Ene 24 2014
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Opini贸nPol铆tica

La Colombia del Grupo Prisa

Este mi茅rcoles el diario El Pa铆s organiz贸 la jornada聽 Invertir en Colombia que cont贸 con la participaci贸n del presidente del gobierno colombiano, Juan Manuel Santos. Su presencia se debe a la visita oficial al Estado espa帽ol, que continuar谩 con su participaci贸n en el Foro Econ贸mico Mundial de Davos.

Adem谩s de Santos, estuvo presente una figura frecuente en los actos del grupo Prisa, Felipe Gonz谩lez, expresidente del gobierno espa帽ol y actualmente consejero de Gas Natural Fenosa. El programa del evento se complet贸 con altos directivos de esta empresa gasista, del propio peri贸dico El Pa铆s, Ferrovial, Indra y Telef贸nica.

Todas ellas son compa帽铆as con una fuerte presencia e intereses comerciales en Colombia. Todas ellas han sido y son beneficiadas por las pol铆ticas de 禄 libre comercio 禄 y desregulaci贸n laboral, social, fiscal, ambiental… que los gobiernos colombianos llevan promoviendo desde la d茅cada de los noventa. No es de extra帽ar, entonces, que la imagen ofrecida por los reportajes, entrevistas, tribunas de opini贸n y hasta el editorial de El Pa铆s sobre Colombia, gire en torno a las oportunidades de negocio para las empresas espa帽olas. Ya sea por el hecho de que el Grupo Prisa es una compa帽铆a con inversiones en Colombia, bien porque los grupos empresariales presentes en la jornada financien la publicidad de esta transnacional de la comunicaci贸n, el mensaje a transmitir por este medio de comunicaci贸n se resume en una idea: lo que es bueno para las transnacionales espa帽olas es bueno para la poblaci贸n colombiana.

Colombia seg煤n Prisa

Dos entrevistas en menos de un a帽o al presidente Santos en El Pa铆s reflejan un l铆der tranquilo, fuerte, inteligente. Transmiten el semblante de un pol铆tico que ha fortalecido las pol铆ticas que favorecen el crecimiento, el desarrollo y la paz en Colombia. Y sit煤an como un paso hist贸rico la negociaci贸n con las FARC no s贸lo por la superaci贸n de la violencia 鈥揷uya responsabilidad achaca 煤nicamente a la guerrilla鈥, sino, sobre todo, porque est谩 suponiendo una oportunidad de negocio: dice este peri贸dico que representa la eliminaci贸n de un aspecto que frenaba todo el potencial para atraer inversi贸n extranjera y financiaci贸n聽 鈥減ara la explotaci贸n de sus ingentes recursos naturales鈥.

Y es que, como dec铆amos hace siete a帽os en una publicaci贸n sobre聽 las multinacionales espa帽olas en Colombia, la imagen de la paz es muy atractiva para los capitales. En este sentido, situar al pa铆s en un escenario de posconflicto ya fue utilizado por 脕lvaro Uribe en la presidencia y sin ning煤n viso de negociaci贸n para la paz. En 2008, el grupo Prisa hablaba de聽 鈥淟os dividendos de la paz en Colombia鈥.

Ayer, este mismo medio de comunicaci贸n titula igual un art铆culo suyo:聽 鈥淟a perspectiva de paz comienza a dar sus dividendos en Colombia鈥. Si la perspectiva de la paz se inicia en 2014, 驴qu茅 paso en 2008? En ese periodo El Pa铆s estaba haciendo publicidad de la pol铆tica de seguridad de Uribe, alabada por las grandes empresas espa帽olas. El Santander clasificaba entonces a Colombia como聽 鈥渦no de los cuatro pa铆ses m谩s atractivos para invertir en Latinoam茅rica, junto a Brasil, M茅xico y Per煤鈥. En cambio, no se ten铆a en cuenta las聽 denuncias de organizaciones sociales y pol铆ticas sobre la sistem谩tica violaci贸n de derechos humanos que estas pol铆ticas estaban causando.

Santos y Felipe Gonz谩lez

Santos y Felipe Gonz谩lez

El relato ahora, como antes, pon铆a el 茅nfasis en el potencial de crecimiento, negocios y desarrollo. El aval otorgado por el Banco Mundial a la pol铆tica econ贸mica neoliberal que rige el gobierno del actual presidente Santos 鈥搚 que es la continuidad del modelo desarrollado por Uribe鈥 se refleja, por ejemplo, en el informe Doing Business 2013, que establece que Colombia es聽 el tercer pa铆s m谩s atractivo de Am茅rica Latina para hacer negocios.

No es para menos, el pa铆s suramericano ha facilitado la firma de 20 acuerdos de 鈥渓ibre comercio鈥, m谩s de 100聽 zonas francas, mano de obra cualificada y a bajo coste, reforma fiscal muy favorable a las grandes empresas, promoci贸n de las聽 alianzas p煤blico-privadas, as铆 como una gran 鈥 seguridad jur铆dica鈥 para los inversores. Ya lo dec铆a hace dos a帽os Juan Manuel Santos en el Foro de Inversiones y Cooperaci贸n Empresarial entre Colombia y Espa帽a聽 鈥淎qu铆 nosotros no expropiamos, presidente Rajoy鈥.

