Jun 10 2012
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OpiniónSociedad

La batalla de las ideas

Los a√Īos 90 fueron a√Īos decisivos para la izquierda en general, y la europea en particular. La ca√≠da del muro en 1989 y la publicaci√≥n de El fin de la historia y el ultimo hombre de Francis Fukuyama anunciando el fin de las ideolog√≠as y la entrada en un mundo postpol√≠tico sin ideolog√≠as, sumieron a la izquierda en general en una crisis sin precedentes, crisis de la que la izquierda europea todav√≠a no ha salido.| KATU ARKONADA.*

 

El capitalismo tenia así despejado el camino para construir una hegemonía política, económica, militar y cultural, y para ello se dotaba de nuevos instrumentos, jugando los medios de comunicación un papel fundamental en este frente de batalla.

 

En esos a√Īos 90, un mural realizada por el comit√© de Herri Batasuna en el barrio de San Vicente, Barakaldo, sintetizaba de manera sencilla pero a la vez clara y concisa, cual es el fin ultimo de la ideolog√≠a tomando la frase de Malcom X:
‚ÄúSi no and√°is prevenidos, los medios de comunicaci√≥n os llevaran a odiar a los oprimidos y amar a los opresores‚ÄĚ.

 

Hoy, 2012, nos encontramos en un momento hist√≥rico donde la ideolog√≠a dominante gobierna la mayor parte del planeta. Ya no sirven peque√Īos cambios enfocados a reformar el sistema, solo con audacia se puede pensar en transformar las cosas, porque el opresor es cada vez m√°s eficaz, y nos proporciona el color invisible de nuestra vida cotidiana. Necesitamos, como dice Perry Anderson, un an√°lisis c√°ustico, resuelto, si es necesario brutal, del mundo tal cual es, sin concesi√≥n a las arrogantes demandas de la derecha, a los mitos conformistas del centro ni tampoco a la devoci√≥n bienpensante de muchos en la izquierda.

 

Las ideas incapaces de conmocionar al mundo también son incapaces de sacudirlo.

 

Pero todo ello en un momento en el que muchos sectores de la izquierda han dejado de lado la propia noci√≥n de ideolog√≠a. Mientras las elites econ√≥micas contin√ļan su imparable ofensiva, cuestiones como la lucha de clases quedan relegadas a un segundo plano. Mientras los ‚Äúmercados‚ÄĚ definen nuestros modos de vida y de producci√≥n, nosotros tratamos de defender el Estado del Bienestar, un gran fraude construido a costa de la explotaci√≥n de las personas y recursos del Sur.

 

En definitiva, Mientras el capitalismo maneja los hilos de nuestro destino como personas y como pueblos, tenemos dificultades hablar de socialismo como alternativa.

 

Entonces, ¬Ņqu√© es la ideolog√≠a? El proceso de producci√≥n de pr√°cticas y construcci√≥n de un sentido com√ļn cuyo fin √ļltimo es la creaci√≥n, y sobre todo legitimaci√≥n, de las relaciones de poder. La ideolog√≠a est√° conformada tanto por una red de ideas, teor√≠as y creencias, como por el aparataje que sostiene ese entramado, su apariencia externa, materializada en los aparatos ideol√≥gicos del Estado definidos por Louis Althusser. El Estado y el sistema capitalista dominante se reproducen en la sociedad mediante la religi√≥n, la educaci√≥n, el aparato jur√≠dico-pol√≠tico, los medios de comunicaci√≥n o la cultura, entre otras.

 

El capitalismo, por medio de sus operadores pol√≠ticos, las elites econ√≥micas escondidas detr√°s de los ‚Äúmercados‚ÄĚ, ha construido hace tiempo un sistema que les funciona a la perfecci√≥n, pero para dotarnos de ese color invisible en nuestra vida cotidiana, de esa practica social inconsciente, necesita de la ideolog√≠a mediante la que el opresor convence al oprimido que su sistema pol√≠tico y su sistema econ√≥mico es el mejor modelo al que pueda aspirar.

 

Lucha ideológica
La respuesta entonces hay que darla en las calles, en los centros de estudio y de trabajo, en las instituciones o en los medios de comunicación, y para ello necesitamos utilizar el instrumento hegemónico de la ideología de manera contrahegemónica.

 

Esta lucha ideológica que hay que dar a las elites que nos gobiernan y al sistema capitalista en si, hemos de darla en dos niveles.

 

En un primer lugar, la mas grande de las batallas se da en los peque√Īos gestos de cada d√≠a, en las supuestas construcciones no-pol√≠ticas, en la lucha por la apropiaci√≥n de aquellos conceptos que son vividos como apol√≠ticos, en los que la clase dominante nos impone su visi√≥n del mundo haci√©ndonos creer que es la √ļnica posible.
El hecho de poder escoger el color de nuestros barrotes no implica ning√ļn tipo de libertad para definir nuestro propio modelo socio-econ√≥mico, pol√≠tico o cultural.

 

En segundo lugar, hay que pasar de la resistencia a la propuesta con voluntad de poder. Por si no había quedado suficientemente claro, el mundo ya no se cambia sin tomar el poder. El sistema puede asimilar perfectamente cualquier expresión de descontento y rabia siempre que no suponga un peligro en su gestión del poder.
Por lo tanto hay que construir la resistencia al neoliberalismo desde la ofensiva que supone construir un proyecto político con voluntad de poder. Un proyecto político que conjugue lo social, lo nacional y lo cultural. Un proyecto político que identifique los intereses de clase con los intereses de una nación.

 

En América Latina se ha podido tomar el poder desde abajo y construir proyectos políticos nacional-populares que han abierto la posibilidad de procesos de cambio, precisamente cuando se han identificado frente a la imposición neoliberal, los intereses de las clases populares, de los sectores subalternos, con los intereses de todo un pueblo, rompiendo la visión de Estado, sociedad y modelo económico que habían impuesto las clases dominantes.

 

La crisis estructural que vivimos, crisis de modelo civilizatorio al fin y al cabo, nos ha abierto un resquicio para disputarle a la ideología dominante su hegemonía.

 

Las oportunidades siempre surgen en tiempos de crisis y la izquierda debe prepararse para ello, rearm√°ndose ideol√≥gicamente y plante√°ndose la lucha ideol√≥gica como herramienta para definir y construir un sentido com√ļn en torno a la sociedad en la que queremos vivir y el modelo socio-econ√≥mico y pol√≠tico del que queremos dotarnos.
‚ÄĒ‚ÄĒ
Investigador y analista vasco del Centro de Estudios Aplicados a los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (CEADESC). Columnista de Gara y otros medios alternativos.
En www.naiz.info/es/blogs/trincheradeideas
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