Sep 1 2004
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Economía

La democracia se construye con escuelas y con trabajo

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Hebe de Bonafini estaba cocinando una cima rellena en su casa de La Plata, y pidió unos minutos para terminar esa especie de artesanía gastronómica antes de volcarse a la entrevista.

En su ánimo y en su humor también había algo cocinándose durante los últimos días -a fuego no tan lento como el de la cima- tras la presentación de Juan Carlos Blumberg en el Congreso de la Nación con sus seguidores, sus petitorios, sus misterios, y su hostilidad. Se conoce cómo comenzó su historia pública, aunque nadie sabe muy bien en qué terminará.

En La Plata Hebe de Bonafini terminó de preparar la cima y luego aceptó hablar sobre los sentimientos que le produce la aparición pública de un hombre que sostiene que los derechos humanos son para defender a los delincuentes.

-Estoy muy enojada con toda esta situación. El señor Blumberg es adicto a Pinochet -nada menos- y quería traer al candidato pinochetista para que hablara en el Congreso. La gente de su propia fundación se opuso. También tengo entendido que viene de una familia que ha simpatizado con el nazismo. Y sé que tiene custodia de la SIDE y anda en auto oficial. Entonces esto ya resulta demasiado. Ya uno tiene que pensar, además de todo lo que pensamos: ¿quién apuesta a este tipo?

¿Esos datos son fidedignos?

-Me lo ha dicho gente de total confianza, y lo del auto y la custodia lo contaron en Radio Nacional. Se los dieron desde el Congreso, porque este hombre entra y sale de ahí como de su casa. Como si fuera un senador o un diputado, o más.

Yo lo que quiero aclarar -si es posible- es que no le voy a aceptar a Blumberg eso de que los derechos humanos son para los delincuentes. No voy a permitir que nadie trate de delincuentes a mis hijos. El único delincuente es él, que está usando al hijo para ser candidato.

Además quiero saber: ¿Quién le prestó la escalinata del Congreso para hacer el acto? Las Madres nunca pudimos ir al Parlamento. Nunca nos dejaban entrar, nos dejaban pasar de a una o de a dos. Una vez entramos porque nos hizo pasar Zamora y otra vez Claudio Lozano. Pero nunca pudimos ir a hablar con todos los diputados o senadores. Nunca nos atendieron. Yo quiero saber qué pasa, que este señor entra y sale y le dan la escalinata: cuando vamos las Madres nos ponen las vallas y la policía adelante, para que nos peguen. Entonces ¿quién le dio permiso a este señor?

Me parece repugnante que los senadores y diputados a los que les estamos pagando, le den permiso a los fascistas para hablar en el Congreso.

¿Cuál sería su interpretación sobre esa permisividad?

-Los que le dan el espacio son golpistas, querido, golpistas. La derecha está dándole duro al gobierno. Son los que no quieren al Presidente, ni a este gobierno. Los duhalidstas, los Ruckauf (Carlos), toda esa sarta de nazis que tenemos, que sabemos muy bien quiénes son. Todos los que están adentro del Parlamento, el mismo Scioli (Daniel Scioli, vicepresidente de la Nación): bueno señor acá están, él es de la misma calaña que Scioli. Hay que tener muchísimo cuidado con esa gente, porque no son amigos de nadie.

Hay gente que toma a Blumberg como una expresión de quienes sienten inseguridad.

-Que se enteren bien de que es un pinochetista, y para cuando habla de democracia defiende el voto calificado, o cosas peores. Mirá qué clase de tipo es. Siniestro. Racista. Ya se sabe lo que opina de los pobres, y que nuestros hijos son delincuentes. Por tipos como ese, es que existió la dictadura. Por tipos como ese, mataron a 30.000 personas y asesinaron a 15.000 en las calles. Por tipos como ese, que apoyaron todo lo que pasó, es que el país está en la lona. Así que hay que tener mucho cuidado con los golpistas. ¿Quién le dio la escalinata? ¿Quién le da el coche? ¿Quién le pone la custodia? La verdad, estoy furiosa con todo esto.

Una rareza: el estilo de movilización y de reclamo parece copiar una metodología de los movimientos sociales e incluso de los organismos de derechos humanos.

