Nov 12 2007
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Opinión

Juan Carlos de Borbón: – EL DÍA QUE DIJO ALGO QUE NO LE HABÍAN ESCRITO

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

El pasado sábado 10 de noviembre, en la Sesión Plenaria de la XVII Cumbre Iberoamericana, asistimos a una bronca sin precedentes entre el presidente venezolano Hugo Chávez, el español José Luis Rodríguez Zapatero, el nicaragüense Daniel Ortega y el rey de España Juan Carlos I. “¿Por qué no te callas?”, le espetó el rey español al presidente venezolano, que había calificado de “fascista” a José María Aznar por su apoyo al golpe de Estado en Venezuela en abril de 2002.

Borbón, visiblemente alterado, abandonó el acto de clausura de la Cumbre Iberoamericana que se ha celebrado en Santiago de Chile para no escuchar las críticas que el presidente nicaragüense, Daniel Ortega, dirigió a la multinacional española Unión Fenosa. Por su parte, Rodríguez Zapatero reclamó a Chávez «respeto» para Aznar, destacando que «fue elegido por los españoles».

Repasemos el comportamiento de cada uno de los protagonistas.

Hugo Chávez

Se ha dicho que no tenía sentido criticar a Aznar en una cumbre que abordaba la cohesión social de la comunidad iberoamericana, pero pocos informaron de que la intervención de Chávez previa al incidente era en respuesta a las palabras recién expresadas de Zapatero, quien afirmó que un país nunca podrá avanzar si busca justificaciones de que alguien desde fuera impide su progreso. El presidente venezolano mostró su desacuerdo y respondió que “no se pueden minimizar” el impacto de los factores externos, en referencia al apoyo de Aznar al golpe de Estado en Venezuela en el año 2002.

Se le acusa a Chávez de recurrir al insulto para dirigirse a Aznar y no respetar las formas y la educación. Pero no debemos olvidar cuál es el motivo de la indignación de Chávez: un gobierno quiere derrocar a un presidente legítimo y apoya un golpe de Estado y frente a eso la reacción es acusar al presidente de insultar al golpista. El mundo al revés.

También se ha vuelto a afirmar que no era el lugar ni el momento adecuado para la acusación. Eso mismo le dijo la derecha al ministro de Asuntos Exteriores español Miguel Ángel Moratinos cuando recordó en un programa de televisión la implicación del gobierno de Aznar en el golpe contra Chávez. ¿Cuándo es el momento para decirlo? No hay cumbres iberoamericanos bajo la temática “los golpes de Estados que se quisieron dar en América Latina y quiénes estaban detrás de ellos”, de modo que habrá que explicarlo en algún momento que los presidentes se reúnan y debatan.

Rodríguez Zapatero

El presidente español reaccionó molesto a las críticas de Chávez al ex presidente Aznar y recordó que fue elegido democráticamente. Un presidente puede tener la obligación de defender las instituciones de su país ante críticas extranjeras, pero no las políticas de otros gobernantes. Si el presidente de Venezuela hubiera embestido contra el Parlamento español, el Tribunal Supremo o cualquier otra institución la reacción de Zapatero habría estado justificada, pero lo que afirmaba Chávez sobre la participación española en aquel golpe, además de ser verdad, fue también reconocido y revelado por el ministro de Exteriores español primero en un programa de televisión y posteriormente en el Congreso de Diputados. No debería molestar nunca la verdad.

El presidente español se permitió también la impertinencia de afirmar ante los periodistas tras la cumbre que advertía al venezolano que esperaba que fuese “la última vez” que en un foro como la cumbre iberoamericana alguien actúa como lo hizo él con sus críticas al ex mandatario José María Aznar. ¿Por qué no puede un presidente denunciar en una cumbre el apoyo de un país a un golpe de Estado?

Zapatero volvió a estar desafortunado poco después en un mitin en Buenos Aires, donde dijo que en una reunión internacional, si alguien ataca y descalifica a tu compatriota, aunque éste sea un rival y adversario, “tú sales a defenderle” . ¿Debemos defender a Franco?, ¿también a los españoles que participaron y fueron condenados por los atentados de Atocha?, ¿deben los alemanes defender a Hitler?, ¿qué hacemos en Iraq con los iraquíes que defienden a su compatriota Sadam Hussein?, ¿qué haríamos con un saudí que defendiera a su compatriota Bin Laden?