Efectivamente, la profundizaci贸n de las reformas para atraer capitales 鈥揷omo tambi茅n la dura represi贸n para acallar las protestas sociales que suscitaban鈥 de los 煤ltimos gobiernos colombianos han dado como resultado el crecimiento de la inversi贸n extranjera directa (IED). En los tres 煤ltimos a帽os, la inversi贸n se destina fundamentalmente a hidrocarburos y miner铆a 鈥 82% de la IED鈥.

Este patr贸n se repite en el resto de Suram茅rica, en parte por el crecimiento del precio de las materias primas. Estados Unidos se configura como el principal inversor mientras que el Estado espa帽ol es cuarto mayor inversor 鈥搒i se hace un promedio de inversi贸n del a帽o 1994 a 2012鈥. Por cierto, algo que han obviado los diferentes reportajes de El Pa铆s es que dentro de los principales pa铆ses inversores en Colombia hay tres para铆sos fiscales: Panam谩, Suiza y Anguila. Tambi茅n es cierto que se帽alar el origen de la inversi贸n, cuando la sede matriz est谩 en territorios donde se ampara la evasi贸n fiscal y la opacidad en la procedencia de los capitales, no encaja bien en las loas a los beneficios que aparejados la inversi贸n extranjera para toda la poblaci贸n.

Colombia y las multinacionales espa帽olas

El聽 desembarco de las transnacionales espa帽olas en Colombia tuvo lugar a finales de la d茅cada de los noventa, cuando se pon铆an en marcha las privatizaciones de las grandes compa帽铆as estatales de servicios. Los capitales espa帽oles han llegado a tener mucho poder en los sectores donde desarrollan sus actividades, por ejemplo:聽 Telef贸nica est谩 situada en el puesto catorce de las mayores empresas en Colombia. El BBVA es uno de los principales bancos y Endesa ya se configuraba como la mayor productora de electricidad privada antes de ser comprada por Enel.

La inversi贸n que aportaron en este proceso las multinacionales espa帽olas ha sido, fundamentalmente, la compra de compa帽铆as ya existentes. Por esta raz贸n, una vez realizadas las grandes privatizaciones, el monto de inversi贸n se ha reducido sustancialmente. Pero no ha desaparecido, cerca de 300 empresas de capital espa帽ol est谩n presentes en Colombia y las grandes multinacionales siguen ampliando su presencia y su poder a trav茅s de diferentes v铆as. Una de las principales son las alianzas p煤blico-privadas entre el gobierno colombiano y las corporaciones en diferentes sectores, entre ellos la telefon铆a. El propio presidente de Telef贸nica Latinoam茅rica ha se帽alado en el foro Invertir en Colombia que una muestra de la relaci贸n tan estrecha entre el gobierno colombiano y su empresa es el hecho de que el ministro de Hacienda, Mauricio C谩rdenas, forma parte de la Junta Directiva de Telef贸nica Colombia.

col repsolEn la actualidad, si hay que resaltar un sector donde se est谩 reclamando la entrada de capitales extranjeros en alianza con el Estado colombiano, ese es el de las infraestructuras. La presencia de Ferrovial en este evento indica el enorme inter茅s de las constructoras por seguir haciendo negocios en Colombia. Y no es extra帽o, porque el gobierno colombiano ha se帽alado continuamente su d茅ficit en infraestructuras.

col repsolAs铆 ocurri贸 en la primera visita oficial de Santos al Estado espa帽ol, cuando los medios de comunicaci贸n difund铆an titulares como los siguientes:聽 鈥淐olombia busca desesperadamente inversores en construcci贸n e infraestructuras鈥 y聽 鈥淓l presidente de Colombia viene a por las constructoras espa帽olas鈥. La demanda se ha concretado por la invitaci贸n del gobierno colombiano a la participaci贸n de Sacyr, OHL, Ferrovial, Isolux y ACS en su plan聽 鈥淎utopistas para la Prosperidad鈥. Los medios de comunicaci贸n como Prisa, marcados por los intereses de sus accionistas y la publicidad, hacen referencia a la gran experiencia y profesionalidad de las empresas de la construcci贸n para garantizar su buen hacer en el 谩mbito internacional.

Fuera del retrato, los impactos

La imagen de los negocios en Colombia se completa con la referencia a las mejoras en indicadores sociales impulsadas por esta apertura comercial y por la estabilidad en las reglas del juego. Se habla, especialmente, de la reducci贸n de la pobreza extrema, la creaci贸n de empleo y la clase media emergente con gran potencial consumidor. As铆 lo dice Santos en una聽 tribuna de opini贸n en El Pa铆s: 鈥淐olombia hoy es l铆der en proyectos de infraestructura, en conectividad digital, en reducci贸n de pobreza e inequidad, en creaci贸n de empleo鈥.

