Oct 1 2015
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Opinión

La lamentable decadencia de la democracia

El √ļltimo estudio global realizado por la Encuesta Mundial de Valores sobre la solidez de la democracia en 2015 arroja datos sumamente preocupantes. No obstante, ha sido totalmente ignorada, excepto por el New York Times, que public√≥ un informe especial. Seg√ļn la autorizada instituci√≥n, que cuenta con gran prestigio en el seno de las Naciones Unidas,¬†¬†en Estados Unidos, el n√ļmero de ciudadanos que aprueban la ley que legaliza la tenencia de armas, ha pasado de uno cada 15 en 1995, a uno cada seis en 2015.

Mientras que entre los nacidos antes de la Segunda Guerra Mundial, un sólido 72 por ciento asignó a vivir en una democracia el valor más alto, para los nacidos después de 1980 la cifra se redujo a  menos de 30 por ciento, ligeramente menor a la opinión de 32 por ciento de  europeos nacidos también después de 1980.

La proporci√≥n es a√ļn m√°s peque√Īa en Europa del Este, donde alcanza solo al 24 por ciento. En esa regi√≥n, la preocupaci√≥n principal es el nivel de ingresos, un trabajo seguro y la posibilidad de una jubilaci√≥n,¬†¬†son m√°s importantes que el tipo de r√©gimen bajo el cual vivir.

Para esto, por supuesto que existe una explicación generacional. La democracia fue una victoria, un tesoro para construir, para quien vivió los horrores de la segunda guerra mundial.  La generación más joven tiene sólo una idea intelectual de lo significa vivir bajo una dictadura, no una experiencia de vida. Como dijo Altiero Spinelli, ahora todo el mundo duerme sin temor a ser despertado durante la noche.

Pero el debate es mucho m√°s complejo. Se acepta como una verdad incuestionable que una vez que un pa√≠s se convierte en democr√°tico, un sistema alternativo de gobierno no es m√°s posible, ya que los ciudadanos ven la democracia como la √ļnica forma leg√≠tima de gobierno.

La democracia y el crecimiento económico y social marchan paralelos. La teoría fue que cuando China tenga una clase media consistente, necesariamente entrará en un sistema multipartidista.

Existe ahora una creciente corriente de opini√≥n acerca de las carencias e ineficiencia de la democracia. En tiempos del gobierno militar chileno, peri√≥dicamente aparec√≠a quien subrayaba las ventajas del ¬ęmodelo chileno¬Ľ y ahora lo hace sobre ¬ęmodelo chino¬Ľ, mucho m√°s eficaz y productivo, que el engorroso proceso que requiere la democracia.

En la propia Europa, tenemos al h√ļngaro Viktor Orb√°n, primer ministro de un pa√≠s ex comunista, haciendo declaraciones p√ļblicas criticando la obsolescencia de la democracia parlamentaria. Y Orban ha sido escogido¬†¬†libremente en las urnas.

Rusia es el caso m√°s estridente. Putin, que es el modelo supremo de la autocracia, tiene un apoyo popular cerca del 80 por ciento. De lo que se informa poco, es que l√≠deres de la extrema derecha de Europa, tales como la francesa Marine Le Pen o el italiano Matteo Salvini, ven a Putin como un modelo y lo afirman p√ļblicamente.

Ya es hora de reflexionar sobre las causas de la decadencia de la credibilidad de las instituciones pol√≠ticas.¬†¬†¬ŅEs s√≥lo un problema generacional o tambi√©n es que la legitimidad del sistema pol√≠tico est√° cada vez m√°s en tela de juicio?

Cuando se observa el costo de la campa√Īa presidencial de los Estados Unidos, que se acerca a los 4.000 millones de d√≥lares,¬†¬†se descubre que un peque√Īo grupo de donantes ricos domina los aportes electorales, con 130 familias y sus negocios, que han proporcionado m√°s de la mitad del dinero recaudado durante junio por los candidatos republicanos.

Así es difícil ver esa democracia vibrante, ese faro del mundo que la retórica norteamericana reclama permanentemente.

Un estudio citado por los polit√≥logos Martin Giles y Benjamin I. Page en el New York Times,¬†¬†se√Īala que mientras los grupos de inter√©s y las √©lites econ√≥micas fueron muy influyentes en los √ļltimos 30 a√Īos, las opiniones de los ciudadanos comunes no tuvieron pr√°cticamente ning√ļn impacto, concluyendo que ¬ęen Estados Unidos, la mayor√≠a no gobierna¬Ľ.

Seg√ļn la Encuesta Mundial de Valores, un tercio de los estadounidenses tienden hacia el extremo inferior en una escala de 10 puntos: los Estados Unidos de Am√©rica son ¬ęnada democr√°ticos¬Ľ.

Asimismo,  el desafío original entre los dos descendiente de dinastías políticas, Hillary Clinton y Jeff Bush , ha sido superado por foráneos : un totalmente imprevisible e impresentable Donald Trump entre  los republicanos y Bernie Sanders, un candidato socialista,  lo que es una herejía  en los EE.UU.

Este desarrollo sin precedentes muestra la creciente desconexi√≥n entre los ciudadanos y la pol√≠tica tradicional. Las mismas sorpresas han surgido en Europa, con Jeremy Corbyn en Inglaterra y¬†¬†Alexis Tsipras en Grecia. Es poco probable que los partidos tradicionales logren la¬†¬†mayor√≠a en Espa√Īa. Hasta ahora, s√≥lo los partidos de la extrema y ultra derecha siguieron aumentando. El neo nazi¬†¬†Aurora Dorada es tercero en Grecia …..