Si Zapatero quiere defender a compatriotas lo que debería hacer es pedirle al fiscal general que apoye a los abogados de la familia Couso, que está pidiendo justicia por el asesinato del periodista José Couso por militares estadounidenses en Bagdad. Ahí es donde se debe ver la defensa de un presidente a sus ciudadanos.

Juan Carlos de Borbón

El rey de España por primera vez dijo algo espontáneo que previamente no había sido escrito por ningún asesor, ni Casa Real ni miembro del gobierno. Los españoles pudimos ver su capacidad analítica, nivel intelectual, conocimiento geopolítico, dotes diplomáticas y respeto a un gobierno legítimo en su expresión: “¿Por qué no te callas?”. Numerosos medios y analistas comentan que el rey perdió los nervios; estoy convencido de que no los perdió, simplemente, por única vez, ha hablado por su propia boca y no repitiendo lo previamente indicado por nadie.

Ya sabemos por lo tanto lo que puede dar de sí el Borbón cuando se lo deja solo. A algunos nos pareció estar oyendo en ese “¿Por qué no te callas?” el “Se sienten, coño” de otro militar español

[expresión utilizada por el teniente coronal Antonio Tejero dirigida a los diputados en el intento de golpe de estado del 23 de febrero de 1981].

Aunque quizás lo que alarmó a Juan Carlos de Borbón fueron los detalles secretos del golpe de Venezuela que estaba contando Chávez. ¿Pensó quizás que se acercaba a alguna revelación peligrosa?

Vayamos ahora a ver las reacciones (en España)

Partido Popular

A través de su secretario de comunicación, Gabriel Elgorriaga, aseguró que el incidente ha sido consecuencia “de la imprevisión, de la negligencia y de la falta de capacidad de actuación” del presidente Zapatero. ¿Creía Zapatero que defender el golpismo de Aznar frente a las verdades de Chávez le iba a granjear aplausos de la derecha?

Gaspar Llamazares

El coordinador de Izquierda Unida ha demostrado gran sensatez admitiendo que “puede discutirse la oportunidad de las formas”, pero subrayó que “lo que no es discutible es lo dicho por Chávez sobre la implicación y el apoyo” del Gobierno de Aznar “a la intentona de derrocarlo en 2002”.

Para Llamazares, “lo que hace Chávez es decir la verdad”, y que “a estas alturas alguien se escandalice” por censurar aquella maniobra “es, cuando menos, hipócrita”.

Editoriales de El País y El Mundo

“También don Juan Carlos estuvo en su papel, puesto que el presidente venezolano cruzó con sus descalificaciones la línea de lo tolerable en una relación entre países soberanos”, decía el editorial de El País. Años criticando la mala educación y la ausencia de formas del presidente de Venezuela y aparece Juan Carlos de Borbón diciéndole “¿Por qué no te callas?” al presidente de otro país en el plenario de una cumbre y dicen los del diario global que “estuvo en su papel”.

La sintonía con el editorial de El Mundo es absoluta: “al matonismo político del presidente venezolano, Hugo Chávez, que está contagiando a otros presidentes, como el nicaragüense Daniel Ortega. Y fue el Rey de España quien paró los pies al caudillo venezolano en presencia de todos los mandatarios iberoamericanos, diciéndole lo que hace mucho alguien le tenía que haber dicho”. “¿Por qué no te callas?”, eso es lo que hay que decirles a los presidentes latinoamericanos cuando no nos gusta lo que dicen, según el criterio de este periódico. Además, entre un rey no elegido y un presidente elegido en las urnas, El Mundo reserva la consideración de “caudillo” para el segundo.

Diario Público

Dicen en portada que “Daniel Ortega también ataca a España” y lo vuelven a repetir en la página 2: “Los representantes de Nicaragua y Cuba también critican a España”. No es verdad, nadie atacó a España, Chávez criticó a Aznar y Daniel Ortega a Unión Fenosa. Ni Aznar ni esa empresa privada son España. Uno de sus analistas, Jesús Gómez, escribe: “Lo último que necesita la izquierda latinoamericana es una dosis extraordinaria de mesianismo y desprecio por la democracia y sus formas”. Lo preocupante es que no se refería a los golpistas de Estado contra Venezuela, sino a su presidente democrático.