-Lo que más nos robó es otra cosa. Nos quiere robar la historia. Fijate que locura, que dicen “ay, por Blumberg se consiguió tal o cual ley”. Y ya lo dijo Arslanián (Carlos León Arslanián, ministro de Seguridad y Justicia boanerense). Esas cosas ya estaban, nada se consiguió por Blumberg. Y otra cosa que es sumamente grave es la siguiente: cómo esta gente avanza sobre la idea de que más policía es más seguridad. Más palos, más seguridad, y más cárcel para los pobres, para los negros y para los marginados del sistema.

¿Cómo puede ser que se lo escuche, y se le de tanto espacio? ¿Y quién le dio el espacio? Hay que tenerlo clarísimo: Canal 9, Radio 10, Clarín y hasta Página/12 que le ha dado páginas y páginas que nunca nos dio a los organismos de derechos humanos. Nosotros también hacemos marchas, y qué marchas. Y a veces las ignoran. Hasta los diarios que se dicen de izquierda le dan lugar a estos fascistas.

Sin embargo, ese diario publica artículos que cuestionan profundamente a Blumberg.

foto-Claro, le pegan a Blumberg pero le sacan cuatro páginas, seis páginas. ¿Por qué no le preguntan a otras personas lo que piensan? Escriben ellos, pero no le dan espacio a otras voces. Tendrían que darle más espacio a los que piensan diferente, no sólo a sus periodistas. Por ahí de lo que vos hacés o lo que decís, sacan cuatro rayitas y listo.

¿Cuál sería la causa?

-La moda. Si no hablás de Blumberg, parecería que no sos un buen periodista. Y en realidad, cuanto más hablás, peor es.

-Reapareció, además, un discurso de cuestionamiento a los derechos humanos que no se oía desde hacía décadas. ¿Qué opina?

-Las madres no vamos a permitir que un nazi diga que nuestros hijos son delincuentes. Es Harguindeguy. (Albano Harguindeguy, general y ministro del Interior de la dictadura).

¿Qué le parece que el gobierno debería plantear con relación a la inseguridad?

-La democracia no se basa en mano dura, más cana, más palos. Estaríamos a millones de años de la democracia de la que tanto se habla y con la que todos se hacen buches. La democracia no se construye con más policías, palos y cárceles.

La democracia se construye con más escuelas, con más estudio, más hospitales, más gente que trabaje, más gente que no esté en la miseria.

Esta policía ¿sigue siendo esencialmente la de la dictadura?

-Este que agarraron, el Hígado no sé cuanto, le pegaron un itakazo en la cara para dejarlo irreconocible. Uno puede pensar entonces que mataron a cualquier pobre desgraciado. ¿Qué vienen con ese discurso de que asaltó un banco y la pobre gente se pegó un susto bárbaro? Eso fue una parodia, un teatro, que nadie se puede creer. Porque esta policía está dirigida por estos gobernadores, y estos municipios que tienen los Patti y los Rico. Hay que tener mucho cuidado.

Pero ¿cuál es la política que habría que seguir?

-¿Sabés qué pasa? Todo empieza con la formación. Se los forma con esa cabeza podrida del poder, de prepararlos para torturar, para robar y coimear.

Acá no hay ningún policía bien formado, porque están todos para la corrupción. Los altos jefes coimean, las comisarías se venden. Esa es la verdad. Los Duhalde, los Solá, los Ruckauf y toda la mafia, se llenan de plata con eso. Y también los municipios. Es de terror.

Blumberg y quienes piensan como él, acusan al gobierno de no hacer lo suficiente con respecto a la seguridad.

-Dicen cualquier cosa, porque son golpistas. Quieren golpear al presidente. Es como el gobernador del Chaco (Roy Nikisch). ¿Por qué lo lleva preso a Castells? (Raúl Castells, creador del Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados) Para ponerse contra Kirchner. De ahí nace toda esta basura. Y Castells también le pega a Kirchner. Lo mete preso el gobernador menemista, pero él aprovecha para pegarle al Presidente, y allá tiene todos los privilegios y la tribuna para hacer lo que quiera.

