las propias instituciones españolas.

Regresemos a la poesía de Mario Benedetti. Entiendo que usted es uno de los creadores del Centro de Estudios Iberoamericanos Benedetti ¿Qué alcances tendrá el Centro? ¿Contará con la correspondencia inédita del poeta?

–El Centro tiene una serie de vinculaciones muy importantes con América Latina, el Centro de Estudios Mario Benedetti realiza publicaciones y encuentros de todo tipo; en cuanto a la correspondencia inédita, Mario Benedetti nos cede generosamente muchas cosas, pero por el momento no creo que piense en que aparezcan sus cartas, siendo el espacio más privado de un escritor. Hasta hace tres años, visitaba Alicante una vez por año, hay una pequeña mención en su novela Andamios.

Decir Mario Benedetti es traer a la memoria su trabajo A dos voces, con el cantautor Daniel Viglietti; hace poco lo entrevisté y le preguntaba sobre su archivo donado a la Universidad de Alicante ¿En qué consiste esta donación?

–Son las entrevistas que por 25 años ha realizado para la radio, están ordenadas y digitalizadas, en estos momentos estamos buscando que el archivo se suba a la red, tenemos que clarificar y pedir algunas autorizaciones. Hay, por ejemplo,18 entrevistas a Mario Benedetti en 30 años de amistad: son más de mil horas de grabación, entrevistas que van desde Nacha Guevara a Joan Manuel Serrat a Silvio Rodríguez a todo tipo de escritores, son testimonios culturales que nos interesan mucho.

¿Los soportes están pensados para la Biblioteca Cervantes?

–Sí y para el Centro Mario Benedetti, lo que sigue subir las entrevistas, que están transcritas para disponibilidad de investigadores, estudiantes, de gente que quiera trabajar sobre la canción de protesta, pero el dominio público todavía no está listo.

Permita que le haga una pregunta muy personal. Sé que estuvo preso en 1973 ¿Cuál es la relación entre memoria y literatura? Y entre ¿prisión y compromiso político?

–Estamos en el año de la memoria en España, yo creo que está muy bien que los países tengan viva su memoria, la dictadura franquista fue una de las más brutales, hablamos de que hubo un escritor, Carlos Barral, que vivió 10 años de penitencia, 10 porque aquel ser que yo nunca nombro (Franco), el dictador nuestro, declaró en el año 1939 que España entraba en años de penitencia, esos años fueron de pelotones de ejecución que duraron hasta 1941 y 1942. Duraron mucho más, pero masivamente hasta el 42. Recuerdo los testimonios de la represión en mi país, la cárcel en España duró hasta el final de la dictadura; recuerdo que mientras yo estaba en la cárcel fusilaron al anarquista Salvador Puchanti, uno de los fusilamientos, en los que aquella bestia quería ejemplificar el terror todavía a 40 años de dictadura. Hasta 1975 aquella bestia franquista murió matando. España ha tenido que salir de ese terror, la Comunidad Europea acaba de hacer la condena al franquismo, sólo el Partido Popular (PP) no aprobó la condena… Piensan que cuando decimos condena, hablamos en nombre del odio, ¡qué cojones!, vamos, es lamentable que la gente del PP haga estas afirmaciones, estamos hablando en nombre de la memoria.

Nosotros aprendimos del exilio epañol ¿Ustedes hicieron lo propio del exilio latinoamericano?

– No sé si España ha tenido la atención hacia el exilio latinoamericano, que tuvo América hacia el exilio español, me temo que no. fotoEspaña no ha sabido o no ha aprendido aprovechar la presencia de los exiliados, sí que hay figuras que vivieron el exilio que tienen reconocimiento, pero no se ha aceptado una presencia, como América lo hizo en el año 1939.

Para terminar la entrevista y tomando en cuenta que se publicará en Cuernavaca ¿Qué autores de la narrativa contemporánea mexicana lo seducen?

– Me seduce Elena Poniatoswka, José Emilio Pacheco, Carlos Fuentes, hay otros autores que he leído, Jorge Volpi por ejemplo, algunos de la generación del crack, pero la figura que más me interesa es la de la narradora Elena Poniatoswka, prepararé un número especial de la revista América sin nombre dedicado a doña Elena.

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* Periodista. El texto, enviado desde Alicante, se publicó en el diario La Jornada Morelos y se reproduce por gentileza de su autor.

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