Nov 20 2019
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Política

La golpista Jeanine Áñez y Mauricio Macri, socios del mismo partido político latinoamericano

No es para sorprenderse: La golpista boliviana Jeanine Añez y el aún presidente neoliberal argentino Mauricio Macri son del mismo partido político latinoamericano. El espacio político se llama Unión de Partidos Latinoamericanos, UPLA; es parte de la red ultraconservadora Atlas y cuenta con financiamiento público y privado estadounidense.

A rigor de verdad, es una articulación partidaria que sienta, en una misma mesa, al Partido Propuesta Republicana (PRO) de Argentina y al Partido Demócrata Social–Demócratas de Bolivia. La finalidad de esta organización, según enuncia su sitio web, es la de defender “la democracia y la libertad en América Latina” de las desestabilizaciones causadas por “intervenciones militares del pasado, caudillismos o populismos de algunos de sus gobernantes”.Imagen relacionada

En UPLA también conviven el partido pinochetista de la Unión Democrática Independiente (UDI) y Renovación Nacional, del hoy cuestionadísimo presidente chileno Sebastián Piñera, el histórico Partido Conservador de Colombia y el uribista Centro Democrático, actual partido de gobierno en dicho país.

También participan la Alianza Republicana Nacionalista, ARENA de El Salvador, el Partido Colorado de Paraguay, el Partido Unionista de Guatemala (que controla la capital del país desde el año 2004) y Proyecto Venezuela de Henrique Fernando Salas Feo, entre otros.

A su vez, este espacio regional integra la Unión Internacional Demócrata o IDU, por sus siglas en inglés. Allí, esos partidos latinoamericanos, quedan bajo la protección del Partido Republicano estadounidense del presidente Donald Trump, la Democracia Cristiana que gobierna Alemania con la canciller Angela Merkel, el Partido Popular (PP) español, entre las más de 40 organizaciones asociadas.

Demócratas, el partido constituido en la pata civil del golpe de Estado en Bolivia, llevó a su conductor, Óscar Ortiz, como candidato a presidente en las elecciones del pasado 20 de octubre. Con 260 mil votos y el 4,2% del electorado, Ortiz ocupó la cuarta posición. Pero, destrozando el pacto democrático, lo que no se obtiene por los votos se puede obtener por las botas.

Resultado de imagen para oscar ortiz y Mauricio MacriEl año pasado, y en el marco de una gira de campaña, Óscar Ortiz pudo encontrarse para la foto con Mauricio Macri y tener una reunión de coordinación con Fulvio Pompeo, secretario de asuntos estratégicos de la nación y monje negro de la diplomacia macrista, siendo uno de los articuladores argentinos del “Grupo de Lima” y las movidas golpistas en Venezuela.

Jeanine Áñez, senadora bajo el mando de Ortiz, es una figura ignota para la sociedad boliviana. El diario La Razón de Bolivia, el pasado 12 de noviembre, con Áñez ya protagonista de una presidencia autoproclamada, se veía en la necesidad de publicar una nota para presentarla en sociedad: “¿Quién es la nueva presidenta del Estado boliviano?”

En dicha nota se dice que Áñez nació en el Municipio de San Joaquín, en el departamento del Beni. Es Licenciada en Derecho y tiene diplomados en Gestión Pública y Gestión Social, Diplomado en Derechos Humanos y en Educación Superior. Entre 2006 y 2008 ejerció como asambleísta constituyente por la oposición y su firma está presente sobre la Constitución Política del Estado, esa que pisoteó al asumir, sin ningún tipo de quórum, legitimidad y legalidad declarándose “Presidenta por sucesión constitucional”.

La “Guaidó boliviana” está casada con el político colombiano Héctor Hernando Hincapié, quien supo enrolarse en el Partido de la U del expresidente Juan Manuel Santos, y el año pasado fue candidato a senador por el Partido Conservador en el departamento de Tolima. Allí, según el diario El Tiempo de Colombia, Hernando Hincapié se “quemó” obteniendo apenas 1.066 votos.

 Las elites locales y las oligarquías globales

En la globalización, al calor de la concentración y centralización del capital a una escala transnacional, las elites nativas se han rearticulado económica, social y políticamente en el marco de lo que el sociólogo norteamericano William Robinson ha definido como una cultura capitalista global.