…Mientras tanto, el discurso de la seguridad queda en manos de quienes reclaman una supuesta mano dura…

-Vos fijate lo que hace la derecha. Se va a vivir a los countries. Primero eran lugares fantásticos, bellos y divinos. Después subieron los alambrados. Después pusieron gente en la puerta que te revisa y, si no te invitó nadie, no entrás ni loco. Después electrificaron. Después pusieron carritos de golf que andan vigilando, después cámaras. Cada vez se encierran más. Igual a veces se matan. Fijate lo que le pasó a María García Belsunce. Después que no nos vengan a reclamar seguridad, palos y mano dura. Si los chorros son ellos, se roban y se matan entre ellos.

Usted habla de la derecha, pero al menos la primera movilización tuvo un apoyo relamente masivo, en muchos casos de gente bien intencionada que además no defendía un dogma ideológico.

-Los que eran bien intencionados ya se han dado cuenta. Fijate lo que pasó con lo del pibe que mataron en Mendoza, Bordón (aclaración: Blumberg, con una mezcla de impunidad, crueldad y falsedad asombrosas, justificó el asesinato de Sebastián Bordón a manos de la policía, repitiendo la teoría policial de que Sebastián se drogaba).

Los padres en seguida se dieron cuenta. Desde el primer momento nosotras dijimos que el tipo era un fascista. De todos modos te aclaro que a mí me da mucha pena ese chiquito Axel, que lo hayan matado, y que además haya tenido un padre así.

¿Qué le recomendaría usted al gobierno con respecto a este tema?

-Ya que tenemos que seguir teniendo policía, cambiaría los planes de estudio. Sacaría a todos los profesores, y empezaría todo de cero.

¿Cómo en una comisaría va a haber picanas, todavía hoy? ¿Y las armas? Esas armas no tienen que estar en la comisaría. Eso hay que controlarlo. A mí no me alcanza con que vayan a las movilizaciones con palos y no con pistolas. Porque te llevan a la comisaría, y ahí tienen todo lo que necesitan.

La enseñanza es la que fracasa. Los tipos aprenden a torturar, a coimear, a robar, a golpear, y a tener a su servicio a los pobres pibes que llevan presos y después los usan para que roben, hasta que no les sirven más, les meten dos balazos y a la mierda.

foto¿Cómo ve usted la cuestión de la seguridad en la provincia de Buenos Aires?

-Yo creo que Arslanián, por más buena voluntad que tenga, puede echar a 200.000 policías y no va a cambiar nada porque el resto se queda. Esto es como cuando tenés un cáncer generalizado. Te sacan un pedazo de pulmón, de hígado, te meten en la máquina, te meten drogas, pero el cáncer avanza igual. Acá es así. El cáncer está enquistado, y el cáncer son ellos.

Entonces por más buena voluntad que tenga Arslanián, no hay caso. Y Solá… Solá es un atorrante. ¿Qué querés con Solá, si está comprometido con cuanto comisario te puedas imaginar? Todos los comisarios que él pone, al rato los tienen que sacar. Y si hablamos del tema bonaerense, mataron a Kostecky y Santillán, pero ¿quién es el responsable? Para mí, Duhalde. Hay uno que pegó el tiro, pero hay una responsabilidad de los que estaban con Duhalde. Hasta ahí no se quiere enterrar el cuchillo.

Pero mientras siga toda esta gentuza suelta, se generan más secuestros y más inseguridad.

Pero Hebe…

-Perdoname: ¿quién puede cortarle un dedo a un chico, como le pasó a ese muchacho que secuestraron, si no un tipo que sabe torturar? Hay que decirlo, por favor, esa era una de las torturas que la policía le hacía a nuestros hijos: les cortaban la punta de los dedos para que declararan. ¿Quién hace eso? ¿Un pichi? No, lo hace la cana. Esos son los métodos de torturas que aprendieron de los norteamericanos y nazis amigos del señor Blumberg.

¿En qué medida todo esto afecta al gobierno?

-Blumberg es el golpismo. La situación es peligrosa para el Presidente porque es una situación de tipo golpista, que va preparando un terreno muy complicado. Muy jodido. Esto es lo que pasa. Le pegan al Presidente todo el día. Le pega Castells, le pega Blumberg, le pega Solá, le pegan todos. No son amigos del Presidente. Son de terror.

¿Cree que la sociedad opina lo mismo?

-No sé. Pero a las Madres siempre tardan unos años en entendernos. Y después dicen: “Ah, mirá, las Madres lo habían dicho. ¿Te acordás? Y tenían razón”.

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