Las dos líneas de fractura en la Comunidad Europea: la brecha entre el Norte y el Sur de Europa con respecto al modelo de gobernanza económica (austeridad contra el desarrollo) y la brecha entre Europa Occidental y del Este sobre la solidaridad (refugiados), está oscureciendo el problema de la legitimidad de las instituciones europeas.

El hecho de que en una noche en Bruselas un grupo de personas decide el destino de millones de ciudadanos, sin ning√ļn tipo de consulta (Grecia pag√≥ caro el refer√©ndum de los ciudadanos), est√° creando una tercera divisi√≥n, m√°s profunda y m√°s seria que las otras dos.

El caso de Grecia fue precedido por Chipre, que era un ejemplo de falta de responsabilidad y  transparencia. Eurócratas avergonzados, entre ellos Mario Draghi, tuvieron que reconocer que tomaron una mala decisión y debieron dar la vuelta, pero siempre torciendo el

Draghi, eurócrata, corrupto

Draghi, eurócrata, corrupto

brazo del gobierno.

El hecho de que los dos primeros rescates griegos fueron básicamente concebidos para rescatar a los bancos franceses y alemanes, con muy poco que fue a la economía helénica, ha aumentado la percepción de los ciudadanos que los bancos son más importantes que las personas.

Este a√Īo el n√ļmero de banqueros que recibieron m√°s de un mill√≥n de euros fue de 3.178. De esos,¬†¬†2.086 en Gran Breta√Īa. Pero, en realidad, la mayor√≠a obtuvo sobre 2 millones de euros. Nueve de ellos en Gran Breta√Īa, ganaron¬†¬†m√°s de 10 millones de euros …

Si observamos el caso de los millonarios, en 2014 se convierten en 920.000. Las personas con abundante riqueza l√≠quida, unida a la de la casa y otras propiedades, con m√°s de 1 mill√≥n de d√≥lares, seg√ļn el √ļltimo Informe sobre riqueza en el Mundo, fue a 14.6 millones en 2014, equivalente a un aumento del 7% con respecto a 2013.

Lo que es nuevo en los √ļltimos a√Īos, es que instituciones muy conservadoras, como el Fondo Monetario Internacional (FMI) han estado advirtiendo que el crecimiento de la brecha social constituye un freno para el crecimiento econ√≥mico, haci√©ndose eco de un estudio de la Organizaci√≥n para la Cooperaci√≥n y el Desarrollo Econ√≥micos – OCDE.

El √ļltimo estudio del FMI advierte sobre la reducci√≥n de la clase media y el aumento de pobres y ricos, claro que en medidas¬†¬†muy diferentes.¬†¬†Asimismo,¬†¬†la Encuesta Mundial de Valores,¬†¬†concluy√≥ que 40 por ciento de los ricos estadounidenses aprueban a un ¬ęl√≠der fuerte que no tenga que molestarse con el Congreso o las elecciones¬Ľ. En 1995 eran solo 20 por ciento.

gr euro alemaniaEste declive de la clase media es acompa√Īado por una polarizaci√≥n en la pol√≠tica y el crecimiento constante de los partidos extremistas¬†¬†y xen√≥fobos, que ahora recogen votos entre los trabajadores y los menos favorecidos, que una vez votaron izquierda, lo que est√° cambiando por completo el escenario pol√≠tico.

¬ŅQui√©n hubiera cre√≠do que Dinamarca, uno de los pocos pa√≠ses del mundo que dedica el 1% de su presupuesto a la ayuda al desarrollo (Estados Unidos solo llega a 0,2%),¬†¬†bajo la presi√≥n del ala derecha del partido gobernante rechazar√≠a todo refugiado de su suelo?¬†¬†¬ŅY que Hungr√≠a habr√≠a de recurrir a acciones que son una reminiscencia de la √©poca nazi?¬†¬†¬ŅY que al mismo tiempo,¬†Europa del Este declara abiertamente que est√°n en la Uni√≥n Europea para recibir y no para dar nada?

El sistema democrático adquirió legitimidad  en su capacidad para apoyar a valores como la justicia,  la solidaridad y el desarrollo general de la sociedad. No hay precedentes históricos para prever qué va a pasar en circunstancias en que los ciudadanos viven un deterioro social y económico desde hace décadas y los jóvenes no ven un futuro claro.

Pero sí que hay precedentes históricos que nos dicen que las sociedades en crisis pueden caer fácilmente en regímenes populistas y autoritarios, especialmente si las élites ricas apoyan ese camino.

Por ahora debe estar claro para todos que el sistema se descompone y necesita ser reparado. Pero esta democracia en declive, con tan pocos estadistas y tantos pol√≠ticos, ¬Ņser√° capaz de proporcionarla? Esta una cuesti√≥n que por desgracia, necesitamos empezar a afrontar.

*Periodista italo-argentino. Co-fundador y ex Director General de Inter Press Service (IPS). En los √ļltimos a√Īos tambi√©n fund√≥ Other News, un servicio que proporciona ‚Äúinformaci√≥n que los mercados eliminan‚ÄĚ.

 

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