Estas elites, ahora globalizadas, comparten de una manera creciente los mismos estilos de vida, de consumo de los mismos bienes y servicios de lujo, incluso de los mismos patrones educativos, que incluyen la formación en los mismos nodos-universidades de una red educativa global con eje en las universidades mejor ranqueadas de Estados Unidos y Europa.

Debajo de la oligarquía global están los profesionales de altos ingresos, es decir, los directores, gerentes y CEO´s (ejecutivos), que parecen compartir más culturalmente con sus contrapartes en los diferentes países que con sus compañeros “nacionales” de las fracciones no favorecidas de la clase obrera.

Ese entramado cultural se articula, estratégicamente, en redes de thinks tanks, verdaderos partidos (y formadores) de cuadros del capital. En tal sentido, las investigaciones sobre la Red Atlas del Observatorio en Comunicación y Democracia y del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE), ponen en relieve los centros de estudios financiados por el Departamento de Estado y la National Endowment for Democracy (NED, Fundación Nacional para la Democracia). Todo da cuenta de la capilaridad política creciente que dichos espacios, articulados en red, tienen en la región.

Así, la Red Atlas tiene trece entidades afiliadas en Brasil, doce en Argentina, once en Chile, ocho en Perú, cinco en México y Costa Rica, cuatro en Uruguay, Venezuela, Bolivia y Guatemala, dos en República Dominicana, Ecuador y El Salvador, y una en Colombia, Panamá, Bahamas, Jamaica y Honduras.

Entre los cuatro thinks tanks de Bolivia pertenecientes a la Red Atlas destaca la existencia de la Fundación Nueva Democracia, con sede central en Santa Cruz de la Sierra, en cuyo directorio aparece, nada más y nada menos que el propio Óscar Ortiz, indudable jefe político del rostro civil del golpe de Estado, la autoproclamada Áñez.

Otro de los thinks tank bolivianos, calibrado en el entramado mundial neoconservador, es el Instituto de Ciencia, Economía, Educación y Salud, ICEES, que muestra públicamente sus vinculaciones con el Comité Cívico de Santa Cruz de la Sierra.

Resultado de imagen para ICEES boliviaCon la firma de una de sus investigadoras, la periodista Susana Seleme, una nota del ICEES ensalza al líder del Comité, el fascista Luis Fernando Camacho afirmando que “por las inéditas dimensiones que ha cobrado su liderazgo, pareciera que responde a postergadas necesidades colectivas desde el punto de vista sociológico y psicológico”.

“Ha llenado un enorme vacío emocional y político que se traduce en cohesión social, reconocimiento entre bolivianos/as, representatividad, inclusión y consenso por un objetivo: derrotar ‘al tirano’ Morales y obtener su renuncia, con carta incluida. De características casi mesiánicas y religiosas, Camacho es el nuevo líder que retoma las banderas del Federalismo y se enfrenta a Morales”, añade.

Para el caso argentino, en una investigación sobre la Red Atlas de la revista electrónica británica The Intercept, cuya edición brasileña desarmó recientemente la trama del lawfare contra el expresidente Lula, se señala que “a lo largo de los años, Atlas y sus fundaciones benéficas afiliadas han proporcionado cientos de subvenciones a grupos de expertos conservadores y de libre mercado en América Latina, […] incluida la Fundación Pensar, el think tank Atlas que se fusionó con el partido político formado por Mauricio Macri”.

Por donde se lo analice, se nos manifiesta una red de nodos y una red de redes, que superponen objetivos económicos, políticos, electorales e intelectuales, íntima y discretamente coordinados.

 Mientras tanto, crece la violencia y la militarización en Bolivia

 En estos días calientes para Bolivia, aparecen informaciones sobre la militarización creciente que vive el país. Circulan vídeos sobre la represión de las fuerzas de seguridad en distintos puntos del país, donde destaca una feroz arremetida el 14 de noviembre contra campesinas y campesinos del trópico, en las afueras de la ciudad de Cochabamba, quienes iban de camino a La Paz, donde debían confluir en una gigantesca protesta contra el golpe.

