Sep 20 2011
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Política

La guerrilla política en Venezuela

Libia en la ONU

El poderío político que aun mantiene el imperialismo se hace evidente en la votación por la aceptación del CNT como representante de Libia en la ONU. Con 114 votos a favor, 17 en contra y 15 abstenciones, la Asamblea General respaldó la decisión del comité de credenciales de aprobar al CNT como representantes de Libia. Los países de la Unión Africana y de la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA) pidieron un retraso en la decisión, pero fue rechazado. La mayoría a favor del Imperio fue contundente, hay que reconocerlo.

Ahora bien, llama la atención que la ONU ha reconocido a un “gobierno” libio que aun no ha podido ni siquiera conformarse realmente. Los líderes rebeldes en Libia aplazaron de forma indefinida el anuncio del nuevo gobierno. La información la ofreció desde Bengasi Mahmud Jibril, número dos del Consejo Nacional de Transición. “El anuncio de un gobierno de transición ha sido aplazado indefinidamente para finalizar las consultas”, dijo Jibril en una conferencia de prensa.

La verdad es que a las dificultades del CNT por causa de sus divisiones internas, se suma la enconada resistencia gadafista en Sirte y Bani Walid.  El sábado en Sirte, región natal de Gadafi a 360 km al este de Trípoli, las fuerzas del CNT consiguieron avanzar hasta la ciudad, pero debieron replegarse en la noche bajo el fuego gadafista, sin poder consolidar las posiciones conquistadas. Al menos 6.000 combatientes del CNT fueron movilizados en este frente, pero según uno de ellos sólo un pequeño número estaba combatiendo. En Bani Walid, un amplio oasis a 170 kilómetros al sureste de Trípoli, violentos combates se produjeron el sábado después de un contraataque de los gadafistas.

Lo enconado de la resistencia en Sirte y Bani Walid desmiente la matriz impuesta por la canalla mediática de que las fuerzas gadafistas estaban diezmadas y en desbandada. La resistencia sugiere que se produjo un repliegue táctico, organizado y bien planificado, para convertir a Sirte y Bani Walid en dos bastiones de la defensa gadafista. Además, ambas regiones presentan muy buenas condiciones para la guerra de resistencia.

Sirte es una importante ciudad ubicada en la provincia del mismo nombre, y situada en el desierto de  Libia. Es sede de algunas instituciones gubernamentales importantes a nivel nacional. Es decir, tiene gran relevancia política. De hecho, en Sirte se firmó el tratado de fundación de la Unión Africana. Además, en este mismo lugar se firmó uno de los tratados que puso fin a la  Segunda Guerra del Congo, bajo los auspicios de Gadafi.

En cuanto a Bani Walid, no es una ciudad cualquiera, tiene características muy particulares, sobre todo como lugar para la resistencia. La ciudad está dividida por un río en un Wadi (valle) y la geografía es caprichosa, dando a lugar a que cada sub-tribu Warfallah tenga su barrio/aldea separado del de otra tribu por una formación montañosa de baja altura pero elevación al fin.

En general, cada aldea termina en una colina que demarca posiciones de combate naturales, no es un buen escenario de combate para atacantes, por más que las alturas no sean grandes. Es, por otra parte, un buen escenario para poner francotiradores en el tope de una colina, o armas pesadas. La guerra de resistencia libia se anuncia larga y cruenta.

La intención palestina de un ingreso pleno a la ONU se enfrenta a la hostilidad de Estados Unidos y de Israel. La administración Obama, después de haber dejado esperar a los palestinos por un ingreso a la ONU en 2011, hizo saber que vetaría la incorporación ante el Consejo de Seguridad. En tal situación, los palestinos podrían ir a la Asamblea General para solicitar el estatuto de “Estado no miembro”, tal como es el Vaticano.
Esta fórmula, con la condición de obtener una mayoría simple de la Asamblea —que ya tienen con 127 Estados de los 194, es decir casi dos tercios— les permitiría convertirse en miembros con plenos derechos de todas las agencias de la ONU y de tratados internacionales, pero sería una victoria incompleta, al no poder obtener, por el veto de USA en el Consejo de Seguridad, la membrecía plena.

Entretanto, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, desnudó sin ápice de vergüenza la verdad de Naciones Unidas. En su última reunión al frente del consejo de ministros antes de partir hacia la asamblea en Nueva York, Netanyahu auguró un fracaso a la petición palestina: “El Consejo de Seguridad es como el Gobierno de Naciones Unidas y estoy convencido de que, como resultado de la acción de Estados Unidos en estrecha colaboración con otros gobiernos, el intento fracasará” y añadió que la Asamblea “es el Parlamento de la ONU, por lo que podría pasar cualquier decisión… no tiene la misma importancia que el Consejo de Seguridad”.

El desprecio olímpico por la mayoría de los países y esta declaración que confirma la opinión de Rafael Correa de que el mundo se enfrenta a la dictadura del Conejo de Seguridad, contaron con el silencio cómplice de Ban ki moon, por supuesto.


* Periodista.

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