En cambio, la informaci贸n que ofrecen sindicatos, organizaciones sociales, pol铆ticas y de derechos humanos es bien diferente. Sin duda, hace falta completar la imagen con m谩s informaci贸n sobre la realidad social; sobre todo, de la ausencia de garant铆as para el respeto a los derechos humanos, mientras s铆 se impulsan las medidas para atraer la inversi贸n extranjera y las actividades de las transnacionales.

Colombia es una de las naciones m谩s desiguales del planeta, la cuarta de Suram茅rica despu茅s de Argentina, Brasil y Chile. El聽 10% m谩s rico de la poblaci贸n colombiana se queda con la mitad del PIB, mientras el 10% m谩s pobre s贸lo tiene el 0,6%. Las diferentes reformas laborales que flexibilizan y modernizan el mercado de trabajo han dado como resultado que, en 2012,聽 el 68% de la poblaci贸n trabajadora colombiana se encontraba en el sector informal, y s贸lo una tercera parte de las personas empleadas cuenta con una relativa protecci贸n social.

En relaci贸n a los derechos humanos, como se帽ala聽 Amnist铆a Internacional, el conflicto sigue vivo. Es cierto que las estad铆sticas reflejan una reducci贸n de la violencia en el pa铆s, pero no ha desaparecido:聽 19 sindicalistas fueron asesinados en 2012 y, hasta finales de septiembre de 2013, se asesin贸 a聽 52 defensores y defensoras de derechos humanos. Queda as铆 patente c贸mo la seguridad para los negocios del gobierno colombiano no se traslada a la seguridad para las personas.

El principal rubro de atracci贸n de inversi贸n extranjera, la industria extractiva, est谩 directamente relacionada con la violaci贸n sistem谩tica de los derechos humanos, como afirma la聽 Contralor铆a General de la Rep煤blica de Colombia. Los territorios donde las compa帽铆as de hidrocarburos y miner铆a localizan sus inversiones est谩n sometidos a una fuerte聽 militarizaci贸n y represi贸n que persigue, criminaliza y asesina a l铆deres sociales y sindicales.

En este contexto, las transnacionales espa帽olas no han estado exentas de denuncias por la violaci贸n de los derechos pol铆ticos, laborales, sociales y ambientales.聽 Telef贸nica, sin ir m谩s lejos, es una de las empresas que m谩s ha utilizado la subcontrataci贸n en Colombia; los sindicatos denuncian c贸mo se da un trato de 鈥渟egunda clase鈥 al personal tercerizado.聽 Gas Natural Fenosasigue siendo denunciada por los impactos que genera su actividad el茅ctrica en los barrios m谩s empobrecidos de la costa atl谩ntica: cortes de luz continuos, tarifas elevadas y muertes por electrocuci贸n derivadas del mal estado de las redes, entre otros.

Repsol y聽 Cepsa son responsables junto con otras transnacionales petroleras del deterioro ambiental, de la violaci贸n de los derechos de los pueblos ind铆genas, de impactos laborales y de ser c贸mplices en la criminalizaci贸n de las protestas sociales y militarizaci贸n de los territorios. Estos ejemplos se repiten tambi茅n para las multinacionales constructoras en Colombia y en otros pa铆ses de Am茅rica Latina: Sacyr dej贸 sin terminar una autopista en el聽 Magdalena Medio por un problema de sobrecostes y, tras la pol茅mica en las obras de ampliaci贸n del Canal de Panam谩, ha quedado en evidencia聽 las irregularidades cometidas por esta compa帽铆a.

Tambi茅n ha quedado fuera de todo este relato que hace El Pa铆s la oposici贸n popular a las pol铆ticas neoliberales del gobierno de Santos y al creciente poder de las corporaciones transnacionales. En agosto de 2013, multitud de agricultores y agricultoras se levantaron en el聽 Paro Nacional Agrario, denunciando c贸mo los tratados de libre comercio estaban dejando en la ruina al campesinado. La militarizaci贸n de la protesta y la dura represi贸n 鈥搎ue dejaron 12 muertos y m谩s de 500 heridos鈥 no fren贸 el apoyo de amplios sectores de la poblaci贸n. Y se reivindic贸 con fuerza la protecci贸n frente al libre comercio, el acceso a la tierra y un cambio en la pol铆tica minera que est谩 destruyendo el territorio colombiano y las posibilidades de avanzar hacia otros modelos de desarrollo.

No aparecer谩n en los foros y reportajes de los grandes medios de comunicaci贸n, pero miles de mujeres y hombres de Colombia no se rinden en su lucha diaria por la defensa de los derechos humanos, por la reivindicaci贸n y construcci贸n de otro modelo que no priorice los intereses de las empresas transnacionales y por construir una sociedad basada en la justicia social y el respeto al territorio. Como dec铆an las comunidades locales que el pasado 12 de octubre protestaban por los impactos de la filial colombiana de Endesa en la regi贸n del Huila,聽 鈥渙 se van las multinacionales del territorio, 隆o las echamos!鈥.

*Investigadora del Observatorio de Multinacionales en Am茅rica Latina (OMAL). Publicado en eldiario.es

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