El CEDIB, Centro de Documentación e Información de Bolivia, ha publicado una nómina que confirma el asesinato de nueve personas. Estos asesinatos se han dado en zonas periféricas de las ciudades principales y en ciudades intermedias o alejadas y, casi en su conjunto, son muertes no aclaradas ligadas a operativos policiales o militares y/o en intentos de desbloqueo de rutas por parte de activistas enrolados en el Movimiento Al Socialismo, el partido de Evo Morales.

Tras las protestas del fin de semana, numerosas informaciones ya estiman en más de 23 las muertes en manos de las fuerzas represivas.

En Cochabamba, grupos estudiantiles reaccionarios, públicamente vinculados al Comité Cívico de esa ciudad y organizados por fuera de la Federación Universitaria Local (FUL) promovieron violentamente la destitución de Juan Ríos, rector de la Universidad Mayor de San Simón por su afinidad al MAS.

Los comandos civiles fascistas alimentan, así, el poder destituyente. Cualquiera que no piensa como los “de la resistencia” es tildado de masista (partidarios de Evo) y de ignorante. Pero, tal como lo afirmó el vicepresidente Álvaro García Linera “el odio racial solo puede destruir; no es un horizonte, no es más que una primitiva venganza de una clase histórica y moralmente decadente que demuestra que, detrás de cada mediocre liberal, se agazapa un consumado golpista”.

Pese a la complicidad de Macri, Argentina denuncia el Golpe de Estado

Mientras el oficialismo argentino no habla de golpe de Estado, las dos cámaras del Poder Legislativo se pronunciaron sobre el mismo de una manera contundente. La declaración aprobada por el Senado expresó “su más enérgico repudio al golpe de Estado perpetrado en Bolivia contra el gobierno democráticamente electo del presidente Juan Evo Morales Ayma”.

Agregó que “Como argentinos de profunda tradición de paz y de respeto a la voluntad popular, instamos al Poder Ejecutivo a pronunciarse contra de este golpe cívico-militar que ha interrumpido el orden democrático y constitucional”.

Resultado de imagen para Jeanine Añez y Mauricio MacriAlberto Fernández, quien asumirá la presidencia argentina el 10 de diciembre, durante su reciente visita al Uruguay, ofreció públicamente asilo al gobierno violentamente destituido y afirmó que “Argentina es casa de todos los bolivianos, y el día que llegue a la presidencia va a ser un honor recibir a Evo Morales y a Álvaro García Linera”.

Así, en un país de enorme vínculo económico, político y cultural con Bolivia, se multiplican los esfuerzos por denunciar las violaciones a los derechos humanos, con declaraciones de los organismos humanitarios, mientras las redes sociales convocan a visibilizar y denunciar el golpe de Estado. El lunes 18 de noviembre una multitud de más de 100 mil personas repudió el golpe ocupando las calles frente a la Casa Rosada, la sede del gobierno argentino.

En Bolivia, en 13 años de la “dictadura de Evo” –como la denominan las fracciones medias alimentadas por la prensa de la derecha- no se sacó nunca a las fuerzas armadas a la calle. En una semana de “democracia”, con una presidenta desconocida y autoproclamada ante una Asamblea Legislativa sin quórum, las Fuerzas Armadas y la policía ya están “pacificando” el país.

De hecho, las fuerzas represivas del Estado cuentan, desde el sábado, con una verdadera licencia para matar a partir del Decreto Supremo N° 4082 firmado por Áñez, donde se afirma que “estará exento de responsabilidad penal cuando en cumplimiento de sus funciones constitucionales, actúen en legítima defensa o estado de necesidad” [sic].

Pese a la represión y la muerte, la respuesta popular apenas comienza. La situación humanitaria es muy grave y una guerra civil está en curso, donde los medios militares y de seguridad son el sostén de un grupo civil ultra reaccionario con fuertes lazos en Argentina, en la región y en el mundo.

 

[*] Vargas es Licenciada en Psicopedagogía, maestranda en Ciencias Sociales con orientación en Educación (Flacso). Caciabue es Licenciado en Ciencia Política y docente de la Universidad Nacional de Hurlingham. Ambos, investigadores del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico, (CLAE, www.estrategia.la)

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