El amotinamiento de los países dignos contra golpismos y abusos procedentes de presidentes y multinacionales españolas en esta cumbre nos debe hacer reflexionar a todos que ha llegado la hora de cambiar las relaciones entre la antigua metrópoli y América Latina.

Las expresiones y avances hacia la unidad latinoamericana deben conllevar el alejamiento de una ex metrópoli que, con un jefe de Estado no electo que manda callar a los presidentes democráticos de América Latina y abandona las reuniones cuando no le gusta lo que oye, demuestra que no ha entendido que las cosas han cambiado. Si el gobierno de España va a esos encuentros a representar y defender a las multinacionales y a presidentes golpistas, este país europeo sobra en las cumbres latinoamericanas.

Cuando un joven se hace adulto e independiente, llega el momento en su vida en que debe dejar de invitar a sus cumpleaños y fiestas sociales a aquel compañero del colegio violento y bestia que le molestaba en el recreo.

América Latina debe elegir entre unidad y soberanía o metrópoli que le dice que se calle.

12 de noviembre de 2007

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* Periodista y escritor español. Fundador de la revista electrónica Rebelión.
www.rebelion.org.

Despacho de ALTERCOM. Agencia de prensa de Ecuador. Comunicación para la Libertad.

Addenda

Contrasta con el artículo precedente el sesudo análisis o comentario publicado por la revista Noticias 24 y firmado por un tal Pedro Lastra, de quien se informa es “periodista chileno”.

Helo aquí:

Hugo Chávez ha vuelto a mostrar su auténtica catadura ante los más altos dignatarios de Hispanoamérica, despertando la indignación del Rey Juan Carlos y del presidente español José Luis Rodríguez Zapatero. Y el asombro de cuantos mandatarios asisten a la cumbre en Santiago de Chile. En sus andanadas de vulgaridad, brutalidad y violencia verbal, que lo muestran en su verdadera bajeza, el teniente coronel ha sido acompañado por otro sujeto de su misma catadura: Daniel Ortega. Ambos las han emprendido contra Europa y Estados Unidos como si se tratara de mafias de traficantes. Y al ex presidente José María Aznar en términos absolutamente insultantes y falaces.

Ha sido tal la indignación del rey Juan Carlos, a quien en un abuso de confianza propio de un matón de barrio Hugo Chávez trató de “hermano”, como si la Cumbre fuera una reunión de zánganos barriobajeros, que éste se vio obligado a ponerlo en su lugar, espetándole a voz en cuello: “¿Por qué no te callas?” Sin querer entrar en el fondo del asunto.

Hugo Chávez, la más estentórea y desesenfada representación del “venezolano feo”, ha tratado a los mandatarios presentes como si se tratara del entorno de espalderos, mafiosos, pistoleros y lacayos que constituyen su claque política y el entorno que le sostiene en el Poder. Y a la opinión pública chilena como si se tratara de una fiel reproducción de las masas marginales que aún le siguen en nuestro país.

Jamás presidente alguno ha llegado a tan bochornosa actuación en una cumbre. Ni siquiera Fidel Castro, quien jamás ha confundido el lenguaje político con el argot de matones y pistoleros propios de quienes le sirven hoy de herederos. Se trata de la más evidente prueba de que Hugo Chávez y Daniel Ortega representan la más fehaciente prueba de la criminalidad que inunda sus ejecutorias políticas.Y de la bajeza a que está llegando la política en nuestra región.

Si en nuestro país quien fuera su más importante soldado y quienes fueran sus más fieles y lúcidos compañeros políticos le vuelven la espalda, es previsible un masivo desprecio de quienes hasta ayer fueran sus aliados en el frente internacional. Zapatero comienza a pagar el precio de su irresponsabilidad, apoyando a un fascista tan impresentable como el teniente coronel de la Guardia Civil española Antonio Tejero, que diera un golpe de Estado en febrero de 1981 pagando con 15 años de prisión su felonía.

Tanto el rey Juan Carlos y el presidente Rodríguez Zapatero se estarán preguntando si en verdad el golpe invocado por Chávez para culpar a Aznar no ha sido una reedición de esa misma felonía –lo que ya deberían saberlo– y si Chávez no merecería estar cumpliendo condena por forajido. Si insiste por este sendero de la irracionalidad suicida, es lo que seguramente le espera.

Pedro Lastra

www.noticias24.com.

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